Quirónsalud
Blog de Cardiología de los Hospitales Quirónsalud Alicante, Murcia, Torrevieja, Valencia, Costa Adeje y Vida
Texto elaborado por la doctora Catheline Lauwers, jefa del servicio de cardiología del hospital Quirónsalud Valencia
El síncope o pérdida de conocimiento es un episodio relativamente frecuente que se caracteriza por una pérdida brusca, breve y reversible de la conciencia. Aunque en muchos casos tiene un origen benigno, en determinadas situaciones puede estar relacionado con problemas del corazón, lo que se conoce como síncope cardíaco.
Identificar cuándo un episodio de síncope puede tener un origen cardiovascular es fundamental, ya que en estos casos puede asociarse a un mayor riesgo y requerir una evaluación urgente. Entre las causas más relevantes se encuentran las arritmias y otras alteraciones estructurales del corazón.

El síncope es una pérdida transitoria de conocimiento causada por una disminución momentánea del flujo sanguíneo al cerebro. Se caracteriza por un inicio rápido, una duración breve y una recuperación completa y espontánea.
Antes de producirse el episodio, algunas personas pueden experimentar síntomas previos (pródromos) como:
Sin embargo, en otros casos, la pérdida de conocimiento ocurre de forma súbita, sin síntomas de aviso, lo que puede ser un dato relevante para identificar un posible origen cardíaco.
El síncope puede tener múltiples causas, que se agrupan en tres grandes categorías:
Estos dos tipos de síncopes El más frecuente es el que ocurre en lugares cerrados, mal ventilados, o cuando hace calor .
Síncope cardíaco: El síncope cardíaco es menos frecuente, pero potencialmente más grave. Se produce cuando el corazón no es capaz de mantener un flujo sanguíneo adecuado al cerebro, generalmente por una alteración en el ritmo o en la estructura cardíaca.
El síncope de origen cardíaco suele estar relacionado con problemas que afectan directamente al funcionamiento del corazón. Entre las causas más relevantes destacan:
Las arritmias son la causa más frecuente de síncope cardíaco. Pueden provocar tanto un ritmo excesivamente lento (bradicardia) como demasiado rápido (taquicardia), lo que impide un adecuado flujo sanguíneo cerebral. Por ello el corazón no es capaz de bombear la sangre suficiente, para que llegue la cantidad necesaria al cerebro.
Algunas arritmias pueden aparecer de forma intermitente, lo que dificulta su diagnóstico si no se registran en el momento adecuado.
Por ello, registros del ritmo cardiaca, de larga duración ( Holter ECG..) no ayudan a detectar estas arritmias, con el paciente en su domicilio o realizando vida activa ( caminar...)
Algunas patologías que afectan a la estructura cardíaca también pueden provocar síncope, como:
En estos casos, el problema suele aparecer durante el esfuerzo, cuando el corazón no puede responder adecuadamente a las demandas del organismo.
En el caso de la estenosis aórtica, el orificio para que salga la sangre del corazón hacia el cerebro ( y todo el cuerpo) es tan estrecho, que no llega la cantidad de sangre suficiente al cerebro.
En las miocardiopatías, suele existir un músculo cardiaco muy débil , o muy rígido, que no tiene la fuerza suficiente para bombear correctamente la sangre. En estas patologías también puede deberse que además tenga también una arritmia.
En la enfermedad cronaria: las arterias que nutren el musculo cardiaco, están tan estrechadas y obstruidas por placas de colesterol, que no llega sangre al musculo cardiaco, este se debilita y no tiene la fuerza correcta para bombear la sangre. Asi mismo, como en la s miocardiopatías, en muchas ocasiones, al mismo tiempo se producen arritmias, que aún lo debilitan más.
En menor medida, el síncope puede deberse a problemas en los grandes vasos o en la circulación, que dificultan el aporte de sangre al cerebro.
Existen ciertos signos que pueden indicar que un episodio de pérdida de conocimiento tiene un origen cardíaco y no benigno. Entre los más importantes destacan:
Estos signos deben alertar sobre la posibilidad de un síncope cardíaco y hacen necesaria una evaluación urgente.
El estudio del síncope tiene como objetivo principal identificar su causa y descartar un origen cardíaco. Para ello, el especialista puede indicar diferentes pruebas:
En algunos pacientes, puede ser necesario utilizar dispositivos de monitorización prolongada para detectar arritmias que no aparecen de forma constante.
El tratamiento del síncope de origen cardíaco depende de la causa subyacente:
El objetivo es prevenir nuevos episodios y reducir el riesgo de complicaciones graves.
El síncope o pérdida de conocimiento es un síntoma relativamente frecuente que, en la mayoría de los casos, tiene un origen benigno. Sin embargo, cuando se trata de un síncope cardíaco, puede estar asociado a enfermedades potencialmente graves, especialmente arritmias.
Reconocer los signos de alarma y realizar un diagnóstico adecuado es fundamental para garantizar la seguridad del paciente. Ante cualquier episodio de síncope, especialmente si es brusco, recurrente o sin causa clara, es recomendable consultar con un especialista para una valoración completa.
Más información en el Hospital Quirónsalud Valencia
Texto elaborado por elaborado por el doctor Alejandro Pascual, cardiólogo de Quirónsalud Alicante
El estudio electrofisiológico es una prueba invasiva fundamental en cardiología que permite analizar en profundidad el sistema eléctrico del corazón. Su principal utilidad es el diagnóstico de arritmias, especialmente en aquellos casos en los que otras pruebas no han logrado identificar con precisión el origen del problema. Gracias a esta técnica, es posible comprender cómo se generan las alteraciones del ritmo cardíaco y establecer el tratamiento más adecuado para cada paciente.
El estudio electrofisiológico consiste en la introducción de varios catéteres finos y flexibles a través de una vena, habitualmente en la ingle, que se avanzan cuidadosamente hasta el interior del corazón. Estos catéteres incorporan electrodos que registran la actividad eléctrica en distintas zonas cardíacas.
Durante la prueba, los especialistas pueden estimular el corazón de forma controlada para provocar y analizar las arritmias cardíacas. Esto permite estudiar con gran precisión los circuitos eléctricos implicados y detectar posibles alteraciones en la conducción. De esta manera, el estudio electrofisiológico se convierte en una herramienta clave para el diagnóstico de arritmias complejas.

El estudio electrofisiológico permite identificar con exactitud múltiples tipos de trastornos del ritmo cardíaco. Entre ellos se encuentran las taquicardias supraventriculares, la fibrilación auricular, el flutter auricular o las taquicardias ventriculares, algunas de ellas potencialmente graves.
Además, esta prueba es especialmente útil para determinar el mecanismo exacto de la arritmia, es decir, si se debe a un circuito eléctrico anómalo, a un foco ectópico o a alteraciones en el sistema de conducción. Esta información resulta esencial para decidir el tratamiento más adecuado.
Por otro lado, el estudio electrofisiológico también permite evaluar el riesgo de eventos graves, como la muerte súbita cardíaca, y orientar la necesidad de implantar dispositivos como marcapasos o desfibriladores automáticos.
El estudio electrofisiológico está indicado en pacientes con síntomas sugestivos de arritmias cuando otras pruebas no han sido concluyentes. Entre los motivos más frecuentes se encuentran las palpitaciones recurrentes, los episodios de síncope o mareos sin causa clara, y la sospecha de arritmias potencialmente peligrosas.
También se utiliza en la evaluación de pacientes con cardiopatías estructurales que presentan riesgo de desarrollar arritmias graves. Asimismo, es una herramienta imprescindible antes de realizar procedimientos terapéuticos como la ablación cardíaca, ya que permite localizar con exactitud la zona responsable de la alteración eléctrica.
En algunos casos, el estudio electrofisiológico se emplea para valorar la eficacia de tratamientos previos o para estudiar recurrencias de arritmias ya conocidas.
El procedimiento se lleva a cabo en una sala especializada conocida como laboratorio de electrofisiología cardíaca. El paciente permanece tumbado durante toda la prueba y se le administra anestesia local en la zona de punción, generalmente en la ingle. En muchos casos, también se utiliza sedación suave para aumentar el confort.
Una vez introducidos los catéteres, estos se guían hasta el corazón mediante control radiológico. A continuación, se registran las señales eléctricas intracardíacas y se realizan maniobras de estimulación para inducir las arritmias de forma controlada.
La duración del estudio electrofisiológico puede variar entre una y dos horas, dependiendo de la complejidad del caso. Tras la prueba, el paciente debe permanecer en observación durante unas horas para asegurar una correcta recuperación.
El estudio electrofisiológico ofrece múltiples ventajas frente a otras pruebas diagnósticas. En primer lugar, permite un diagnóstico muy preciso del origen de las arritmias, lo que facilita la elección del tratamiento más adecuado.
Además, en muchos casos, durante el mismo procedimiento puede realizarse una ablación cardíaca, que consiste en eliminar el foco responsable de la arritmia, pudiendo llegar a curarla de forma definitiva.
Otra ventaja importante es su capacidad para estratificar el riesgo del paciente, ayudando a prevenir complicaciones graves y mejorar el pronóstico a largo plazo. Todo ello contribuye a una mejor calidad de vida.
El estudio electrofisiológico es una herramienta esencial en el diagnóstico de arritmias, especialmente en situaciones complejas o cuando otras pruebas no han sido concluyentes. Su capacidad para analizar en detalle la actividad eléctrica del corazón permite establecer diagnósticos precisos y diseñar tratamientos personalizados.
Ante síntomas como palpitaciones, mareos o síncope, el especialista puede indicar un estudio electrofisiológico para identificar el origen del problema y aplicar la mejor estrategia terapéutica, mejorando así la seguridad y la calidad de vida del paciente.
Texto elaborado por el doctor Juan Martínez León, Cirujano cardiaco del Hospital Quirónsalud Valencia
La cirugía de la aorta es un procedimiento clave en el tratamiento de diversas enfermedades que afectan a esta arteria principal del organismo. La aorta presenta numerosas patologías que pueden comprometer gravemente la vida del paciente si no se tratan a tiempo.
La aorta es el vaso sanguíneo encargado de transportar la sangre desde el corazón hacia el resto del cuerpo. Por ello es una estructura que soporta grandes cargas mecánicas que requieren que su estructura este en perfectas condiciones. Cuando esta estructura se debilita o se altera, pueden desarrollarse enfermedades como el aneurisma de aorta u otras formas de patología aórtica, que requieren una valoración especializada y, en muchos casos, tratamiento quirúrgico.

La palabra aneurisma ya es conocida por el público en general como una patología que implica un riesgo vital importante. Por ello la patología aortica requiere unos adecuados medios diagnósticos que permitan identificarla y cuantificarla para determinar el momento oportuno de su tratamiento.
Gracias a los avances en cirugía cardiovascular, estas intervenciones son hoy más seguras y eficaces, con mejores resultados y una recuperación más controlada y lo que es mas importante sirven para evitar un número considerable de fallecimientos cuando ocurre alguna complicación.
Anatómicamente la aorta se subdivide en varias regiones con implicaciones diagnósticas y terapéuticas diferentes.
La aorta ascendente, contempla la raíz aortica , importante porque de ella nacen las arterias coronarias y la aorta ascendente propiamente dicha también conocida como porción tubular. Es el primer tramo de la aorta, que se origina directamente en el ventrículo izquierdo del corazón. Su función es distribuir la sangre oxigenada hacia el resto del organismo, soportando una presión elevada en cada latido cardíaco.
Debido a esta presión constante, la pared de la aorta puede debilitarse con el tiempo, especialmente en presencia de factores de riesgo como:
Estas condiciones pueden dar lugar a diferentes formas de patología aórtica, siendo el aneurisma de aorta una de las más frecuentes.
Si. Además de la aorta ascendente existen otras tres regiones anatómicas de la aorta:
El cayado o arco aórtico, esta porción se caracteriza poque de ella salen los "troncos supraaorticos" aquellas arterias que van al cerebro y los brazos por lo que su patología aunque menos frecuente que la de la aorta ascendente, tiene una gran trascendencia.
Posteriormente nos encontramos con la aorta descendente o aorta torácica y que finaliza en el diafragma.
Finalmente tenemos la aorta abdominal que tiene a su vez dos subzonas , la superior que podríamos llamar aorta "vísceral" porque de ella salen las arterias de irrigan las vísceras abdominales (Intestino, Higado, riñones) y la inferior, "aorta infrarrenal" que es la inmediata a su bifurcación y que es en términos cuantitativos la más frecuentemente afectada por patologías como los aneurismas.
El aneurisma de aorta consiste en una dilatación anormal de la pared de la arteria, que pierde su resistencia y se ensancha progresivamente. Los aneurismas de aorta pueden aparecer y aparecen en cualquiera de sus porciones anatómicas. Esta dilatación puede evolucionar de forma silenciosa durante años y desgraciadamente su primera manifestación es la rotura.
El principal riesgo de un aneurisma es su posible rotura o disección (desgarro de la pared aórtica), situaciones que constituyen una emergencia médica grave y que tienen una elevadísima mortalidad si no son tratadas de forma inmediata.
En muchos casos, el aneurisma no produce síntomas y se detecta de forma incidental en pruebas de imagen como ecocardiogramas, TAC o resonancia magnética. Cuando aparecen síntomas, pueden incluir:
Por este motivo, el seguimiento y control de los aneurismas es fundamental para decidir el momento óptimo de intervención.
La indicación de cirugía depende principalmente del tamaño de la aorta, la velocidad de crecimiento del aneurisma y las características del paciente.
En el caso de la aorta ascendente, de forma general, la cirugía está indicada en los siguientes casos:
La decisión siempre debe ser individualizada y tomada por un equipo especializado en patología aórtica
La cirugía de la aorta ascendente es un procedimiento complejo que se realiza en centros especializados de cirugía cardiovascular.
Consiste en sustituir el segmento de aorta dilatado o dañado por un injerto sintético (prótesis), que permite restablecer la función normal del vaso y prevenir complicaciones graves. (Hoy en día se trata también de forma simultanea la patología del cayado mediante la técnica denominada ("Trompa de elefante")
En algunos casos, la intervención puede incluir:
La cirugía se realiza bajo anestesia general y, habitualmente, con circulación extracorpórea. La duración y complejidad dependen de cada caso.
Tras la intervención, el paciente permanece unos días en la unidad de cuidados intensivos, seguido de ingreso en planta hospitalaria. La recuperación completa puede alcanzarse en un plazo corto si como en nuestro centro Quirónsalud Valencia, esta cirugía se realiza siempre que es posible con una técnica mínimamente invasiva, miniesternotomia, que conserva la porción inferior del esternón.
En el post-operatorio tardío es fundamental seguir un control estricto por parte de su equipo y por parte del paciente controlar todos los factores de riesgo:
El seguimiento a largo plazo es clave para garantizar la correcta evolución del paciente y detectar posibles complicaciones de forma precoz.
Si. En centros altamente especializados, como Quironsalud Valencia, en casos seleccionados se pueden realizar procedimientos endovasculaes (mediante catéter) también realizados por un equipo multidisciplinar encabezado por Cirugía Cardiovascular.
La clave de la Cirugía de la Aorta está en un diagnóstico precoz, un seguimiento adecuado y una correcta indicación quirúrgica. Ante la sospecha o diagnóstico de dilatación aórtica, es fundamental acudir a un equipo especializado , dotado de los últimos sistemas de diagnostico (TAC, Resionancia, Ecografia trnsesofagica)que valore cada caso de forma individualizada y determine el mejor momento para intervenir.
Texto elaborado por especialista el doctor Vicente Massucco, jefe del Servicio de Cardiología del Hospital Quirónsalud Torrevieja
El dolor en el pecho es uno de los síntomas que más preocupación genera tanto en pacientes como en profesionales sanitarios. Puede estar relacionado con problemas cardíacos graves, como un infarto, pero también con múltiples causas no cardíacas que no suponen un riesgo vital.
Diferenciar entre una angina de pecho, un infarto de miocardio o un origen no cardíaco es fundamental para actuar con rapidez y evitar complicaciones. Por ello, conocer las características de cada tipo de dolor torácico puede ayudar a identificar cuándo es necesario acudir de forma urgente al médico.

El dolor torácico no es un síntoma único, sino una percepción que puede variar ampliamente entre pacientes. Puede describirse como opresión, presión, ardor, pinchazo o sensación de peso, y su localización puede ser central, lateral o incluso irradiarse hacia otras zonas del cuerpo.
Además, su interpretación clínica depende de varios factores:
Desde el punto de vista médico, siempre es prioritario descartar causas cardíacas, especialmente cuando el dolor es opresivo o se asocia a otros síntomas. Sin embargo, una gran parte de los casos corresponde a causas benignas o no cardíacas, lo que hace necesario un buen diagnóstico diferencial.
La angina de pecho es una manifestación de la enfermedad coronaria y se produce cuando el flujo de sangre hacia el corazón es insuficiente de forma transitoria. Esto genera una falta de oxígeno en el músculo cardíaco, provocando dolor.
Se caracteriza típicamente por:
El dolor puede irradiarse hacia el brazo izquierdo, cuello, mandíbula o espalda, lo que puede aumentar la sensación de alarma en el paciente.
Es importante entender que la angina no es un evento aislado sin importancia, sino una señal de que existe una alteración en las arterias coronarias. Por ello, requiere estudio y seguimiento para prevenir complicaciones mayores como el infarto.
El infarto de miocardio representa una de las principales causas de mortalidad cardiovascular. Se produce cuando una arteria coronaria se obstruye completamente, interrumpiendo el flujo sanguíneo y causando daño irreversible en el músculo cardíaco.
Los síntomas de infarto suelen ser más intensos, prolongados y progresivos que los de la angina. Entre los más característicos destacan:
En algunos pacientes, los síntomas pueden ser atípicos. Por ejemplo, puede aparecer solo como fatiga, molestias digestivas o dolor en la espalda. Esto es más frecuente en mujeres, personas mayores y pacientes diabéticos.
El infarto es una emergencia médica, y cada minuto cuenta. La atención precoz permite reducir el daño cardíaco y mejorar significativamente el pronóstico.
Una gran proporción de los casos de dolor en el pecho no está relacionada con el corazón. Identificar estas causas no cardíacas es importante para evitar alarmas innecesarias, aunque siempre deben valorarse adecuadamente.
Causas más frecuentes:
Aunque el diagnóstico definitivo siempre debe hacerlo un profesional, existen ciertas características que orientan hacia un origen más preocupante:
Por el contrario, un dolor muy localizado, que cambia con el movimiento o la respiración, suele tener un origen no cardíaco.
El dolor en el pecho es un síntoma que no debe subestimarse. Puede deberse a múltiples causas, desde problemas leves hasta situaciones de riesgo vital como el infarto de miocardio.
Diferenciar entre angina de pecho, síntomas de infarto y otras causas de dolor torácico es esencial para actuar de forma adecuada. Ante la duda, siempre es recomendable consultar con un profesional sanitario.
Una valoración médica a tiempo puede marcar la diferencia, permitiendo un diagnóstico precoz y un tratamiento eficaz que mejore el pronóstico y la calidad de vida del paciente.
Más información en el Hospital Quirónsalud Torrevieja
Texto elaborado por Alejandro Pascual, cardiólogo de Quirónsalud Alicante
La hipertensión arterial es una de las enfermedades cardiovasculares más frecuentes y, al mismo tiempo, una de las más silenciosas. Muchas personas conviven con presión arterial alta sin ser conscientes de ello, lo que aumenta el riesgo de complicaciones graves si no se detecta y controla a tiempo.
A menudo se habla de la hipertensión como un "enemigo silencioso", ya que en sus fases iniciales puede no presentar síntomas evidentes. Sin embargo, su impacto sobre el organismo es progresivo y puede afectar a órganos vitales como el corazón, el cerebro o los riñones.

Uno de los principales problemas de la hipertensión arterial es que no siempre provoca señales claras. Aun así, en algunos casos pueden aparecer los llamados tensión alta síntomas, que incluyen dolor de cabeza, mareos, sensación de falta de aire o visión borrosa.
Es importante tener en cuenta que estos síntomas no son exclusivos de la hipertensión y que, en muchas ocasiones, la presión arterial alta no produce ninguna molestia. Por ello, la única forma fiable de detectarla es mediante la medición periódica de la tensión arterial.
Cuando la hipertensión arterial no está controlada, aumenta significativamente el riesgo cardiovascular. Esto significa que se incrementa la probabilidad de sufrir enfermedades como infarto de miocardio, ictus o insuficiencia cardíaca.
La presión arterial alta ejerce una sobrecarga constante sobre los vasos sanguíneos y el corazón, lo que provoca un deterioro progresivo. Con el tiempo, este daño puede tener consecuencias graves, incluso en personas que aparentemente se encuentran bien.
El control de la hipertensión arterial se basa en una combinación de hábitos de vida saludables y, en algunos casos, tratamiento farmacológico. Mantener una alimentación equilibrada, reducir el consumo de sal, realizar ejercicio físico de forma regular y evitar el tabaco son medidas clave para reducir la presión arterial alta.
Además, el seguimiento médico es fundamental para evaluar la evolución y ajustar el tratamiento cuando sea necesario. Controlar la tensión no solo ayuda a evitar complicaciones, sino que también mejora la calidad de vida y reduce el riesgo cardiovascular a largo plazo.
La hipertensión arterial es una enfermedad frecuente pero controlable. Reconocer los posibles tensión alta síntomas, vigilar la presión arterial alta y actuar sobre los factores de riesgo permite prevenir complicaciones y proteger la salud cardiovascular.
La detección precoz y el seguimiento adecuado son las mejores herramientas para mantener la tensión bajo control y reducir el impacto del riesgo cardiovascular.
Bienvenido al Blog de Cardiología de los Hospitales Quirónsalud Alicante, Murcia Torrevieja y Valencia en el que encontrarás toda la información que necesitas sobre cómo tratar las enfermedades cardiovasculares, cuáles son los tratamientos más efectivos así como todas los avances en técnicas quirúrgicas y diagnósticas.
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