Boca-mano-pie: qué es y por qué se dispara en verano
Una infección vírica leve pero muy contagiosa que afecta sobre todo a los niños pequeños

El boca-mano-pie es una infección vírica leve y muy contagiosa que afecta sobre todo a los niños menores de 5 años. La provocan virus de la familia de los enterovirus, con el Coxsackie A16 como responsable más habitual. Suele presentarse en brotes y, aunque puede darse durante todo el año, tiene su pico en los meses cálidos. "Aunque puede aparecer en cualquier época, vemos muchos más casos en verano y a comienzos del otoño", explica la Dra. Luciana Blatz, especialista en pediatría en el Hospital Universitari Quirónsalud Badalona.
¿Por qué aparece especialmente en verano?
Aunque puede diagnosticarse durante todo el año, los casos suelen aumentar en verano y principios de otoño. Esto se debe a la combinación de varios factores:
- Mayor contacto entre niños en piscinas, campamentos y parques.
- Incremento de las actividades compartidas y del intercambio de juguetes u objetos.
- Mayor circulación de los enterovirus durante esta época del año.
"El verano favorece la transmisión porque los niños pasan más tiempo conviviendo y compartiendo espacios de ocio, lo que facilita la propagación del virus", señala la profesional.
¿Qué síntomas produce?
Los primeros síntomas aparecen unos días después del contagio y suelen ser leves:
- Fiebre y malestar parecidos a los de una gripe, con dolor de garganta y pérdida de apetito.
- Llagas en la boca: pequeñas aftas dolorosas que dificultan comer y hacen que el niño prefiera líquidos y purés fríos.
- Erupción en la piel: manchas rojas o ampollas en las palmas de las manos y las plantas de los pies, y a veces en glúteos, piernas o brazos. No suele picar.
Conviene fijarse bien, porque "en ocasiones las ronchitas pueden confundirse con picaduras de insectos", advierte la doctora.
¿Cómo se contagia?
La enfermedad se transmite con facilidad mediante el contacto con las gotas respiratorias que se expulsan al toser o estornudar, contacto directo con la saliva, el líquido de las vesículas o las heces de una persona infectada. Por este motivo, es habitual que aparezcan pequeños brotes en escuelas infantiles o campamentos de verano.
Para reducir el riesgo de contagio es recomendable:
- Lavarse las manos con frecuencia, especialmente después de cambiar pañales.
- No compartir vasos, cubiertos, toallas o chupetes.
- Limpiar y desinfectar los juguetes y superficies de uso común.
- Evitar, en la medida de lo posible, el contacto con otros niños mientras exista fiebre.
¿Existe tratamiento?
No existe un tratamiento específico para eliminar el virus. El manejo consiste en aliviar los síntomas, controlar la fiebre y mantener una correcta hidratación, especialmente cuando las lesiones bucales dificultan la ingesta.
"Los antibióticos no son eficaces frente a esta enfermedad porque está causada por un virus. Lo más importante es controlar los síntomas y vigilar que el niño se mantenga bien hidratado", recuerda la pediatra.
En la mayoría de los casos, la recuperación se produce de forma completa en entre siete y diez días, sin dejar secuelas.
¿Cuándo es recomendable acudir al pediatra?
Aunque suele tratarse de una enfermedad leve, conviene consultar con un profesional sanitario si el niño presenta:
- Fiebre alta que no cede o se prolonga varios días.
- Dificultad importante para beber líquidos.
- Signos de deshidratación, como labios secos, disminución de la orina o decaimiento.
- Somnolencia excesiva o empeoramiento del estado general.
"Una valoración médica permitirá confirmar el diagnóstico y descartar posibles complicaciones, que son poco frecuentes." Afirma la especialista.
¿Qué dudas son las más frecuentes tras el diagnóstico?
- El periodo de aislamiento escolar/ guardería: se espera a que esté 24 h sin fiebre y en buen estado general, tolerando actividad y dieta habitual. No hace falta esperar que desaparezcan las lesiones.
- Posibilidad de transmisión a adultos: si, pero en ellos, la mayoría de las infecciones son asintomáticas y leves.
- ¿Se pueden volver a contagiar?: si, debido a que está causada por distintos enterovirus, haber pasado una infección genera inmunidad principalmente frente al virus concreto, pero no protege completamente frente a las demás.
"Es una infección muy común y de buen pronóstico: conociendo estas pautas, las familias pueden manejarla con tranquilidad", concluye la Dra. Blatz.






