
La prevención cardiovascular está adquiriendo un mayor protagonismo desde edades cada vez más tempranas. En este contexto, el Hospital Universitari Dexeus impulsa el cribado cardiológico infantil al incorporar la realización de un electrocardiograma (ECG) en la revisión pediátrica de los 10 años, con el objetivo de detectar posibles alteraciones cardíacas antes de la adolescencia.
Con esta estrategia preventiva, el hospital promueve la evaluación cardiovascular dentro de sus revisiones pediátricas y de consulta especializada, siguiendo su apuesta por la prevención y el seguimiento integral del niño y del adolescente. El objetivo principal es identificar de forma temprana cardiopatías hereditarias o alteraciones del ritmo eléctrico que habitualmente permanecen asintomáticas y que no siempre resultan detectables mediante una exploración física convencional.
La incorporación del electrocardiograma a los 10 años permite ampliar la capacidad de detección de determinadas patologías cardíacas que no presentan síntomas. Un menor puede practicar deporte de manera habitual y, sin embargo, albergar una alteración eléctrica o estructural no manifestada. En este contexto, el ECG actúa como un filtro sencillo y eficaz dentro del control del niño sano para seleccionar a aquellos pacientes que requieren un estudio más detallado.
Esta edad resulta especialmente relevante por los cambios anatómicos y fisiológicos asociados al crecimiento y al inicio de la pubertad, así como por el aumento progresivo de la actividad física. Además, algunas enfermedades cardíacas hereditarias pueden comenzar a manifestarse en el trazado eléctrico durante esta etapa.
Con esta apuesta por la prevención en la etapa infantil, el centro sanitario alinea además su actividad asistencial con la actualización del programa Créixer amb Salut (Crecer con Salud) de la Generalitat de Catalunya, que promueve el uso del ECG a los 10 años en la sanidad pública.
Una prueba rápida, indolora y segura
El electrocardiograma es un procedimiento indoloro, no invasivo y de máxima seguridad que dura apenas unos minutos. Mediante la colocación de pequeños electrodos sobre la piel, registra la actividad eléctrica del corazón sin emitir radiación ni introducir corriente en el organismo. El registro proporciona información sobre el ritmo y la frecuencia cardíaca, así como sobre la conducción eléctrica del corazón, y permite detectar o sospechar alteraciones como canalopatías —trastornos eléctricos que pueden predisponer a determinadas arritmias—, problemas de conducción o indicios de enfermedades del músculo cardíaco.
Sin embargo, los especialistas recuerdan que el ECG es una parte de la valoración y debe interpretarse siempre teniendo en cuenta la historia clínica del menor y sus antecedentes familiares.
"Analizamos al niño de forma integral, teniendo en cuenta sus síntomas, sus antecedentes y la historia clínica familiar. Es fundamental que las familias estén atentas a determinadas señales de alerta y consulten con el especialista si el menor sufre un desmayo o síncope durante el ejercicio o ante emociones y ruidos intensos, así como si presenta dolor en el pecho durante el esfuerzo o palpitaciones con mareo. También es importante consultar si existen antecedentes familiares de enfermedades cardíacas hereditarias o de muerte súbita a edades tempranas. Ante una pérdida de conocimiento haciendo deporte, nuestra recomendación es clara: no debe asumirse nunca de entrada que se trata de una simple 'bajada de tensión' sin realizar una valoración médica oportuna", explica la Dra. Andrea Bueno, especialista en Cardiología Pediátrica del Hospital Universitari Dexeus.

Detectar a tiempo cualquier alteración permite pautar un seguimiento continuado, adaptar la práctica deportiva, iniciar tratamiento o estudiar a otros miembros de la familia antes de que aparezca una complicación grave. Las familias que deseen realizar esta valoración preventiva pueden acceder a ella a través de las consultas de Pediatría y Cardiología Pediátrica del Hospital Universitari Dexeus.
"Igual que asumimos con absoluta normalidad el control periódico de la vista del crecimiento y del desarrollo durante la infancia, también debemos prestar atención a la salud del corazón antes de la adolescencia. El objetivo de incorporar el electrocardiograma a estas edades forma parte de una estrategia de prevención activa: nos permite identificar a ese reducido porcentaje de niños que requieren una atención o seguimiento especializado, y ofrecer la máxima tranquilidad al resto de las familias", concluye la Dra. Bueno.





















