Golpe en la cabeza en niños: cuándo preocuparse y cuándo acudir a urgencias

Con la llegada del buen tiempo aumentan las actividades al aire libre, el deporte, las caídas en bicicleta o patinete y, con ello, los golpes en la cabeza en niños. Aunque la mayoría de estos traumatismos craneoencefálicos son leves y no tienen consecuencias, es importante saber reconocer cuándo requieren vigilancia y cuándo es necesario acudir a urgencias.
La Dra. Puerta, neurocirujana pediátrica del Hospital Universitari Dexeus, explica que "en la infancia la mayoría de los golpes en la cabeza no son graves, pero la observación durante las primeras horas es clave para detectar de forma precoz los signos de alarma".
El traumatismo craneoencefálico (TCE) se produce tras un impacto en la cabeza. En niños suele estar relacionado con caídas, juegos, actividades deportivas o el uso de bicicletas y patinetes. En la mayoría de los casos se trata de lesiones leves que solo requieren observación y reposo, aunque en determinadas situaciones pueden existir lesiones intracraneales que necesitan valoración médica.
Tras un golpe, es habitual que el niño presente síntomas leves y transitorios como dolor de cabeza, mareo, náuseas, cansancio, irritabilidad o sensibilidad a la luz o al ruido. En general, estos síntomas mejoran en las primeras 24–48 horas. En bebés y niños pequeños pueden manifestarse de forma menos específica, con irritabilidad persistente, rechazo del alimento o alteraciones del sueño.
En la mayoría de los casos no es necesario realizar pruebas de imagen. La valoración clínica y la exploración neurológica son fundamentales para decidir el manejo. Solo en casos seleccionados, cuando existe sospecha de lesión intracraneal, el especialista puede indicar una prueba como la tomografía computarizada (TAC).
Sin embargo, hay situaciones en las que es importante acudir a urgencias de forma inmediata. Entre los principales signos de alarma se encuentran:
- La pérdida de conciencia, aunque haya sido breve.
- Los vómitos repetidos.
- El dolor de cabeza intenso o progresivo.
- La somnolencia excesiva o dificultad para despertar al niño.
- Las convulsiones.
- Las alteraciones en la visión.
- El habla o la marcha, los cambios importantes de comportamiento.
- La salida de sangre o líquido por nariz u oídos tras el golpe.
- En lactantes, destacan especialmente la somnolencia marcada, la irritabilidad persistente y el rechazo del alimento.
Si el niño ha sido valorado y puede continuar la recuperación en casa, durante las primeras 24–48 horas se recomienda una observación cercana, favorecer el descanso y evitar la actividad física intensa o los juegos bruscos. También es aconsejable reducir el uso de pantallas en los primeros días. El reposo debe ser relativo: el niño puede hacer vida tranquila en casa, pero evitando esfuerzos o situaciones de riesgo.
La prevención es fundamental en este tipo de lesiones. El uso del casco en bicicletas y patinetes reduce de forma significativa el riesgo de traumatismos graves. Para que sea eficaz debe estar homologado, ajustarse correctamente, cubrir la frente y quedar bien sujeto bajo la barbilla. Además, si ha sufrido un impacto importante, debe sustituirse, aunque aparentemente no presente daños.
En palabras de la Dra. Puerta, "la mayoría de los golpes en la cabeza en niños son leves y evolucionan favorablemente, pero una buena observación en casa y la identificación precoz de los signos de alarma son esenciales para garantizar una atención adecuada y segura".





