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La inteligencia artificial está abriendo nuevas posibilidades en numerosos ámbitos de la medicina. Sin embargo, uno de los grandes retos es conseguir que estos avances tecnológicos respondan a las necesidades que surgen en la práctica clínica y aporten un beneficio real al paciente.

Este ha sido el punto de partida de la participación del Dr. García-Alija, del Servicio de Reumatología del Hospital Universitari Dexeus, como ponente en MICCAI 2026, la 29.ª edición de la International Conference on Medical Image Computing and Computer Assisted Intervention, celebrada en Estrasburgo del 27 de septiembre al 1 de octubre de 2026.

Su intervención tuvo lugar en RHEUM-AI, el primer workshop dedicado a métodos computacionales avanzados aplicados a la imagen en reumatología dentro de MICCAI. Este encuentro nace con el objetivo de acercar los avances en inteligencia artificial a las necesidades clínicas reales de las enfermedades reumáticas y musculoesqueléticas

¿Qué necesita realmente la reumatología de la inteligencia artificial?

Esta fue precisamente la pregunta que el Dr. García-Alija planteó durante su intervención. En lugar de partir de las capacidades de la inteligencia artificial, puso el foco en algunos de los desafíos que siguen presentes en la atención y el seguimiento de los pacientes.

Tomando la imagen médica como hilo conductor, planteó tres cuestiones: ¿qué implicaciones tienen determinados hallazgos para cada paciente?, ¿qué ocurre entre una visita y la siguiente? y ¿podemos evaluar a los pacientes cuando realmente lo necesitan?

La inteligencia artificial puede contribuir a responder a estos retos ayudando a interpretar los hallazgos en su contexto, detectar cambios relevantes a lo largo del tiempo y facilitar evaluaciones fiables. En RHEUM-AI se abordaron precisamente áreas como el diagnóstico y la clasificación asistidos por ordenador, el análisis de la progresión de la enfermedad, la predicción de la respuesta al tratamiento o la integración de imágenes con datos clínicos.

"El objetivo no es únicamente mejorar la clasificación de imágenes, sino también establecer planes de seguimiento más claros, adelantar las visitas cuando empeora el control de la enfermedad y garantizar que las evaluaciones se realicen a tiempo para orientar las decisiones clínicas", explica el Dr. García-Alija.

La participación en el encuentro permitió también poner en contacto dos perspectivas complementarias: la de los investigadores con una sólida formación tecnológica y la de los especialistas que conocen de primera mano las preguntas e incertidumbres que aparecen en la práctica clínica diaria.

Este diálogo entre necesidades clínicas y posibilidades tecnológicas resulta clave para avanzar hacia aplicaciones de la inteligencia artificial que no solo permitan analizar mejor una imagen, sino que puedan convertirse en herramientas útiles para el especialista y contribuir a mejorar el seguimiento de las personas con enfermedades reumáticas.