Quirónsalud
Blog de la Dra. Irene Rubio Bollinger. Experta en Sueño. Hospital Quirónsalud Sur

El síndrome de abstinencia de las BZD es el conjunto de síntomas que aparecen cuando una persona que tomó benzodiazepinas por un periodo prolongado (más de 4-6 semanas) y desarrolló dependencia, suspende su consumo, o aquellos que aparecen durante una reducción de la dosis para abandonar el consumo.
El síndrome de abstinencia de las BZD es muy similar a los síntomas producidos por la abstinencia del alcohol.
El consumo crónico de las BZD causa adaptaciones físicas en el cerebro que contrarrestan los efectos de esta droga. Es lo que se conoce como tolerancia y esto provoca la dependencia física.
No solo aparecen síntomas de abstinencia debido a haber consumido dosis altas o que la ingesta haya sido de larga duración, sino que incluso pueden aparecer síntomas importantes durante la reducción gradual de la dosis o incluso después de haber tomado dosis bajas.
De hecho, los síntomas de la abstinencia pueden persistir por semanas o meses después de la suspensión.
Más aún, el uso prolongado de BZD puede llevar a síntomas parecidos a los de la abstinencia pese a mantener una dosis terapéutica constante.
Los síntomas de la abstinencia pueden mostrarse como ansiedad, irritabilidad, insomnio, alteración del ánimo, sudoración, sueños desagradables, temblores, falta de apetito, vértigos, mareos, … Pero es que también el uso prolongado de BZD puede llevar a tener síntomas similares a los de la propia abstinencia, incluso aunque se mantengan dosis habituales terapéuticas. De hecho, su consumo puede producir falta de apetito, cefalea, visión borrosa, vértigo, náuseas y vómitos, malestar gástrico, incluso dolores articulares, dolor torácico, pesadillas, insomnio, hipertensión arterial, depresión, acúfenos y un largo etc.
Suspender el consumo de BZD al igual que dejar el consumo crónico de alcohol puede causar serias complicaciones médicas por el síndrome de abstinencia. Esto se produce porque las BZD generan una dependencia física y psicológica muy semejante al alcohol. Por eso el uso de una BZD debe ser durante un periodo corto (máximo 2-3 semanas) seguido de una reducción gradual de la dosis.
Como los síntomas de la abstinencia son idénticos a los síntomas por los que la BZD fue prescrita, será difícil diferenciar entre recaída de síntomas o síndrome de abstinencia.
Los síntomas de abstinencia de dosis bajas usualmente duran entre 6 a 12 meses y van mejorando poco a poco durante ese tiempo. Es decir, los médicos deben dejar pasar 6 meses por lo menos antes de evaluar nuevamente los síntomas del paciente y actualizar el diagnóstico.
Los síntomas de abstinencia pueden ocurrir aun estando en una dosis estable de BZD debido al fenómeno "abstinencia por tolerancia": el cuerpo experimenta los efectos de la abstinencia y demanda incrementar la dosis para poder sentirse bien. Este fenómeno es el mismo que presentan las personas con adicción al alcohol.
Hay también la denominada "abstinencia entre dosis": la dependencia física de las BZD de corto efecto de duración hace que aparezcan síntomas de abstinencia entre la toma de dos dosis debido a que el efecto de la primera disminuye antes de la siguiente toma con sensación de ansiedad de rebote. Los síntomas de abstinencia de BZD de acción corta se presentan usualmente dentro de las 24 a 48 h. de la toma, mientras que la abstinencia de BZD de vida media prolongada puede demorarse hasta tres semanas. Las BZD hipnóticas para el sueño y de acción de duración corta son efectivas la primera mitad de la noche, pero los efectos disminuyen y empeoran en la segunda mitad del sueño debido a los síntomas de abstinencia.
El periodo más agudo de abstinencia de BZD dura dos meses, pero podrían persistir síntomas por muchos meses o años, aunque más reducidos en intensidad.
Como ya se sabe el consumo a largo plazo de BZD causa alteración cognitiva, neurológica e intelectual.
El tratamiento del insomnio con BZD puede producir paradójicamente también un insomnio aumentado después de la toma seguida durante 7 días, siendo este insomnio incluso peor que el que originó el inicio del tratamiento. El uso intermitente de BZD también produce insomnio de rebote.
¡Los síndromes de abstinencia también se producen con hipnóticos no-benzodiazepínicos ¡
Por lo tanto, la suspensión de un consumo de BZD debe ser gradual, usando dosis equivalentes de diazepam a la BZD que hemos tomado durante un periodo prolongado e ir realizando reducciones escalonadas de un 20% cada 2-4 semanas.
Todas las investigaciones científicas acerca del tratamiento del insomnio con BZD han concluido que no son efectivas a largo plazo en el tratamiento del insomnio.
Los ictus o accidentes vasculares cerebrales son una causa importante de morbimortalidad en la población adulta. Estos eventos vasculares cerebrales tienen varias causas y factores de riesgo.
En este articulo vamos a hablar de si un mal descanso tiene o no influencia como factor de riesgo para sufrir un evento cerebro vascular y si el sueño se afecta posteriormente a padecer un evento de estos.

Los estudios últimos acerca de esta posible asociación concluyen claramente una asociación entre algunos trastornos del sueño y la generación de un ictus y también el hecho de que pueden interferir en la recuperación posterior al ictus si no son tratados.
Los ictus tienen una incidencia anual de 2 a 18/ 1000 habitantes y tienen un riesgo de recurrencia de un 13% el primer año.
Los principales factores de riesgo para sufrir un ictus es tener alteraciones del ritmo cardiaco como la fibrilación auricular, edad superior a 65 años, la hipertensión arterial, cardiopatía, estenosis carotidea asintomática, historia de AIT, el consumo de alcohol, tabaco, diabetes mellitus e hipercolesterolemia. Estos factores de riesgo explican el 50% de los ictus. En los últimos años se han propuesto nuevos factores de riesgo como los marcadores inflamatorios, infecciones y los trastornos respiratorios durante el sueño. Pero ahora se sabe que no sólo son los trastornos respiratorios del sueño los posibles causantes, sino también el insomnio, la hipersomnia, las parasomnias, los trastornos del ritmo circadiano y los movimientos periódicos de las piernas.
Todos estos trastornos del sueño producen una alteración de la arquitectura del sueño y por lo tanto merman la función del sueño de proteger, reparar y sintetizar nuevas sustancias neuro-protectoras.
De un 20% a un 60% de pacientes con ictus tiene de hecho alguna alteración del sueño de base.
La apnea obstructiva del sueño es uno de los trastornos del sueño que mas influyen en la generación de un ictus. A su vez después de sufrir un ictus aumentan los trastornos respiratorios debido a que hay una mayor colapsabilidad de la vía aérea superior secundaria a una debilidad faríngea presente en los ictus agudos.
Por lo tanto, ambas entidades tiene una relación claramente bidireccional.
Es muy recomendable que pacientes con ictus previos hagan un despistaje de una posible apnea del sueño u otro trastorno del sueño y a su vez en las unidades de sueño debemos realizar una historia clínica detallada de aquellos pacientes que tengan trastornos del sueño que puedan influir en el desarrollo de problemas cardiovasculares para hacer un diagnostico correcto y un tratamiento preventivo.
El insomnio y la apnea obstructiva del sueño (AOS), son los dos problemas de sueño mas prevalentes. Debemos sabe que además frecuentemente coexisten.
Tanto el insomnio crónico como el AOS ocurren en hasta un 20% de la población adulta. Ambos problemas están asociados con un aumento de riesgo de alteración de la salud física y mental, reduciendo la calidad de vida de la persona.
La asociación entre insomnio y AOS fue descrita por primera vez en 1973, pero no ha sido hasta la última década cuando la investigación sobre esta simbiosis entre ambas ha sido más profundamente estudiada. En ingles recibe las siglas de COMISA (co-morbid insomnia and sleep apnea).

Los estudios nos muestran que un 30 a 50% de pacientes con AOS refieren síntomas de insomnio y que hasta un 40% de pacientes con insomnio tienen un AOS del que no son conscientes ni ha sido diagnosticado.
Esta asociación llamada COMISA puede provocar síntomas como la depresión en un porcentaje mayor que en aquellos pacientes que solo tienen insomnio o solo AOS, por lo cual tiene un efecto potenciador sobre el empeoramiento de la salud de la persona.
Muchos de los pacientes insomnes son tratados con medicación sedante como las benzodiacepinas sin percatarse en muchas ocasiones de que pudiera existir debajo un problema de AOS y eso podría aumentar sus síntomas diurnos de somnolencia o cansancio y mas probabilidad de tener accidentes o caídas, al no estar bien diagnosticados.
Esto nos lleva a que en las unidades de sueño debemos plantearnos como abordar un paciente que pudiera padecer ambas cosas conjuntamente. Para eso contamos con especialistas en sueño y pruebas del sueño que nos ayudan a dar con la problemática.
Pero previamente debemos entender por qué tienen una relación bidireccional estas dos entidades.
Se ha visto que la interacción entre ambas puede producir la aparición o el empeoramiento de cada una de ellas a lo largo del tiempo.
Algunos investigadores apuntan a que el AOS puede contribuir directamente a generar insomnio: los eventos respiratorios durante las apneas/ hipopneas y los alertamientos que éstos producen pueden provocar un aumento de la actividad simpática y esto a su vez provocar síntomas de insomnio.
La teoría sobre como puede influir el insomnio en la generación o empeoramiento de eventos respiratorios seria que el insomnio produce una hiperalerta del organismo de tal manera que provoca la generación de un sueño más inestable modificando el umbral de respuesta respiratoria, es decir alteraría la respuesta de nuestros receptores de oxigenación con más facilidad; pudiendo aumentar la severidad de los episodios de apnea o incrementar su número.
¿Cómo debemos tratar pacientes con COMISA?
Sabemos que el tratamiento de elección para pacientes con solo AOS y apneas moderadas y severas sería la CPAP; pero se ha visto que en pacientes con insomnio y AOS la adherencia del paciente al tratamiento con CPAP es menor. Esto tiene su explicación: por un lado, los insomnes aceptan peor pasar a un tratamiento que incluye ponerse una máscara nasal o naso bucal que va unido a un aparato que insufla aire y hace ruido y a veces, aunque la CPAP este disminuyendo los eventos respiratorios puede que el paciente continue con síntomas diurnos de fatiga debidos al insomnio y por lo tanto sienta de manera equivocada que la CPAP no le está beneficiando; dejando así el tratamiento.
Por lo tanto, el mejor tratamiento para estos pacientes con COMISA es tratar primero el insomnio con terapia cognitivo – conductual (4-6 semanas) y después aplicar la CPAP para que la adherencia sea mejor. De hecho, dada la asociación que hemos descrito antes entre ambas entidades, se ha visto que una intervención de 4-6 semanas de terapia cognitivo -conductual para el insomnio puede disminuir el índice de eventos respiratorios al pasar a tener un sueño mas consolidado, reparador y con menos alertamientos, reduciendo así la inestabilidad respiratoria y bajando el índice de eventos respiratorios.
Por tanto, será en una unidad de sueño donde se pueda valorar adecuadamente estos pacientes y aplicar un tratamiento efectivo.
¿Qué podemos hacer para tener una buena salud si nuestras horas de trabajo están desalineadas con nuestros parámetros biológicos y el sueño?
Muchas veces notamos cansancio, fatiga o sueño cuando nuestro horario de sueño se desajusta un poco, pero qué pasa cuando una persona tiene que estar de manera continua o de manera regular despierta durante la noche y debe entonces dormir de día.
Qué podemos hacer para mantenernos sanos, aunque estemos forzando el organismo en el sentido contrario a lo saludable.

En muchas personas que realizan trabajos con turnos nocturnos nos encontramos con un verdadero trastorno del sueño que cuando se instaura es difícil de manejar.
Hay muchas profesiones que exigen a los trabajadores estar despiertos por la noche como son las guardias medicas o de personal auxiliar en hospitales, en fábricas, vigilantes nocturnos…
Este trastorno afecta a personas que mantienen horarios fijos nocturnos de trabajo como a aquellos que hacen turnos rotatorios alternando días, tardes y noches en diferentes formatos.
Los problemas que presentan estos trabajadores suelen ser dificultad para quedarse dormidos cuando van a dormir, mantener el sueño nocturno estable o incluso despertar temprano, aunque hayan dormido poco. Y esto es debido a que estos trabajadores tienen alterado su ciclo sueño-vigilia, su ritmo circadiano.
Las personas que no hacen turnos suelen despertarse por la mañana cuando el sol comienza a salir y todo esto está alineado con su reloj interno. Pero en los trabajadores a turnos las horas de sueño y de trabajo están completamente desalineadas con su reloj interno, de tal forma que los turnos provocan que estemos yendo en contra de nuestro reloj interno y de las condiciones de luz y oscuridad externos que nos ayudan a regular este ciclo.
El problema de ir en contra es que podemos desarrollar problemas de salud que afectan a muchos sistemas de nuestro organismo pudiendo provocarnos problemas cardiovasculares, diabetes… e incluso accidentes laborales o de conducción al estar más cansados y menos concentrados por un sueño poco reparador.
Los trabajadores a turnos suelen comer de manera menos saludable en las noches que trabajan e incluso en las horas que después están despiertos por el da. Suelen ingerir alimentos más calóricos cuestión que puede provocar aumento de peso.
¿Qué podemos hacer para mejorar nuestra salud si tenemos que hacer turnos de noche?
Consultar en una unidad de sueño si encuentra muchas dificultades para tener un buen descanso.
Hay una variedad de razones por las que personas diagnosticadas de diabetes tipo 2 pueden tener problemas para dormir. La diabetes tipo 2 suele darse en adultos mayores y vamos a describir algunas de las posibles causas de un mal descanso en estos pacientes.
Los pacientes con diabetes pueden tener niveles de azúcar en sangre demasiado altos o bajos incluso con cambios bruscos y que pueden producir diferentes síntomas derivados de esto que pueden dificultar quedarse o permanecer dormido. Niveles altos pueden causar ganas de orinar con frecuencia por la noche teniendo que levantarse constantemente de la cama. En cambio, un bajo nivel de azúcar puede producir mareos o sudoración que es lo que llamamos hipoglucemia nocturna.

Cuando dormimos poco se elevan los niveles de cortisol, que es contrario a la insulina, y aumentan también otras sustancias en sangre que aumentan la resistencia a la acción de la insulina, como la proteína C reactiva y la interleucina 6.
De hecho, durante las fases profundas de sueño se producen en nuestro organismo cambios metabólicos y hormonales para restablecer el equilibrio corporal. Durante el sueño hay una menor utilización de glucosa por el cerebro con menor actividad y menor secreción de corticoides que contribuye a la autorregulacion corporal de niveles de insulina.
Las personas con diabetes pueden desarrollar también apnea del sueño con paradas respiratorias durante varios segundos que hacen que la saturación de oxigeno en sangre disminuya y provoque constantes alertamientos nocturnos o fragmentación del sueño produciendo un sueño muy irregular y cansancio y sueño diurno. Suele ser debido al sobrepeso que pueden presentar estos pacientes. La propia apnea influirá en el daño de células pancreáticas responsables de la secreción de insulina, por lo que se convierte en un círculo vicioso la relación entre apnea y diabetes.
Los pacientes que desarrollan como complicación de su diabetes una neuropatía periférica, es decir, un daño de los nervios en piernas, pueden mostrar síntomas como ardores o quemazón nocturna en los pies. Este daño nervioso incluso puede conducir a un síndrome de piernas inquietas de tal forma que esta sensación interna de desazón provocara un impulso incontrolable para moverlas y alertamientos constantes y dificultad para mantenerse dormido.
Por lo tanto, es recomendable tener un enfoque saludable del estilo de vida haciendo ejercicio de manera regular y evitar el sobrepeso y la obesidad. Al mismo tiempo prestar atención a una buena higiene del sueño durmiendo un número de horas suficiente y mantener un horario regular todos los días de la semana.
Al mismo tiempo en estos pacientes es importante controlar los niveles de glucemia antes de ir a dormir para evitar bajadas durante la noche.
Blog acerca de buenos hábitos a la hora de ir a dormir, higiene del sueño, consejos para dormir mejor, tratamientos del insomnio y otras patologías relacionadas con el sueño.
Es importante aclarar que se trata de un Blog informativo que en ningún caso puede sustituir a una consulta médica ni dar solución a casos concretos, para cuya resolución debe solicitarse cita con un especialista.
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