Quirónsalud

Saltar al contenido

Blog de Salud y bienestar mental del Hospital Quirónsalud Digital

  • La psicología del duelo: cómo gestionar la pérdida de un familiar

    Francisco Gerecitano Lozano, psicólogo sanitario en Hospital Quirónsalud Digital

    Hubo un tiempo en que el duelo se llevaba puesto. La ropa negra, los espejos cubiertos, la casa sin música: el dolor tenía uniforme, tenía plazo y tenía testigos. Hemos ido desmontando esos rituales uno a uno y hemos ganado libertad, pero hemos perdido algo: el permiso para no estar bien durante el tiempo que haga falta.

    ¿Qué es el duelo en psicología?

    Desde la psicología, el duelo se define como el proceso de adaptación que sigue a la pérdida de un vínculo significativo. No es un sinónimo elegante de tristeza: es un trabajo. La mente tiene que aprender a habitar un mundo del que falta alguien, y ese aprendizaje ocupa el cuerpo tanto como la cabeza: insomnio, falta de apetito, un cansancio que no cede con el descanso.

    Conviene decirlo claro: el duelo no es un trastorno mental. El DSM-5-TR lo considera una respuesta esperable ante la pérdida. Cada persona lo atraviesa a su ritmo, y ese ritmo depende del vínculo que existía, de cómo se produjo la muerte y del apoyo con el que se cuenta.

    dueloduelo

    Fases del duelo psicológico

    El modelo más citado es el de la psiquiatra Elisabeth Kübler-Ross, que en 1969 describió cinco fases:

    1. Negación

    La mente amortigua lo que todavía no puede sostener: se sigue poniendo un plato de más en la mesa.

    2. Ira

    Llega la rabia y con ella la necesidad de un culpable: los médicos, uno mismo, el propio fallecido por haberse ido.

    3. Negociación

    La cabeza reescribe el pasado buscando el punto exacto donde todo pudo torcerse.

    4. Depresión

    Se apaga la actividad. La ausencia deja de ser una noticia y pasa a ser un paisaje.

    5. Aceptación

    No es olvidar ni dejar de doler. Es que la pérdida, por fin, cabe dentro de una vida.

    Ahora bien, se han divulgado tanto que hay quien teme estar haciendo el duelo mal al no reconocerlas en orden. Lo que la psicología del duelo ha aprendido desde entonces es claro: no hay un orden fijo ni un calendario. Se solapan, se saltan, vuelven cuando parecían superadas. Son un mapa aproximado, no un itinerario obligatorio.

    El duelo patológico o no resuelto

    Casi siempre el dolor termina reordenándose solo: no desaparece, pero deja sitio. En torno a una de cada diez personas adultas en duelo, sin embargo, el proceso se enquista. El DSM-5-TR incorporó en 2022 el trastorno de duelo prolongado: se diagnostica cuando, pasado al menos un año desde la muerte (seis meses en niños y adolescentes), persisten un anhelo intenso del fallecido o una preocupación constante por él, junto a un malestar que impide hacer vida normal.

    Las señales que deben alertar son el aislamiento sostenido, la culpa que no cede y los dos extremos del recuerdo: la casa donde se ha borrado todo rastro del ausente y la casa convertida en museo.

    Apoyo psicológico para superar la pérdida de un familiar

    Pedir ayuda no es admitir un fracaso. La terapia de duelo no borra la pérdida ni acelera el proceso: ofrece un lugar donde poner palabras a lo que duele y ordenar la culpa. Si quieres saber cómo ayuda la terapia a superar el duelo o dar el paso con una terapia especializada para superar el dueloEste enlace se abrirá en una ventana nueva, disponible también en modalidad online.

    Superar el duelo no es dejar de querer a quien se fue, sino aprender a quererlo de otra manera. La clave está en no atravesarlo a solas: sostener los vínculos, respetar los propios tiempos y pedir ayuda cuando el dolor deja de moverse. Si crees que tú o alguien cercano lleváis demasiado tiempo detenidos en el mismo punto, acudid a profesionales de la salud mental.

  • ¿Es igual el TDAH en adultos que en niños?

    Francisco Gerecitano Lozano, psicólogo general sanitario en Hospital Quirónsalud Digital

    El trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) suele asociarse casi automáticamente a la infancia, pero la realidad es que no desaparece con la edad: se transforma. Cada vez se diagnostica con más frecuencia el TDAH en adultos, muchas veces, años después de que los síntomas hayan estado presentes sin nombre ni explicación. Entender cómo se manifiesta en cada etapa vital es clave para identificarlo a tiempo y abordarlo con las herramientas adecuadas.

    TDAH adultos vs niñosTDAH adultos vs niños

    El DSM-5 define el TDAH como un patrón persistente de inatención o hiperactividad-impulsividad que interfiere en el funcionamiento diario, con síntomas presentes desde antes de los 12 años y en dos o más contextos (hogar, escuela, trabajo o relaciones sociales). Un detalle normativo resulta revelador: el manual exige seis o más síntomas en menores de 17 años, pero solo cinco o más a partir de esa edad, reflejo de que la propia expresión del trastorno cambia con el desarrollo.

    Características principales del TDAH en adultos

    El TDAH en adultos rara vez se presenta como la hiperactividad motora visible que asociamos a la infancia; en su lugar, suele manifestarse como inquietud interna, dificultad para mantener la atención en tareas prolongadas, procrastinación crónica, problemas de organización y gestión del tiempo e impulsividad en decisiones cotidianas. Muchos adultos refieren también dificultades para regular sus emociones y baja tolerancia a la frustración, con una autopercepción de «no rendir lo que debería» que puede derivar en ansiedad o baja autoestima si no se identifica el origen.

    Características principales del TDAH en niños

    En el caso del TDAH en niños, los síntomas suelen ser más visibles y externalizados: dificultad para permanecer sentados, exceso de movimiento, interrupciones frecuentes, dificultad para seguir instrucciones y problemas de rendimiento escolar, algo que se agudiza en momentos de cambio de rutina como la vuelta al colegio. La impulsividad se traduce en conductas más evidentes —hablar sin esperar turno, dificultad para esperar— y la falta de atención suele detectarse antes gracias al contexto escolar, que exige sostener la concentración durante periodos prolongados.

    Diferencias entre el TDAH en adultos y en niños

    Aunque el trastorno comparte una base neurobiológica común, su expresión cambia con la maduración cerebral y las exigencias del entorno. Estas son algunas de las diferencias más relevantes:

    1. Visibilidad de los síntomas

    En la infancia, la hiperactividad es motora y llamativa; en los adultos, esa energía se interioriza en forma de inquietud mental, lo que dificulta el diagnóstico al ser menos evidente para el entorno.

    2. Impacto Funcional

    En los niños, afecta sobre todo al ámbito escolar y familiar; en los adultos, al ámbito laboral, las finanzas personales y las relaciones de pareja.

    3. Comorbilidad

    El TDAH en adultos suele venir acompañado de ansiedad, baja autoestima o síntomas depresivos acumulados tras años de dificultades no comprendidas, algo menos frecuente en la infancia.

    4. Momento y vía de diagnóstico

    Los niños suelen diagnosticarse a partir de la observación escolar y familiar; los adultos, en cambio, llegan a menudo a consulta por otro motivo —estrés, ansiedad— y es ahí donde se descubre un TDAH nunca identificado.

    Reconocer que el TDAH en adultos y en niños no se manifiesta igual es fundamental para no pasar por alto casos que llevan años sin diagnosticar. Un tratamiento del TDAH ajustadoEste enlace se abrirá en una ventana nueva a cada etapa vital permite comprender el trastorno más allá del estigma y ofrecer estrategias reales de mejora, en la infancia y en la vida adulta.

  • ¿En qué se diferencian la obsesión y la compulsión en el TOC?

    Joan Francesc Serra Pla, psicólogo clínico adjunto en Hospital Quirónsalud Digital

    El trastorno obsesivo-compulsivo (TOC) es uno de los problemas de salud mental más conocidos, aunque también uno de los más malinterpretados. En el lenguaje cotidiano es frecuente utilizar expresiones como «soy un poco obsesivo» o «tengo TOC con el orden» para referirse a preferencias personales o rasgos de personalidad. Sin embargo, el TOC es un trastorno psicológico que puede generar un elevado nivel de sufrimiento e interferir de forma significativa en la vida cotidiana.TOCTOC

    Una de las principales características del TOC es la presencia de obsesiones y compulsiones. Aunque ambos conceptos están estrechamente relacionados, no significan lo mismo y cumplen funciones diferentes dentro del trastorno. Comprender esta diferencia es fundamental para identificar el problema y favorecer un tratamiento adecuado.

    ¿Qué es el TOC?

    El trastorno obsesivo-compulsivo es un trastorno mental caracterizado por la aparición de obsesiones, compulsiones o ambas. Estas manifestaciones consumen una cantidad importante de tiempo, generan un intenso malestar emocional y afectan al funcionamiento personal, familiar, social o laboral.

    Las personas con TOC suelen reconocer que sus pensamientos o conductas son excesivos o poco racionales. Sin embargo, esta conciencia no suele ser suficiente para detenerlos. El problema no reside en la falta de voluntad, sino en un funcionamiento psicológico en el que la ansiedad y la necesidad de aliviarla mantienen el ciclo del trastorno.

    Aunque las manifestaciones pueden variar ampliamente entre personas, las obsesiones suelen girar en torno a temas como la contaminación, el miedo a causar daño, la necesidad de simetría o los pensamientos de contenido agresivo, sexual o religioso. Las compulsiones, por su parte, pueden incluir conductas como el lavado excesivo, la comprobación repetida, el orden, la repetición de acciones o rituales mentales como contar, rezar o repetir determinadas palabras de forma silenciosa.

    La obsesión en el TOC

    Las obsesiones son pensamientos, imágenes o impulsos que aparecen de manera involuntaria, repetitiva e intrusiva. La persona no desea tener estos contenidos mentales y suele vivirlos como desagradables, angustiantes o incompatibles con sus propios valores.

    Es importante destacar que todas las personas experimentan pensamientos extraños o indeseados en algún momento. La diferencia es que, en el TOC, estos pensamientos adquieren un significado exagerado y son interpretados como peligrosos, inaceptables o con una alta probabilidad de hacerse realidad.

    Por ejemplo, una madre puede experimentar de forma repentina la imagen de hacer daño a su hijo. En el contexto del TOC, este pensamiento no refleja un deseo real ni una intención de actuar, sino precisamente lo contrario: genera un intenso miedo porque contradice profundamente sus valores y su forma de ser. Cuanto mayor es el esfuerzo por eliminar el pensamiento o comprobar que no supone un peligro, mayor suele ser su frecuencia e intensidad.

    Las obsesiones provocan emociones muy intensas, especialmente ansiedad, culpa, vergüenza o incertidumbre. Como consecuencia, la persona busca diferentes estrategias para reducir ese malestar, dando lugar a la aparición de las compulsiones.

    La compulsión en el TOC

    Las compulsiones son conductas o actos mentales repetitivos que la persona realiza con el objetivo de disminuir la ansiedad provocada por las obsesiones o prevenir un supuesto peligro.

    Aunque pueden proporcionar un alivio temporal, este efecto dura poco tiempo. El cerebro aprende que la reducción de la ansiedad se debe al ritual realizado, lo que aumenta la probabilidad de repetirlo cada vez que aparece la obsesión. De esta forma se establece un círculo vicioso que mantiene el trastorno.

    Las compulsiones pueden ser visibles, como lavarse las manos repetidamente, revisar una y otra vez si la puerta está cerrada o comprobar constantemente que los electrodomésticos están apagados. Sin embargo, también existen compulsiones mentales que pasan desapercibidas para quienes rodean a la persona, como repetir frases internamente, analizar recuerdos para asegurarse de que no ocurrió nada malo, buscar una certeza absoluta o neutralizar un pensamiento mediante otro.

    Un aspecto especialmente relevante es que las compulsiones no suelen guardar una relación lógica o proporcional con el riesgo real que intentan evitar. Aun así, la persona siente una fuerte necesidad de realizarlas porque experimenta una intensa sensación de responsabilidad o de amenaza si no lo hace.

    Diferencias entre la obsesión y la compulsión

    La diferencia fundamental entre ambos conceptos radica en la función que desempeñan dentro del trastorno.

    La obsesión constituye el origen del malestar. Es un pensamiento, una imagen o un impulso involuntario que desencadena ansiedad, miedo o incertidumbre. La compulsión aparece como una respuesta destinada a aliviar esas emociones desagradables o reducir la percepción de peligro. En otras palabras, la obsesión es aquello que la persona piensa sin querer pensar, mientras que la compulsión es aquello que siente la necesidad de hacer para intentar sentirse mejor. Sin embargo, esta estrategia solo proporciona un alivio momentáneo y contribuye a mantener el problema a largo plazo.

    Comprender la diferencia entre una obsesión y una compulsión ayuda a entender mejor qué es realmente el trastorno obsesivo-compulsivo y por qué resulta tan difícil para quienes lo padecen dejar de realizar determinados rituales. No se trata de una cuestión de falta de autocontrol o de voluntad, sino de un trastorno en el que la ansiedad y la necesidad de obtener certeza mantienen un patrón de funcionamiento muy específico. Además, diferenciarlas resulta especialmente importante porque el tratamiento psicológico no se centra únicamente en eliminar los pensamientos intrusivos, algo que, además, resulta imposible, sino en modificar la relación que la persona establece con ellos y reducir la necesidad de responder mediante compulsiones.

    Finalmente, es importante recordar que el TOC puede manifestarse de formas muy diferentes y que no siempre está relacionado con el orden o la limpieza, como suele reflejarse en el imaginario colectivo. Cuando los pensamientos intrusivos o las conductas repetitivas comienzan a interferir en la vida diaria, generan un elevado malestar o limitan el funcionamiento personal, es recomendable consultar con un profesional de la salud mental. Un diagnóstico precoz y un tratamiento basado en la evidencia permiten reducir significativamente los síntomas y mejorar la calidad de vida de la persona afectada.


  • 5 señales de que tu pareja sufre depresión

    Adriana Atencio Antoranz, psicóloga adjunta a la Unidad de Salud Mental y Bienestar de Hospital Digital Quirónsalud

    Convivir con alguien que atraviesa una depresión puede resultar incomprensible. A veces, no hay un detonante claro ni una tristeza evidente cuando se presenta una reacción o un episodio depresivo. Aprender a reconocer las señales de depresión a tiempo permite acompañar mejor y animar a buscar ayuda antes de que el malestar se agudice, ya que la tendencia es pensar que el otro está mal por algo que uno dijo o hizo y, aunque sea con la mejor de las intenciones, hacer cosas para que mejore y no ver resultados, crea impotencia y frustración. Como consecuencia, el malestar persiste porque no se ha precisado su causa, su mecanismo y los recursos reales de afrontamiento. Depresión parejaDepresión pareja

    A continuación, describimos cinco señales que conviene observar en tu pareja, sin alarmarse, pero también sin restarles importancia. Conocerlas te permitirá no personalizar su malestar y tomar la distancia necesaria para poder, paradójicamente, estar emocionalmente más cerca, aunque no se pueda comprender del todo.

    1. Pierde el interés por lo que antes disfrutaba

    Uno de los indicios más frecuentes es la pérdida de interés o de placer por casi todo. Aficiones, planes con amigos, intimidad o proyectos que antes le ilusionaban dejan de resultar atractivos. No es pereza ni un bajón puntual, sino una desconexión sostenida de lo que daba sentido al día a día.

    2. Cambios en el sueño y la energía

    Puedes notar que tu pareja duerme muchas más horas de lo habitual o, al contrario, se despierta de madrugada sin poder volver a dormir. A ello se suma un cansancio que no mejora con el reposo y la sensación de que cualquier tarea cotidiana exige un esfuerzo enorme.

    3. Irritabilidad y distancia emocional

    El imaginario colectivo asocia depresión con hipersensibilidad y llanto excesivo, pero no toda depresión se expresa con llanto. Muchas veces aparece como irritabilidad, respuestas cortantes o un repliegue silencioso. La persona se muestra distante, evita las conversaciones y parece ausente incluso estando presente. Este cambio en el vínculo suele ser una de las señales de depresión que más afecta a la relación de pareja.

    4. Autocrítica y pensamientos negativos

    Algunas afirmaciones contundentes, como «soy una carga», «no valgo para nada» o «todo me sale mal», son repetidas con frecuencia y muchas veces se piensan que tienen la función de manipular. Las personas con depresión suelen distorsionar la forma de verse a sí mismos y de imaginar el futuro. Si notas que tu pareja se castiga constantemente o ha perdido la esperanza, es importante tomárselo en serio.

    5. Descuido del cuidado personal y de la rutina

    Cuando el malestar se sostiene en el tiempo, suele reflejarse en lo cotidiano: descuidar la higiene, la alimentación, las responsabilidades o el propio aspecto. No es dejadez, sino la dificultad real de sostener el funcionamiento diario cuando la energía y la motivación están bajo mínimos.

    ¿La depresión se manifiesta igual en hombres y mujeres?

    Aunque el trastorno es el mismo, la manera de expresarlo puede variar. Conocer estas diferencias ayuda a no pasar por alto lo que está ocurriendo.

    Señales de depresión en hombres

    Las señales de depresión en hombres tienden a manifestarse hacia fuera: irritabilidad, enfado, conductas de riesgo, mayor consumo de alcohol o una entrega excesiva al trabajo. La tristeza suele quedar oculta tras la rabia o la evitación, lo que dificulta identificar el problema y pedir ayuda.

    Señales de depresión en mujeres

    Las señales de depresión en mujeres incluyen con más frecuencia tristeza expresada, llanto, sentimientos de culpa y rumiación, es decir, dar vueltas una y otra vez a los mismos pensamientos. También suele ser más habitual que verbalicen cómo se sienten, aunque no siempre sucede.

    Tener esta información ayuda a orientar la función de qué podemos hacer, en las consultas notamos cierta confusión que, por desconocimiento, a veces termina cronificando el malestar sin querer y deteriorando los lazos de pareja y los familiares. La depresión se puede confundir con ciertos aspectos actitudinales que pueden parecerse en la superficie. La manipulación o el victimismo persistente suelen ser selectivos: aparecen ante determinadas personas, se orientan a obtener algo como atención, control o eludir una responsabilidad y dejan de estar cuando dejan de tener la función inicial. La depresión, en cambio, es sostenida y transversal, es decir, acompaña a la persona en casi todos los ámbitos de su vida, no se da según quién mire y se acompaña de cambios físicos reales en el sueño, el apetito y la energía. Aun así, distinguirlas es difícil y pueden coexistir, así que, más que etiquetar a tu pareja, lo útil es valorar el conjunto de señales a lo largo del tiempo y, ante la duda, buscar una valoración especializada.

    La utilidad de estar bien informado es facilitar el acompañamiento emocional y animar a pedir ayuda cuando los apoyos que ofrecemos resulten escasos. La depresión tiene tratamientoEste enlace se abrirá en una ventana nueva y, cuanto antes se aborde, mejor es el pronóstico; esta guía para afrontar la depresión puede orientaros a ambos.

  • Todo sobre la bulimia nerviosa en la adolescencia

    Alicia López Frutos, psicóloga especialista en psicología clínica, Hospital Quirónsalud Digital.

    La adolescencia es una etapa especialmente vulnerable para el desarrollo de problemas relacionados con la imagen corporal, la autoestima y la alimentación. Entre los trastornos de la conducta alimentaria, la bulimia nerviosa es uno de los más frecuentes y, al mismo tiempo, uno de los más difíciles de detectar. Muchas veces, quienes la padecen esconden los síntomas por vergüenza o miedo, lo que retrasa la búsqueda de ayuda profesional.bulimia nerviosa adolescenciabulimia nerviosa adolescencia

    Detectar a tiempo la bulimia en adolescentes resulta fundamental para prevenir complicaciones físicas y disminuir el malestar emocional. Es importante comprender que se trata de un trastorno psicológico complejo que necesita tratamiento profesional especializado.

    ¿Qué es la bulimia nerviosa?

    La bulimia nerviosa se caracteriza por episodios recurrentes de atracones, es decir, una ingesta excesiva de comida en un corto periodo de tiempo acompañada de sensación de pérdida de control. Normalmente, estos atracones tienen un desencadenante emocional y se utilizan como herramienta de gestión o regulación de la misma. Después de estos episodios, aparecen conductas compensatorias dirigidas a evitar el aumento de peso por la ingesta de calorías, como el vómito provocado, el ayuno prolongado, el ejercicio excesivo o el uso de laxantes.

    El sufrimiento psicológico dentro de este ciclo de atracón y compensación suele ser muy elevado, apareciendo sentimientos de culpa, vergüenza y frustración, junto con una percepción negativa de uno mismo.

    Diferencias entre la bulimia y los atracones

    Tanto la bulimia nerviosa como el trastorno por atracón se caracterizan por episodios de ingesta excesiva de comida en un periodo corto de tiempo, acompañado de sensación de pérdida de control. La principal diferencia radica en que las personas con bulimia suelen mostrar una preocupación muy intensa por el peso y la figura corporal, realizando conductas compensatorias tras el atracón dirigidas a evitar el aumento de peso; sin embargo, en el trastorno por atracón estas conductas compensatorias no suelen estar presentes. .

    Causas de la bulimia en la adolescencia

    No existe una única causa que explique la aparición de la bulimia nerviosa, ya que habitualmente intervienen diferentes factores biológicos, psicológicos, familiares y sociales. Cabe destacar que, en la adolescencia, la presión estética y la comparación constante con modelos difundidos en redes sociales pueden aumentar la insatisfacción corporal. A esto se suman otros factores psicológicos, como el perfeccionismo, la necesidad de aprobación social, la baja autoestima o las dificultades para gestionar emociones intensas como la ansiedad, la tristeza o la frustración.

    Junto con ello, la bulimia puede iniciarse tras periodos de dietas restrictivas, intentos repetidos de perder peso o experiencias relacionadas con críticas y comentarios negativos sobre la apariencia física. Además, determinadas situaciones vitales, como el estrés, las dificultades en las relaciones sociales o experiencias de rechazo, también pueden actuar como desencadenantes o contribuir al mantenimiento del problema.

    Síntomas de la bulimia en adolescentes

    Los síntomas de bulimia en adolescentes pueden pasar desapercibidos, por ello es importante prestar atención a determinados cambios físicos, emocionales y conductuales, entre los que destacan:

    • Episodios de ingesta de comida en secreto.
    • Visitas frecuentes al baño después de comer.
    • Preocupación excesiva por el peso o la figura corporal.
    • Uso de laxantes, diuréticos o ejercicio físico compulsivo.
    • Problemas dentales, inflamación facial o molestias digestivas.

    La detección precoz resulta clave para evitar consecuencias médicas importantes, como alteraciones gastrointestinales, problemas cardíacos o desequilibrios nutricionales.

    Tratamientos más eficaces frente a la bulimia

    La bulimia nerviosa requiere un abordaje multidisciplinar adaptado a las necesidades de cada adolescente. El tratamiento suele incluir apoyo psicológicoEste enlace se abrirá en una ventana nueva, información nutricional y, en algunos casos, seguimiento médico y psiquiátrico.

    La terapia cognitivo-conductual es una de las intervenciones con mayor evidencia científica, ya que ayuda a reestructurar pensamientos distorsionados sobre el cuerpo y la alimentación, además de dar herramientas de manejo de las emociones. También es fundamental implicar a la familia en el proceso terapéutico, especialmente en adolescentes, ya que favorece la recuperación y mejora la comunicación en casa.

    La bulimia nerviosa en adolescentes, en definitiva, es un trastorno grave que afecta tanto a la salud física como emocional. Detectar los síntomas de manera temprana y buscar ayuda especializada puede marcar una gran diferencia en la evolución y la recuperación del adolescente. Hablar abiertamente sobre la salud mental, la autoestima y la relación con la comida sigue siendo una herramienta fundamental para prevenir los trastornos de la conducta alimentaria y favorecer una relación con la comida más saludable.

83 resultados
Páginas: 1 2 3 4 5 Página siguiente >>
Buscador de Sana-Mente
Sobre este blog

La salud mental influye en las relaciones sociales y en el bienestar emocional. Cuidarla resulta fundamental para alcanzar la serenidad y la calidad de vida que todos buscamos. En este blog, profesionales expertos en psicología y psiquiatría nos invitan a profundizar en los distintos aspectos que influyen en la salud y bienestar mental con el objetivo de comprenderla, cuidarla y desterrar tabúes y estigmas.

Perfil profesional
Sana-MentePsiquiatría y Psicología delHospital Quirónsalud Digital
Archivo del blog

La finalidad de este blog es proporcionar información de salud que, en ningún caso sustituye la consulta con su médico. Este blog está sujeto a moderación, de manera que se excluyen de él los comentarios ofensivos, publicitarios, o que no se consideren oportunos en relación con el tema que trata cada uno de los artículos.

Quirónsalud no se hace responsable de los contenidos, opiniones e imágenes que aparezcan en los "blogs". En cualquier caso, si Quirónsalud es informado de que existe cualquier contenido inapropiado o ilícito, procederá a su eliminación de forma inmediata.

Los textos, artículos y contenidos de este BLOG están sujetos y protegidos por derechos de propiedad intelectual e industrial, disponiendo Quirónsalud de los permisos necesarios para la utilización de las imágenes, fotografías, textos, diseños, animaciones y demás contenido o elementos del blog. El acceso y utilización de este Blog no confiere al Visitante ningún tipo de licencia o derecho de uso o explotación alguno, por lo que el uso, reproducción, distribución, comunicación pública, transformación o cualquier otra actividad similar o análoga, queda totalmente prohibida salvo que medie expresa autorización por escrito de Quirónsalud.

Quirónsalud se reserva la facultad de retirar o suspender temporal o definitivamente, en cualquier momento y sin necesidad de aviso previo, el acceso al Blog y/o a los contenidos del mismo a aquellos Visitantes, internautas o usuarios de internet que incumplan lo establecido en el presente Aviso, todo ello sin perjuicio del ejercicio de las acciones contra los mismos que procedan conforme a la Ley y al Derecho.