“La radiofrecuencia se ha vuelto muy popular porque ofrece resultados visibles sin necesidad de cirugía ni tiempo de baja”
La demanda de tratamientos que estimulan el colágeno crece cada año, y la radiofrecuencia se posiciona como una de las técnicas más solicitadas por su eficacia y rapidez de recuperación.

La radiofrecuencia, con o sin microagujas, se ha consolidado como uno de los tratamientos estéticos más buscados para mejorar la firmeza, la textura de la piel y redefinir el contorno facial o corporal sin necesidad de cirugía. La Dra. Ana Melero, jefa de la Unidad de Medicina Estética y Láser de Policlínica Gipuzkoa, analiza las claves de su éxito y sus ventajas frente a otros procedimientos.
"La radiofrecuencia se ha vuelto muy popular porque ofrece resultados visibles sin necesidad de cirugía ni tiempo de baja", explica la Dra. Melero. "Su capacidad para estimular el colágeno de forma profunda y segura permite mejorar la firmeza y la textura de la piel de manera progresiva y natural".
Diferencias entre radiofrecuencia tradicional y con microagujas
Según la especialista en medicina estética, la radiofrecuencia tradicional actúa desde la superficie de la piel y es ideal para mejorar la flacidez leve, la luminosidad y la textura general. Por su parte, la radiofrecuencia con microagujas combina el calor interno con pequeñas punciones controladas, lo que permite tratar arrugas más marcadas, cicatrices de acné, grasa localizada y pérdida de firmeza más evidente. "Esta técnica nos permite trabajar a mayor profundidad y obtener resultados más notorios en zonas específicas", puntualiza.
Resultados visibles y naturales
Los pacientes pueden notar mejoras en la definición del óvalo facial y una piel más tersa y uniforme. En zonas corporales, como abdomen o brazos, la radiofrecuencia contribuye a una mayor firmeza y a una reducción gradual del volumen localizado. "Hay que tener en cuenta que los resultados obtenidos no son comparables a una cirugía, por lo que en ocasiones no es sustituible, pero sí es una alternativa excelente para quienes buscan cambios naturales y progresivos", aclara la Dra. Ana Melero, jefa de la Unidad de Medicina Estética y Láser de Policlínica Gipuzkoa.
Sesiones y mantenimiento
Los protocolos con microagujas suelen incluir entre 3 y 6 sesiones, espaciadas cada 4 semanas, mientras que los resultados se desarrollan gradualmente gracias a la reorganización del colágeno. "Para mantener los efectos, recomendamos sesiones de refuerzo una o dos veces al año", indica la especialista, resaltando la importancia del mantenimiento a medio y largo plazo.
Recuperación rápida y mínima interrupción
Una de las ventajas más valoradas por los pacientes es la recuperación rápida. Tras la sesión, puede aparecer enrojecimiento leve o sensación de calor, mientras que la radiofrecuencia con microagujas puede dejar marcas temporales o ligera inflamación durante uno o dos días. Sin embargo, "la mayoría de los pacientes pueden retomar su rutina el mismo día, evitando solo el sol y productos irritantes".
Perfil ideal del paciente
Los mejores candidatos son quienes presentan pérdida de firmeza leve o moderada, arrugas finas, piel apagada o un contorno facial menos definido, pero prefieren evitar procedimientos invasivos. "Es una alternativa especialmente adecuada cuando la piel necesita estimulación de colágeno sin llegar al punto de requerir cirugía o tratamientos más agresivos", concluye la Dra. Ana Melero, jefa de la Unidad de Medicina Estética y Láser de Policlínica Gipuzkoa.





















