En estas fechas, asegura el podólogo, es fundamental hacerse un examen de los pies si la intención es estar muchas horas en la calle.
Antes de salir de casa
- Lavarse los pies exhaustivamente con jabón ácido y agua tibia, aunque no más allá de cinco minutos; secarse muy bien entre los dedos.
- Cortarse las uñas horizontalmente (cuadradas), antes de la ducha (no usar corta-uñas ni tijeras puntiagudas).
- Hidratar los pies con crema untuosa (vaselina/glicerina) o específica para pies, exceptuando en los dedos.
- Utilizar calcetines o medias que no aprieten, sin costuras y a ser posible de tejidos suaves y naturales que permitan la transpiración.
- El calzado, de piel o tejidos naturales si es posible, sin costuras internas, suela flexible, con contrafuerte firme, con pala que permita el movimiento de los dedos en su interior, con sujeción mediante cordones.
- Evite el tacón de más de 4 cm, las punteras duras, el plástico y los apatos sin estrenar o deformados por el uso.
- No debe comprar sus zapatos a primera hora, sino por la tarde, que los pies están más hinchados que si lo hace por la mañana y así evitará dolor y rozaduras con posterioridad.
Recuerde que el dolor, la congestión, las heridas, las infecciones y las dichosas ampollas se favorecen por un calzado flojo o muy ajustado y calcetines flojos o con costuras, asegura Domínguez.
Durante la procesión
Imagen en alta resolución. Este enlace se abrirá mediante lightbox, puede haber un cambio de contexto
- No estar de pie por periodos prolongados de tiempo. Si esto no es posible, cambiar el pie de apoyo con alternancia de ambos pies y ponerse de puntillas en ocasiones para reactivar la circulación.
- Evitar los temidos pisotones en las bullas y los golpes con las irregularidades del terreno, adoquines... ya que en estas circunstancias tenemos limitada la visión del suelo que pisamos.
- No se quite los zapatos pues aumentarán su dilatación y podrá desprender la piel de las ampollas, si las hubiera, o quizás no se pueda calzar de nuevo.





















