Entrenar sí, pero con seguridad: claves para prevenir sobrecargas, esguinces y otras lesiones frecuentes

Entrenar sí, pero con seguridad: claves para prevenir sobrecargas, esguinces y otras lesiones frecuentes

LESIONES DEPORTIVAS. HQSVLESIONES DEPORTIVAS. HQSV
3 de junio de 2026
Hospital Quirónsalud del Vallèses/red-centros/hospital-quironsalud-valles
Traumatología y Cirugía Ortopédicaes/especialidades/traumatologia-y-cirugia-ortopedica

La práctica habitual de ejercicio físico aporta beneficios claros para la salud, tanto a nivel físico como mental. Ayuda a mejorar la capacidad cardiovascular, la fuerza, la movilidad y el bienestar general, y también puede contribuir a reducir el impacto del estrés o de la ansiedad. Sin embargo, para que el deporte cumpla realmente esa función positiva, también es importante practicarlo con criterio y teniendo en cuenta ciertos factores de prevención.

Y es que, aunque el ejercicio sea saludable, no está exento de riesgos. Las sobrecargas, los esguinces, las tendinopatías o las lesiones musculares son algunos de los problemas más frecuentes, tanto en personas que practican deporte de forma habitual como en quienes se inician o retoman la actividad física después de un tiempo.

"Para poder disfrutar de los beneficios del ejercicio, también es importante prestar atención a la prevención. Muchas lesiones deportivas se pueden evitar si se entrena de forma adecuada y se respetan ciertos principios básicos", explica el Dr. Isidor Marchan, jefe del Servicio de Cirugía Ortopédica y Traumatología del Hospital Quirónsalud del Vallès.


Lesiones frecuentes que conviene conocer

Una "lesión deportiva" es cualquier daño físico o molestia musculoesquelética que ocurre durante la práctica de ejercicio, deporte o actividad física, ya sea de manera profesional o amateur.

Estas lesiones pueden ser de dos tipos. Por un lado, están las lesiones agudas. Este tipo de patologías son repentinas, es decir, ocurren de manera súbdita. Y, por otro lado, están las lesiones crónicas. Estas son las lesiones que aparecen con el tiempo debido a la repetición excesiva de un movimiento de una zona del cuerpo concreta.

Entre las más habituales se encuentran las lesiones musculares, como contracturas, distensiones, roturas fibrilares o contusiones; las lesiones articulares, como esguinces, capsulitis o afectación del cartílago; y las lesiones tendinosas, que suelen estar relacionadas con movimientos repetitivos o con un exceso de carga y pueden ir desde una inflamación o degeneración del tendón hasta una rotura parcial o completa.


La mejor lesión es la que nunca ocurre

Una parte importante de las lesiones deportivas puede prevenirse si se prepara bien el cuerpo antes del esfuerzo y se adapta la práctica deportiva a las condiciones de cada persona. El calentamiento previo sigue siendo una de las medidas más importantes, ya que ayuda a preparar los músculos y las articulaciones para el ejercicio y favorece una mejor movilidad desde el inicio.

A esto se suma la importancia de una técnica adecuada, especialmente en deportes repetitivos o de impacto, donde una mala ejecución puede acabar provocando sobrecargas o lesiones por repetición. También influyen el uso de material apropiado, una buena condición física de base, una hidratación correcta, una alimentación equilibrada y una progresión razonable en la intensidad del ejercicio.

El trabajo de movilidad y flexibilidad también puede desempeñar un papel útil, especialmente en personas con rigidez, antecedentes de lesión o prácticas deportivas que exigen gestos repetidos.


¿Qué hacer cuando aparece una lesión?

Cuando aparece dolor, inflamación o una limitación clara durante o después del ejercicio, lo importante es no forzar y valorar bien qué está ocurriendo. Seguir entrenando con dolor o intentar "compensar" una molestia puede empeorar la lesión y alargar la recuperación.

En las lesiones leves, puede ser suficiente reducir la carga, parar temporalmente la actividad y observar la evolución. Sin embargo, si el dolor es intenso, aparece inestabilidad, hay inflamación importante, dificultad para apoyar, pérdida de fuerza o limitación funcional, conviene consultar con un especialista para valorar el alcance de la lesión y orientar el tratamiento más adecuado.

"Uno de los errores más frecuentes que nos encontramos en consulta, es que hay muchos pacientes que tienden a restar importancia a una molestia inicial y seguir entrenando por encima del dolor. Escuchar esa primera señal y valorarla a tiempo puede evitar lesiones más importantes y recuperaciones más largas", advierte el Dr. Marchan.


Señales para consultar con un especialista

No todas las molestias deportivas requieren la misma atención, pero hay situaciones en las que conviene no esperar. Entre ellas están el dolor que no mejora con el reposo, la inflamación persistente, la sensación de inestabilidad articular, el chasquido acompañado de dolor, la imposibilidad de mover con normalidad una articulación o la pérdida de fuerza en una extremidad.

También merece valoración una lesión que se repite en la misma zona o una molestia que reaparece cada vez que se retoma el ejercicio, porque puede indicar que el problema no se ha resuelto del todo o que existe un factor mecánico que conviene corregir.

"El objetivo no es solo tratar una lesión cuando aparece, sino evitar que se cronifique o condicione la práctica deportiva a medio plazo. Por eso, cuando una molestia persiste, se repite o limita claramente la actividad, conviene revisarla", concluye el jefe de Servicio del área de Traumatología.

Contenidos de salud

Contenidos de salud

Conoce tu salud desde todas las perspectivas