Quirónsalud
Blog de Cardiología de los Hospitales Quirónsalud Alicante, Murcia, Torrevieja, Valencia, Costa Adeje y Vida
Texto elaborado por Alejandro Pascual, cardiólogo de Quirónsalud Alicante
La hipertensión arterial es una de las enfermedades cardiovasculares más frecuentes y, al mismo tiempo, una de las más silenciosas. Muchas personas conviven con presión arterial alta sin ser conscientes de ello, lo que aumenta el riesgo de complicaciones graves si no se detecta y controla a tiempo.
A menudo se habla de la hipertensión como un "enemigo silencioso", ya que en sus fases iniciales puede no presentar síntomas evidentes. Sin embargo, su impacto sobre el organismo es progresivo y puede afectar a órganos vitales como el corazón, el cerebro o los riñones.

Uno de los principales problemas de la hipertensión arterial es que no siempre provoca señales claras. Aun así, en algunos casos pueden aparecer los llamados tensión alta síntomas, que incluyen dolor de cabeza, mareos, sensación de falta de aire o visión borrosa.
Es importante tener en cuenta que estos síntomas no son exclusivos de la hipertensión y que, en muchas ocasiones, la presión arterial alta no produce ninguna molestia. Por ello, la única forma fiable de detectarla es mediante la medición periódica de la tensión arterial.
Cuando la hipertensión arterial no está controlada, aumenta significativamente el riesgo cardiovascular. Esto significa que se incrementa la probabilidad de sufrir enfermedades como infarto de miocardio, ictus o insuficiencia cardíaca.
La presión arterial alta ejerce una sobrecarga constante sobre los vasos sanguíneos y el corazón, lo que provoca un deterioro progresivo. Con el tiempo, este daño puede tener consecuencias graves, incluso en personas que aparentemente se encuentran bien.
El control de la hipertensión arterial se basa en una combinación de hábitos de vida saludables y, en algunos casos, tratamiento farmacológico. Mantener una alimentación equilibrada, reducir el consumo de sal, realizar ejercicio físico de forma regular y evitar el tabaco son medidas clave para reducir la presión arterial alta.
Además, el seguimiento médico es fundamental para evaluar la evolución y ajustar el tratamiento cuando sea necesario. Controlar la tensión no solo ayuda a evitar complicaciones, sino que también mejora la calidad de vida y reduce el riesgo cardiovascular a largo plazo.
La hipertensión arterial es una enfermedad frecuente pero controlable. Reconocer los posibles tensión alta síntomas, vigilar la presión arterial alta y actuar sobre los factores de riesgo permite prevenir complicaciones y proteger la salud cardiovascular.
La detección precoz y el seguimiento adecuado son las mejores herramientas para mantener la tensión bajo control y reducir el impacto del riesgo cardiovascular.
Texto elaborado por el doctor Matías Pérez Paredes, jefe del Servicio de Cardiología del hospital Quirónsalud Murcia
Cansarse ligeramente al realizar un esfuerzo intenso puede ser normal. Lo que no debemos considerar normal es que aparezca sensación de falta de aire al caminar distancias habituales, subir un solo tramo de escaleras o realizar actividades que hasta hace poco se hacían sin dificultad.
En la consulta de cardiología hay una frase muy frecuente: "Doctor, antes podía hacerlo y ahora me ahogo". Ese cambio respecto a la situación previa es, muchas veces, la pista más importante.
La disnea de esfuerzo —la sensación de falta de aire durante la actividad física— es uno de los síntomas más comunes en la práctica clínica diaria. Puede tener múltiples causas, desde problemas respiratorios hasta desacondicionamiento físico. Sin embargo, en determinados pacientes puede ser la primera manifestación de una enfermedad cardíaca.
Otra pista que puede orientarnos hacia un origen cardíaco es que la falta de aire se acompañe de aumento de peso, especialmente por edema en las piernas, o que se intensifique al acostarse —cuando el paciente necesita dormir con más de una almohada— o incluso que le despierte de madrugada obligándole a incorporarse para respirar mejor.
El corazón y los pulmones trabajan de forma coordinada. Cuando el corazón pierde eficacia para bombear la sangre o para llenarse adecuadamente, aumenta la presión en la circulación pulmonar. Esa presión elevada dificulta el intercambio normal de oxígeno y genera sensación de ahogo, especialmente cuando el organismo necesita mayor aporte sanguíneo, como ocurre al caminar o subir escaleras.
Esto puede suceder tanto cuando el corazón pierde fuerza de contracción como cuando el músculo cardíaco se vuelve más rígido y no se relaja correctamente. En ambos casos, el síntoma predominante suele ser la disnea. Con frecuencia, esta falta de aire es el primer signo de insuficiencia cardíaca en fases iniciales, incluso antes de que aparezcan otros síntomas más evidentes.
Conviene consultar cuando:
Estos síntomas no siempre indican un problema grave, pero sí justifican una valoración médica.
La insuficiencia cardíaca es la causa más frecuente de disnea de origen cardíaco. También pueden provocarla la cardiopatía isquémica (enfermedad de las arterias coronarias), las enfermedades valvulares o determinadas alteraciones del ritmo.
Es importante recordar que en personas con factores de riesgo cardiovascular —hipertensión, diabetes, tabaquismo, colesterol elevado o antecedentes familiares— la probabilidad de que el origen sea cardíaco es mayor, por lo que la evaluación debe ser especialmente cuidadosa.
El diagnóstico comienza escuchando al paciente. La historia clínica sigue siendo la herramienta más valiosa para orientar el origen del problema. A partir de ahí, el electrocardiograma, la ecocardiografía y determinados análisis permiten confirmar o descartar una causa cardíaca.
En ocasiones pueden ser necesarias pruebas adicionales, siempre dirigidas a identificar la causa concreta y descartar otras posibles explicaciones, como patología pulmonar, metabólica o del aparato locomotor.
La buena noticia es que hoy disponemos de tratamientos muy eficaces que no solo mejoran los síntomas, sino que también reducen hospitalizaciones y mejoran el pronóstico cuando se inician de manera precoz.
Además del tratamiento farmacológico, las recomendaciones sobre ejercicio adaptado, control de la presión arterial, peso y hábitos de vida son fundamentales.
No todo cansancio es cardíaco. Pero la disnea progresiva nunca debe normalizarse ni atribuirse simplemente a la edad. Comparar la capacidad funcional actual con la de meses atrás suele ser la clave para detectar el problema a tiempo, así como la aparición de síntomas acompañantes.
Ante la duda, una valoración cardiológica puede aportar tranquilidad o permitir actuar de forma precoz. En enfermedades cardiovasculares, el diagnóstico temprano marca la diferencia.
Texto elaborado por la doctora Catheline Lauwers, jefa del Servicio de Cardiologia del hospital Quirónsalud Valencia
La resonancia magnética cardíaca es una de las técnicas más avanzadas en cardiología moderna. Se trata de una prueba de imagen cardíaca que permite estudiar con gran precisión la estructura y función del corazón sin utilizar radiación ionizante. En los últimos años, la resonancia magnética cardiaca se ha convertido en una herramienta fundamental para el diagnóstico de enfermedades complejas, especialmente cuando otras pruebas no aportan información suficiente.
Gracias a su alta resolución y capacidad para caracterizar tejidos, esta prueba permite detectar inflamación, cicatrices, fibrosis miocárdica y alteraciones funcionales con un nivel de detalle superior a muchas otras técnicas de imagen.

La resonancia magnética cardíaca utiliza un potente campo magnético y ondas de radio para generar imágenes detalladas del corazón en movimiento.No emplea radiación, lo que la convierte en una técnica segura.
Durante el estudio, se obtienen múltiples secuencias que permiten evaluar el tamaño de las cavidades cardíacas, el grosor del músculo, la función de bombeo y la presencia de fibrosis miocárdica o inflamación. Por ello, es considerada una prueba de imagen cardíaca de referencia en muchas patologías.
La resonancia magnética cardíaca permite diagnosticar una amplia variedad de enfermedades cardiovasculares. Entre las principales indicaciones destacan las miocardiopatías, donde es clave para diferenciar formas hipertróficas, dilatadas o restrictivas.
También es fundamental en el diagnóstico de miocarditis, ya que permite visualizar inflamación activa del músculo cardíaco. En el contexto de cardiopatía isquémica, esta técnica identifica cicatrices tras un infarto y evalúa la viabilidad miocárdica, determinando si determinadas zonas del corazón pueden recuperar función tras una revascularización.
Además, resulta útil en el estudio de arritmias complejas, enfermedades infiltrativas y en la valoración avanzada de la insuficiencia cardíaca, fundamentalmente por su poder de detección de fibrosis ( áreas de cicatrices) y detección de inflamación activa del musculo del corazón
En cardiología, la resonancia magnética cardíaca está indicada cuando existen dudas diagnósticas tras otras pruebas. Se solicita con frecuencia ante sospecha de miocarditis, evaluación detallada de miocardiopatías o estudio de insuficiencia cardíaca de origen no aclarado, ( dado que se podría asociar a enfermedades que producen depósito de sustancias anómalas en el musculo cardiaca o miocardio).
También se emplea para valorar secuelas de cardiopatía isquémica, analizar la viabilidad miocárdica antes de intervenciones y estudiar ciertas arritmias que pueden tener un origen estructural.
La resonancia magnética cardíaca se realiza en una sala especializada. El paciente se tumba en una camilla que se introduce en el equipo. Es necesario permanecer inmóvil y realizar pequeñas pausas respiratorias guiadas por el técnico.
En muchos casos se administra contraste intravenoso para identificar fibrosis miocárdica o inflamación. La duración habitual oscila entre 30 y 60 minutos, dependiendo del protocolo y la complejidad del estudio.
En caso que el paciente presente clautrofobia, habrá un anestesiólogo con el, que le administre una suave sedación.
La resonancia magnética cardiaca es una prueba segura y no invasiva. No utiliza radiación y tiene un excelente perfil de seguridad. Sin embargo, puede estar contraindicada en pacientes con determinados dispositivos no compatibles.
El contraste utilizado suele ser bien tolerado, aunque debe valorarse cuidadosamente en pacientes con insuficiencia renal avanzada.
En comparación con otras pruebas de imagen cardíaca, la resonancia magnética cardíaca ofrece una mayor precisión en la caracterización del tejido. Permite diferenciar músculo sano de zonas con fibrosis miocárdica y evaluar con exactitud la función ventricular.
Por estas razones, es considerada una herramienta esencial en unidades avanzadas de cardiología.
Las imágenes obtenidas son analizadas por especialistas en cardiología e imagen avanzada. El informe permite confirmar diagnósticos, ajustar tratamientos y planificar intervenciones cuando es necesario.
En muchos casos, la resonancia magnética cardíaca cambia de forma significativa el enfoque terapéutico del paciente.
La resonancia magnética cardíaca es una herramienta diagnóstica clave en cardiología moderna. Su capacidad para detectar miocardiopatías, miocarditis, cardiopatía isquémica y fibrosis miocárdica la convierte en una prueba de imagen cardíaca imprescindible.
Ante síntomas persistentes o alteraciones en otras pruebas, el especialista puede indicar una resonancia magnética cardiaca para obtener un diagnóstico más preciso y personalizado.
Solicita mas información en el hospital Quirónsalud Valencia
Texto elaborado por el doctor Alejandro Pascual, especialista del Servicio de Cardiología de Quirónsalud Alicante
El Holter cardíaco es una de las pruebas más utilizadas en cardiología para estudiar alteraciones del ritmo del corazón. Se trata de un sistema de monitorización cardíaca ambulatoria que permite registrar la actividad eléctrica cardíaca durante un periodo prolongado de tiempo. A diferencia del electrocardiograma convencional, que ofrece una fotografía puntual de la actividad del corazón, el Holter cardiaco analiza el funcionamiento cardíaco durante horas o incluso días.
En este artículo explicamos qué detecta el Holter cardíaco, cuánto dura un Holter cardíaco y cómo prepararse para un Holter cardíaco correctamente.
El Holter cardíaco es un dispositivo portátil que registra de forma continua el ritmo del corazón. Se coloca mediante electrodos adheridos al tórax y conectados a un pequeño grabador. Esta prueba Holter permite detectar alteraciones que pueden no aparecer en un electrocardiograma realizado en consulta.
Gracias a la monitorización cardíaca ambulatoria, el especialista en cardiología puede analizar la frecuencia cardíaca, identificar arritmias y correlacionar síntomas como palpitaciones o mareo con posibles alteraciones eléctricas.
Una de las principales dudas de los pacientes es qué detecta el Holter cardíaco. Esta prueba está diseñada para identificar arritmias, tanto rápidas como lentas, que pueden pasar desapercibidas en un electrocardiograma convencional.
Entre las alteraciones más frecuentes que puede detectar el Holter cardíaco se encuentran:
- Episodios de taquicardia o bradicardia
- Fibrilación auricular intermitente
- Pausas cardíacas anormales
- Alteraciones en la frecuencia cardíaca
Además, el Holter cardiaco permite estudiar palpitaciones recurrentes, síncopes de origen incierto o el control de determinados tratamientos antiarrítmicos.

Otra pregunta habitual es cuánto dura un Holter cardíaco. En la mayoría de los casos, la monitorización cardíaca ambulatoria se realiza durante 24 o 48 horas. Sin embargo, existen dispositivos que permiten registrar la actividad eléctrica durante 7 días o incluso más tiempo.
La duración depende del motivo de estudio y de la frecuencia con la que aparecen los síntomas. Si las palpitaciones son esporádicas, el cardiólogo puede indicar una prueba Holter de mayor duración para aumentar las posibilidades diagnósticas.
En cuanto a cómo prepararse para un Holter cardíaco, se trata de una prueba sencilla que no requiere preparación compleja. El paciente puede realizar su actividad habitual durante el tiempo que lleve el dispositivo.
Se recomienda:
- Acudir con la piel limpia y seca
- Evitar cremas o aceites corporales
- Llevar ropa cómoda
Durante la monitorización cardíaca ambulatoria no se puede mojar el dispositivo, por lo que no se debe duchar mientras se lleva colocado.
El Holter cardíaco está indicado en pacientes con síntomas cardiológicos intermitentes como palpitaciones, mareos o episodios de pérdida de conciencia. También se utiliza en el seguimiento de arritmias conocidas y en el control de tratamientos.
En cardiología, esta prueba Holter es una herramienta clave para confirmar el diagnóstico y ajustar el tratamiento de forma personalizada.
Una vez finalizada la prueba Holter, el dispositivo se retira y los datos se analizan mediante software específico. El especialista en cardiología revisa los registros para identificar arritmias, alteraciones en la frecuencia cardíaca o cualquier evento relevante.
En función de los hallazgos, puede indicarse tratamiento médico, estudios adicionales o simplemente seguimiento periódico.El Holter cardíaco es una prueba fundamental en cardiología para el estudio de arritmias y otros trastornos eléctricos del corazón. Permite una monitorización cardíaca ambulatoria prolongada, aumentando la capacidad diagnóstica respecto al electrocardiograma convencional.
Si tienes palpitaciones u otros síntomas cardiológicos, consulta con tu especialista para valorar si necesitas un Holter cardiaco.
Texto elaborado por la doctora Catheline Lauwers, jefa del servicio de Cardiología del Hospital Quirónsalud Valencia.
En la sociedad actual, la idea de que la actividad física es solo para los jóvenes está quedando atrás. Cada vez más personas mayores de 50 años están descubriendo los beneficios de mantenerse activas y saludables. Si estás considerando comenzar una rutina de ejercicios, es importante hacerlo de manera segura y adaptada a tus necesidades. En este post, los especialistas en cardiología de Quirónsalud, te contamos sobre cómo empezar a hacer ejercicio después de los 50 años.
A medida que envejecemos, nuestro cuerpo experimenta una serie de cambios que pueden afectar nuestra salud y bienestar. La pérdida de masa muscular, la disminución de la densidad ósea y el aumento del riesgo de enfermedades cardiovasculares son solo algunos de los desafíos que enfrentamos. Sin embargo, la actividad física regular puede contrarrestar muchos de estos efectos negativos, mejorando la salud cardiovascular, la fuerza muscular, la flexibilidad y el bienestar mental.
Sí, siempre y cuando se realice de manera adecuada y adaptada a las condiciones individuales. Es fundamental consultar con un médico antes de comenzar cualquier programa de ejercicios, especialmente si se tienen condiciones preexistentes como hipertensión, diabetes o problemas articulares.
Los ejercicios deben ser variados e incluir:
Ejercicios cardiovasculares: como caminar, nadar o andar en bicicleta, que mejoran la salud del corazón y la resistencia.
Ejercicios de fuerza: como levantar pesas ligeras o usar bandas de resistencia, que ayudan a mantener la masa muscular y la densidad ósea.
Ejercicios de flexibilidad y equilibrio: como yoga o tai chi, que mejoran la movilidad y reducen el riesgo de caídas.
Se recomienda realizar al menos 150 minutos de actividad física moderada o 75 minutos de actividad intensa a la semana. Esto puede dividirse en sesiones de 30 minutos, cinco días a la semana. Además, es beneficioso incluir ejercicios de fuerza dos o más días a la semana, pero priorizando ejercicios cardiovasculares o ejercicios aeróbicos frente a los ejercicios de fuerza .

Es importante comenzar de manera gradual. Inicia con actividades de bajo impacto, como caminar durante 10-15 minutos al día, y aumenta progresivamente la duración e intensidad. Escucha a tu cuerpo y no te exijas demasiado al principio.
Algunas precauciones incluyen:
Realizar un calentamiento adecuado antes de cada sesión.
Usar ropa y calzado cómodo y adecuado.
Mantenerse hidratado durante el ejercicio.
Evitar ejercicios de alto impacto si se tienen problemas articulares.
Consultar con un profesional de la salud si se experimenta dolor o molestias.
No necesariamente. Muchas actividades físicas pueden realizarse en casa o al aire libre, como caminar, hacer yoga o ejercicios con el propio peso corporal. Sin embargo, si se desea, el gimnasio puede ofrecer acceso a equipos y clases dirigidas que pueden ser beneficiosas.
Algunos consejos para mantener la motivación incluyen:
Establecer metas realistas y alcanzables.
Variar las actividades para evitar el aburrimiento.
Hacer ejercicio en compañía de amigos o familiares.
Registrar los progresos y celebrar los logros.
Buscar actividades que sean agradables y divertidas.
Los beneficios incluyen:
Mejora de la salud cardiovascular.
Aumento de la fuerza muscular y la densidad ósea.
Mejora de la flexibilidad y el equilibrio.
Reducción del riesgo de enfermedades crónicas.
Mejora del bienestar mental y emocional.
Si tienes una condición médica, es fundamental consultar con un médico antes de comenzar cualquier programa de ejercicios. Dependiendo de la condición, puede ser necesario adaptar los ejercicios para garantizar la seguridad y eficacia.
Puedes buscar programas de ejercicios diseñados específicamente para personas mayores de 50 años. Muchas organizaciones y profesionales de la salud ofrecen recursos y guías adaptadas a esta franja de edad. Además, consultar con un fisioterapeuta o entrenador personal puede ayudarte a diseñar un programa que se ajuste a tus necesidades y objetivos.
Conclusión: ¡Nunca es tarde para empezar!
Comenzar a hacer ejercicio después de los 50 años es una excelente manera de mejorar tu salud y calidad de vida. Con la orientación adecuada y un enfoque gradual, puedes disfrutar de los numerosos beneficios de la actividad física. Si tienes dudas o necesitas asesoramiento personalizado, en Quirónsalud contamos con especialistas en medicina deportiva y rehabilitación que pueden ayudarte a diseñar un plan de ejercicio adaptado a tus necesidades.
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