Dermatitis atópica: una alteración cutánea frecuente con soluciones eficaces para mejorar la calidad de vida

Dermatitis atópica: una alteración cutánea frecuente con soluciones eficaces para mejorar la calidad de vida

Dermatitis atópicaDermatitis atópica
13 de febrero de 2026
Hospital Universitari Sagrat Cores/red-centros/hospital-universitari-sagrat-cor

La dermatitis atópica es una enfermedad inflamatoria crónica de la piel que provoca enrojecimiento, picor, descamación y brotes recurrentes. Su origen está relacionado con una barrera cutánea alterada, factores genéticos y elementos ambientales como el uso de jabones agresivos, el clima seco o la exposición a ácaros.

La Dra. Montse Salleras, jefa del Servicio de Dermatología del Hospital Universitari Sagrat Cor, explica que, aunque es más común en la infancia, puede manifestarse a cualquier edad. Sus síntomas varían desde una sequedad leve de la piel hasta un prurito intenso, especialmente nocturno, pasando por placas rojas, piel engrosada, agrietada o escamosa. En algunos casos aparecen pequeñas lesiones que supuran y forman costras tras el rascado, lo que sugiere infección secundaria.


Cómo reducir los efectos de la dermatitis atópica

Un adecuado cuidado diario puede marcar la diferencia en el control de los síntomas. La especialista destaca las siguientes recomendaciones:


Hidratación y cuidado diario

  • Aplicar cremas o lociones hidratantes dos veces al día para mantener la piel nutrida.

  • Utilizar productos suaves, sin perfumes, que no resequen la piel.

  • Aplicar la hidratación tras la ducha, cuando la piel está húmeda y la absorción es mayor.


Higiene adaptada a la piel sensible

  • Limitar duchas y baños a unos 10 minutos, con agua tibia.

  • Evitar frotar la piel; secarla con toques suaves utilizando una toalla blanda.

  • Usar geles de baño suaves y específicos para piel seca o atópica.

  • Ducharse justo después de salir de la piscina para retirar posibles irritantes químicos.


Elección adecuada de la ropa

  • Priorizar prendas de algodón o lino, que permiten la transpiración y reducen la irritación.

  • Evitar lana y tejidos sintéticos, que pueden provocar más picor.

  • Lavar la ropa antes del primer uso y evitar suavizantes.


Control de factores desencadenantes

  • Reducir el estrés, ya que puede agravar los brotes.

  • Evitar ambientes excesivamente secos y cambios bruscos de temperatura.

  • Tomar el sol con moderación puede mejorar los síntomas, siempre que no genere sudoración excesiva.


Cuándo consultar con el dermatólogo

Aunque la mayoría de los pacientes puede mejorar con cuidados domiciliarios, la Dra. Salleras insiste en acudir a consulta si:

  • Los síntomas no mejoran con hidratación y medidas básicas.

  • Se observa un empeoramiento progresivo.

  • Aparecen signos de infección (supuración, costras, aumento del picor o del enrojecimiento).

Un seguimiento dermatológico permite valorar tratamientos específicos —como corticoides tópicos, inmunomoduladores o antibióticos si existe sobreinfección— y adaptar el manejo de la enfermedad para reducir los brotes y mejorar la calidad de vida.


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