La Fundación Jiménez Díaz pone el foco en el impacto de los contaminantes químicos en la salud en términos hormonales, de fertilidad, obesidad y determinados cánceres

La Fundación Jiménez Díaz pone el foco en el impacto de los contaminantes químicos en la salud en términos hormonales, de fertilidad, obesidad y determinados cánceres

De izda. a dcha, el Dr. J. Arcos, A. Terradillos, A. Herráiz y N. Olea, en el inicio de la jornadaDe izda. a dcha, el Dr. J. Arcos, A. Terradillos, A. Herráiz y N. Olea, en el inicio de la jornada
11 de mayo de 2026
Hospital Universitario Fundación Jiménez Díazes/red-centros/hospital-universitario-fundacion-jimenez-diaz
  • El encuentro, moderado por la periodista Ana Terradillos, ha reunido a profesionales sanitarios y asistentes interesados en comprender cómo determinadas exposiciones ambientales forman parte de la vida cotidiana y en profundizar sobre la evidencia científica existente en este ámbito

El Hospital Universitario Fundación Jiménez DíazEste enlace se abrirá en una ventana nueva ha celebrado una jornada dedicada a analizar el impacto de los plásticos y de los contaminantes químicos presentes en el entorno cotidiano sobre la salud humana de la mano del Dr. Nicolás Olea, catedrático de la Universidad de Granada y uno de los referentes internacionales en el estudio de los disruptores endocrinos y la relación entre medioambiente y enfermedad. Autor de más de 300 publicaciones científicas y de varios libros divulgativos sobre contaminación ambiental y salud, el investigador lleva décadas estudiando la exposición humana a compuestos químicos con actividad hormonal y trasladando ese conocimiento científico al ámbito divulgativo.

La sesión, moderada por la periodista Ana Terradillos, ha reunido a profesionales sanitarios, pacientes y asistentes interesados en comprender cómo sustancias presentes en envases, cosméticos, textiles, utensilios de cocina o productos de limpieza forman parte de la exposición diaria de la población. Durante el encuentro, se ha abordado cómo determinados compuestos químicos pueden interferir en el sistema hormonal, especialmente durante etapas sensibles como el embarazo, la infancia o la pubertad.

Un encuentro para acercar la ciencia a la ciudadanía

La jornada ha sido inaugurada por el Dr. Javier Arcos, gerente de la Fundación Jiménez Díaz, quien ha destacado la importancia de impulsar espacios de reflexión sobre cuestiones con impacto directo en la salud pública, y la clara apuesta del hospital madrileño en este sentido. Además, ha celebrado que el Dr. Olea haya mantenido también distintos encuentros con profesionales y jefes de servicio del hospital para compartir conocimiento sobre cómo estas cuestiones empiezan a incorporarse cada vez más a la práctica clínica.

Por su parte, Aurora Herráiz, directora de Responsabilidad Social Corporativa, ha destacado el compromiso del centro hospitalario con la divulgación científica y con la necesidad de acercar a la ciudadanía debates relacionados con salud y medioambiente.

En esta línea, Terradillos ha contextualizado la creciente preocupación social sobre la contaminación química y cómo muchas de estas dudas nacen de productos cotidianos presentes en la rutina diaria. "Hablamos constantemente de alimentación saludable, de ejercicio físico o de prevención, pero quizá todavía sabemos poco sobre algo tan cotidiano como los productos que utilizamos cada día y cómo pueden influir en nuestra salud", ha señalado al inicio de la conversación.

Décadas de investigación sobre disruptores endocrinos

A lo largo de la jornada, el Dr. Nicolás Olea ha explicado que actualmente existen miles de compuestos sintéticos con actividad hormonal presentes en el entorno y que la investigación científica estudia su posible relación con alteraciones metabólicas, problemas de fertilidad, enfermedades tiroideas o determinados tumores hormonodependientes. "Las hormonas son mensajeros químicos esenciales para el organismo y muchos de estos compuestos pueden interferir en señales extremadamente delicadas, especialmente durante las primeras etapas del desarrollo", ha señalado.

Durante la conversación, el investigador ha incidido también en cómo determinadas patologías aparecen actualmente a edades más tempranas y sobre la importancia de estudiar el impacto de las exposiciones ambientales acumuladas desde etapas precoces de la vida.

Asimismo, ha insistido en el llamado "efecto cóctel", derivado de la exposición simultánea a múltiples sustancias presentes en alimentos, cosméticos, textiles, aire interior o envases. "La gran dificultad es que no estamos expuestos a una sola sustancia, sino a mezclas complejas cuyo efecto acumulado seguimos investigando", ha afirmado.

Cambios en los patrones de enfermedad y fertilidad

Uno de los ejes centrales de la jornada ha girado en torno a los cambios observados en determinados patrones de enfermedad durante las últimas décadas. El Dr. Olea ha explicado que distintos estudios epidemiológicos internacionales muestran que algunas patologías aparecen actualmente a edades más tempranas y ha señalado que "durante mucho tiempo asociábamos estas enfermedades casi exclusivamente al envejecimiento, pero hoy vemos situaciones distintas", lo que obliga también a analizar el entorno y las exposiciones acumuladas desde etapas muy precoces de la vida, como el embarazo o la infancia. En este contexto, el investigador ha recordado el aumento de determinados cánceres hormonodependientes diagnosticados en mujeres más jóvenes que hace varias décadas.

La fertilidad ha ocupado también una parte importante de la conversación. A este respecto, el experto ha abordado el descenso progresivo del recuento espermático descrito en investigaciones internacionales y el aumento de situaciones como la baja reserva ovárica, la endometriosis o el recurso a técnicas de reproducción asistida. Además, ha explicado cómo algunos estudios realizados en mujeres con cáncer de mama observaron que la maternidad temprana y la lactancia prolongada parecían ejercer un efecto protector, algo que posteriormente relacionaron con la capacidad del embarazo y la lactancia para eliminar parte de los contaminantes persistentes acumulados durante años en el tejido graso.

En este contexto, el catedrático también ha reflexionado sobre cómo la maternidad cada vez más tardía modifica los patrones de exposición ambiental y sobre la creciente investigación en torno a la posible relación entre determinadas exposiciones tempranas y alteraciones del neurodesarrollo, como problemas de atención e hiperactividad en la infancia.

Del laboratorio a los hábitos cotidianos

Durante la conversación, el Dr. Olea también ha recordado uno de los hallazgos que marcó el inicio de sus investigaciones, cuando su equipo detectó que determinados recipientes de plástico utilizados en laboratorio liberaban sustancias con actividad estrogénica. "El plástico dejó de considerarse un material completamente inerte y empezamos a identificar compuestos capaces de comportarse como hormonas", ha explicado.

La sesión ha concluido con un debate con los asistentes abordando medidas orientadas a reducir la exposición ambiental en el día a día, como priorizar materiales más inertes como el vidrio o el acero inoxidable, evitar reutilizar plásticos sometidos a calor, ventilar las viviendas o reducir textiles sintéticos. También se ha debatido sobre cosméticos, filtros solares y productos de higiene personal, poniendo el foco en la importancia de seguir investigando y avanzar hacia modelos de prevención basados en la evidencia científica.

Con iniciativas como esta, la Fundación Jiménez Díaz refuerza su compromiso con la divulgación científica y con la creación de espacios de diálogo entre investigadores, profesionales sanitarios y ciudadanía en torno a algunos de los principales retos actuales de salud pública.

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