Preguntas Frecuentes
Una crisis de epilepsia es una descarga eléctrica súbita y descontrolada de un grupo de neuronas y se manifiesta de diversas maneras según qué parte del cerebro está afectada.
La epilepsia es una enfermedad caracterizada por la predisposicón del cerebro a producir crisis espontáneas.
Las causas de la epilepsia son muy variadas y se relacionan con la edad en que debuta la epilepsia. Las causas pueden ser por una lesión del cerebro o bien de tipo genético. Hoy en día la mayor cantidad de epilepsias puede diagnosticarse adecuadamente con los métodos disponibles en las Unidades de Epilepsia.
El tratamiento es con medicamentos que logran controlar hasta el 70% de los casos. En el 30% restante está justificado hacer una evaluación prequirúrgica para determinar si la epilepsia es operable. Esto se logra hasta en un 50% de los casos siendo la única posibilidad de curar definitivamente la epilepsia. En los casos en que no se puede operar, es posible usar métodos paliativos como la Dieta Cetogénica o el Estimulador del Nervio Vago, entre otros.
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Para saber si un bebé es intolerante a la lactosa, pueden observarse una serie de síntomas que, sin embargo, puede que no sean determinantes o que se produzcan por otras causas (por lo cual es muy importante consultar siempre con el Servicio de Pediatría del Hospital Universitari Dexeus para un diagnóstico preciso). Algunos de ellos pueden ser:
- Nauseas
- Dolor y calambres en el abdomen, hinchazón
- Heces blandas y gran cantidad de gases
- Diarrea en forma de agua acompañada de gases
El Trastorno por Déficit de Atención en niños, especialmente en el entorno escolar, puede manifestarse por la evidencia de una falta de atención en el seguimiento de conversaciones y del mantenimiento de esta durante la realización de tareas largas. Asimismo, puede presentarse cierta dificultad en la organización y planificación de tareas.
Por otra parte, puede ser posible que se muestren inconsistentes durante la realización de una actividad o que tan solo presten atención a aquello por lo cual muestran mucho interés. Sin embargo, siempre es importante contar con el diagnóstico de un profesional especializado que analice cada caso de forma personalizada.
Uno de los síntomas más evidentes a través del cual se puede manifestar la bronquitis en niños es la tos persistente que se acompaña, en la mayoría de los casos, de dificultad para respirar, malestar generalizado y, en algunas ocasiones, fiebre.
Sin embargo, el diagnóstico de una bronquitis siempre debe ser llevado a cabo por un especialista en pediatría, quien auscultará los bronquios del niño, normalmente afectados por broncoespamos (estrechamiento de los bronquios), y decidirá cuál es el tratamiento que debe llevarse a cabo.
Para aliviar el reflujo que se puede producir en bebés menores de seis meses es recomendable poner en práctica una serie de pautas:
Una correcta posición en el momento de la alimentación – que debería ser vertical y así debería mantenerse durante al menos 30 minutos tras haber acabado con la toma.
Evitar un ambiente cargado con humo de tabaco ya que este puede agravar los síntomas del reflujo.
Sin embargo, y ante cualquier duda, siempre es importante consultar con el pediatra del bebé para una evaluación y tratamiento más precisos.
En periodos estacionales como la primavera, combatir la alergia al polen es prioritario para todos aquellos niños que la sufren. Por ello, entre algunos de los consejos útiles recomendados por los profesionales de las Unidades de Alergología del Grupo Quirón, podemos encontrar las siguientes:
- Poder identificar cual es la planta que produce alergia y la época del año en que esta poliniza.
- Evitar las zonas donde se localizan estas plantas, especialmente durante la época de polinización.
- Procurar realizar una ventilación de la casa a primera hora del día y por un periodo no superior a la media hora. Por la noche es importante que se mantengan las ventanas cerradas.
- Evitar la realización de ejercicio físico al aire libre.
- Durante los viajes en coche se recomienda mantener las ventanillas cerradas.
- Normalizar el uso de gafas de sol para impedir que el polen penetre en los ojos del niño.
- Acostumbrarse a lavar tanto frutas como vegetales para que el polen se despegue.
Y, ante cualquier tipo de duda, ponerse en contacto inmediatamente con el servicio de Alergología del Hospital Universitari Dexeus.
Los principales alimentos que contienen lactosa son la leche y los productos derivados de esta. En consecuencia, los pacientes con intolerancia a la lactosa que no disponen de la enzima lactasa en su aparato digestivo deben evitar la ingesta de productos lácteos con lactosa y sustituirlos por productos sin lactosa.
Si tiene dudas acerca de la tolerancia a la lactosa de sus hijos, no dude en ponerse en contacto con el servicio de pediatría del Hospital Universitari Dexeus.
Entre algunas opciones que podemos escoger para aliviar el reflujo en bebés encontramos las siguientes:
- Alimentar al bebé – ya sea con el pecho o con biberón – en una posición en la que esté ligeramente incorporado y tratar de mantenerla cuando este duerme (elevaremos la cuna, si es necesario).
- La madre debería mantener una dieta de eliminación para observar si el bebé es intolerante a la proteína de la leche de vaca durante 2 o 3 semanas. Así también debería hacerse para observar si el reflujo se produce como consecuencia de la ingesta por parte de la madre de alimentos como los cítricos y el chocolate o de bebidas con cafeína, ya que estos pueden agravarlo.
No obstante, siempre es necesario que consulte con el servicio de pediatría que atiende normalmente a su hijo para que le indique cual es la mejor forma de aliviar esta molestia.
La tuberculosis se contagia a través de las gotitas de saliva que expulsa una persona ya enferma cuando tose, tras una exposición prolongada (entre 6 y 8 horas al día) en un ambiente cerrado. Entre niños el riesgo de contagio es mayor que en adultos como consecuencia de la inmadurez de su sistema inmunológico, por lo que combatir los gérmenes derivados de esta enfermedad es mucho más complejo. Por este motivo, cualquier niño en contacto con un adulto enfermo debe estudiarse y, a menudo, tratarse de forma preventiva. Sin embargo, los niños suelen tener formas de tuberculosis que no contagian.
En caso que sospeche que su hijo pueda haberse contagiado, le recomendamos reserve cita con el servicio de pediatría del Hospital Universitari Dexeus.
La esofagitis eosinofílica (EoE) es una enfermedad inflamatoria crónica del esófago, que puede presentarse en niños y adultos, desencadenada cuando un alérgeno alimentario o inhalado entra en contacto con el sistema inmunológico de la pared del esófago. A nivel microscópico, una cantidad mayor de lo habitual de eosinófilos (un tipo de glóbulo blanco) se acumulan desencadenando una respuesta de inflamación y daños del tejido esofágico.
Se estima que en España hay aproximadamente 40.000 afectados por EoE, muchos aún sin diagnosticar. Los pacientes afectados asocian con frecuencia otras alergias mediadas por Ig E (asma bronquial, rinitis alérgica, eczema). Existe una relación estrecha entre la EoE y la alergia alimentaria IgE.
Los síntomas son de disfunción esofágica y dependen de la edad del paciente. En bebés y niños son frecuentes los vómitos, el rechazo al alimento, retardo en el crecimiento, dolor torácico y abdominal. En niños mayores podría presentarse la disfagia (dificultad para tragar), impactación alimentaria (el alimento se atasca en el esófago). En adultos los síntomas comunes son disfagia, impactación y dolor torácico.
Actualmente la gastroscopia con toma de múltiples biopsias de esófago, son claves tanto en la fase del diagnóstico definitivo como en la valoración de la respuesta al tratamiento.
Las pruebas de alergia no son suficientes para identificar con precisión los alimentos desencadenantes. De momento no se tienen biomarcadores en sangre que permitan monitorizar la enfermedad.
Los objetivos del tratamiento son la mejoría o resolución de los síntomas, hallazgos endoscópicos y hallazgos histológicos, y la prevención de complicaciones (estenosis/fibrosis, perforación, malnutrición) que pueden presentarse si no se trata la enfermedad. Se dispone de varios tipos de tratamiento, todos requieren ser individualizados y cumplirse bajo supervisión médica. Ellos son: fármacos (Inhibidores de la bomba de protones, corticoides deglutidos), dietas empíricas (eliminación de los alimentos habitualmente implicados: leche, gluten, huevo, legumbres, frutos secos, pescado y mariscos).
Por tener un gran impacto sobre la calidad de vida del paciente y su familia producido por el absentismo escolar, visitas médicas, endoscopias, tratamientos… requiere también de tratamiento y/o apoyo psicológico.
La displasia broncopulmonar (DBP) es una patología de los pulmones propia de niños que han sido prematuros extremos (nacidos con menos de 32 semanas , aunque la mayoría de los que la desarrollan nacieron antes de las 28 semanas). Se debe a la inmadurez de los pulmones al nacer, junto a factores externos que inciden sobre el pulmón y producen una inflamación crónica, y que a veces se inician intraútero: infecciones, ventilación asistida, falta de líquido amniótico antes del parto). Cuanto más prematuro fue el niño y más problemas respiratorios tuvo en sus primeros días de vida, mayor es el riesgo de BDP. En España, un 30% de los niños nacidos con menos de 28 semanas son diagnosticados de DBP.
La DBP provoca fatiga al respirar, y, según el grado, incapacidad para mantener una oxigenación correcta. En estos casos se precisa dar oxígeno suplementario (con ‘gafitas). Otros tratamientos que se suelen dar de forma intermitente son los corticoides y los broncodilatadores inhalados, y en ocasiones corticoides por vía oral.
Es el enlentecimiento de la curva de crecimiento. Las curvas de crecimiento diferencian peso, talla y perímetro cefálico (circunferencia de la cabeza). Los patrones de crecimiento de los niños siguen unas curvas determinadas. Normalmente, se crece por un percentil (una especie de ‘carril’), que es diferente en cada niño/a, y viene determinado por factores genéticos, del embarazo y periodo neonatal, nutricionales, etz. Crecer en un percentil bajo , por ejemplo , el percentil 10 (aquel en el cual se encuentra un 10% de la población) puede ser normal, mientras la curva se mantenga en ese carril, aunque el niño sea ‘pequeño’. Eso es típico de niños que han nacido con bajo peso.
El retraso ponderal o ‘fallo de medro’ se define cuando el niño enlentece su crecimiento de peso (ponderal ) o de peso y talla (pondoestatural), y pasa a un carril más lento. Puede ser transitorio, a raíz de enfermedades intercurrentes (virasis, intervenciones), tras lo cual lo más probable es que se produzca una aceleración o ‘catch up’ y se regrese al carril original. Si es progresivo y no recupera, el pediatra iniciará valoración y estudios de las posibles causas.
Terminológicamente la palabra "atópica", que tiene un origen griego, hace referencia a la atopia, a estar fuera de lugar, a ser raro.
Sobre su significado médico, el termino atopia hace referencia a una reacción de hipersensibilidad (respuesta exagerada del sistema inmunitario) que presentan personas predispuestas genéticamente frente a diferentes agentes externos. En general, las personas que padecen atopia tienen familiares con el mismo problema. Quien padece atopia puede presentar dermatitis atópica y/o asma bronquial y/o rinitis alérgica.
El sistema inmunitario (las "defensas") se encarga de protegernos ante agentes externos como son los virus y las bacterias. En las personas que padecen atopia este sistema inmunitario reacciona de manera exagerada ante algunos agentes externos reconociéndolos como perjudiciales cuando realmente no lo son. Esta respuesta exagerada del sistema inmunitario producirá los síntomas atópicos, y, según el órgano afectado, estos síntomas serán distintos. Por ejemplo, si el órgano afectado es la piel, esta mostrará los síntomas y signos de la dermatitis atópica, básicamente eccemas con picor. Si la reacción inmunitaria exagerada está en los bronquios, la persona atópica padecerá asma y si esta reacción se presenta en la conjuntiva de los ojos i la mucosa de la nariz la persona afectada tendrá rinoconjuntivitis alérgica.
Ser "atópico" no significa tener dermatitis atópica; una persona afectada de dermatitis atópica puede tener asma o no, un asmático presentar dermatitis atópica o no, una rinoconjuntivitis alérgica puede estar presente en un asmático, o no, etc, cualquier combinación es posible aunque también pueden presentarse los síntomas de manera aislada.
Presentar una dermatitis atópica no implica ser alérgico, aunque el hecho de padecer una dermatitis atópica facilita poder desarrollar diferentes alergias ya que el punto de partida es el mismo, un sistema inmunológico que tiene una respuesta exagerada frente a diferentes estímulos.
El Helicobacter pylori es un bacilo gram-negativo responsable de una de las infecciones más comunes en el mundo. En países desarrollados <10% de los niños menores de 12 años están infectados, sin embargo la mayoría de los niños infectados con H. pylori no presentan síntomas.
La infección por Helicobacter pylori se adquiere en la infancia y sigue siendo una causa importante de enfermedad de úlcera péptica (PUD) y cáncer gástrico en adultos. No obstante, los niños y adolescentes, desarrollan con poca frecuencia estas complicaciones.
- La gastritis antral (inflamación gástrica), se presenta como la manifestación más común en los niños.
- En niños con gastritis crónica, duodenitis y úlcera péptica (esta última poco común en niños) es típico el dolor epigástrico o hallazgos compatibles con hemorragia digestiva.
- Los niños con Enfermedad Ulcero péptica (PUD) pueden complicarse con hemorragia digestiva, perforación, obstrucción, y mostrar signos claros de enfermedad y evidencia de inestabilidad hemodinámica o signos de abdomen agudo.
- Los niños con larga PUD por H. pylori puede llegar a presentar anemias moderadas a severas (anemia ferropénica) debido al sangrado crónico no detectado y no tener ninguna molestia.
Expertos recomiendan que no se realicen pruebas diagnósticas frente a H. pylori en niños con dolor abdominal funcional (causa no orgánica), anemia por deficiencia de hierro (al iniciar el estudio) o cuando se investiguen las causas de baja estatura. Por el contrario si sugieren pruebas diagnósticas no invasivas frente a H. pylori cuando se investigan las causas de la púrpura trombocitopénica inmune crónica. (ITP).







