Más allá de la dieta y el ejercicio, los hábitos que de verdad influyen en la salud a largo plazo

Más allá de la dieta y el ejercicio, los hábitos que de verdad influyen en la salud a largo plazo

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6 de mayo de 2026
Hospital Universitari General de Catalunyaes/red-centros/hospital-universitari-general-catalunya
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Cada 7 de abril, el Día Mundial de la Salud invita a reflexionar sobre la importancia de cuidar la salud y de hacerlo con una mirada amplia, sostenida y realista. Más allá de respuestas puntuales o de objetivos concretos, la prevención se construye en gran medida a través de hábitos cotidianos que, mantenidos en el tiempo, ayudan a proteger el bienestar y a reducir el riesgo de enfermedades.

En ese cuidado a largo plazo, la alimentación equilibrada y la actividad física siguen siendo fundamentales, pero no son los únicos factores que influyen. Dormir bien, reducir el sedentarismo, gestionar el estrés, evitar la automedicación o mantener revisiones periódicas son aspectos que muchas veces quedan en segundo plano y que, sin embargo, tienen un impacto claro en la salud.

"Muchas veces se asocia la salud únicamente a comer bien o hacer ejercicio, pero hay otros factores igual de importantes que pasan más desapercibidos en el día a día. La prevención real se construye sobre un conjunto de hábitos mantenidos en el tiempo, no sobre medidas aisladas", señala el Dr. Iurii Meshcheriakov, Facultativo adscrito al servicio de Medicina Interna del Hospital Universitari General de Catalunya.


Habitos cotidianos que marcan la diferencia

Cuando hablamos de prevención, la alimentación equilibrada y la actividad física siguen ocupando un lugar central, pero no son los únicos hábitos que influyen en la salud. El descanso, el tiempo sedentario acumulado, el estrés mantenido, la automedicación o el entorno emocional también condicionan el bienestar y pueden tener un impacto relevante cuando se sostienen en el tiempo.

Por eso, cuidar la salud a largo plazo exige mirar el conjunto del estilo de vida y no solo los factores más evidentes. Hay decisiones diarias que no siempre se asocian de forma inmediata con la prevención, pero que pueden tener un efecto relevante cuando se mantienen en el tiempo.

  • Mantener una alimentación equilibrada, basada en un patrón de dieta mediterránea, sigue siendo uno de los hábitos con más impacto en la salud a largo plazo. Priorizar frutas, verduras, legumbres, pescado, frutos secos, aceite de oliva y alimentos frescos, y reducir el consumo habitual de ultraprocesados, azúcares y grasas poco saludables, contribuye a prevenir problemas cardiovasculares, metabólicos y digestivos.

  • Dormir bien (al menos 7-8 horas por noche) y descansar de forma suficiente es otro de los pilares que a menudo se infravaloran. La falta de sueño o un descanso de mala calidad no solo aumenta el cansancio, sino que también puede alterar el metabolismo, incrementar la resistencia a la insulina, afectar a las hormonas reguladoras del apetito y comprometer el sistema inmunológico.

  • Reducir el tiempo sedentario es otro aspecto clave. No basta con hacer ejercicio una hora al día si el resto de la jornada transcurre sentado. Se ha observado que más de 10 horas diarias de sedentarismo se asocian con mayor riesgo cardiovascular y mortalidad, incluso en personas físicamente activas. Permanecer muchas horas seguidas sin moverse se relaciona con un peor control metabólico y con un mayor impacto sobre la salud general, incluso en personas activas.

  • Aprender a manejar el estrés mantenido también forma parte de la prevención. Vivir de forma continuada en un estado de activación o sobrecarga puede influir en el descanso, en la tensión arterial, en la alimentación, en la adherencia a los tratamientos y en la capacidad de sostener rutinas saludables. A nivel fisiológico, el estrés crónico activa mecanismos neuroendocrinos que favorecen la hipertensión, la inflamación y el aumento del riesgo cardiovascular

  • Evitar la automedicación y consultar antes de iniciar o mantener ciertos fármacos por cuenta propia es otra medida básica de autocuidado. Muchas veces se tiende a banalizar el uso de analgésicos, antiinflamatorios o complementos / suplementos vitamínicos sin tener en cuenta sus efectos, interacciones o el riesgo de enmascarar síntomas que conviene valorar.

Y, junto a todo ello, cuidar el entorno emocional y social también importa. La salud no depende solo de cifras o analíticas, sino también de la estabilidad de las rutinas, del apoyo del entorno y de la capacidad para mantener hábitos sostenibles en el tiempo.

"No basta con cumplir recomendaciones puntuales. Es importante analizar el conjunto del estilo de vida, porque es ahí donde realmente se identifican los factores que pueden estar condicionando la salud a largo plazo", afirma el especialista.


Prevenir también es revisar y detectar a tiempo

La prevención no consiste solo en evitar riesgos, sino también en reconocerlos antes de que den lugar a una enfermedad. Por eso, el seguimiento médico periódico sigue teniendo un papel importante, especialmente cuando existen antecedentes familiares, factores de riesgo o síntomas que se repiten aunque parezcan menores.

Las revisiones permiten detectar cambios que pueden pasar desapercibidos en la vida diaria, ajustar las recomendaciones a cada persona y acompañar decisiones relacionadas con el sueño, el peso, la tensión arterial, el control metabólico o la necesidad de introducir cambios en los hábitos. También ayudan a evitar la automedicación y a resolver dudas con criterio clínico.

Desde Medicina Interna, este abordaje se realiza con una visión global del paciente, teniendo en cuenta no solo un síntoma o un resultado puntual, sino el conjunto de factores que pueden influir en su evolución y en su estado de salud.

"El seguimiento no solo sirve para controlar enfermedades, sino también para adelantarse a ellas. Nos permite identificar riesgos, ajustar recomendaciones y acompañar al paciente en decisiones cotidianas que tienen un impacto real en su salud", concluye el doctor del Hospital Universitari General de Catalunya.

En el Día Mundial de la Salud, el Hospital Universitari General de Catalunya pone el foco en la importancia de cuidar la salud a diario mediante hábitos de vida saludables y una prevención activa, esenciales para reducir riesgos y ganar salud a largo plazo.

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