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Blog de Salud y bienestar mental del Hospital Quirónsalud Digital

  • 5 señales de que tu pareja sufre depresión

    Adriana Atencio Antoranz, psicóloga adjunta a la Unidad de Salud Mental y Bienestar de Hospital Digital Quirónsalud

    Convivir con alguien que atraviesa una depresión puede resultar incomprensible. A veces, no hay un detonante claro ni una tristeza evidente cuando se presenta una reacción o un episodio depresivo. Aprender a reconocer las señales de depresión a tiempo permite acompañar mejor y animar a buscar ayuda antes de que el malestar se agudice, ya que la tendencia es pensar que el otro está mal por algo que uno dijo o hizo y, aunque sea con la mejor de las intenciones, hacer cosas para que mejore y no ver resultados, crea impotencia y frustración. Como consecuencia, el malestar persiste porque no se ha precisado su causa, su mecanismo y los recursos reales de afrontamiento. Depresión parejaDepresión pareja

    A continuación, describimos cinco señales que conviene observar en tu pareja, sin alarmarse, pero también sin restarles importancia. Conocerlas te permitirá no personalizar su malestar y tomar la distancia necesaria para poder, paradójicamente, estar emocionalmente más cerca, aunque no se pueda comprender del todo.

    1. Pierde el interés por lo que antes disfrutaba

    Uno de los indicios más frecuentes es la pérdida de interés o de placer por casi todo. Aficiones, planes con amigos, intimidad o proyectos que antes le ilusionaban dejan de resultar atractivos. No es pereza ni un bajón puntual, sino una desconexión sostenida de lo que daba sentido al día a día.

    2. Cambios en el sueño y la energía

    Puedes notar que tu pareja duerme muchas más horas de lo habitual o, al contrario, se despierta de madrugada sin poder volver a dormir. A ello se suma un cansancio que no mejora con el reposo y la sensación de que cualquier tarea cotidiana exige un esfuerzo enorme.

    3. Irritabilidad y distancia emocional

    El imaginario colectivo asocia depresión con hipersensibilidad y llanto excesivo, pero no toda depresión se expresa con llanto. Muchas veces aparece como irritabilidad, respuestas cortantes o un repliegue silencioso. La persona se muestra distante, evita las conversaciones y parece ausente incluso estando presente. Este cambio en el vínculo suele ser una de las señales de depresión que más afecta a la relación de pareja.

    4. Autocrítica y pensamientos negativos

    Algunas afirmaciones contundentes, como «soy una carga», «no valgo para nada» o «todo me sale mal», son repetidas con frecuencia y muchas veces se piensan que tienen la función de manipular. Las personas con depresión suelen distorsionar la forma de verse a sí mismos y de imaginar el futuro. Si notas que tu pareja se castiga constantemente o ha perdido la esperanza, es importante tomárselo en serio.

    5. Descuido del cuidado personal y de la rutina

    Cuando el malestar se sostiene en el tiempo, suele reflejarse en lo cotidiano: descuidar la higiene, la alimentación, las responsabilidades o el propio aspecto. No es dejadez, sino la dificultad real de sostener el funcionamiento diario cuando la energía y la motivación están bajo mínimos.

    ¿La depresión se manifiesta igual en hombres y mujeres?

    Aunque el trastorno es el mismo, la manera de expresarlo puede variar. Conocer estas diferencias ayuda a no pasar por alto lo que está ocurriendo.

    Señales de depresión en hombres

    Las señales de depresión en hombres tienden a manifestarse hacia fuera: irritabilidad, enfado, conductas de riesgo, mayor consumo de alcohol o una entrega excesiva al trabajo. La tristeza suele quedar oculta tras la rabia o la evitación, lo que dificulta identificar el problema y pedir ayuda.

    Señales de depresión en mujeres

    Las señales de depresión en mujeres incluyen con más frecuencia tristeza expresada, llanto, sentimientos de culpa y rumiación, es decir, dar vueltas una y otra vez a los mismos pensamientos. También suele ser más habitual que verbalicen cómo se sienten, aunque no siempre sucede.

    Tener esta información ayuda a orientar la función de qué podemos hacer, en las consultas notamos cierta confusión que, por desconocimiento, a veces termina cronificando el malestar sin querer y deteriorando los lazos de pareja y los familiares. La depresión se puede confundir con ciertos aspectos actitudinales que pueden parecerse en la superficie. La manipulación o el victimismo persistente suelen ser selectivos: aparecen ante determinadas personas, se orientan a obtener algo como atención, control o eludir una responsabilidad y dejan de estar cuando dejan de tener la función inicial. La depresión, en cambio, es sostenida y transversal, es decir, acompaña a la persona en casi todos los ámbitos de su vida, no se da según quién mire y se acompaña de cambios físicos reales en el sueño, el apetito y la energía. Aun así, distinguirlas es difícil y pueden coexistir, así que, más que etiquetar a tu pareja, lo útil es valorar el conjunto de señales a lo largo del tiempo y, ante la duda, buscar una valoración especializada.

    La utilidad de estar bien informado es facilitar el acompañamiento emocional y animar a pedir ayuda cuando los apoyos que ofrecemos resulten escasos. La depresión tiene tratamientoEste enlace se abrirá en una ventana nueva y, cuanto antes se aborde, mejor es el pronóstico; esta guía para afrontar la depresión puede orientaros a ambos.

  • Todo sobre la bulimia nerviosa en la adolescencia

    Alicia López Frutos, psicóloga especialista en psicología clínica, Hospital Quirónsalud Digital.

    La adolescencia es una etapa especialmente vulnerable para el desarrollo de problemas relacionados con la imagen corporal, la autoestima y la alimentación. Entre los trastornos de la conducta alimentaria, la bulimia nerviosa es uno de los más frecuentes y, al mismo tiempo, uno de los más difíciles de detectar. Muchas veces, quienes la padecen esconden los síntomas por vergüenza o miedo, lo que retrasa la búsqueda de ayuda profesional.bulimia nerviosa adolescenciabulimia nerviosa adolescencia

    Detectar a tiempo la bulimia en adolescentes resulta fundamental para prevenir complicaciones físicas y disminuir el malestar emocional. Es importante comprender que se trata de un trastorno psicológico complejo que necesita tratamiento profesional especializado.

    ¿Qué es la bulimia nerviosa?

    La bulimia nerviosa se caracteriza por episodios recurrentes de atracones, es decir, una ingesta excesiva de comida en un corto periodo de tiempo acompañada de sensación de pérdida de control. Normalmente, estos atracones tienen un desencadenante emocional y se utilizan como herramienta de gestión o regulación de la misma. Después de estos episodios, aparecen conductas compensatorias dirigidas a evitar el aumento de peso por la ingesta de calorías, como el vómito provocado, el ayuno prolongado, el ejercicio excesivo o el uso de laxantes.

    El sufrimiento psicológico dentro de este ciclo de atracón y compensación suele ser muy elevado, apareciendo sentimientos de culpa, vergüenza y frustración, junto con una percepción negativa de uno mismo.

    Diferencias entre la bulimia y los atracones

    Tanto la bulimia nerviosa como el trastorno por atracón se caracterizan por episodios de ingesta excesiva de comida en un periodo corto de tiempo, acompañado de sensación de pérdida de control. La principal diferencia radica en que las personas con bulimia suelen mostrar una preocupación muy intensa por el peso y la figura corporal, realizando conductas compensatorias tras el atracón dirigidas a evitar el aumento de peso; sin embargo, en el trastorno por atracón estas conductas compensatorias no suelen estar presentes. .

    Causas de la bulimia en la adolescencia

    No existe una única causa que explique la aparición de la bulimia nerviosa, ya que habitualmente intervienen diferentes factores biológicos, psicológicos, familiares y sociales. Cabe destacar que, en la adolescencia, la presión estética y la comparación constante con modelos difundidos en redes sociales pueden aumentar la insatisfacción corporal. A esto se suman otros factores psicológicos, como el perfeccionismo, la necesidad de aprobación social, la baja autoestima o las dificultades para gestionar emociones intensas como la ansiedad, la tristeza o la frustración.

    Junto con ello, la bulimia puede iniciarse tras periodos de dietas restrictivas, intentos repetidos de perder peso o experiencias relacionadas con críticas y comentarios negativos sobre la apariencia física. Además, determinadas situaciones vitales, como el estrés, las dificultades en las relaciones sociales o experiencias de rechazo, también pueden actuar como desencadenantes o contribuir al mantenimiento del problema.

    Síntomas de la bulimia en adolescentes

    Los síntomas de bulimia en adolescentes pueden pasar desapercibidos, por ello es importante prestar atención a determinados cambios físicos, emocionales y conductuales, entre los que destacan:

    • Episodios de ingesta de comida en secreto.
    • Visitas frecuentes al baño después de comer.
    • Preocupación excesiva por el peso o la figura corporal.
    • Uso de laxantes, diuréticos o ejercicio físico compulsivo.
    • Problemas dentales, inflamación facial o molestias digestivas.

    La detección precoz resulta clave para evitar consecuencias médicas importantes, como alteraciones gastrointestinales, problemas cardíacos o desequilibrios nutricionales.

    Tratamientos más eficaces frente a la bulimia

    La bulimia nerviosa requiere un abordaje multidisciplinar adaptado a las necesidades de cada adolescente. El tratamiento suele incluir apoyo psicológicoEste enlace se abrirá en una ventana nueva, información nutricional y, en algunos casos, seguimiento médico y psiquiátrico.

    La terapia cognitivo-conductual es una de las intervenciones con mayor evidencia científica, ya que ayuda a reestructurar pensamientos distorsionados sobre el cuerpo y la alimentación, además de dar herramientas de manejo de las emociones. También es fundamental implicar a la familia en el proceso terapéutico, especialmente en adolescentes, ya que favorece la recuperación y mejora la comunicación en casa.

    La bulimia nerviosa en adolescentes, en definitiva, es un trastorno grave que afecta tanto a la salud física como emocional. Detectar los síntomas de manera temprana y buscar ayuda especializada puede marcar una gran diferencia en la evolución y la recuperación del adolescente. Hablar abiertamente sobre la salud mental, la autoestima y la relación con la comida sigue siendo una herramienta fundamental para prevenir los trastornos de la conducta alimentaria y favorecer una relación con la comida más saludable.

  • ¿Se pueden prevenir los trastornos de la personalidad?

    Francisco Gerecitano Lozano, psicólogo general sanitario en Hospital Quirónsalud Digital

    Esta pregunta no tiene una respuesta sencilla, pues hablar del concepto de personalidad en psicología clínica implica adentrarse en uno de los aspectos más complejos del desarrollo humano. Para comenzar, no está de más definirlo. José Bermúdez (1996) utiliza la siguiente definición: «La personalidad es el conjunto relativamente estable de rasgos, formas de pensar, sentir y comportarse que caracterizan a una persona y la distinguen de las demás». Es evidente pues que, al hablar de trastornos como estos, no hablamos solo de manías ni de estilos, sino de algo más profundo e intrincado.2 trastornos personalidad2 trastornos personalidad

    ¿Qué son los trastornos de la personalidad?

    Los trastornos de la personalidad son patrones de conducta desadaptativos persistentes que pueden interferir de forma significativa con la salud mental. Cuando estos patrones son rígidos y poco flexibles, pueden convertirse en un problema clínico que interfiere significativamente con la calidad de vida de quien lo padece y, a veces, la de su entorno.

    Suelen aparecer durante la adolescencia y normalmente se cronifican hasta la edad adulta, afectando a la autoestima, el bienestar emocional, los vínculos afectivos y la adaptación social o laboral. Por eso, nunca deben entenderse como simples «rasgos difíciles» o «falta de educación», sino como configuraciones psicológicas complejas que requieren comprensión y abordaje profesional.

    Principales trastornos de la personalidad

    En el DSM-5 (manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales), los trastornos de personalidad se agrupan en tres grupos:

    Grupo A: raros o excéntricos

    • Trastorno paranoide de la personalidad.
    • Trastorno esquizoide de la personalidad .
    • Trastorno esquizotípico de la personalidad.

    Grupo B: dramáticos, emocionales o impulsivos

    • Trastorno antisocial de la personalidad.
    • Trastorno límite de la personalidad.
    • Trastorno histriónico de la personalidad.
    • Trastorno narcisista de la personalidad.

    Grupo C: ansiosos o temerosos

    • Trastorno de la personalidad por evitación.
    • Trastorno de la personalidad dependiente.
    • Trastorno de la personalidad obsesivo-compulsiva.

    Cada uno presenta características particulares, pero todos comparten una cualidad esencial: la rigidez y la resistencia al cambio. Esa falta de flexibilidad y adaptabilidad al contexto hace que la persona tenga más dificultades para aprender nuevas estrategias, regular lo que siente y relacionarse de un modo satisfactorio con quienes la rodean, lo que a menudo resulta en un gran sufrimiento psicológico.

    Causas de los trastornos de personalidad

    No existe una causa única ni una explicación simple. Su origen es multifactorial y suele ser el resultado de una interacción compleja entre biología, crianza y contexto social.

    Factores como la predisposición genética, experiencias traumáticas, negligencia emocional en la infancia, estilos de crianza inestables o la falta de vínculos seguros pueden influir en su desarrollo. Más concretamente, algunos estudios señalan mayor prevalencia de estos trastornos en entornos familiares marcados por la imprevisibilidad, el rechazo o la invalidación emocional.

    En realidad, más que hablar de una causa concreta, conviene pensar en una suma de condiciones que, combinadas, pueden dificultar la construcción de una personalidad flexible, segura y balanceada.

    ¿Es posible prevenir los trastornos de personalidad?

    La respuesta más honesta es que no siempre pueden evitarse, pero sí pueden reducirse de forma importante los factores de riesgo durante el desarrollo infantil. Las estrategias de prevención, en este caso, no pueden garantizar que nunca aparezcan, sino crear las mejores condiciones posibles en el hogar para un desarrollo emocional sano durante la infancia que disminuya la probabilidad de padecerlas.

    Los vínculos tempranos estables, la validación emocional, la presencia adulta consistente y la atención temprana a las dificultades psicológicas pueden actuar como auténticos factores protectores contra estos y muchos otros problemas de salud. Cuanto más seguro y predecible es el contexto en el que crece una persona, más posibilidades tiene de desarrollar una salud mental sólida y resistente.

    Recomendaciones para prevenirlos

    Algunas de las pautas que podríamos seguir durante la crianza para prevenir el desarrollo de problemas psicológicos son las siguientes:

    • Favorecer un apego seguro y relaciones afectivas estables.
    • Promover una educación emocional que enseñe a identificar, expresar y regular lo que se siente.
    • Atender precozmente situaciones de trauma, abuso, abandono o negligencia.
    • Fomentar habilidades sociales y recursos de comunicación desde la infancia.
    • Consultar con un profesional de la salud mentalEste enlace se abrirá en una ventana nueva ante señales persistentes de sufrimiento emocional.
    • Cuidar también la salud mental de madres, padres y cuidadores, porque el entorno emocional adulto influye de manera decisiva en el desarrollo infantil.

    Los trastornos de personalidad no son el resultado de una sola causa ni de un único momento vital. Se construyen, en muchos casos, a lo largo del tiempo, en la interacción entre predisposición, experiencia y contexto. Por eso, aunque no siempre sea posible prevenirlos por completo, sí es posible reducir su riesgo mediante una crianza sensible, una educación emocional adecuada y una detección temprana de las dificultades.

    Como ya dije una vez:

    «No somos gusanos ni mariposas. Somos caminos y edificios; nos construimos paso a paso, golpe a golpe. Toda lección importa, por pequeña e insignificante que resulte» — Lady Swansword (2019)

  • Los 5 traumas más frecuentes en las consultas de psicología

    Adriana Atencio Antoranz, psicóloga adjunta de la Unidad de Salud Mental y Bienestar de Hospital Quirónsalud Digital

    ¿Por qué es importante conocer cuáles son los traumas más frecuentes en las consultas de psicología? Porque con el trauma sucede algo muy peculiar, ya que hay algunos pacientes que, en su primer contacto con el psicólogoEste enlace se abrirá en una ventana nueva, suelen añadir «no es un trauma, ni nada grave, pero…» y empiezan a referir una serie de síntomas que muchas veces nos hacen comprender que sí se trata de un trauma. Otras veces, tras mencionar los síntomas y el profesional indicar que puede tratarse de un trauma, el paciente se sorprenda sobre las secuelas de haber subestimado su malestar psíquico durante tanto tiempo.5 traumas5 traumas

    Según observamos hay una idea común de que el trauma se asocia a eventos de gran magnitud, generalmente producidos por catástrofes naturales, pero no es una percepción completamente correcta. Vamos a intentar precisar algo de esto para poder ayudar a comprender mejor de qué hablamos cuando decimos trauma.

    ¿Qué es un trauma psicológico?

    Empecemos con la definición de la RAE, que nos indica que:

    • Su raíz griega significa herida
    • Se trata de un choque emocional que produce un daño duradero en el inconsciente
    • Entre los sinónimos alude a choque, impresión, conmoción, shock

    En psicología el trauma es una respuesta a un evento que una persona encuentra altamente estresante y que puede causar una amplia gama de síntomas físicos y emocionales. No todos los que experimentan un evento estresante desarrollarán trauma. Algunas personas desarrollarán síntomas que se resuelven en un tiempo relativamente corto, mientras que otras tendrán efectos más a largo plazo.

    Es interesante poner de relieve que el trauma es la respuesta ante un evento repentino o sucesivo que ha dejado una herida profunda y que, la mayoría de las veces no es consciente para la persona que lo ha padecido.

    Algunos de los síntomas psicológicos que pueden asociarse al trauma son: ira, miedo, tristeza, culpa, confusión, desesperación, irritabilidad, dificultad para concentrarse, cambios bruscos de humor, retraimiento, flashbacks intensos, pesadillas, estrés agudo, ansiedad y depresión.

    A nivel físico estas son algunas de las expresiones más frecuentes: dolores de cabeza, alteraciones gastrointestinales, fatiga, aceleración del ritmo cardíaco, excesiva sudoración, inquietud motora, sobresaltos y dificultades para dormir.

    Es un diagnóstico clínico que requiere de una exploración que permita contextualizar el cuadro y valorar otras áreas de la vida del paciente, así como datos de su historia que permitan establecer el diagnóstico.

    Los 5 traumas más frecuentes en las consultas de psicología

    1. Traumas por desastres naturales o catástrofes

    El carácter abrupto y repentino hace que el impacto en la persona suela ser agudo. Los accidentes de cualquier medio de transporte son quizá de los motivos que hacen que una persona pueda consultar con un psicólogo. El daño físico y las pérdidas asociadas pueden afectar de distinto modo, ya que no siempre son correlativos a la magnitud del trauma. Como se explica en párrafos anteriores, hay una dimensión muy subjetiva que hace que las respuestas físicas y emocionales puedan variar.

    2. Traumas en la infancia

    Es un área muy sensible por la fragilidad y vulnerabilidad de las víctimas. Tiene que ver con el abuso a nivel físico o emocional en la infancia, con el maltrato del entorno familiar, relaciones de hostilidad y exposición a situaciones de riesgo para el menor. Suele detectarse en las escuelas infantiles y en consultas de pediatría, cuando los profesionales pueden observar síntomas que les hacen sospechar la presencia de maltrato.

    3. Traumas por maltrato físico o psicológico

    Son un tipo de traumas que se genera por repetición del evento, donde la víctima tiende a fijarse en una posición de aguante y tolerancia, muchas veces amparada en aspectos y creencias culturales o religiosas. Puede tener presentación de un único evento traumático, donde la víctima suele referir cambios con puntos de inflexión.

    4. Traumas por abuso sexual

    Este tipo de abuso repercute en una de las principales causas de trauma en la persona víctima de abuso, puede ser producido por una o varias personas, y la característica fundamental es transgredir el no consentimiento de la víctima al acto sexual.

    5. Traumas donde la víctima es vulnerada por terceros

    Estos traumas tienen que ver con robos, atracos, secuestros, actos de terrorismo o cualquier evento causado por una persona que amenace y violente la integridad física de la víctima.

    6. Traumas por acoso personal

    El acoso personal o laboral es un motivo de consulta cada vez más frecuente. Aunque no necesariamente implica un diagnóstico de trauma, la mayoría de las veces deriva en trastorno de estrés postraumático, hipervigilancia, retraimiento emocional, baja autoestima, estrés crónico o evitación.

    Conocer las principales características de los distintos tipos de trauma ayuda a los pacientes a esclarecer si está atravesando un trauma determinado. Además, como se comentaba anteriormente, es importante tener en cuenta que los síntomas psicológicos no tienen que ser correlativos a la magnitud o la severidad del suceso traumático.

    Aunque se suele pensar que las secuelas de aquello que amenazó nuestra integridad puede ser resuelto a nivel psicológico con el tiempo, en realidad es el paso del tiempo el que nos recuerda con la presencia de ciertos síntomas que en algún momento hubo un trauma.

    Independientemente de los síntomas y de la naturaleza del trauma sufrido, es fundamental acudir a un terapeuta que ofrezca un tratamiento psicológico adecuado.

  • Salud mental materna: fundamental para la familia

    Adriana Atencio Antoranz, psicóloga adjunta de la Unidad de Salud Mental y Bienestar de Hospital Quirónsalud Digital.

    Convertirse en madre es una de las experiencias más transformadoras de la vida, pero también una de las más exigentes a nivel emocional. Y a esa exigencia personal se suma hoy un contexto social cada vez más complejo: la creciente incorporación de las mujeres al mercado laboral y los procesos migratorios vinculados a la búsqueda de una mejor calidad de vida, que con frecuencia alejan a muchas familias de su red de apoyo más cercana. En este escenario, hasta una de cada cinco mujeres atraviesa durante el embarazo, el parto o el primer año tras el nacimiento del bebé algún tipo de trastorno del estado de ánimo o de ansiedad perinatal. Cuidar la salud mental materna es proteger y cuidar el desarrollo del bebé, el equilibrio de la pareja y el bienestar familiar.salud mental materna 2salud mental materna 2

    Salud mental y maternidad

    La etapa perinatal —desde la concepción hasta el primer año tras el parto— supone cambios hormonales, físicos, identitarios y relacionales muy intensos. La idealización de la maternidad, las experiencias traumáticas previas, los conflictos familiares, la fatiga, la falta de sueño y los antecedentes personales de trastornos mentales convierten este periodo en una etapa de especial vulnerabilidad psicológica para muchas mujeres.

    Los estudios en esta área cada vez van adquiriendo mayor espacio en la comunidad científica y, en consecuencia, a nivel social. En España contamos con la valiosa aportación de la investigación que ha llevado a cabo la Dra. Susana Carmona a nivel internacional durante años. En su libro Neuromaternal: ¿qué le pasa a mi cerebro durante el embarazo y la maternidad?, la doctora Carmona plantea que es preciso reconceptualizar la maternidad, ya que en vez de ser una experiencia que nos expone a la pérdida de ciertas funciones mentales, se trata de una etapa de maduración y crecimiento y propone retomar llamarla «matrescencia», haciendo un juego de palabras entre maternidad y adolescencia. Una nueva denominación que permite incluir sin idealizar una perspectiva más humana de lo que se vive en la maternidad.

    Trastornos mentales más frecuentes en las madres

    Conviene distinguir la llamada tristeza posparto o baby blues que afecta a entre el 50 y el 80 % de las mujeres y remite de forma espontánea en pocas semanas, de cuadros clínicos que requieren atención profesional. Entre los más habituales se encuentran:

    • Depresión posparto, presente en torno al 10-15 % de las madres.
    • Ansiedad perinatal, con preocupaciones intensas y persistentes sobre el bebé.
    • Trastorno obsesivo-compulsivo posparto, con pensamientos intrusivos angustiantes.
    • Trastorno de estrés postraumático perinatal, frecuente tras partos vividos como traumáticos o pérdidas gestacionales.
    • Psicosis posparto, poco frecuente pero grave, considerada una urgencia psiquiátrica.

    Más del 75 % de las mujeres con problemas de salud mental durante el embarazo y el posparto no son diagnosticadas correctamente, lo que retrasa el tratamiento y prolonga el sufrimiento.

    ¿Cómo afecta la salud mental materna a la familia?

    El malestar emocional de la madre no se vive en solitario. Influye directamente en la construcción del vínculo con el bebé, en su regulación emocional y en su desarrollo cognitivo y relacional posterior. También repercute en la pareja, ya que pueden aparecer distanciamiento, conflictos o pérdida de la intimidad afectiva y sexual, y en el resto del entorno familiar. Precisamente por ello, contar con una red de apoyo cercana se considera uno de los principales factores protectores; su ausencia o lejanía multiplica la vulnerabilidad emocional de la madre. Concienciar sobre la presencia como posibilidad de estos efectos permite que la pareja pueda responder de manera constructiva para apoyar el cuidado y no tomarlo como algo personal. Todo cambio implica transitar pérdidas para dar lugar y aceptar la nueva realidad por construir.

    6 de mayo de 2026: Día de la Salud Mental Materna

    El primer miércoles de mayo se celebra el Día Mundial de la Salud Mental Materna, una iniciativa internacional promovida por más de 200 organizaciones, entre ellas la Sociedad Marcé Española de Salud Mental Perinatal (MARES) y la Asociación Española de Psicología Perinatal (AEPP).

    En 2026, esta jornada se conmemora el miércoles 6 de mayo bajo el lema «Una década de voces», que celebra diez años de avances en la visibilización de estos trastornos. Los objetivos de este día de la salud mental materna son tres: dar protagonismo a la experiencia de las propias mujeres, reducir el estigma asociado al sufrimiento perinatal y garantizar el acceso a una atención especializada en todo el territorio.

    Pedir ayuda no es un signo de debilidad, es una forma de cuidado y un recurso de apoyo. Si te sientes desbordada, triste sin causa aparente o no logras conectar con tu bebé, hablarlo con un profesionalEste enlace se abrirá en una ventana nueva puede marcar una diferencia decisiva. La salud mental materna importa, y atenderla a tiempo permite transitar el cambio pudiendo habitar la maternidad tomando en cuenta tu realidad y tus recursos. Si nos quedamos con la idea de romantizar la experiencia de ser madre, corremos el peligro de negar su carácter de vulnerabilidad y es ahí donde surgen muchas de las dificultades a nivel emocional. Si te reconoces en estas ideas o conoces a alguien que pueda estar pasando por una situación sensible, no dudes en contactarnos.

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Sobre este blog

La salud mental influye en las relaciones sociales y en el bienestar emocional. Cuidarla resulta fundamental para alcanzar la serenidad y la calidad de vida que todos buscamos. En este blog, profesionales expertos en psicología y psiquiatría nos invitan a profundizar en los distintos aspectos que influyen en la salud y bienestar mental con el objetivo de comprenderla, cuidarla y desterrar tabúes y estigmas.

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Sana-MentePsiquiatría y Psicología delHospital Quirónsalud Digital
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