Quirónsalud
Blog de Dr. Urries. Reproducción Asistida Hospital Quirónsalud Zaragoza
Frecuentemente nos encontramos en nuestras consultas pacientes que preguntan sobre "qué puedo comer para mejorar mis opciones de embarazo" o, lo que es peor, en su versión negativa de "qué tengo que dejar de comer para no perjudicar mis opciones de embarazo". Asumiendo con ello una responsabilidad que se transforma en carga de culpabilidad si finalmente no lo consiguen, reprochándose incluso haber sido ellas las responsables del fracaso por haber hecho algo (o comido algo) que no debían. Y eso es un gran error.
La alimentación puede influir en la fertilidad y en los resultados de la reproducción asistida, pero el efecto real es moderado y la evidencia no siempre es consistente. No existe una "dieta milagro" que garantice el embarazo…ni a la inversa.
Existen muchos estudios que han intentado correlacionar distintos tipos de dietas con un incremento en la fertilidad, pero Incluso en los trabajos más positivos, muchas mujeres con una alimentación muy cuidada no consiguen el embarazo, mientras que otras con una dieta menos saludable sí lo logran; la edad, la calidad de los ovocitos y de los espermatozoides, el factor uterino y otros aspectos médicos siguen siendo lo más determinante.
Es cierto que ciertos patrones alimenticios "saludables", similares a la dieta mediterránea o a la llamada "profertility diet", ricos en frutas, verduras, cereales integrales, legumbres, pescado, lácteos y aceite de oliva, se han llegado a relacionar con mayores probabilidades de embarazo y de parto vivo tras FIV(fecundación in vitro).
Sin embargo, la mayoría de estos datos proceden de estudios observacionales, que solo permiten establecer asociaciones y no una relación directa de causa–efecto. Por este motivo, las sociedades científicas no recomiendan una "dieta de FIV" específica, sino seguir pautas generales de alimentación saludable y evitar déficits nutricionales marcados.
En cambio, el sobrepeso y, sobre todo, la obesidad si que se han relacionado con peores resultados en reproducción asistida: necesidad de más medicación, menores tasas de implantación y mayor riesgo de aborto, por lo que la pérdida de peso gradual mediante cambios dietéticos y de estilo de vida puede ayudar especialmente cuando existe obesidad importante.
Es habitual que los centros de reproducción asistida recomendemos dietas ricas en folatos, vitamina B12, vitamina D, ácidos grasos omega‑3 y pobres en grasas trans y ultraprocesados. Así como lavar bien frutas y verduras antes de consumirlas para eliminar cualquier residuo de pesticidas. Pero esto es algo que debería formar parte de nuestra rutina diaria. "Puede" ayudar a la fertilidad al igual que mejorar la calidad de vida global de cualquier persona.
En resumen, no existe una dieta capaz de "curar" la infertilidad ni de asegurar el éxito de un tratamiento, y es importante que las pacientes no se culpen si el embarazo no llega pese a cuidar su alimentación. Lo más razonable, con la evidencia disponible hoy, es adoptar un patrón mediterráneo: abundancia de verduras y frutas, legumbres, cereales integrales, frutos secos, aceite de oliva como grasa principal, pescado varias veces por semana y un consumo limitado de carne procesada, bollería y refrescos azucarados.
Complementar esta alimentación con control del peso, ejercicio moderado, abandono del tabaco y corrección de posibles déficits (como vitamina D o ácido fólico) constituye la estrategia con mayor respaldo científico en la actualidad, siempre sin crear expectativas irreales ni prometer resultados garantizados.
No te asegurará el embarazo pero sí que mejorará tu salud de forma global
Compartimos en este post el editorial de la revista de diciembre de 2022 de la Asociación para el Estudio de la Biología de la Reproducción (ASEBIR) escrita por Antonio Urries, presidente de ASEBIR y director de nuestra Unidad de Reproducción Asistida de Zaragoza, dirigida a todos los embriólogos
El pasado 9 de noviembre, Jennifer Aniston, famosa protagonista de la serie televisiva "Friends", sorprendió publicando en una entrevista a la revista "Allure" que se había sometido a tratamientos de fertilidad y la frustración que le generó no conseguir el embarazo deseado.
Por encima del carácter sensacionalista de la noticia que se genera al tratarse de un personaje conocido, debería servirnos a todos los profesionales involucrados en esta campo para reflexionar sobre dos puntos que quedan reflejados a lo largo de la entrevista. La falta de información que tiene la sociedad en general sobre su "biología reproductiva" y el riesgo que puede suponer el basar todo su proyecto reproductivo en "congelar unos óvulos"
Ambos puntos quedan reflejados en el artículo cuando la actriz, actualmente con 53 años, hace una revisión de todo lo sucedido en esos momentos y de cómo, incluso, tuvo que sufrir el ataque de la prensa que le tildaba de "egoísta" por hacer prevalecer (aparentemente) su carrera profesional frente a la maternidad, justo en una época en que se estaba sometiendo a todos esos fallidos tratamientos.
Creo que, sin duda, podemos ver reflejada esta situación en nuestra propia sociedad, pero sería un error y una injusticia responsabilizar a las mujeres por ello, como le pasó a Jennifer Aniston. La sociedad no se lo pone fácil.Y mucho menos a los más jóvenes. Competitividad laboral, condiciones imposibles de conciliación familiar, dificultad para independizarse,…situaciones en las que toda la información sirve de poco. Como me dijo un día una colega y amiga "cuando estas al borde de la pobreza dan igual la educación, la biología de la reproducción y cualquier proyecto de futuro. Dan igual las ganas y los deseos".
Pero aunque no esté en nuestras manos revertir esta situación, en lo que sí debemos asumir responsabilidad es frente a esa falta de información. Debemos de ser capaces de transmitir a la sociedad mensajes más ajustados que den respuesta a esas dos cuestiones. Por algo nuestra asociación incluye las palabras "Estudio de la Biología de la Reproducción" y trabajamos para ese fin. No solo para hacer tratamientos de reproducción asistida.
Y ese el llamamiento que os hago desde esta editorial. Cada uno de nosotros, desde nuestras unidades, y de forma global a través de nuestra asociación, deberíamos afrontar la tarea divulgativa de explicar a la sociedad no sólo como se hace una fecundación in vitro, sino también qué debe hacerse para no tener que acabar recurriendo a ella. Y si tienen que recurrir que sea en las mejores condiciones posibles.
Esta claro que tal como ha evolucionado la sociedad es difícil que volvamos a la situación de hace 50 años, cuando la edad media de embarazo apenas pasaban de los 20, pero la sociedad debe, por lo menos, ser consciente de los riesgos que corre si retrasa demasiado su maternidad y de las posibles opciones a las que puede recurrir si ve claro que ese retraso es inevitable.
Incluyendo naturalmente la criopreservación de óvulos. Pero no como "la opción" sino como "una opción cuando no hay otra opción" y nunca con el mensaje de que esa preservación le va a garantizar su futuro embarazo.
Siempre he pensado que debemos considerarnos profesionales de la reproducción, no sólo de la reproducción asistida, y ayudar a informar a la sociedad de que la vida es muy larga, pero la vida reproductiva no lo es tanto y no podemos permitir que acaben viniendo a nuestras consultas mujeres de más de 40 años que se sorprendan de que su maternidad está en peligro porque nadie les había avisado. Pero también deben saber que congelar unos ovulos no les va a garantizar ser madres en el futuro.
Desde ASEBIR os animamos a que asumáis esa responsabilidad en vuestros centros y promováis campañas divulgativas sobre la Biología de la Reproducción. Y sobre todo ayudar a las mujeres jóvenes (y sus parejas) a valorar su proyecto reproductivo y a la toma de decisiones cuando aún están a tiempo. No deberíamos permitirnos que, ni Jennifer Aniston ni nadie, dijera frases como la publicada en su reportaje: "ojalá alguien me lo hubiera dicho antes".
Luego, si es necesario, ya les explicaréis cómo se hace una preservación de óvulos o una fecundación in vitro.
La necesidad de la mujer de preservar su fertilidad por motivos de enfermedad como cáncer o endometriosis, o bien por motivos sociales como no haber encontrado la pareja adecuada o no haber terminado de desarrollarse profesionalmente hace que se realicen más ciclos de reproducción asistida. Según el último registro de la Sociedad Española de Fertilidad, el 47,6% de los ciclos de FIV/ICSI con ovocitos propios que se realizaron fue en mujeres entre los 35-39 años. Un 20,2% en mujeres mayores o iguales de 40 años y un 29,7% de menos de 35 años.
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Actualmente se considera que una de cada cinco parejas en edad fértil va a tener dificultades para conseguir un embarazo. Las Técnicas de Reproducción Asistida dan solución a la mayor parte de estos problemas, pero también generan importantes debates éticos y sociales. En este blog vamos a intentar no sólo marcar las bases de las técnicas diagnósticas y terapéuticas de que disponemos actualmente sino también debatir acerca de los últimos avances que vayan apareciendo. No podemos olvidar que estamos en el Primer Siglo después de Crisper (CRISPR-Cas9)
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