La Uci Neonatal del Hospital Universitari Dexeus es una unidad de nivel IIIC, el grado de máxima complejidad asistencial, y ofrece atención médica especializada a los bebés que nacen prematuros, con patologías médicas o que necesitan cirugía, incluyendo la cirugía neonatal y la cirugía cardíaca. Esta clasificación permite atender a prematuros extremos desde la semana 23 de gestación.

La unidad dispone de una capacidad total de 24 puestos asistenciales: 12 de cuidados intensivos neonatales (4 de ellos en habitaciones familiares individuales), 8 de cuidados intensivos semicríticos y 4 de cuidados básicos, y está dotada con los recursos humanos y tecnológicos propios de una unidad de este nivel.


Paralelamente, se otorga una gran importancia a los aspectos no puramente tecnológicos destinados a mejorar el bienestar y el neurodesarrollo de los bebés ingresados, a través de los Cuidados Centrados en el Desarrollo (CCD), que promueven una atención más humana y respetuosa con las necesidades del neonato y su familia.

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Ampliación de la UCI neonatal y humanización de la atención

En el marco de este modelo asistencial, la Unidad de Neonatología ha llevado a cabo una ampliación de su UCI neonatal, con la creación de cuatro habitaciones familiares individuales, que se suman a los puestos ya existentes. Estas nuevas estancias permiten adaptar el entorno a las necesidades clínicas de cada neonato y facilitan la presencia continuada de los padres, reforzando el cuidado individualizado de los bebés más vulnerables.

Las habitaciones individuales contribuyen a reducir el ruido y los estímulos lumínicos, un aspecto especialmente relevante en neonatos con alto riesgo de complicaciones neurológicas, como los grandes prematuros. El objetivo es integrar a la familia en el cuidado del niño y permitir que la madre o el padre puedan estar presentes en todo momento, además de personalizar el entorno asistencial.

Esta ampliación se enmarca dentro del modelo Family Integrated Care (FiCare), un enfoque que promueve la integración activa de los padres en el cuidado del neonato durante su estancia en la UCI, siempre acompañados y formados por el equipo sanitario. La unidad mantiene un enfoque híbrido, combinando áreas abiertas y habitaciones individuales, para poder adaptar el entorno a cada situación clínica y familiar.

¿Qué son los cuidados centrados en el desarrollo (CCD)?

Los cuidados centrados en el desarrollo (CCD) constituyen un conjunto de actuaciones orientadas a optimizar el entorno y la atención en las Unidades de Cuidados Intensivos Neonatales, con el objetivo de minimizar cualquier impacto negativo sobre el desarrollo del bebé, especialmente en los recién nacidos prematuros. El sistema nervioso inmaduro del prematuro requiere un entorno estable, predecible y protector para poder desarrollarse de forma organizada y armoniosa.

Los CCD se basan en estos principios y en la interacción dinámica entre el bebé, su entorno y su familia. Incluyen intervenciones sobre el macroambiente (control de la luz, el ruido y la actividad de la unidad) y el microambiente (posición del bebé, manipulaciones respetuosas, control del dolor, método canguro). La implantación de los CCD en unidades neonatales de todo el mundo se ha consolidado como una forma moderna de entender la neonatología: más humana, individualizada y con beneficios demostrados en el desarrollo y el bienestar futuro de los niños.


Los padres, partícipes activos

Durante el ingreso, el papel de la familia es fundamental. Los padres son los cuidadores naturales del bebé y el vínculo afectivo que se establece con ellos es una pieza clave de su desarrollo y recuperación. El bebé tiene derecho a la presencia y participación de sus padres, quienes constituyen su principal referente emocional y sensorial.

Por este motivo, favorecemos una entrada libre a la unidad y promovemos una participación activa de los padres, tanto en los cuidados diarios como en el proceso de toma de decisiones. Nuestro equipo acompaña y guía a las familias para que se sientan seguras, informadas y protagonistas en el cuidado de su hijo.


Método canguro: alternativa a la incubadora

El método canguro, basado en el contacto piel con piel entre el bebé y sus padres, favorece de forma significativa el vínculo afectivo, aumenta el bienestar del recién nacido y ayuda a disminuir la angustia derivada de la separación durante el ingreso.

Entre los principales beneficios para el bebé destacan:

  • Mejora del control de la temperatura corporal.
  • Estimulación táctil, olfativa, auditiva y visual.
  • Favorecimiento de la lactancia materna.
  • Disminución del riesgo de infecciones.

Siempre que la situación clínica lo permite, fomentamos activamente esta práctica, acompañando a las familias y adaptándola de forma segura a cada bebé.


El ambiente contribuye a la organización del cerebro en desarrollo

El útero materno ofrece unas condiciones óptimas para el desarrollo del feto: oscuridad, protección frente a estímulos externos y ruidos suaves y atenuados. Cuando un bebé nace de forma prematura, su desarrollo continúa fuera de este entorno ideal. Una estimulación sensorial excesiva en la UCIN puede generar estrés e irritabilidad, alterar el sueño, dificultar la ganancia de peso y afectar a su bienestar global.

Por ello, trabajamos para mantener en la unidad neonatal un ambiente lo más parecido posible al útero materno. La unidad se mantiene en penumbra, las incubadoras de los bebés más prematuros se cubren para reducir la exposición a la luz y se controla de forma estricta el nivel de ruido. Hablamos en voz baja, silenciamos los teléfonos móviles y contamos con sistemas de alarma luminosa que nos avisan cuando se superan los niveles de decibelios recomendados. La incubadora actúa como una caja de resonancia, por lo que cualquier ruido puede percibirse de forma amplificada por el bebé.


La posición y la contención dentro de la incubadora ayudan a la plasticidad

El mantenimiento de una postura adecuada es fundamental para el correcto desarrollo neurológico y músculo-esquelético del bebé. Por ello, utilizamos distintas medidas de contención y posicionamiento que permiten al recién nacido adoptar una postura lo más similar posible a la que tendría dentro del útero materno.

  • De lado: brazos y piernas flexionados, manos cerca de la cara, pies en contacto, espalda flexionada y elementos de contención alrededor (nidos, sujeción manual).
  • Boca arriba: manos en la línea media del cuerpo, piernas flexionadas, elementos de contención y cabeza ligeramente lateralizada.

Estas medidas favorecen la autorregulación, el confort y la plasticidad cerebral del bebé.


¿Cómo se alimentan?

La leche materna es el alimento ideal para todos los bebés y sus beneficios son aún mayores en los prematuros: es más fácil de digerir, favorece la maduración intestinal y protege frente a infecciones. Desde el ingreso, enseñamos a las madres a utilizar el sacaleches para extraer la leche desde las primeras gotas de calostro, así como el funcionamiento del circuito de almacenamiento y conservación.

Hasta las 34–35 semanas, muchos prematuros no tienen plenamente desarrollada la coordinación entre succión, deglución y respiración, por lo que se alimentan mediante sondas que se introducen por la boca o la nariz hasta el estómago. El entrenamiento para la futura alimentación por boca comienza de forma progresiva a partir de las 29–32 semanas, siempre de manera individualizada.

La cavidad oral es una zona altamente sensitiva, y se realizan múltiples intervenciones para favorecer este aprendizaje. Los padres participan activamente en este proceso y reciben formación y acompañamiento por parte del equipo.


¿Qué hacemos para que no sufran dolor?

Durante la estancia en la unidad neonatal, los bebés necesitan procedimientos imprescindibles para su cuidado que pueden provocar dolor o disconfort, como punciones, colocación de vías o exploraciones médicas. Nuestro objetivo es prevenir y tratar el dolor de forma sistemática y personalizada.

En función del tipo de procedimiento, utilizamos distintos niveles de analgesia. Medidas como el uso de sacarosa, la contención manual o el arropamiento del bebé se emplean de forma habitual en procedimientos menores. Cuando el dolor es mayor —como en intubaciones, colocación de drenajes, tras intervenciones quirúrgicas o en bebés bajo ventilación asistida— se recurre a sedoanalgesia farmacológica, siempre con dosis cuidadosamente ajustadas a la situación clínica del recién nacido.

El control del dolor es una parte esencial de los cuidados centrados en el desarrollo y forma parte de nuestro compromiso con una atención respetuosa, segura y humana.