Quirónsalud
Blog de la Dra. Fernández Letamendi. Geriatría. Hospital Quirónsalud Zaragoza
El 61% de los nuevos diagnósticos de cáncer se produce en personas mayores de 65 años. Este dato confirma la estrecha relación entre cáncer y envejecimiento. Aunque la esperanza de vida ha aumentado de forma notable en las últimas décadas, lo que refleja un gran avance social y sanitario, este incremento también supone un mayor riesgo de desarrollar enfermedades oncológicas.
Ante esta realidad, las principales sociedades científicas de oncología, nacionales e internacionales, coinciden en una recomendación clara: los pacientes mayores, especialmente a partir de los 70 años, se benefician de una Valoración Geriátrica Integral (VGI) antes de iniciar su tratamiento oncológico.
¿Qué aporta la Valoración Geriátrica Integral?
La VGI ofrece una visión global del estado de salud del paciente mayor. Evalúa aspectos como la funcionalidad, las comorbilidades, el estado nutricional, la situación social, el nivel de autonomía, la medicación habitual y el estado cognitivo y emocional.
Su utilidad se traduce en beneficios muy claros:
Tres perfiles de pacientes según la clasificación de Balducci
La VGI permite clasificar a los pacientes mayores en tres perfiles que orientan la intensidad del tratamiento oncológico.
El papel del geriatra en oncogeriatría
El geriatra actúa como consultor especializado. Su evaluación complementa la información del oncólogo, aportando detalles clave sobre fragilidad, capacidad funcional y necesidades globales del paciente mayor. No sustituye al equipo médico principal, pero facilita una visión más completa y personalizada.
La evidencia científica demuestra que la VGI:
La oncogeriatría y la Valoración Geriátrica Integral representan un pilar fundamental en la atención de los pacientes mayores con cáncer. Aportan precisión, seguridad y una mayor personalización del tratamiento, asegurando que cada persona reciba la mejor opción terapéutica según su estado de salud y su calidad de vida.

Sin embargo, para las personas mayores —especialmente aquellas con deterioro cognitivo o demencia— estas fechas pueden convertirse en un periodo delicado. Para familias y cuidadores, la clave está en celebrar con una mirada consciente y adaptada a sus necesidades.
Uno de los aspectos más importantes es la dieta. Conviene respetar horarios y tipos de comida habituales. Los excesos, platos muy copiosos o cambios bruscos pueden provocar malestar digestivo, descompensaciones en diabéticos, desorientación o alteraciones del comportamiento en pacientes con demencia. Consejo: opta por raciones pequeñas, platos conocidos y cuida la hidratación, que en invierno suele descuidarse.
Incluso pequeñas cantidades de alcohol pueden interactuar con la medicación, aumentar la somnolencia, el riesgo de caídas o agravar la confusión. En personas con demencia, lo más prudente es evitarlo por completo o limitarlo bajo supervisión médica. Y recuerda: no fumar en la misma estancia.
Si tienes síntomas de catarro y no puedes evitar el encuentro, usa mascarilla mientras no comas, mantén distancia y ventila la habitación periódicamente. La salud respiratoria es esencial para proteger a los más vulnerables.
Los cambios de rutina y desplazamientos aumentan el riesgo de olvidos o duplicaciones en la medicación. Mantén un pastillero visible y respeta los horarios para garantizar la adherencia terapéutica y la estabilidad clínica.
Las reuniones numerosas, la música alta y los cambios constantes pueden generar ansiedad o agitación en personas con deterioro cognitivo. Lo que para la familia es alegría, para ellos puede ser sobreestimulación. Alternativa: actividades tranquilas como ver fotos antiguas o cantar canciones conocidas aportan seguridad y bienestar.
Si vive en residencia, lo ideal es sacarlo a comer y que regrese para cenar y dormir en su entorno habitual. La clave está en adaptar la Navidad a la persona, no al revés.
La Navidad también es un acto de cuidado. Proteger la calma, la dignidad y el bienestar de quienes más lo necesitan es la mejor manera de llenar de vida los años.
Felices fiestas desde el Servicio de Geriatría del Hospital Universitario Quirónsalud Zaragoza.
Las caídas y fracturas en personas mayores son un problema de salud frecuente, con importantes consecuencias, por ello es importante conocer cómo prevenirlas. En España aproximadamente entre el 30-40% delos mayores de 65 años sufren al menos una caída al año y en el caso de los mayores de 80 años son más del 50%. De estas caídas aproximadamente el 8% van a tener como consecuencia una fractura, con lo que conlleva en el paciente, familias y cuidadores. Nieves Fernández Letamendi es laresponsable de Geriatría en el Hospital Quirónsalud Zaragoza y nos deja 6 consejos básicos para prevenir caidas:

1.- Qué calzado es el más recomendable
La Dra. Fernández Letamendi subraya que uno de los principales aspectos a tener en cuenta a la hora de prevenir las caídas, y al que damos poca importancia, es el calzado: "En las personas mayores se recomienda usar un calzado que sujete bien el pie, con suelas de goma antideslizante, que no sean ni muy finas, ni muy gruesas. Las suelas tipo plataformas de unos 3-4 cms por ejemplo. No usar tacones, zapatos destalonados, o zapatos tipo zueco o chancleta: con ellos es más fácil tropezar", remarca esta experta.
A su vez, recomienda una revisión periódica de los pies, con el objetivo de vigilar el estado de las uñas, de posibles callosidades, o incluso de heridas.
2.- Mantenerse activo, sinónimo de independencia
Y es que, según prosigue esta doctora, " Es fundamental el calzado a la hora de que este colectivo se mantenga activo, un punto determinante para una vejez saludable", defiende, "Mantenerse activo mediante la práctica de ejercicio físico adecuado a esta edad nos ayudará a mantener la fuerza, la coordinación, el equilibrio, la flexibilidad y además mejora el estado anímico, lo que va a ser fundamental para poder seguir siendo independiente en su día a día".
En las personas mayores se recomienda utilizar un calzado que sujete bien el pie y que tenga suelas de goma antideslizante
A su vez, Fernández Letamendi apuesta por que las personas mayores mantengan un peso adecuado (la obesidad favorece las caídas, pero con el bajo peso son más frecuentes las fracturas si sufrimos una), y eviten hábitos nocivos como el alcohol o el tabaco.
3.- Cuidado con los bastones y valorar vista y audición
"En ocasiones se utilizan ayudas técnicas (bastón, muletas…) que no son las más adecuadas para el paciente, y que pueden aumentar el riesgo de caídas. Es conveniente siempre que sea valorado para poderle indicar qué ayuda técnica es la más adecuada en su caso", insiste la geriatra.
Pero también, sostiene la especialista de Quirónsalud Zaragoza, se debe revisar la agudeza visual y la audición de las personas mayores, ya que el aislamiento sensorial puede afectarles y favorecer estas caídas.
4.- Un entorno seguro garantiza un 50% menos de caídas
Pero es que también, tal y como afirma esta doctora, tener un entorno seguro en el hogar representa una garantía a la hora de evitar caídas. "Más del 50% de las caídas se producen en el hogar, y para evitarlo, entre otras medidas se recomienda tener siempre una buena iluminación: tener una luz de emergencia o de fácil acceso, especialmente cuando se levante por la noche. Si se tienen escaleras poner interruptores en la parte superior e inferior de las mismas, o luces a lo largo del trayecto tipo "quitamiedos" y agarrarse siempre a una barandilla, tanto para subirlas como para bajarlas", remarca Fernández Letamendi.
La práctica de ejercicio físico adecuado a esta edad nos ayudará a mantener la fuerza, la coordinación y el equilibrio
A su vez, recuerda la importancia de evitar las alfombras; y en caso de usarlas, nos debemos asegurar de que quedan bien sujetas al suelo con los adhesivos que venden para ello y que no tienen irregularidades, arrugas o pliegues que faciliten los tropiezos; al mismo tiempo que aconseja retirar las cosas con las que puedan tropezar (paquetes, cables de aparatos eléctricos, del teléfono, etc.) de las zonas de paso.
Para limpiar los suelos sugiere no utilizar abrillantadores o ceras, al mismo tiempo que ve conveniente el evitar pisar el suelo mojado. "Para la limpieza y descolgado de cortinas o superficies en alto es recomendable que nos ayuden", mantiene esta geriatra.
5.- En la cocina o en el baño: precauciones extra
En cuanto al manejo en la cocina, esta doctora ve recomendable que los utensilios que se usen habitualmente estén al alcance de la mano: "Para acceder a lugares altos utilizar escaleras estables, aunque siempre es recomendable pedir ayuda, o contar con dispositivos adaptados para traerlos hacia nosotros. Nunca usar taburetes".
Es importante evitar las alfombras, y en caso de usarlas, nos debemos asegurar de que quedan bien sujetas al suelo con los adhesivos que venden para ello
Mientras, en el caso del baño, la especialista de Quirónsalud Zaragoza considera que siempre que sea posible es recomendable sustituir la bañera por un plato de ducha (con tratamiento antideslizante).
Además, aconseja la colocación de barras de apoyo, fijadas a la pared. "Si tiene inestabilidad es recomendable usar una silla de ducha y un adaptador para alargar la manguera de la ducha. Una vez que se salga de la ducha, se recomienda que haya una alfombrilla antideslizante y un asiento para terminar de secarse y calzarse. No cerrar nunca con pestillo la puerta del cuarto de baño y si se puede, en caso de estar solos, mejor tener a mano un teléfono o el botón de teleasistencia", añade.
6.- Asistencia médica precoz
Igualmente, valora la importancia de recibir una asistencia médica lo más precoz posible cuando se haya tenido alguna caída: "Una de las cosas por las que interrogamos siempre en nuestras consultas los geriatras cuando hacemos una valoración geriátrica integral es si el paciente ha sufrido caídas en el último año", reconoce la geriatra Nieves Fernández Letamendi.
Es muy importante que, si la persona mayor ya ha tenido una caída, se consulte lo antes posible con un geriatra, porque hay que estudiar aquellos posibles factores que puedan estar influyendo (por ejemplo efectos secundarios de medicaciones que estamos tomando, debut de nuevas enfermedades..etc ), o bien descartar que esa caída no haya dejado un cuadro con importantes consecuencias: el síndrome postcaída, que puede condicionar una merma funcional y anímica importante y habitualmente con un enfoque centrado en el paciente tiene buen pronóstico y que el paciente recupere su situación previa a la caída.
La polimedicación es un problema de salud pública, con una prevalencia alta (70%) en los pacientes mayores frágiles. Parece que el mayor consenso se establece en considerarla como "la toma de 5 o más fármacos de manera crónica". Un paciente con una enfermedad crónica puede estar polimedicado (por ejemplo: un paciente con hipertensión o diabetes), pero, es mas frecuente en mayores la coexistencia de varias patologías, cada una tratada con uno o varios fármacos. La polimedicación, evidentemente, puede ser adecuada, y necesaria, para poder controlar las distintas enfermedades que padecemos. Sin embargo, una vez que cruzamos esa barrera, y más en los pacientes frágiles y mayores, el riesgo de interacciones y de reacciones adversas a fármacos aumenta peligrosamente.

Los Geriatras, a través de la valoración geriátrica integral, le ayudaremos a saber que medicaciones son estrictamente necesarias en su situación, detectaremos cuales pueden retirarse, por innecesarias o porque pueden ser perjudiciales para su salud, y valoraremos, además, sus preferencias y expectativas. Se recomienda andemás un seguimiento estrecho, para que estos cambios se puedan realizar de manera gradual, segura y sin que empeore la enfermedad de base.
El denominado golpe de calor, es más difícil de detectar en las personas mayores, ya que el centro de termorregulación se altera con el envejecimiento, lo que produce menor sensación de calor, menor percepción de sed y disminuye por lo tanto esa "necesidad de protegernos" de las temperaturas excesivas.
Las personas mayores de 65 años, en especial si padecen problemas cognitivos, sobrepeso, enfermedades crónicas, dependencia física que dificulte el cambio de vestimenta y la adaptación al entorno, o toman fármacos que lo favorezcan, tienen más riesgo de presentar deshidratación secundaria al calor.
Si la temperatura de nuestro cuerpo rebasa los 41º, se presenta un cuadro conocido como hipertermia o golpe de calor, que si no conseguimos revertir precozmente, provoca un fallo multiorgánico con consecuencias fatales.
Es muy importante saber detectar los síntomas de la hipertermia:

En el blog de la Dra. Fernández Letamendi, queremos acercar el mundo de la Geriatría a nuestros mayores y sus familiares, presentando una especialidad que, hasta no hace mucho tiempo, era desconocida para la mayoría de la población y que cada vez esta tomando más protagonismo, debido al envejecimiento progresivo y a la mayor esperanza de vida de la población.
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