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Blog del servicio de Geriatría de los Hospitales Quirónsalud Alicante, Torrevieja, Murcia, Valencia, Tenerife, Costa Adeje y Vida

  • Fragilidad en la persona mayor: claves desde la geriatría

    Texto elaborado por el doctor Juan Ramón Doménech, geriatra del Centro Médico Quirónsalud Mercado de Colon

    El envejecimiento es un proceso natural, pero no todas las personas mayores envejecen de la misma manera. En la práctica clínica de la geriatría, uno de los conceptos más relevantes es la fragilidad en la persona mayor, una condición que va más allá del simple paso del tiempo y que implica una mayor vulnerabilidad ante cualquier situación de estrés.

    El síndrome de fragilidad se define como un estado en el que el organismo presenta una disminución de sus reservas fisiológicas, lo que reduce su capacidad de respuesta frente a enfermedades, caídas o incluso cambios aparentemente leves en su entorno y que esta asociado a resultados adversos en salud, entre ellos la dependencia funcional. Desde el punto de vista de la geriatría, no se trata de una enfermedad concreta, sino de un conjunto de manifestaciones que reflejan un deterioro progresivo de múltiples áreas y que por tanto requiere una valoración integral o multidimensional.

    Fragilidad AncianosFragilidad Ancianos

    ¿Qué es la fragilidad en la persona mayor?

    La fragilidad en la persona mayor es un estado clínico caracterizado por una menor capacidad de adaptación del organismo. Este concepto es clave dentro de la geriatría, ya que permite identificar a pacientes con mayor riesgo de sufrir eventos adversos.

    En la consulta, este síndrome de fragilidad suele identificarse a través de señales como la pérdida de peso no intencionada, el cansancio persistente, la disminución de la fuerza muscular, una marcha más lenta o una menor actividad física. Aunque pueden parecer signos propios de la edad, su presencia conjunta puede indicar una situación de fragilidad que conviene abordar de forma precoz.

    Importancia del diagnóstico en geriatría

    La detección precoz de la fragilidad en la persona mayor es fundamental, ya que el síndrome de fragilidad está estrechamente relacionado con un mayor riesgo de caídas, hospitalizaciones, pérdida de autonomía, desarrollo de discapacidad y mortalidad. Por este motivo, la geriatría pone el foco en la prevención y en la identificación temprana de esta condición, que permita intervenir de forma multidimensional y prolongar la autonomía y calidad de vida de la persona mayor.





    Diversos factores pueden favorecer su aparición, como la presencia de enfermedades crónicas, la malnutrición, el sedentarismo, el aislamiento social, los trastornos del ánimo o el deterioro cognitivo. En este contexto, la geriatría aborda al paciente de forma integral, teniendo en cuenta no solo sus patologías, sino su estado físico y funcional, su entorno social, su situación emocional y cognitiva y su estado nutricional. Resulta también importante evaluar la polifarmacia y otros síndromes geriátricos especialmente prevalentes en el paciente mayor.

    Prevención y abordaje del síndrome de fragilidad

    A pesar de su impacto, el síndrome de fragilidad puede prevenirse e incluso revertirse en muchos casos. La evidencia científica respalda intervenciones basadas en el ejercicio físico adaptado, especialmente el entrenamiento de fuerza, una alimentación equilibrada con un adecuado aporte proteico, la revisión de tratamientos farmacológicos y el fomento de la actividad social y cognitiva.

    El objetivo de la geriatría no es únicamente tratar enfermedades, sino preservar la funcionalidad y la calidad de vida. Por ello, actuar sobre la fragilidad en la persona mayor de forma precoz permite mejorar significativamente el pronóstico.

    La fragilidad en la persona mayor representa uno de los principales retos actuales de la geriatría. La identificación temprana del síndrome de fragilidad y un abordaje adecuado permiten favorecer un envejecimiento más activo y saludable y prolongar la autonomía y calidad de vida.

    Más información en el hospital Quirónsalud Valencia

  • Cuidar hoy para proteger mañana: cómo prevenir caídas en personas mayores con fragilidad

    Texto elaborado por el doctor Israel Puell, jefe del Servicio de Rehabilitación del Hospital Quirónsalud Torrevieja

    Las caídas representan uno de los principales problemas de salud en las personas mayores, especialmente en aquellas que presentan fragilidad. La prevención de caídas en personas mayores frágiles es una prioridad dentro de la geriatría, ya que estos eventos pueden desencadenar consecuencias graves como fracturas, hospitalizaciones o pérdida de autonomía.

    El riesgo de caída no depende únicamente de la edad, sino de una combinación de factores físicos, cognitivos y ambientales. Por ello, abordar la prevención de caídas en personas mayores frágiles requiere una visión integral que tenga en cuenta tanto el estado de salud de la persona como su entorno.

    Caidas en ancianosCaidas en ancianos

    Factores que aumentan el riesgo de caídas

    En la práctica clínica, se observa que las personas mayores con fragilidad presentan alteraciones en la fuerza muscular, el equilibrio y la marcha, lo que incrementa notablemente el riesgo de caídas. A esto se suman factores como el uso de múltiples medicamentos, problemas de visión, enfermedades crónicas o el deterioro cognitivo.

    Desde la perspectiva de la geriatría, también es fundamental analizar el entorno. Un domicilio no adaptado puede convertirse en un elemento de riesgo, por lo que garantizar un hogar seguro es clave para reducir la probabilidad de caídas.

    Importancia del ejercicio en la prevención

    Uno de los pilares fundamentales en la prevención de caídas en personas mayores frágiles es la actividad física. En concreto, los ejercicios de equilibrio para mayores han demostrado ser especialmente eficaces para mejorar la estabilidad, la coordinación y la confianza al caminar.

    El entrenamiento debe ser adaptado a las capacidades de cada persona y supervisado por profesionales cuando sea necesario. La mejora del equilibrio y de la fuerza muscular no solo reduce el riesgo de caídas, sino que también contribuye a mantener la independencia funcional.

    Adaptación del entorno: clave para un hogar seguro

    Además del ejercicio, la adecuación del domicilio juega un papel esencial. Crear un hogar seguro implica eliminar obstáculos, mejorar la iluminación, instalar apoyos en zonas como el baño y evitar superficies resbaladizas.

    En el abordaje geriátrico, pequeñas modificaciones en el entorno pueden tener un gran impacto en la prevención de caídas en personas mayores frágiles, ya que reducen riesgos cotidianos que a menudo pasan desapercibidos.

    La prevención de caídas en personas mayores frágiles es un objetivo fundamental en la geriatría moderna. La combinación de intervenciones dirigidas al ejercicio, especialmente los ejercicios de equilibrio para mayores, junto con la adaptación del entorno para lograr un hogar seguro, permite reducir significativamente el riesgo de caídas y mejorar la calidad de vida de las personas mayores.

    Más información en el hospital Quirónsalud Torrevieja

  • Más que cansancio: cómo identificar la fatiga en personas mayores

    Texto elaborado por el doctor Rubén Hernández, internista del hospital Quirónsalud Tenerife


    El paso del tiempo conlleva cambios en el organismo, pero no todo cansancio debe considerarse normal. El cansancio en personas mayores es un motivo de consulta frecuente en medicina interna, y puede ser la señal de que algo no está funcionando como debería. Detrás de esta sensación de agotamiento puede esconderse un problema médico, emocional o funcional que requiere atención.

    En muchos casos, la fatiga en mayores se percibe como una pérdida progresiva de energía que limita las actividades diarias y reduce la calidad de vida. Identificar sus causas es fundamental para evitar que derive en situaciones de mayor dependencia o deterioro.

    Fatiga en ancianosFatiga en ancianos

    ¿Por qué aparece el cansancio en personas mayores?

    El cansancio en personas mayores puede tener múltiples orígenes. No se trata únicamente del envejecimiento, sino de una combinación de factores que afectan al equilibrio del organismo. Enfermedades crónicas, alteraciones del sueño, déficits nutricionales o efectos secundarios de la medicación pueden estar detrás de esta sensación persistente.

    Además, la debilidad en ancianos suele estar estrechamente relacionada con la pérdida de masa muscular, un proceso conocido como sarcopenia, que impacta directamente en la fuerza y la resistencia física y también está íntimamente relacionada con la progresión del deterioro cognitivo, el riesgo de ingreso hospitalario, la mortalidad y la fragilidad.

    Esta situación no solo genera fatiga, sino que también aumenta el riesgo de caídas y limita la autonomía.

    Señales de alerta que no deben ignorarse

    Aunque cierta sensación de cansancio puede ser habitual, existen signos que indican la necesidad de una valoración médica. Cuando la fatiga en mayores es constante, aparece sin causa aparente o interfiere con las actividades básicas, es importante acudir a un especialista en medicina interna

    La presencia de debilidad en ancianos, junto con síntomas como pérdida de peso, falta de apetito o disminución de la movilidad, puede estar indicando un estado de fragilidad o una enfermedad subyacente que requiere diagnóstico y tratamiento.

    Cómo abordar la fatiga

    El enfoque de la medicina interna ante el cansancio en personas mayores es integral. No se trata solo de tratar síntomas, sino de identificar y corregir las causas que lo provocan. La intervención puede incluir ajustes en la medicación, mejora de la alimentación, tratamiento de patologías asociadas y programas de ejercicio físico adaptado.

    El ejercicio, especialmente el entrenamiento de fuerza, juega un papel clave para combatir la debilidad en ancianos y mejorar los niveles de energía. Asimismo, mantener una vida social activa y cuidar la salud emocional contribuye a reducir la fatiga mayores y mejorar el bienestar general.

    El cansancio en personas mayores no debe asumirse como una consecuencia inevitable de la edad. La fatiga en mayores y la debilidad en ancianos pueden ser señales de alerta que, con una adecuada valoración en medicina interna, permiten intervenir a tiempo y mejorar la calidad de vida.

    Escuchar al cuerpo, identificar los cambios y actuar de forma precoz es fundamental para favorecer un envejecimiento más saludable, activo y con mayor autonomía.

    Más información en el hospital Quirónsalud Tenerife

  • Diabetes en personas mayores: síntomas, riesgos y cómo prevenir complicaciones

    Post Diabetes elaborado por el doctor José María Gómez Reino, geriatra del Hospital Quirónsalud Torrevieja

    Diabetes en personas mayores: síntomas, riesgos y cómo prevenir complicaciones

    La diabetes en personas mayores es una de las enfermedades crónicas más prevalentes y con mayor impacto en la calidad de vida. A medida que cumplimos años, el organismo experimenta cambios que pueden dificultar el control de los niveles de glucosa, aumentando el riesgo de complicaciones cardiovasculares, renales y neurológicas. Conocer sus síntomas, factores de riesgo y las recomendaciones médicas es fundamental para lograr un envejecimiento saludable.

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    ¿Por qué la diabetes es más frecuente en adultos mayores?

    Con el paso del tiempo, el metabolismo se vuelve menos eficiente y la capacidad del páncreas para producir insulina disminuye. A esto se suma una menor masa muscular, cambios hormonales y, en ocasiones, hábitos de vida menos activos.
    Entre los principales factores de riesgo destacan:

    • Sobrepeso u obesidad
    • Sedentarismo
    • Antecedentes familiares de diabetes
    • Hipertensión y colesterol alto
    • Uso de determinados medicamentos (corticoides, diuréticos)
    • Cambios relacionados con el envejecimiento en la sensibilidad a la insulina

    Síntomas de diabetes en personas mayores

    En muchos casos, los síntomas pasan desapercibidos o se confunden con signos propios de la edad. Los especialistas recomiendan prestar atención a:

    • Aumento de la sed y necesidad frecuente de orinar
    • Cansancio persistente
    • Pérdida de peso involuntaria
    • Visión borrosa
    • Infecciones recurrentes (urinarias, cutáneas)
    • Heridas que tardan en cicatrizar
    • Cambios en el estado de ánimo o desorientación

    Detectar la enfermedad de forma precoz es clave para evitar complicaciones como retinopatía, ictus, insuficiencia renal o neuropatías.

    Riesgos asociados a la diabetes en la tercera edad

    La diabetes no controlada puede acelerar el deterioro de órganos y sistemas. Entre los riesgos más destacados se encuentran:

    1. Enfermedad cardiovascular

    Los mayores con diabetes presentan mayor probabilidad de sufrir infartos, ictus o insuficiencia cardíaca debido al daño progresivo de los vasos sanguíneos.

    2. Fragilidad y caídas

    La neuropatía diabética —que provoca pérdida de sensibilidad en pies y piernas— aumenta el riesgo de tropiezos y fracturas.

    3. Problemas renales

    El envejecimiento y la diabetes son dos factores que deterioran la función renal. Detectar microalbuminuria a tiempo es esencial.

    4. Deterioro cognitivo

    Diversos estudios relacionan la diabetes mal controlada con un mayor riesgo de deterioro cognitivo y demencia.

    5. Complicaciones en la visión

    La retinopatía diabética puede progresar sin síntomas hasta fases avanzadas, afectando gravemente la visión.

    Cómo prevenir complicaciones: recomendaciones de los expertos

    1. Alimentación equilibrada

    • Priorizar frutas y verduras frescas
    • Reducir azúcares simples
    • Controlar las raciones de hidratos de carbono
    • Elegir proteínas magras y grasas saludables

    Una dieta supervisada por un especialista en Endocrinología o Nutrición puede marcar la diferencia.

    2. Actividad física adaptada

    Caminar, nadar o realizar ejercicios de fuerza moderada ayuda a controlar la glucosa y mantener la masa muscular. Lo ideal es 30 minutos diarios, adaptados a la condición física de cada persona.

    3. Control médico regular

    Revisiones periódicas de glucemia, tensión arterial, función renal y visión. El autocontrol en casa mediante glucómetro también es una herramienta muy útil.

    4. Revisión de la medicación

    El tratamiento debe ajustarse de manera personalizada. En la tercera edad, es habitual convivir con varias patologías, por lo que el médico valorará la combinación de fármacos más segura.

    5. Cuidado del pie diabético

    Inspeccionar los pies a diario, utilizar calzado adecuado y acudir al podólogo si aparecen heridas o cambios en la piel.

    Aunque la diabetes en personas mayores supone un reto, un diagnóstico temprano y un seguimiento adecuado permiten mantener una vida activa y saludable. La educación en autocuidados, la vigilancia de los factores de riesgo y el apoyo de los equipos médicos son fundamentales para evitar complicaciones y mejorar la calidad de vida.

    Solicita más información en el hospital Quirónsalud Torrevieja

  • Actividades para una mente activa en verano en adultos mayores, cómo mantener el cerebro en forma durante la temporada estival

    Dr. Juan Ramón Doménech, geriatra del Centro Médico Quirónsalud Mercado de Colón

    El verano es una época de descanso y relax, pero también es una excelente oportunidad para mantener el cerebro activo, especialmente en los adultos mayores. A medida que envejecemos, es recomendable estimular nuestras capacidades cognitivas para prevenir el deterioro cognitivo y disfrutar de una mejor calidad de vida. En este post, te proporcionamos algunas actividades para mantener una mente activa durante el verano y cómo estas contribuyen a mejorar la salud cerebral.

    En Quirónsalud, entendemos la importancia de cuidar tanto el cuerpo como la mente, por eso, hemos preparado este post con algunas con recomendaciones, para que puedas aprovechar la temporada estival y mantener tu cerebro en forma. Descubre cómo actividades simples y placenteras pueden ayudar a tu bienestar cognitivo, social y emocional.


    ¿Por qué es importante mantener la mente activa en los adultos mayores?

    Mantener una mente activa en los adultos mayores es crucial para preservar las funciones cognitivas y prevenir el deterioro cognitivo. A medida que envejecemos, el cerebro experimenta cambios naturales que pueden llevar a un deterioro cognitivo. Sin embargo, el cerebro es un órgano plástico que puede adaptarse y fortalecerse con la estimulación adecuada. De hecho, estudios científicos han demostrado que las actividades mentales, junto con el ejercicio físico, son fundamentales para mantener la agudeza mental y prevenir el deterioro cognitivo.

    En el contexto de la geriatría, es importante proporcionar a los adultos mayores actividades de estimulación cognitiva que sean tanto divertidas como desafiantes. Esto no solo ayuda a mejorar la memoria, sino que también contribuye a mantener un mejor estado anímico, reduciendo el riesgo de depresión y mejorando funcional y la autonomía para realizar actividades diarias.


    ¿Qué actividades estimulan la mente de los adultos mayores?

    Existen muchas actividades que se pueden realizar en verano para mantener la mente activa en los adultos mayores. Algunas de ellas incluyen:

    1. Leer libros y artículos: La lectura estimula el cerebro y mejora la concentración. Optar por libros de interés personal o incluso leer sobre temas que no se han explorado previamente puede ser muy enriquecedor. La lectura ayuda a mantener la mente alerta y mejora la memoria a corto y largo plazo.

    2. Resolver crucigramas y rompecabezas: Este tipo de juegos de lógica son excelentes para mantener el cerebro activo. Los crucigramas, sudokus y otros rompecabezas ayudan a mejorar el pensamiento lógico, la memoria y la resolución de problemas.

    3. Ejercicios de memoria: Realizar ejercicios específicos para mejorar la memoria, como recordar listas de palabras o eventos pasados, ayuda a fortalecer las conexiones cerebrales. Esto puede ser especialmente útil para aquellos que están en riesgo de padecer enfermedades cognitivas.

    4. Aprender algo nuevo: Nunca es tarde para aprender algo nuevo, ya sea un idioma, un instrumento musical o una habilidad manual como la jardinería o la pintura. El aprendizaje constante estimula la neuroplasticidad, lo que significa que el cerebro puede seguir formando nuevas conexiones a cualquier edad.

    5. Terapias creativas: Actividades como la pintura, la escultura o la escritura creativa no solo estimulan el cerebro, sino que también fomentan la autoexpresión y el bienestar emocional.

    6. Juegos de mesa en grupo: Los juegos de mesa, como el ajedrez o las cartas, son perfectos para mantener el cerebro activo mientras se socializa con otros. La interacción social también es fundamental para el bienestar mental de los adultos mayores.

    7. Terapias de estimulación cognitiva: En centros especializados, se pueden realizar programas diseñados específicamente para estimular áreas cognitivas como la memoria, la atención y la resolución de problemas.

    ¿Qué beneficios tiene la estimulación mental para los adultos mayores?

    La estimulación mental en los adultos mayores no solo ayuda a mantener una buena salud cognitiva, sino que también tiene otros beneficios significativos, como:

    • Mejora de la memoria y la concentración: Las actividades que desafían el cerebro, como los rompecabezas o la lectura, pueden mejorar la capacidad de recordar hechos y concentrarse en tareas diarias.

    • Reducción del riesgo de demencia: Los estudios sugieren que las personas que participan en actividades cognitivas regulares tienen menos probabilidades de desarrollar enfermedades neurodegenerativas, como el Alzheimer y otras formas de demencia.

    • Prevención de la depresión: Las actividades mentales que implican interacción social también son útiles para prevenir la depresión, una condición que afecta a muchos adultos mayores debido a la soledad y la falta de estímulos.

    • Mejora del estado de ánimo: Realizar actividades placenteras y que impliquen un desafío mental puede mejorar el ánimo general, al reducir el estrés y la ansiedad.

    • Mejora la capacidad funcional y fomenta de la independencia: Al mantener el cerebro activo, los adultos mayores pueden conservar su capacidad para realizar actividades cotidianas, lo que les ayuda a ser más independientes y a mantener su autonomía.


    ¿Cómo pueden las actividades físicas mejorar la salud cerebral?

    El ejercicio físico también juega un papel crucial en la salud cerebral. En combinación con la estimulación cognitiva, el ejercicio regular contribuye a la circulación sanguínea cerebral, lo que mejora el flujo de oxígeno y nutrientes al cerebro. Además, el ejercicio fomenta la liberación de endorfinas, que son neurotransmisores asociados con la reducción del estrés y la mejora del estado de ánimo.

    Algunas actividades físicas recomendadas para adultos mayores son:

    • Caminar: Es una actividad de bajo impacto que mejora la circulación y reduce el riesgo de enfermedades cardíacas, al mismo tiempo que mantiene el cerebro saludable.

    • Tai Chi o yoga: Estas prácticas suaves ayudan a mejorar la flexibilidad, el equilibrio y la concentración, y son excelentes para reducir el estrés.

    • Bailar: El baile es una forma divertida de ejercitar el cuerpo y el cerebro. Además de mejorar la salud cardiovascular, el baile estimula la memoria espacial y la coordinación.

    • Ejercicios de resistencia muscular: permiten mejorar nuestra salud muscular, movilidad, reducir riesgo de caídas, además de los comentados beneficios en la situación cognitiva y anímica. Deben adaptarse a las posibilidades de cada persona.

    ¿Cuánto tiempo deben dedicar los adultos mayores a estas actividades?

    Se recomienda que los adultos mayores realicen actividades de estimulación cognitiva y ejercicio físico al menos de 30 a 60 minutos al día. No es necesario realizar todo de una vez; se puede repartir a lo largo del día para evitar el agotamiento. Lo importante es mantener un equilibrio entre actividad mental y física, y disfrutar del proceso.


    ¿Cómo pueden las actividades sociales influir en la salud mental de los adultos mayores?

    Las actividades sociales son esenciales para la salud mental de los adultos mayores. Participar en grupos de lectura, clases de arte, o incluso en eventos familiares o comunitarios puede tener un impacto muy positivo. La interacción social ayuda a prevenir el aislamiento, que es un factor de riesgo significativo para el desarrollo de problemas de salud mental, como la depresión.

    ¿Qué recursos están disponibles para las actividades mentales de los adultos mayores?

    En España, existen diversas organizaciones y centros especializados que ofrecen programas para mantener la mente activa de los adultos mayores. Estos incluyen centros de día, actividades en residencias de mayores, y asociaciones que organizan talleres de estimulación cognitiva. Quirónsalud también ofrece programas de rehabilitación cognitiva y actividades adaptadas a las necesidades de cada paciente.

    El verano es el momento perfecto para que los adultos mayores se enfoquen en mantener su cerebro en forma y disfrutar de actividades enriquecedoras que estimulen su mente. Recuerda que mantener una mente activa y participar en actividades cognitivas y físicas tiene beneficios no solo para la salud cerebral, sino también para la salud emocional y el bienestar general.

    Si tú o un ser querido necesitas orientación o apoyo para implementar estas actividades, consulta a nuestros especialistas en geriatría de Quirónsalud, quienes te ayudarán a crear un plan personalizado para mejorar la calidad de vida.

    Para más información, contacta con nosotros o pide cita en tu centro Quirónsalud más cercano.

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