
Las vacaciones de verano traen consigo más tiempo al aire libre, viajes, excursiones y jornadas de playa o piscina. También aumentan algunas de las consultas pediátricas más frecuentes del verano, como la fiebre, los problemas digestivos, las heridas leves, las picaduras de insectos o las quemaduras solares.
La doctora Karol Prada, especialista de Urgencias Pediátricas del Hospital Quirónsalud Bizkaia, recuerda que la mayoría de estas situaciones pueden resolverse adecuadamente con unas pautas básicas de actuación y una correcta prevención.
La hidratación, clave ante vómitos y diarrea
Los vómitos y las diarreas son algunos de los problemas más habituales cuando se producen cambios de alimentación o se realizan viajes durante el periodo estival. En estos casos, la especialista insiste en que la prioridad debe centrarse en reponer líquidos. "La hidratación es la base del tratamiento", destaca. Por ello, recomienda ofrecer pequeñas cantidades de solución de rehidratación oral de forma frecuente para favorecer una adecuada recuperación.
Asimismo, recuerda que los medicamentos para controlar los vómitos solo deben utilizarse cuando hayan sido indicados previamente por un profesional sanitario, mientras que los antidiarreicos no se recomiendan de forma rutinaria en la población infantil.
Cómo actuar ante la fiebre
La fiebre es otro de los motivos habituales de consulta durante las vacaciones. Cuando el menor presenta malestar o dolor asociado, pueden utilizarse paracetamol o ibuprofeno, siempre que estén indicados para su edad y peso.La doctora Prada recuerda la importancia de conocer previamente la dosis adecuada para cada niño y evitar la automedicación o el uso de tratamientos que hayan quedado almacenados en casa de procesos anteriores.
Heridas y rozaduras: limpieza y prevención
Las caídas, los juegos al aire libre y las actividades deportivas favorecen la aparición de pequeñas heridas y rozaduras. Ante estas lesiones, la recomendación es limpiar la zona con agua y jabón o suero fisiológico, aplicar un antiséptico adecuado y protegerla con material de cura básico para favorecer una correcta cicatrización y reducir el riesgo de infección.
En este sentido, la doctora Raquel Fernández, pediatra del Hospital Quirónsalud Bizkaia, recuerda que el impétigo, una infección cutánea frecuente en verano, suele asociarse a lesiones previas de la piel como rozaduras, picaduras o heridas. Por ello, insiste en que "la clave para prevenir esta infección es una buena higiene", que incluya la limpieza y desinfección de las lesiones cutáneas y un correcto lavado de manos.
Picaduras: mejor prevenir que curar
Junto con las heridas leves, las picaduras de insectos son una de las consultas más frecuentes durante los meses de verano. La doctora Prada señala que el uso de repelentes adaptados a la edad del niño continúa siendo la herramienta más eficaz para prevenirlas. Cuando la picadura ya se ha producido, se recomienda aplicar frío local para aliviar las molestias y evitar el rascado, ya que puede empeorar la irritación de la piel. Además, los niños con antecedentes de reacciones alérgicas importantes deben viajar siempre con la medicación prescrita por su pediatra o alergólogo y mantenerla desplazamientos siempre accesibles durante el desplazamiento y llevarse siempre en el equipaje de mano, nunca en el equipaje facturado.
Protección solar para evitar quemaduras
La exposición al sol es uno de los principales riesgos del verano para la población infantil. Por ello, los especialistas insisten en que la mejor estrategia sigue siendo la prevención mediante el uso correcto de protectores solares y otras medidas de fotoprotección. Si, pese a ello, se produce una quemadura solar leve, las recomendaciones de la Asociación Española de Pediatría pasan por enfriar la zona afectada con agua corriente durante entre 10 y 20 minutos. Cuando la quemadura es extensa, intensa o aparecen ampollas, resulta aconsejable solicitar valoración médica.





















