Los cinco errores más comunes que causan lesiones en el baloncesto

Los cinco errores más comunes que causan lesiones en el baloncesto

cinco-errores-comunes-causan-lesiones-baloncestocinco-errores-comunes-causan-lesiones-baloncesto
18 de febrero de 2026
Hospital Quirónsalud Badalonaes/red-centros/hospital-quironsalud-badalona

El baloncesto es uno de los deportes más practicados en nuestro país, tanto a nivel amateur como profesional. Sin embargo, también es una disciplina con una elevada incidencia de lesiones musculoesqueléticas debido a los saltos repetidos, los cambios bruscos de dirección y el contacto físico constante. Un riesgo que se hace aún más evidente en competiciones como la Copa del Rey, que arranca mañana y de la que Quirónsalud es Proveedor Médico Oficial.

Según explica el Dr. Gonzalo Samitier, especialista en Traumatología y Cirugía Ortopédica en el Hospital Quirónsalud Badalona, "en el deporte profesional no es frecuente caer en estos errores, pero en el baloncesto amateur y recreacional muchas de las lesiones podrían evitarse con una preparación física más constante, una mejor técnica y un adecuado control de los tiempos de recuperación". A continuación, repasamos los cinco fallos más frecuentes que el equipo del Servicio de Traumatología observa en consulta:


1. No realizar un calentamiento adecuado

Uno de los errores más habituales es empezar a entrenar o competir sin preparar correctamente el cuerpo. El calentamiento no solo aumenta la temperatura muscular, sino que mejora la movilidad articular y activa el sistema neuromuscular. Su ausencia incrementa el riesgo de roturas fibrilares, esguinces de tobillo —la lesión más común en el baloncesto— y patología tendinosa.

"En consulta vemos con frecuencia roturas musculares que podrían haberse evitado con 10 o 15 minutos de activación progresiva. El cuerpo necesita una transición entre el reposo y la máxima exigencia", señala el Dr. Samitier.

Un buen calentamiento debe incluir movilidad articular, activación muscular específica y ejercicios dinámicos adaptados a la intensidad posterior.


2. Descuidar la técnica de salto y aterrizaje

El baloncesto implica decenas de saltos por partido. Aterrizar con una mala alineación de rodillas o tobillos aumenta considerablemente el riesgo de lesiones como el esguince de tobillo o la rotura del ligamento cruzado anterior (LCA).

"Un aterrizaje con la rodilla en valgo —es decir, hacia dentro— genera una tensión muy elevada sobre el ligamento cruzado anterior. Este tipo de lesión es especialmente frecuente en jugadores jóvenes y en el deporte femenino", explica el traumatólogo del Hospital Quirónsalud Badalona, Proveedor Médico Oficial del Club Joventut Badalona.

Trabajar la propiocepción, el equilibrio y la fuerza del core reduce significativamente estos riesgos. La prevención neuromuscular es clave, especialmente en categorías formativas, ya que las lesiones de rodilla pueden acarrear consecuencias importantes que requieren cirugía y largos periodos de rehabilitación.


3. No respetar los tiempos de descanso

El sobreentrenamiento y la falta de recuperación favorecen la aparición de lesiones por sobrecarga, como la tendinopatía rotuliana —conocida como "rodilla del saltador"— o la fascitis plantar. Este sobreuso también puede provocar fracturas por estrés y dolor lumbar mecánico, especialmente en jugadores de mayor altura.

El descanso forma parte del entrenamiento. Dormir poco, encadenar partidos sin una recuperación adecuada o no tratar a tiempo pequeñas molestias son factores que aumentan el riesgo de lesiones crónicas.

Los niños y los deportistas en crecimiento están especialmente expuestos a lesiones por sobrecarga en zonas con cartílago de crecimiento y en las inserciones tendinosas. No suelen ser lesiones graves, pero a menudo obligan a detener la práctica deportiva durante varios meses si se ignoran los signos de alarma.

El Dr. Samitier indica que "muchos jugadores ignoran el dolor hasta que se convierte en una lesión más grave que obliga a un periodo de reposo mucho más prolongado. El dolor persistente es una señal de alarma, no una molestia menor. Escuchar al cuerpo y consultar ante molestias mantenidas puede evitar problemas mayores".


4. No trabajar la fuerza de forma específica

Muchos jugadores se centran exclusivamente en la técnica y el juego y dejan en segundo plano el entrenamiento de fuerza. Sin una musculatura adecuada, las articulaciones soportan una mayor carga.

El fortalecimiento de cuádriceps e isquiotibiales, glúteos, core y musculatura estabilizadora del tobillo es fundamental para proteger las rodillas y los tobillos del jugador de baloncesto.

El tren superior también es una parte importante a reforzar en este deporte. Con frecuencia vemos lesiones articulares y patología del manguito rotador que, en algunos casos, requieren tratamiento quirúrgico.

"La fuerza no solo mejora el rendimiento; es una herramienta de prevención. Un músculo fuerte absorbe mejor el impacto y protege las estructuras articulares", subraya el especialista.


5. Utilizar calzado inadecuado o desgastado

El calzado es el único punto de contacto con la pista. Una suela desgastada o una zapatilla sin la sujeción adecuada puede favorecer resbalones y torceduras. Es importante elegir un modelo adaptado al tipo de pie y a la superficie de juego, además de renovarlo cuando pierda capacidad de amortiguación o estabilidad.


La prevención: la mejor estrategia

Aunque es imposible eliminar el riesgo de lesión por completo, muchas de las lesiones en baloncesto pueden prevenirse mediante una adecuada preparación física, una correcta técnica y la supervisión médica cuando sea necesario.

Como concluye el Dr. Gonzalo Samitier, "nuestro objetivo no es solo tratar lesiones, sino evitarlas. La educación en prevención es una de las herramientas más poderosas que tenemos en traumatología deportiva".


Contenidos de salud

Contenidos de salud

Conoce tu salud desde todas las perspectivas