<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>





<rss version="2.0">
<channel>
	
    <title>El neuropediatra</title>
    <link>https://www.quironsalud.com/blogs/es/neuropediatra</link>
	
    <description>Blog del Dr. Daniel Martín Fernández-Mayoralas. Neurología. Complejo Hospitalario Ruber Juan Bravo y Olympia Centro Médico Pozuelo</description>
    <language>es-es</language>
    <copyright>&#169; 2026 Quir&#243;nsalud - Todos los derechos reservados</copyright>
    <generator>Proxia&#169; Premium Edition 2017</generator>
    <managingEditor>paulino.ortega.ext@quironsalud.es</managingEditor>
    <pubDate>Thu, 01 Jan 1970 12:00:00 +0100</pubDate>
    <lastBuildDate></lastBuildDate>
    <docs>http://blogs.law.harvard.edu/tech/rss</docs>
    
    
    <item>
        <pubDate>Thu, 19 Mar 2026 12:00:00 +0100</pubDate>
        
			
			
			<link>https://www.quironsalud.com/blogs/es/neuropediatra/mundo-demasiado-intenso-sensibilidad-sensorial-ansiedad-aut</link>
			<guid>https://www.quironsalud.com/blogs/es/neuropediatra/mundo-demasiado-intenso-sensibilidad-sensorial-ansiedad-aut</guid>
			
		
        <category>Hipersensibilidad</category><category>ansiedad</category><category>autismo</category><category>TEA</category><category>Quirónsalud</category><category>Hospital Universitario Ruber Juan Bravo</category><category>Olympia Centro Médico Pozuelo</category><category>neuropediatra</category><category>Dr. Daniel Martín Fernández-Mayoralas</category><title>Cuando el mundo es demasiado intenso: sensibilidad sensorial y ansiedad en el autismo</title><description><![CDATA[<p class="cmParagraph cmAlignjustify"><img src="https://www.quironsalud.com/blogs/es/neuropediatra/mundo-demasiado-intenso-sensibilidad-sensorial-ansiedad-aut.ficheros/3848097-Sensibilidad%20sensorial%20y%20ansiedad_1.png?width=607&amp;height=405&amp;aspectRatio=true" class="cmEmbedImagecenter cmEmbedImagecenter" width="607" height="405" alt="Sensibilidad sensorial y ansiedad_1"/></p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify"><strong>Muchos padres de niños con autismo sienten que "algo sensorial" está detrás de la ansiedad de sus hijos</strong>, pero no siempre es fácil entender qué ocurre exactamente.</p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify">La forma en que el cerebro percibe sonidos, luces, texturas o movimientos puede influir profundamente en cómo un niño vive el día a día.</p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify">Vamos a ofrecer un <strong>mapa sencillo para comprender esa relación y ayudar a mirar muchas conductas con otros ojos</strong>.</p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify"><strong><span lang="EN-US">Lo esencial en 5 ideas</span></strong></p>
<ul class=" cmAlignjustify">
<li>Muchos niños con autismo perciben los estímulos sensoriales con mayor intensidad.</li>
<li>Esa intensidad puede activar fácilmente la respuesta de alarma del sistema nervioso.</li>
<li>La acumulación de estímulos durante el día puede provocar crisis al final de la jornada.</li>
<li>Muchas conductas difíciles son intentos de autorregulación.</li>
<li>Ajustar el entorno y aumentar la previsibilidad suele reducir mucho la ansiedad.</li>
</ul>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify"><strong>1. Qué es el procesamiento sensorial</strong></p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify">El procesamiento sensorial es la capacidad del cerebro para recibir, organizar e interpretar la información que llega a través de los sentidos.</p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify">No se trata solo de vista, oído y tacto. También intervienen:</p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify">- el olfato<br/> - el gusto<br/> - el equilibrio (sistema vestibular)<br/> - la propiocepción (conciencia del cuerpo)<br/> - la interocepción (sensaciones internas como hambre, dolor o latidos)</p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify">En muchas personas con autismo el sistema sensorial funciona de manera diferente.</p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify">Una metáfora útil es imaginar un **panel de volumen sensorial**: algunos canales están demasiado altos y otros demasiado bajos. Un ruido de fondo puede sentirse como un taladro, una etiqueta como papel de lija o varias conversaciones como una tormenta difícil de ordenar.</p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify"><strong>2. Cómo la sensibilidad puede generar ansiedad</strong></p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify">Cuando un niño es muy sensible a ciertos estímulos, su sistema nervioso puede activarse con facilidad.</p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify">Un sonido inesperado, una luz intensa o un roce incómodo pueden vivirse como algo amenazante.</p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify">El cuerpo entra entonces en modo alarma: el corazón se acelera, la respiración cambia y aparece la respuesta de lucha, huida o bloqueo.</p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify">Si estas experiencias se repiten, el niño empieza a anticiparlas y a temer los lugares donde pueden ocurrir.</p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify">Esto puede generar un círculo que se retroalimenta:</p>
<ul class=" cmAlignjustify">
<li>Sensibilidad sensorial</li>
<li>Experiencia desagradable o dolorosa</li>
<li>Ansiedad anticipatoria</li>
<li>Mayor hipervigilancia sensorial</li>
<li>Aumento de la ansiedad</li>
</ul>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify"><em>Muchos niños con hipersensibilidad sensorial no temen tanto lo que ya conocen, sino lo imprevisible: no saber qué ruido habrá, qué olor aparecerá o cuánto durará una situación.</em></p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify">En cualquier caso, cuando las dificultades sensoriales generan mucho malestar o interfieren en la vida diaria, es importante consultar con un neuropediatra /psiquiatra infanto-juvenil especializado para valorar qué apoyos pueden ayudar más a cada niño.</p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify"><strong>Algunos síndromes genéticos de autismo con perfiles sensoriales característicos</strong></p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify"><strong><img src="https://www.quironsalud.com/blogs/es/neuropediatra/mundo-demasiado-intenso-sensibilidad-sensorial-ansiedad-aut.ficheros/3848099-Sin%20t%C3%ADtulo.png?width=622&amp;height=299&amp;aspectRatio=true" class="cmEmbedImagecenter cmEmbedImagecenter" width="622" height="299" alt="Sin título"/></strong></p>
<p class="cmParagraph"><span lang="EN-US"><strong>3. Disparadores sensoriales frecuentes</strong></span></p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify">Cada niño tiene su propio perfil sensorial, pero algunos desencadenantes aparecen con frecuencia:</p>
<ul class=" cmAlignjustify">
<li>Auditivos: aspiradoras, secadores de manos, alarmas, mezcla de voces, eco en pasillos.</li>
<li>Visuales: fluorescentes, aulas muy cargadas visualmente, exceso de movimiento.</li>
<li>Táctiles: etiquetas, ciertos tejidos, arena, barro, agua en la cara o corte de pelo.</li>
<li>Olfativos y gustativos: olores intensos del comedor o texturas mezcladas en alimentos.</li>
<li>Vestibulares y propioceptivos: columpios, cambios de postura o sensación de inestabilidad.</li>
<li>Interoceptivos: dificultad para percibir bien hambre, sed o necesidad de ir al baño.</li>
</ul>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify"><strong>4. Dos formas de sobrecarga sensorial</strong></p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify">A veces la ansiedad se produce por un estímulo muy concreto (por ejemplo, el ruido del aspirador o el corte de pelo).  Otras veces ocurre por acumulación de estímulos a lo largo del día.</p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify">Una metáfora útil es la de **la copa sensorial**.  Cada ruido, luz o contacto añade una gota. Algunos niños tienen una copa pequeña: se llena rápidamente. <br/> Cuando ya está llena, cualquier pequeña gota adicional puede provocar el desbordamiento.</p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify"><em>En consulta muchas familias cuentan que su hijo "está bien hasta que de repente explota". Lo que suele ocurrir no es algo repentino: es una acumulación de pequeños estímulos que el cerebro ha ido soportando durante horas.</em></p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify"><strong>5. Incertidumbre y necesidad de previsibilidad</strong></p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify">Muchos niños con autismo experimentan gran malestar ante lo imprevisible.</p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify">No saber qué ocurrirá, qué sonidos habrá o qué se les pedirá puede aumentar mucho la ansiedad.</p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify">Para protegerse, muchos desarrollan rutinas o rigidez: hacer siempre la misma ruta, usar la misma ropa o sentarse en el mismo sitio. <br/> Más que una manía, suele ser una forma de reducir lo desconocido.</p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify"><strong>6. Conductas agresivas: defensa, no desafío</strong></p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify">Cuando la sobrecarga sensorial es muy intensa, el cuerpo puede reaccionar de forma impulsiva. Empujar a alguien que ha rozado al niño, tirar un objeto que hace ruido o rechazar una comida con textura desagradable suele ser un intento de detener algo que resulta doloroso o abrumador.<br/> Entender estas conductas como **defensividad sensorial** cambia la forma de intervenir: en lugar de castigar, tratamos de identificar qué estímulo estaba siendo demasiado intenso. Para algunos niños con autismo, el mundo no es demasiado difícil de entender, sino demasiado intenso de sentir.</p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify"><strong>7. Conductas repetitivas como regulación</strong></p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify">Balancearse, aletear las manos o repetir frases puede ayudar a algunos niños a regularse.</p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify">Estas conductas generan un estímulo predecible y controlado que compite con el ruido del entorno.</p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify">Es como si el cerebro activara **su propio botón de "ruido blanco"** para amortiguar lo que ocurre alrededor.</p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify"><em>A menudo, cuando aumentan los movimientos repetitivos o el aleteo de manos, no es que el niño "esté peor", sino que su cerebro está intentando regularse ante un entorno que se ha vuelto demasiado intenso.</em></p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify"><strong>8. ¿Por qué muchos niños explotan en casa?</strong></p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify">Muchos niños pasan el día intentando adaptarse a entornos llenos de estímulos.</p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify">El esfuerzo de autocontrol puede ser enorme. Cuando llegan a casa, su lugar seguro, el sistema nervioso finalmente libera la tensión acumulada.</p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify">No suele ser un problema de límites, sino de **fatiga sensorial**.</p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify"><em>En la consulta vemos con frecuencia niños que en el colegio parecen "portarse bien" y en casa tienen crisis intensas. Muchas veces no es un problema de límites, sino de agotamiento sensorial tras un día entero de sobreesfuerzo.</em></p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify"><span lang="EN-US"><strong>9. Qué pueden hacer las familias</strong></span></p>
<ul class=" cmAlignjustify">
<li>Observar patrones: cuándo aparecen las crisis y qué estímulos las preceden.</li>
<li>Reducir la carga sensorial cuando sea posible (auriculares, ropa cómoda, menos ruido o luz).</li>
<li>Aumentar la previsibilidad con agendas visuales o explicaciones anticipadas.</li>
<li>Permitir conductas reguladoras si no son peligrosas.</li>
<li>Ofrecer tiempos de descompresión tras el colegio o actividades exigentes.</li>
</ul>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify"><strong>10. Cambiar la mirada</strong></p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify">Quizá el cambio más importante sea la forma de interpretar las conductas.</p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify">En lugar de pensar "no quiere", puede ser útil preguntarse: "¿qué está soportando?". A veces lo que parece un problema de conducta es, en realidad, un problema de sobrecarga del sistema nervioso.</p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify">Muchas conductas difíciles son intentos de manejar un mundo que, sensorialmente, puede resultar abrumador.</p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify">Cuando entendemos esto, aparecen más empatía y más posibilidades de ayudar al niño a desarrollar formas de regulación cada vez más seguras.</p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify"><em>Cuando las familias empiezan a mirar las conductas desde la lente sensorial, muchas cosas que antes parecían "caprichos" empiezan a tener sentido.</em></p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify"><strong>11. ¿Se puede tratar la hipersensibilidad sensorial con medicación?</strong></p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify">La medicación <strong>no cambia directamente cómo funcionan los sentidos</strong> de un niño con autismo. La sensibilidad a ruidos, luces o texturas forma parte de su manera de procesar el mundo.</p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify">Sin embargo, algunos tratamientos pueden <strong>reducir la ansiedad, la impulsividad o la hiperactivación del sistema nervioso</strong>, lo que hace que los estímulos se vuelvan más tolerables.</p>
<p class="cmParagraph">Por eso, cuando se utilizan, suelen formar parte de un enfoque más amplio que incluye <strong>adaptaciones del entorno y estrategias de regulación sensorial</strong>.</p>
<p class="cmParagraph"><img src="https://www.quironsalud.com/blogs/es/neuropediatra/mundo-demasiado-intenso-sensibilidad-sensorial-ansiedad-aut.ficheros/3848101-Sensibilidad%20sensorial%20y%20ansiedad_2.png?width=634&amp;height=952&amp;aspectRatio=true" class="cmEmbedImagecenter cmEmbedImagecenter" width="634" height="952" alt="Sensibilidad sensorial y ansiedad_2"/></p>]]></description>
    </item>
    
    <item>
        <pubDate>Mon, 02 Mar 2026 12:00:00 +0100</pubDate>
        
			
			
			<link>https://www.quironsalud.com/blogs/es/neuropediatra/terapias-psicologicas-tea-alto-rendimiento-grado-1-guia-pra</link>
			<guid>https://www.quironsalud.com/blogs/es/neuropediatra/terapias-psicologicas-tea-alto-rendimiento-grado-1-guia-pra</guid>
			
		
        <category>TEA</category><category>trastorno del espectro autista</category><category>grado 1</category><category>síndrome de asperger</category><category>Quirónsalud</category><category>Hospital Universitario Ruber Juan Bravo</category><category>Olympia Centro Médico Pozuelo</category><category>neuropediatra</category><category>Dr. Daniel Martín Fernández-Mayoralas</category><title>Terapias psicológicas para el TEA de alto rendimiento (Grado 1): guía práctica para padres</title><description><![CDATA[<p class="cmParagraph cmAlignjustify"><strong>Entrevista con Luis Fernando Vázquez, psicólogo con amplia experiencia en TEA</strong></p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify"><strong><img src="https://www.quironsalud.com/blogs/es/neuropediatra/terapias-psicologicas-tea-alto-rendimiento-grado-1-guia-pra.ficheros/3833288-entrevista%20autismo%20tto%20psicol%C3%B3gico.jpg?width=493&amp;height=493&amp;aspectRatio=true" class="cmEmbedImageright cmEmbedImageright" width="493" height="493" alt="entrevista autismo tto psicológico"/></strong></p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify"><strong>Introducción</strong></p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify"><strong><em>Entrevistador (Daniel Martín Fernández-Mayoralas)</em></strong><em>: Luis, gracias por acompañarnos. Hoy queremos hablar específicamente del TEA grado 1, lo que antes se conocía como síndrome o trastorno de Asperger. Es muy habitual que aparezcan el miedo, la confusión y una sensación enorme de incertidumbre. Muchos padres no saben por dónde empezar, qué terapias son adecuadas o qué pueden esperar realmente para el futuro de sus hijos. ¿Qué necesitan saber?</em></p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify"><strong>Luis Fernando Vázquez</strong>: Gracias. Es fundamental aclarar que el TEA grado 1 llamado de "alto" funcionamiento (es decir, con funcionamiento intelectual dentro de la normalidad) tiene unas características y necesidades muy específicas. Son niños y adolescentes con inteligencia media-baja, media o incluso superior, que hablan con fluidez, pero que tienen dificultades importantes en la interacción social, la regulación emocional y la flexibilidad cognitiva, por lo que las terapias o la intervención con ellos son muy diferentes a las del TEA severo. Cada caso es único y cada niño tiene unas necesidades muy concretas.</p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify"><strong>Las intervenciones específicas para TEA grado 1</strong></p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify"><em>E: ¿Qué terapias están demostradas científicamente para este perfil?</em></p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify">LFV: La Terapia Cognitivo-Conductual (TCC) adaptada al TEA es la intervención con mayor evidencia para adolescentes y niños con TEA grado 1. Se centra en la conexión entre pensamientos, sentimientos y conductas, y es especialmente efectiva para:</p>
<ul class=" cmAlignjustify">
<li>Manejar la ansiedad y depresión, que son muy frecuentes en este grupo.</li>
<li>Mejorar habilidades sociales y reconocimiento de emociones.</li>
<li>Desarrollar estrategias de afrontamiento ante situaciones nuevas o estresantes.</li>
<li>Trabajar la rigidez cognitiva y promover la flexibilidad mental.</li>
</ul>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify"><em>E: ¿Hay programas específicos?</em></p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify">LFV: Sí, varios. Por ejemplo:</p>
<ul class=" cmAlignjustify">
<li>"<em>Facing Your Fears</em>": programa estructurado y específico, para trabajar la ansiedad en niños y adolescentes con TEA.</li>
<li>"<em>Unstuck and on Target</em>": intervención específica para mejorar las funciones ejecutivas, especialmente la flexibilidad cognitiva y la planificación.</li>
<li>PEERS (<em>Program for the Education and Enrichment of Relational Skills</em>): intervención estructurada para el desarrollo de habilidades sociales en adolescentes y adultos jóvenes.</li>
</ul>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify">Todos ellos adaptan la TCC tradicional a las características del TEA, usando apoyos visuales, ejemplos concretos y práctica estructurada.</p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify">Creo que es importante señalar que entre el 35 y el 70 % de los niños y adolescentes con TEA presentan dificultades significativas en las Funciones Ejecutivas &#x2014;organización, planificación, establecimiento de prioridades, gestión del tiempo, perseverancia, multitarea, memoria de trabajo&#x2026;&#x2014;. Esto implica que, en muchos casos, su perfil ejecutivo puede solaparse clínicamente con el de un TDAH y, por tanto, pueden beneficiarse de abordajes terapéuticos similares y basados en la evidencia, un ámbito en el que tú, Daniel, cuentas con amplia experiencia y especialización.</p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify"><strong>Habilidades sociales: el núcleo del problema</strong></p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify"><em>E: Las habilidades sociales parecen ser el desafío principal. ¿Cómo se trabajan?</em></p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify">LFV: Sin duda. Es el núcleo del problema. Por eso el entrenamiento en habilidades sociales es clave.  Funciona especialmente bien el trabajo en grupos pequeños, de unas cuatro o seis personas, donde se entrenan situaciones reales.</p>
<ul class=" cmAlignjustify">
<li>Iniciar y mantener conversaciones.</li>
<li>Comprender señales sociales no verbales.</li>
<li>Hacer y mantener amistades.</li>
<li>Manejar conflictos y situaciones de acoso.</li>
</ul>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify">Se suele trabajar con:</p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify">&#x2022; <em>Role-playing</em>: ensayo práctico de situaciones sociales simuladas.</p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify">&#x2022; Modelado en vídeo: observación de ejemplos adecuados de conducta.</p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify">&#x2022; Retroalimentación inmediata: corrección y orientación en el momento.</p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify">De no ser posible, intentamos imitar estas situaciones en las sesiones de terapia individual.</p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify"><em>E: ¿Y fuera de las sesiones?</em></p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify">LFV: Clave: hay que generalizar lo aprendido. A mí me gusta decirles a las familias que lo que ocurre en las sesiones no puede quedarse ahí, como si fuera un laboratorio. Hay que darles pautas para reforzar estas habilidades en casa, y coordinarse con el colegio para que se trabajen también allí. Sin generalización, el progreso es limitado.</p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify"><strong>Regulación emocional y gestión del estrés</strong></p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify"><em>E: Muchos padres nos comentan que sus hijos tienen "explosiones" o crisis emocionales frecuentes.</em></p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify">LFV: Es muy común. Los niños con TEA grado 1 experimentan el mundo de forma más intensa y tienen dificultades para regular sus emociones. Aquí trabajamos:</p>
<ul class=" cmAlignjustify">
<li>Identificación de emociones: primero en sí mismos, luego en otros.</li>
<li>Estrategias de autorregulación: respiración, tiempo fuera, uso de espacios tranquilos&#x2026;</li>
<li>Prevención de crisis: detectar señales tempranas de sobrecarga sensorial o emocional.</li>
<li>Programas específicos como STAMP (<em>Stress and Anger Management Program</em>), un programa estructurado para el manejo del estrés y la regulación de la ira en niños y adolescentes.</li>
</ul>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify">Los horarios visuales y rutinas predecibles son fundamentales para reducir la ansiedad.</p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify"><strong>Terapias complementarias</strong></p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify"><em>E: ¿Qué otras terapias pueden ayudar?</em></p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify">LFV: Dependiendo de cada caso:</p>
<ul class=" cmAlignjustify">
<li>Logopedia: no para pronunciación o articulación, sino para trabajar un área del lenguaje fundamental como es la pragmática - comprender ironías, dobles sentidos, expresiones figuradas - y mejorar la entonación y modulación de la voz.</li>
<li>Terapia ocupacional: para mejorar coordinación motora si hay dificultades, y ayudar con la planificación y organización de tareas diarias. También importante si hay algún problema de procesamiento sensorial.</li>
<li>Actividades físicas y deportivas adaptadas: deportes individuales o en pequeños grupos que no requieran lectura social compleja, pero promuevan la actividad física y la cooperación.</li>
</ul>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify"><strong>El papel de la familia</strong></p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify"><em>E: ¿Cómo pueden ayudar los padres?</em></p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify">LFV: Los padres son fundamentales. Deben:</p>
<ol class=" cmAlignjustify">
<li>Comprender el perfil: No es cuestión de "portarse mal" o "ser raro", sino de un funcionamiento neurológico diferente.</li>
<li>Respetar intereses intensos: no son obsesiones patológicas, sino formas de regulación. Se pueden canalizar positivamente.</li>
<li>Establecer rutinas claras, pero con flexibilidad gradual.</li>
<li>Anticipar cambios: preparar para situaciones nuevas con información previa.</li>
<li>Validar emociones: no minimizar su malestar, aunque la situación nos parezca menor.</li>
<li>Coordinarse con el colegio: plan conjunto de apoyo.</li>
</ol>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify"><strong>Cómo elegir al profesional adecuado</strong></p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify"><em>E: ¿Qué deben buscar los padres en un terapeuta?</em></p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify">LFV: Cinco elementos clave:</p>
<ol class=" cmAlignjustify">
<li>Formación específica en TEA de alto funcionamiento: no es lo mismo que TEA severo.</li>
<li>Experiencia con el grupo de edad: un terapeuta excelente con adultos puede no serlo con adolescentes.</li>
<li>Enfoque basado en evidencia: que puedan explicar qué investigación respalda su intervención.</li>
<li>Evaluación individualizada: cada persona con TEA es única. Desconfiar de protocolos rígidos iguales para todos.</li>
<li>Medición de progresos: objetivos claros, evaluaciones periódicas, ajustes según resultados.</li>
</ol>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify"><strong>Señales de alarma</strong></p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify"><em>E: ¿Qué deben evitar?</em></p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify">LFV: Cuidado con:</p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify">&#x2022; Terapias que prometen "normalizar" o "curar" el autismo.</p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify">&#x2022; Intervenciones que buscan eliminar todos los comportamientos "raros" sin analizar previamente su función.</p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify">&#x2022; Programas centrados exclusivamente en déficits, que no contemplan las fortalezas y el perfil cognitivo del niño.</p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify">&#x2022; Intervenciones conductuales intensivas no individualizadas, especialmente cuando no se ajustan al perfil cognitivo y social del TEA grado 1.</p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify">&#x2022; La ausencia de trabajo específico en habilidades sociales, funciones ejecutivas y regulación emocional.</p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify"><strong>Pronóstico y expectativas realistas</strong></p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify"><em>E: ¿Qué pueden esperar las familias?</em></p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify">LFV: Con intervención adecuada, los resultados son muy positivos:</p>
<ul class=" cmAlignjustify">
<li>La mayoría logra independencia en la vida adulta.</li>
<li>Muchos completan estudios superiores exitosamente.</li>
<li>Pueden mantener relaciones sociales satisfactorias, aunque más limitadas.</li>
<li>El empleo es posible, especialmente en áreas que aprovechen sus intereses intensos.</li>
</ul>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify">La clave es el apoyo continuo, especialmente en transiciones vitales: paso a secundaria, universidad, primer empleo, &#x2026; No es un "tratamiento" que se termina, sino un acompañamiento que se adapta a cada etapa.</p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify"><strong>Mensaje final</strong></p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify"><em>E: Para cerrar, ¿qué les dirías a las familias?</em></p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify">LFV: Que el TEA grado 1 no es una sentencia, sino una condición del neurodesarrollo que implica un perfil cognitivo y socioemocional particular. Con el apoyo adecuado y una intervención ajustada a sus necesidades, sus hijos pueden desarrollar plenamente sus capacidades.</p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify">Es fundamental:</p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify">&#x2022; Buscar profesionales con experiencia específica en este perfil.</p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify">&#x2022; Centrarse en habilidades sociales y regulación emocional.</p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify">&#x2022; Combinar la intervención terapéutica con comprensión y coherencia educativa en casa y en el colegio.</p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify">&#x2022; Mantener expectativas altas, pero ajustadas a la realidad evolutiva de cada niño.</p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify">&#x2022; Y, sobre todo, entender que no se trata de "arreglar" a nadie, sino de proporcionar las herramientas necesarias para que puedan funcionar mejor en su entorno.</p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify"><strong><em>E: Muchas gracias, Luis.</em></strong></p>]]></description>
    </item>
    
    <item>
        <pubDate>Mon, 23 Feb 2026 12:00:00 +0100</pubDate>
        
			
			
			<link>https://www.quironsalud.com/blogs/es/neuropediatra/esofagitis-eosinofilica-neurologia-psiquiatria-infantil-dia</link>
			<guid>https://www.quironsalud.com/blogs/es/neuropediatra/esofagitis-eosinofilica-neurologia-psiquiatria-infantil-dia</guid>
			
		
        <category>Esofagitis eosinofílica</category><category>trastornos neuropsiquiátricos</category><category>TDAH</category><category>restricción alimentaria</category><category>TEA</category><category>ansiedad</category><category>depresión</category><category>Quirónsalud</category><category>Hospital Universitario Ruber Juan Bravo</category><category>Olympia Centro Médico Pozuelo</category><category>Dr. Daniel Martín Fernández-Mayoralas</category><title>Esofagitis eosinofílica en neurología y psiquiatría infantil: un diagnóstico olvidado</title><description><![CDATA[<p class="cmParagraph cmAlignjustify"><strong><img src="https://www.quironsalud.com/blogs/es/neuropediatra/esofagitis-eosinofilica-neurologia-psiquiatria-infantil-dia.ficheros/3828050-Esofaguitis.jpg?width=398.977&amp;height=266.989&amp;aspectRatio=true" class="cmEmbedImageright cmEmbedImageright" width="398.977" height="266.989" alt="Esofaguitis"/>Esofagitis eosinofílica.</strong></p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify"><strong>Introducción y clínica:</strong> La esofagitis eosinofílica (EoE) es una enfermedad inflamatoria crónica del esófago, que afecta una de cada mil individuos, causada por una reacción retardada del sistema inmunológico a uno o varios alimentos (los más prevalentes son leche y trigo, pero hay muchos más)<sup>1</sup>. En los niños, se manifiesta de formas diferentes según la edad: los más pequeños pueden presentar vómitos recurrentes, dolor abdominal y dificultad para comer, mientras que los mayores suelen quejarse de <strong>dificultad para tragar (disfagia)</strong> o episodios de atragantamiento alimentario. Por ello lo pacientes con EoE pueden preferir alimentos blandos, purés o nutrición líquida, y pueden evitan ciertas carnes (perritos o filete) y pan tostado si hubo antecedentes previos de atragantamiento con estos alimentos. Si sospechas que tu hijo tiene estos síntomas, sobre todo la disfagia, es importante saber que no es "simplemente caprichoso con la comida": puede tratarse de un problema médico real que requiere diagnóstico y tratamiento<sup>2,3</sup>.</p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify"><strong>Diagnóstico:</strong> Se realiza mediante una endoscopia (una cámara pequeña que permite visualizar el interior del esófago) con toma de biopsias. Los médicos buscan la presencia de células inflamatorias específicas (eosinófilos) en el tejido esofágico, y descartan otras causas como el reflujo ácido o infecciones. En la endoscopia pueden verse marcas características (surcos lineales, placas blancas redondeadas, anillos concéntricos), aunque es importante saber que hasta un tercio de los niños tienen un esófago completamente normal a simple vista incluso teniendo la enfermedad. Por eso puede ser necesaria la biopsia<sup>2,3</sup>.</p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify"><strong>Tratamiento:</strong> Una vez confirmada la EoE, el tratamiento es multimodal: cambios en la dieta (eliminación empírica o dirigida de alimentos sospechosos de desencadenar la inflamación), medicamentos (por ejemplo: inhibidores de la bomba de protones y corticosteroides tópicos que se tragan), y en casos más severos o con complicaciones, nuevas terapias biológicas de indicación hospitalaria<sup>2,3</sup>. Lo importante es que esta enfermedad es tratable y controlable, pero requiere seguimiento médico prolongado (con control endoscópico-histológico y reintroducción progresiva variable en función del caso) para evitar que el esófago se cicatrice o estreche, lo que podría causar problemas más serios a largo plazo. Si tu hijo tiene dificultad persistente para tragar, vómitos frecuentes o antecedentes familiares de alergias, consulta con tu pediatra para una evaluación adecuada en gastroenterología infantil si lo cree pertinente<sup>2,3</sup>.</p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify"><strong>Esofagitis eosinofílica y trastornos neuropsiquiátricos.</strong></p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify"><strong>Introducción:</strong> Existe una asociación entre la esofagitis eosinofílica (EoE) y un mayor riesgo de trastornos neurológicos y psiquiátricos, especialmente interiorizantes como la ansiedad o la depresión y del neurodesarrollo como el TDAH o el TEA, con mayor riesgo en niños y adultos jóvenes<sup>4-6</sup>. Otras enfermedades gastrointestinales (enfermedad inflamatoria intestinal, enfermedad celíaca) se han vinculado con psicopatología, pero en este texto hablaremos de la EoE al ser menos conocida dicha asociación<sup>4</sup>. Hasta el 50% de adultos y el 40% de niños con EoE presentan comorbilidad psiquiátrica documentada en registros médicos, aunque algunos estudios sugieren que la prevalencia real podría ser mayor si se incluyeran síntomas subclínicos de ansiedad. La comorbilidad se asocia con peor calidad de vida y mayor duración de síntomas<sup>4,5</sup>.</p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify"><em><strong>Trastorno por déficit de atención con/sin hiperactividad (TDAH)</strong></em></p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify">La EoE es una enfermedad inflamatoria y alérgica (esto es, atópica), similar al asma, la rinitis alérgica o la dermatitis atópica, en la que el sistema inmunológico reacciona de forma exagerada contra ciertos alimentos, inflamando el esófago mediante la sobreexpresión de ciertas citocinas, como algunas interleukinas, y la activación de varios tipos de células: linfocitos tipo Th2 y eosinófilos<sup>2,3</sup>. Este mecanismo atópico, en sus aspectos básicos, es compartido con la EoE.</p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify">Esta caracterización es importante porque la investigación científica ha demostrado consistentemente que los trastornos atópicos en general se asocian con un mayor riesgo de TDAH<sup>7-9</sup>. Los estudios de metaanálisis muestran que los niños con enfermedades atópicas tienen entre un 30% y 80% más riesgo de TDAH en comparación con niños sin estas condiciones, por lo que es lógico inferir que los niños con EoE podrían tener un riesgo elevado de TDAH además de una mayor probabilidad de tener también cualquiera de las demás enfermedades atópicas comentadas y viceversa. Los estudios genéticos y epidemiológicos demuestran que EoE comparte la susceptibilidad y mecanismos fisiopatológicos de las demás enfermedades atópicas, reforzando su clasificación dentro del espectro atópico<sup>2,3</sup>.</p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify">Desde la perspectiva del neurólogo o psiquiatra infanto-juvenil, esto tiene una implicación clínica fundamental: cuando evaluamos a un niño con TDAH que presenta síntomas gastrointestinales típicos de EoE&#x2014; vómitos recurrentes, dificultad para tragar (disfagia) o episodios de atragantamiento alimentario, dificultad para alimentarse o comportamientos de evitación alimentaria&#x2014;no debemos atribuirlos de forma constante, exclusivamente, a ansiedad o factores psicosomáticos. Un atragantamiento episódico recurrente o disfagia verdadera son síntomas típicos de EoE, raramente de ansiedad pura. Hay que derivar a gastroenterología infanto-juvenil.</p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify">Al descartar o diagnosticar la EoE en un niño con TDAH, no solo tratamos una enfermedad inflamatoria: prevenimos que los síntomas gastrointestinales enmascaren el manejo del TDAH o sean interpretados como manifestaciones puramente psicológicas. El enfoque integral&#x2014;evaluando ambos problemas&#x2014;nos permite diagnósticos precisos y manejo terapéutico más efectivo.</p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify"><em><strong>Trastornos psiquiátricos relacionados con la restricción alimentaria</strong></em></p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify">La EoE puede presentar síntomas que se superponen con trastornos alimentarios codificados en el DSM-5, como anorexia nerviosa o ARFID (<em>avoidant restrictive food intake disorder </em>o Trastorno de Evitación/Restricción de la Ingesta de Alimentos), incluyendo pérdida de peso o fallo de crecimiento, rechazo de alimentos, ansiedad alrededor de la comida, y conductas de masticar y escupir, por lo que hay que estar atento y descartar EoE en los pacientes con trastornos alimentarios cuando la clínica sea compatible con EoE (especialmente si hay disfagia, antecedentes personales o familiares de atopia y/ o atragantamientos espontáneos)<sup>1</sup>. El ARFID es un trastorno de restricción alimentaria basado en factores neurosensoriales (texturas, sabores, colores, apariencia) y miedo a consecuencias adversas (atragantamiento, vómitos), sin que existan preocupaciones por la imagen corporal o miedo a ganar peso, a diferencia de la anorexia nerviosa. Un niño con ARFID evita alimentos porque rechaza la textura o teme atragantarse; un niño con anorexia nerviosa los evita (sobre todos aquellos que considera con mayor densidad calórica) porque tiene miedo de engordar (distorsión de la imagen corporal, etcétera), u otros motivos diferentes a los del ARFID<sup>1</sup>. Por lo tanto, es fundamental obtener una historia detallada para aclarar la causa raíz de las aversiones alimentarias y tener descartada o bien tratada su EoE de presentarse de forma concomitante<sup>1</sup>. Aproximadamente un 25%-50% de niños con ARFID tiene Trastorno del espectro autista (TEA) comórbido<sup>10</sup>. Los trastornos alimentarios basados en factores neurosensoriales (texturas, sabores, colores, apariencia) y hábitos alimentarios rígidos son frecuentes en el TEA. Ante una pérdida significativa de peso o una deficiencia nutricional significativa, dependencia de alimentación enteral o suplementos nutricionales orales y la gravedad de la alteración de la alimentación excede la que se observa habitualmente en los niños con TEA, se justifica el diagnóstico de ARFID comórbido al TEA y por supuesto, descartar EoE si hay sospecha clínica.</p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify"><em><strong>Trastorno del espectro autista (TEA)</strong></em></p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify">Los niños con EoE tienen un riesgo significativamente aumentado de presentar trastorno del espectro autista (TEA)&#x2014;entre 3 y 4 veces mayor que la población general<sup>11</sup>. Además, esta relación funciona en ambas direcciones: los niños con TEA también tienen más probabilidad de desarrollar EoE<sup>11,12</sup>. El desafío clínico real emerge cuando se solapan la EoE, el TEA y el ARFID. Los niños con TEA frecuentemente presentan selectividad alimentaria extrema basada en factores sensoriales: rechazo a texturas, sabores o colores específicos y en bastantes casos un verdadero ARFID. Pero cuando esta selectividad se debe realmente a EoE&#x2014;porque el niño siente dolor al tragar o teme atragantarse&#x2014;el tratamiento debe abordar ambas condiciones<sup>11,12</sup>. No es suficiente trabajar solo los aspectos sensoriales o conductuales del TEA con/sin ARFID si hay inflamación esofágica no tratada<sup>11,12</sup>. Por tanto, en un niño con TEA que presenta restricción alimentaria severa, especialmente si tiene antecedentes de atopia o síntomas gastrointestinales típicos de EoE, se debe realizar una evaluación gastroenterológica y alérgica para descartar o confirmar EoE<sup>12</sup>. Solo así podemos ofrecer un manejo integral que trate simultáneamente la enfermedad inflamatoria, el componente neurosensorial del autismo y, si existe, el ARFID<sup>1</sup>.</p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify"><em><strong>Ansiedad/Depresión</strong></em></p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify">Los niños y adolescentes con EoE presentan tasas significativamente más altas de ansiedad y depresión que la población general<sup>5</sup>. Los estudios muestran que hasta el 40% de los niños con EoE experimentan ansiedad y el 30% depresión, con cifras que aumentan progresivamente con la edad: en menores de 11 años, un 9% presenta depresión (comparado con menos del 2% en población general), mientras que en adolescentes de 11-17 años esta cifra alcanza el 20% (frente al 6% en población general)<sup>5,13</sup>.  Esta relación es bidireccional y compleja. Por un lado, vivir con una enfermedad crónica que causa dolor al tragar, miedo a atragantarse, restricciones dietéticas severas y necesidad de endoscopias repetidas genera un estrés psicológico considerable que puede desencadenar ansiedad y depresión. Los niños con EoE reportan preocupaciones constantes sobre su enfermedad, síntomas físicos de ansiedad, problemas de sueño (duermen hasta un 22% menos horas que controles sanos), dificultades escolares y sociales, y miedo al estigma social relacionado con sus limitaciones alimentarias. Por otro lado, los trastornos de ansiedad y depresión pueden agravar la percepción de los síntomas esofágicos: los estudios demuestran que la hipervigilancia esofágica y la ansiedad específica relacionada con los síntomas predicen mejor la disfagia y la calidad de vida reducida que los propios hallazgos endoscópicos o histológicos. Además, la depresión se asocia con peor adherencia al tratamiento médico, complicando el control de la EoE<sup>13</sup>.</p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify">Lo importante es que esta es una relación reversible: tratando la EoE, podemos mejorar significativamente la ansiedad y depresión asociadas. Y ofreciendo apoyo psicológico (terapia cognitivo-conductual específica para la ansiedad relacionada con síntomas), podemos mejorar cómo el niño tolera y maneja la enfermedad.</p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify">&#x200b;Son esenciales las intervenciones multidisciplinarias que incluyan apoyo psicológico (terapia cognitivo-conductual, técnicas de reducción de estrés) junto con el tratamiento médico de la enfermedad inflamatoria y de la ansiedad/depresión si fuera necesario<sup>4,5</sup>. El riesgo psiquiátrico es particularmente elevado en los primeros años tras el diagnóstico, lo que hace esencial una detección temprana para prevenir el desarrollo de psicopatología más severa<sup>4,5,13</sup>.</p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify"><strong>Problemas neurológicos motores</strong>: La EoE se ha asociado raramente con alteraciones de la motilidad esofágica, pero estos efectos a largo plazo son poco frecuentes y se previenen con diagnóstico y tratamiento tempranos<sup>14</sup>.</p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify"><strong>Resumen final.</strong></p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify">Los signos de alarma que sugieren evaluar EoE incluyen: disfagia (especialmente incapacidad para tragar pastillas), pérdida de peso aguda, indigestión persistente, antecedentes personales o familiares de atopia (asma, rinitis, eczema, alergias), episodios de atragantamiento o impactación alimentaria, y preferencia marcada por alimentos blandos desde edades tempranas, particularmente cuando estos síntomas aparecen junto con rechazo a carnes duras o pan<sup>2</sup>.</p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify">La evaluación y el tratamiento debe ser multidisciplinar: en caso de afectación neurológica y psiquiátrica, el manejo de la EoE debe incluir Gastroenterología +/- nutricionista + Alergología + Psiquiatría/ Neuropediatría<sup>1,2,5,7,14</sup>.</p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify">Como corolario, la EoE se asocia principalmente con trastornos psiquiátricos o del neurodesarrollo y, en menor medida, con alteraciones neurológicas básicamente limitadas a la motilidad esofágica. Se recomienda una evaluación proactiva de síntomas neuropsiquiátricos y alimentarios en estos pacientes, especialmente en niños y adultos jóvenes, para optimizar el manejo clínico<sup>1,2,5,7,14</sup>.</p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify"><strong>BIBLIOGRAFÍA</strong></p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify">1. Cifra N, Lomas JM. Differentiating Eosinophilic Esophagitis and Eating/Feeding Disorders. Pediatrics 2022;<strong>149</strong>.</p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify">2. Muir A, Falk GW. Eosinophilic Esophagitis: A Review. JAMA 2021;<strong>326</strong>:1310-8.</p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify">3. Goyal R, Kamboj AK, Snyder DL. Eosinophilic Esophagitis: Clinical Pearls for Primary Care Providers and Gastroenterologists. Mayo Clin Proc 2024;<strong>99</strong>:640-8.</p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify">4. Rojler L, Garber JJ, Butwicka A, Roelstraete B, Ludvigsson JF. Individuals With Eosinophilic Esophagitis Are at Greater Risk of Later Psychiatric Disorder. Am J Gastroenterol 2022;<strong>117</strong>:1046-55.</p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify">5. Reed CC, Corder SR, Kim E, Sanders E, Tappata M, Eluri S, et al. Psychiatric Comorbidities and Psychiatric Medication Use Are Highly Prevalent in Patients With Eosinophilic Esophagitis and Associate With Clinical Presentation. Am J Gastroenterol 2020;<strong>115</strong>:853-8.</p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify">6. Taft TH, Carlson DA, Simons M, Zavala S, Hirano I, Gonsalves N, et al. Esophageal Hypervigilance and Symptom-Specific Anxiety in Patients with Eosinophilic Esophagitis. Gastroenterology 2021;<strong>161</strong>:1133-44.</p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify">7. Schans JV, Cicek R, de Vries TW, Hak E, Hoekstra PJ. Association of atopic diseases and attention-deficit/hyperactivity disorder: A systematic review and meta-analyses. Neurosci Biobehav Rev 2017;<strong>74</strong>:139-48.</p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify">8. Miyazaki C, Koyama M, Ota E, Swa T, Mlunde LB, Amiya RM, et al. Allergic diseases in children with attention deficit hyperactivity disorder: a systematic review and meta-analysis. BMC Psychiatry 2017;<strong>17</strong>:120.</p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify">9. Lin YT, Chen YC, Gau SS, Yeh TH, Fan HY, Hwang YY, et al. Associations between allergic diseases and attention deficit hyperactivity/oppositional defiant disorders in children. Pediatr Res 2016;<strong>80</strong>:480-5.</p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify">10. Islamoglu AH, Orhan S, Gurmese Z, Akgul S, Gezer S. Evaluation of Avoidant/Restrictive Food Intake Disorder and Nutrition-Related Factors in Autism Spectrum Disorder: A Case-Control Study. J Autism Dev Disord 2025.</p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify">11. Lima RV, Muniz MCR, Barroso LL, Pinheiro MCA, Matos YMT, Nogueira SBR, et al. Autism in patients with eosinophilic gastrointestinal disease: A systematic review with meta-analysis. Pediatr Allergy Immunol 2024;<strong>35</strong>:e14122.</p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify">12. Heifert TA, Susi A, Hisle-Gorman E, Erdie-Lalena CR, Gorman G, Min SB, et al. Feeding Disorders in Children With Autism Spectrum Disorders Are Associated With Eosinophilic Esophagitis. J Pediatr Gastroenterol Nutr 2016;<strong>63</strong>:e69-73.</p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify">13. Harris RF, Menard-Katcher C, Atkins D, Furuta GT, Klinnert MD. Psychosocial dysfunction in children and adolescents with eosinophilic esophagitis. J Pediatr Gastroenterol Nutr 2013;<strong>57</strong>:500-5.</p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify">14. Spechler SJ, Konda V, Souza R. Can Eosinophilic Esophagitis Cause Achalasia and Other Esophageal Motility Disorders? Am J Gastroenterol 2018;<strong>113</strong>:1594-9.</p>]]></description>
    </item>
    
    <item>
        <pubDate>Wed, 31 Dec 2025 12:00:00 +0100</pubDate>
        
			
			
			<link>https://www.quironsalud.com/blogs/es/neuropediatra/cinco-articulos-clave-tdah-2025-evidencia-impacto-vida-real</link>
			<guid>https://www.quironsalud.com/blogs/es/neuropediatra/cinco-articulos-clave-tdah-2025-evidencia-impacto-vida-real</guid>
			
		
        <category>TDAH</category><category>trastorno por déficit de atención e hiperactividad</category><category>Quiirónsalud</category><category>Hospital Universitario Ruber Juan Bravo</category><category>Olympia Centro Médico Pozuelo</category><category>neuropediatra</category><category>Dr. Daniel Martín</category><title>Cinco artículos clave sobre TDAH en 2025: evidencia con impacto en la vida real</title><description><![CDATA[<p class="cmParagraph cmAlignjustify">Dirigido de forma preferente, aunque no exclusiva, a madres y padres de niños con trastornos del neurodesarrollo y otras patologías neurológicas he elaborado una selección de los cinco "mejores" artículos publicados en 2025 sobre el trastorno por déficit de atención con o sin hiperactividad (TDAH).</p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify"><iframe width="425" height="344" src="//www.youtube.com/embed/JX5caRDGhUQ?rel=0&wmode=transparent&proxia" allowfullscreen="allowfullscreen" title="Lo mejor de TDAH 2025" class="cmEmbedImage cmEmbedImagecenter cmVideo"> </iframe></p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify">Esta tarea es, en sentido estricto, imposible: a lo largo del año han aparecido decenas de trabajos de gran calidad. Aun así, el objetivo de esta selección no es tanto jerarquizar la evidencia como dar visibilidad a cinco artículos especialmente relevantes, priorizando aquellos con un enfoque práctico. En esta búsqueda me he alejado deliberadamente de la ciencia básica y molecular para centrarme en aspectos con impacto directo en la vida cotidiana: funcionamiento diario, estilo de vida, el papel emergente de las nuevas tecnologías y el impacto familiar.</p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify"><strong>1. El estilo de vida como tratamiento real (no solo consejos vacíos)</strong></p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify"><em>Artículo: Modifiable unhealthy lifestyle behaviours in subclinical manifestations of attention-deficit hyperactivity disorder: what are the first empirical results and putative clinical implications? Publicación: BJPsych Open. 2025 Mar 20;11(2):e66. (Basado en Subclinical attention-deficit hyperactivity disorder symptoms and unhealthy lifestyle behaviours. BJPsych Open. 2024 Oct 3;10(5):e168).</em></p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify">Los padres suelen preguntar: "¿Podemos hacer algo antes de medicar?". Este comentario basado en un estudio de 2024 remarca la validación científica de que ciertos factores modificables tienen una correlación directa no solo con el TDAH clínico, sino con los síntomas "subclínicos". El TDAH subclínico se refiere a la expresión de síntomas subumbrales con características distintivas del TDAH que no son lo suficientemente graves, numerosos o incapacitantes como para justificar un diagnóstico "completo". Sin embargo, es muy probable que las recomendaciones para cambiar los hábitos de vida desfavorables en los niñ@s y adolescentes "subclínicos" podrían, en última instancia, mejorar la calidad de vida relacionada con la salud de este grupo de adolescentes en riesgo de desarrollar el síndrome de TDAH en toda su extensión.</p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify">Algunos hábitos modificables en el TDAH subclínico (la "ventana de oportunidad"):</p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify"><strong>Dormir poco y mal</strong>: La privación de sueño empeora drásticamente la inatención; asegurar rutinas que garanticen horas suficientes y calidad de descanso es la primera línea de defensa.</p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify"><strong>Abuso de pantallas y "Nomofobia":</strong> El uso descontrolado del móvil y la dependencia tecnológica no son solo ocio pasivo, sino que retroalimentan la dispersión y la ansiedad.</p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify"><strong>Dieta desordenada y exceso de azúcar</strong>: Comer de forma impulsiva, a deshoras o con exceso de ultraprocesados y bebidas azucaradas agrava los picos de energía y la inestabilidad emocional.</p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify"><strong>Sedentarismo: </strong>La falta de actividad física priva al cerebro de un regulador natural de la dopamina; el deporte no es opcional, es parte del tratamiento preventivo.</p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify"><strong>Descontrol de impulsos:</strong> El consumo precoz de alcohol o atracones de comida son señales de alarma de una impulsividad no gestionada que puede derivar en problemas clínicos mayores.</p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify"><em>Kristin</em> nos dice a los padres (soy padre de tres niños): "No es culpa nuestra, pero tenemos poder de cambio". Mejorar la higiene del sueño y la actividad física no es solo 'bueno para la salud', sino que reduce la intensidad de los síntomas de inatención, incluso si el niño no tiene un diagnóstico severo.</p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify"><strong>2. El nuevo "villano": La Nomofobia y el TDAH</strong></p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify"><em>Artículo:  Investigation of Nomophobia, Anxiety, and Depression Levels and Their Relationships in Children Diagnosed with Attention Deficit Hyperactivity Disorder Med J West Black Sea, Agosto 2025.</em></p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify">La batalla por las pantallas es el "pan nuestro de cada día" en mi casa y en mi consulta. Muchos padres me dicen angustiados: "Es que se pone agresivo si le quito el móvil". Este estudio de agosto de 2025 pone nombre a ese fenómeno: Nomofobia (el miedo irracional a estar desconectado).</p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify">Lo revelador para nosotros como padres es entender que el vicio, la adición, es biología. El cerebro TDAH tiene una "sed" de dopamina inmediata que las pantallas sacian al instante. El estudio confirma que la ansiedad que sienten al desconectarse es real y física.</p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify">Mi lectura para casa: No debemos enfadarnos por su ansiedad, sino ayudarles a regularla. No son "yonquis digitales" por elección; tienen un cerebro más vulnerable a la hiperestimulación. Este estudio tan reciente nos da una pista clave: la 'Nomofobia' en nuestros hijos con TDAH no es tanto por 'chatear', sino por la incomodidad de perder el acceso fácil a su fuente de estímulo. Es una dependencia de la 'comodidad digital' más que social. La solución no es prohibir sin más y sin ofrecer alternativas (lo prohibido atrae), sino pactar y ofrecer alternativas de "dopamina lenta" (deporte, juegos de mesa) antes de dar la "tablet".</p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify">Aquí tienes 3 medidas prácticas ("recetas caseras") que pueden funcionar, según la persona:</p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify"><strong>1. La regla del "Intercambio, no sustracción"</strong></p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify">El cerebro TDAH entra en pánico ante el vacío. Si le quitas la pantalla y le dices "vete a jugar", el abismo de aburrimiento es doloroso. La práctica: Nunca retires la pantalla "en frío" para dejarle sin nada. El móvil se entrega a cambio de algo inmediatamente gratificante. Ejemplo: "Dame el móvil y te doy ya este batido de chocolate / vamos a tirar 5 canastas / jugamos una partida rápida de cartas". El cerebro recibe una "recompensa puente" que suaviza la caída de dopamina.</p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify"><strong>2. "Zonas Libres" (físicas), no "Horas Libres" (temporales)</strong></p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify">El tiempo es abstracto para el cerebro TDAH ("luego te lo doy" es una tortura). El espacio físico es concreto y más fácil de respetar. La práctica: Crea zonas donde el móvil físicamente no entra. Ejemplo: "El móvil se carga en la cocina, nunca entra en el dormitorio". Si el cargador "duerme" en el salón, se elimina la lucha nocturna de voluntad. El entorno decide por ellos, lo cual reduce su ansiedad de tener que autocontrolarse.</p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify"><strong>3. El "Modo Avión" compartido (Modelaje)</strong></p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify">Los niños con nomofobia a menudo copian la ansiedad de los padres. Si tú miras el mail en la cena, validas que la desconexión es peligrosa. La práctica: Un "parking de móviles" visible en la entrada de casa durante la cena o la hora de juegos. Ejemplo: Una caja bonita o cesta donde todos (padres incluidos) dejan el móvil silenciado 30 minutos al día. Ver a sus padres sobrevivir sin el móvil les baja la alerta inconsciente de que "algo urgente podría pasar".</p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify"><strong>3. Cuidar al cuidador: Tu estrés afecta a su tratamiento</strong></p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify"><em>Artículo: Quality of Life in Mothers of Children with ADHD: A Scoping Review. Children (Basel) 2025 Oct 12;12(10):1376. </em></p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify">En consulta, a menudo veo a madres y padres que se han abandonado a sí mismos para volcarse en el niño. Las madres, como suelen ser con más frecuencia, las principales cuidadoras, suelen experimentar un alto nivel de estrés y una disminución de su bienestar más acusado. Las madres indicaron regularmente una peor calidad de vida en comparación con los grupos de control, lo que demostró deficiencias en los ámbitos físico, psicológico, social y ambiental. Esta revisión de la última década (2015-2025) es un "tironcito de orejas" cariñoso para nosotros. El impacto del TDAH se extiende más allá del niño o adolescente, impacta brutalmente en la salud mental, social y física de los padres, especialmente de las madres, influyendo profundamente en las madres y a la unidad familiar en su conjunto.</p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify">Pero ojo al dato inverso: padres quemados tienen hijos con peor evolución. Solo un enfoque integrado centrado en la familia puede reducir la carga del trastorno y mejorar los resultados para todos los miembros de la familia.</p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify">El mensaje que me aplico: Cuidarse no es egoísmo, es una estrategia clínica. Si tú estás bien, tienes más paciencia, regulas mejor sus rabietas y el clima familiar mejora. Reservar esa hora para tu gimnasio, tu lectura o tu café con amigos es tan parte del tratamiento de tu hijo como la terapia psicopedagógica.</p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify">Importante: Estos resultados subrayan la necesidad de adoptar un enfoque centrado en la familia en el tratamiento del TDAH. Este enfoque incluiría un tratamiento eficaz de los síntomas del TDAH del niño con un apoyo personalizado para la madre y/o padre o ambos según el tipo y características familiares. No solo regular el comportamiento del niño mediante intervenciones basadas en la evidencia (terapia cognitivo-conductual, condicionamiento operante, estimulantes cuando son necesarios, etcétera), sino también evaluar y abordar metódicamente el malestar psicológico de la madre (otras veces el padre e idealmente ambos), ofrecer recursos que fortalezcan sus mecanismos de afrontamiento y su resiliencia, y fomentar las redes de apoyo social (como los grupos de apoyo para padres o los servicios de cuidado de relevo). Las intervenciones como los programas de gestión del estrés parental, el asesoramiento y la formación y psicoeducación de los padres específicamente diseñadas deben incorporarse al plan de atención para las familias de niños con TDAH.</p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify"><strong>4. El deporte: La medicina que no se compra en farmacia</strong></p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify"><em>Artículo: The effects of physical activity on mental health in adolescents with attention-deficit hyperactivity disorder: a randomized controlled trial. </em><em>Int J Behav Nutr Phys Act. 2025 Apr 17;22(1):47.</em></p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify">A veces les digo a las familias en mi consulta: "El deporte no es solo ocio, es neuroquímica en movimiento". Este estudio de abril de 2025 es oro puro porque no es una simple encuesta, sino un ensayo clínico controlado (el "pata negra" de la ciencia). Los investigadores demostraron que los adolescentes con TDAH que seguían un programa de ejercicio estructurado no solo mejoraban en forma física, sino que reducían significativamente su ansiedad, depresión y agresividad comparados con los que no lo hacían.</p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify">Mi conclusión para padres: Muchas veces nos centramos tanto en las notas o en la terapia de gabinete que quitamos las extraescolares deportivas "porque no hay tiempo". Error. Este estudio nos grita que el ejercicio es un antidepresivo y ansiolítico natural para nuestros hijos. Antes de estudiar, que suden. Su cerebro necesita esa descarga motora para poder luego "frenar" y concentrarse. El deporte no compite con los estudios, los hace posibles, pues el ejercicio físico actúa directamente sobre las funciones ejecutivas del lóbulo frontal (el "director de orquesta" del cerebro). El estudio sugiere que el deporte no es solo para "cansarlos" y que duerman; es para activar su atención.</p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify"><strong>5. Perder el miedo al tratamiento: Datos, no opiniones</strong></p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify"><em>Artículo: Advancing the evidence base for child and adolescent psychopharmacology. BMJ Ment Health. 2025 Mar 3;28(1):e301634.</em></p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify">Entiendo el miedo. Cuando hablo de fármacos en consulta, veo esa mirada de preocupación: "¿Cambiará su personalidad?", "¿Es para siempre?". Este editorial de 2025 es una herramienta de tranquilidad. Recopila la evidencia más sólida y actual confirmando que los tratamientos, bien manejados por un profesional, son seguros, eficaces y, crucialmente, protectores a largo plazo contra otros riesgos (como el fracaso escolar o accidentes, entre otros pronósticos).</p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify">La reflexión final: Usar la ciencia a nuestro favor, a través de las herramientas que la evidencia nos pone en las manos, es un inteligente acto de amor. <strong>Este fin de año, que estos cinco estudios (podrían haber sido otros) nos recuerden que no estáis solos, y que cada cambio pequeño en casa &#x2014;un paseo rápido, hacer deporte juntos, una tarde de juego de mesa en familia sin móviles, una cena para conversar sin pantallas cerca, una noche de bromas y risas antes del sueño&#x2014; es un acto de amor revolucionario.</strong> </p>]]></description>
    </item>
    
    <item>
        <pubDate>Wed, 10 Dec 2025 12:00:00 +0100</pubDate>
        
			
			
			<link>https://www.quironsalud.com/blogs/es/neuropediatra/trastorno-deficit-atencion-hiperactividad-tdah-adultos-real</link>
			<guid>https://www.quironsalud.com/blogs/es/neuropediatra/trastorno-deficit-atencion-hiperactividad-tdah-adultos-real</guid>
			
		
        <category>Trastorno por déficit de atención e hiperactividad</category><category>TDAH</category><category>TDAH en adultos</category><category>Quirónsalud</category><category>Hospital Universitario Ruber Juan Bravo</category><category>Olympia Centro Médico Pozuelo</category><category>neuropediatra</category><category>Dr. Daniel Martín Fernández-Mayoralas</category><title>El Trastorno por Déficit de Atención / Hiperactividad (TDAH) en adultos: realidades clínicas clave más allá del estereotipo</title><description><![CDATA[<p class="cmParagraph cmAlignjustify"><strong>Introducción: un trastorno del neurodesarrollo persistente e infradiagnosticado</strong></p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify">El TDAH es un trastorno del neurodesarrollo de inicio temprano que, en una parte significativa de los casos, persiste hasta la edad adulta. Lejos de ser una entidad restringida a la etapa escolar, continúa repercutiendo en la capacidad de planificación, autorregulación y funcionamiento laboral, académico y social. Muchos adultos llegan a la consulta tras años interpretando sus dificultades como fallos de personalidad o falta de disciplina, pese a presentar un patrón sindrómico claro desde la infancia.</p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify"><iframe width="425" height="344" src="//www.youtube.com/embed/pv0rG47Nt60?rel=0&wmode=transparent&proxia" allowfullscreen="allowfullscreen" title="TDAH en adultos" class="cmEmbedImage cmEmbedImagecenter cmVideo"> </iframe></p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify"><strong>2. Más que falta de atención: desregulación atencional y ejecutiva</strong></p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify">El problema central en el TDAH adulto no es la ausencia de atención, sino la incapacidad para regularla y dirigirla de manera eficaz. La clínica típica incluye fluctuaciones marcadas del rendimiento atencional, hiperfoco selectivo, dificultades de planificación, memoria de trabajo, gestión del tiempo, procrastinación crónica y tendencia a funcionar únicamente bajo presión temporal o emocional.</p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify">Desde esta perspectiva, el TDAH se entiende como un trastorno multifactorial que afecta a las funciones ejecutivas, al procesamiento motivacional y a la regulación del comportamiento. El entorno suele malinterpretar estas dificultades como falta de voluntad o esfuerzo, lo que contribuye al deterioro emocional y social.</p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify"><strong>3. La desregulación emocional como componente clínico central</strong></p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify">En adultos, la desregulación emocional es uno de los elementos con mayor impacto funcional. Aunque no aparezca aún como criterio diagnóstico nuclear en el DSM, se considera un fenómeno primario en un elevado porcentaje de pacientes.</p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify">Incluye labilidad afectiva, respuestas desproporcionadas al estrés, irritabilidad, dificultades para modular emociones negativas y vulnerabilidad ante la frustración. Se relaciona con conflictos interpersonales, bajo rendimiento laboral y elevada comorbilidad psiquiátrica. La evaluación sistemática de este componente es esencial para orientar el tratamiento.</p>
<div class="cmBlock cmAlignjustify"> </div>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify"><strong>4. Más allá de lo neurológico: impacto sistémico y comorbilidad somática</strong></p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify">El TDAH adulto se asocia a mayor prevalencia de condiciones médicas como trastornos del sueño, obesidad, migrañas, síndrome metabólico, asma y enfermedad cardiovascular. Estas asociaciones no son meramente casuales: intervienen factores neurobiológicos, conductuales, endocrinos y de estilo de vida.</p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify">El abordaje clínico debe ir más allá de la esfera neuropsiquiátrica. La consulta del adulto con TDAH exige una valoración médica completa, cribado de comorbilidad somática relevante y coordinación con otras especialidades cuando procede.</p>
<div class="cmBlock cmAlignjustify"> </div>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify"><strong>5. Diagnóstico: una evaluación estructurada y sensible a la sospecha clínica</strong></p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify">El diagnóstico del TDAH adulto debe realizarse mediante una evaluación cuidadosa que incluya:</p>
<ul class=" cmAlignjustify">
<li>Historia evolutiva detallada desde la infancia (cuando es posible, con heteroinformes).</li>
<li>Entrevista clínica estructurada o semiestructurada.</li>
<li>Exploración específica de síntomas ejecutivos y emocionales.</li>
<li>Evaluación sistemática de comorbilidades psiquiátricas y somáticas.</li>
<li>Escalas estandarizadas de autoinforme y heteroinforme.</li>
</ul>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify"><strong>Pruebas complementarias: solo cuando la sospecha clínica lo indica</strong></p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify">Aunque <strong>no se recomiendan de forma rutinaria</strong>, el médico puede solicitar pruebas complementarias si existen signos o síntomas que sugieran otras patologías concomitantes o diagnósticos diferenciales:</p>
<ul class=" cmAlignjustify">
<li><strong>Electroencefalograma</strong> o estudios de sueño.</li>
<li><strong>Resonancia magnética cerebral</strong> (ante focalidad, deterioro cognitivo atípico, cefalea u otros síntomas neurológicos o psiquiátricos atipicos o antecedentes relevantes).</li>
<li><strong>Analítica general y hormonales</strong> (celiaca, alteraciones tiroideas, anemia, intoxicación, etc.).</li>
<li><strong>Test genéticos</strong>, únicamente en casos seleccionados (según sospecha del profesional).</li>
<li>Otras pruebas según la presentación clínica.</li>
</ul>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify">El objetivo es descartar condiciones que puedan simular TDAH, coexistir con él o modificar el pronóstico.</p>
<div class="cmBlock cmAlignjustify"> </div>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify"><strong>6. Evolución histórica del concepto: del daño cerebral mínimo al TDAH a lo largo de la vida</strong></p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify">El reconocimiento del TDAH adulto ha evolucionado a través de sucesivas versiones de los criterios diagnósticos del DSM, pasando desde antiguas formulaciones como "disfunción cerebral mínima" hasta la conceptualización actual. Hoy sabemos que no es un cuadro que siempre remita espontáneamente con la adolescencia, sino un trastorno crónico y frecuentemente infradiagnosticado.</p>
<div class="cmBlock cmAlignjustify"> </div>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify"><strong>7. TDAH de alto rendimiento: deterioro funcional invisible</strong></p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify">Una parte significativa de adultos con TDAH mantiene estudios superiores, vida laboral estable o posiciones de alta exigencia. Sin embargo, su funcionamiento depende de estrategias compensatorias intensas y poco sostenibles: hiperorganización, funcionamiento por urgencia y esfuerzo cognitivo desproporcionado.</p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify">Desde el punto de vista clínico, es fundamental no interpretar el buen desempeño externo como ausencia de deterioro. El coste emocional y cognitivo acumulado puede ser tan relevante como el fracaso académico o laboral.</p>
<div class="cmBlock cmAlignjustify"> </div>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify"><strong>8. Implicaciones terapéuticas</strong></p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify">El tratamiento debe ser multimodal:</p>
<ul class=" cmAlignjustify">
<li>Psicoestimulación o fármacos autorizados para TDAH adulto en casos moderados-graves, según repercusión funcional o sufrimiento personal.</li>
<li>Psicoterapia estructurada centrada en funciones ejecutivas y regulación emocional.</li>
<li>Psicoeducación individual y familiar.</li>
<li>Modificación de hábitos, sueño y organización del entorno.</li>
<li>Tratamiento de comorbilidades.</li>
</ul>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify">El objetivo es reducir el deterioro clínicamente significativo y mejorar la calidad de vida de los pacientes.</p>
<div class="cmBlock cmAlignjustify"> </div>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify"><strong>Bibliografía seleccionada</strong></p>
<p class="cmParagraph cmAlignjustify">(Referencias más importantes, ordenadas por relevancia clínica y evidencia):</p>
<ol>
<li class=" cmAlignjustify">Kooij JJS, Bijlenga D, Salerno L, et al. Updated European Consensus Statement on diagnosis and treatment of adult ADHD. Eur Psychiatry. 2019.</li>
<li class=" cmAlignjustify">Faraone SV, Biederman J, Daly EJ, et al. The World Federation of ADHD International Consensus Statement. Neurosci Biobehav Rev. 2021.</li>
<li class=" cmAlignjustify">Royal College of Psychiatrists. ADHD in adults: Good Practice Guidelines. RCPsych; 2017.</li>
<li class=" cmAlignjustify">Barkley RA. Attention-Deficit Hyperactivity Disorder: A Handbook for Diagnosis and Treatment. 4th ed. Guilford Press; 2014.</li>
<li class=" cmAlignjustify">Hirsch O, Chavanon ML, et al. Emotional dysregulation is a primary symptom in adult ADHD. J Affect Disord. 2018.</li>
<li class=" cmAlignjustify">Instanes JT, Klungsøyr K, et al. Adult ADHD and comorbid somatic disease. J Atten Disord. 2018.</li>
<li class=" cmAlignjustify">Lange KW, Reichl S, et al. The history of attention deficit hyperactivity disorder. Atten Defic Hyperact Disord. 2010.</li>
</ol>]]></description>
    </item>
    
    
</channel>
</rss>