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El ictus es una emergencia médica que se produce cuando se interrumpe el flujo de sangre hacia una parte del cerebro o se rompe un vaso sanguíneo cerebral. Reconocer sus síntomas y actuar con rapidez es fundamental para reducir el riesgo de secuelas.

Aunque es más frecuente en personas mayores, también puede afectar a jóvenes, tanto hombres como mujeres. Con motivo del Día Mundial del Ictus, el 29 de octubre, repasamos las principales señales de alarma, cómo actuar ante una sospecha y qué avances existen en su tratamiento.


Cómo reconocer un ictus: principales síntomas

Los síntomas de un ictus suelen aparecer de forma repentina. Entre las señales de alerta más habituales se encuentran:

  • Pérdida de fuerza o sensibilidad en un lado de la cara, un brazo o una pierna.

  • Dificultad para hablar o comprender lo que dicen otras personas.

  • Pérdida repentina de visión en uno o ambos ojos.

  • Problemas bruscos de equilibrio, coordinación o movilidad.

  • Dolor de cabeza muy intenso y repentino, sin causa aparente.

Una forma sencilla de identificar algunas de estas señales es pedir a la persona que sonría, levante ambos brazos y diga una frase. Si presenta dificultades repentinas para realizar alguna de estas acciones, podría estar sufriendo un ictus.

¿Los síntomas del ictus son diferentes en las mujeres?

Las principales señales de alarma son similares en hombres y mujeres. Sin embargo, existen diferencias en algunos factores de riesgo relacionados con la salud hormonal y reproductiva femenina, como el embarazo o determinadas circunstancias asociadas a los anticonceptivos hormonales.

Por ello, es importante reconocer los síntomas independientemente del sexo y no restar importancia a su aparición.


Qué hacer si una persona está sufriendo un ictus

Ante cualquier sospecha de ictus, hay que llamar inmediatamente al 112. No se debe esperar a que los síntomas desaparezcan ni intentar llegar al hospital por medios propios si se puede solicitar asistencia de emergencias.

Es importante recordar cuándo comenzaron los síntomas y seguir las indicaciones de los profesionales sanitarios.

La rapidez de actuación es esencial, ya que determinados tratamientos solo pueden aplicarse en ventanas de tiempo concretas.

Qué es un miniictus o accidente isquémico transitorio (AIT)

El accidente isquémico transitorio (AIT) se produce cuando el flujo sanguíneo cerebral se interrumpe temporalmente y provoca síntomas similares a los de un ictus, pero que desaparecen espontáneamente.

Aunque las molestias duren apenas unos minutos, un AIT es una señal de alarma que requiere atención médica urgente, porque puede advertir de un mayor riesgo de sufrir un ictus posteriormente.


¿Los jóvenes también pueden sufrir un ictus?

Aunque el riesgo aumenta con la edad, los ictus también pueden producirse en adultos jóvenes.

Factores como la hipertensión, el tabaquismo, la diabetes, el colesterol elevado o el sedentarismo pueden contribuir a su aparición. En personas jóvenes también deben considerarse otras posibles causas, como determinadas alteraciones cardíacas o lesiones de las arterias cervicales.

Por ello, la edad no debe utilizarse como motivo para descartar un ictus cuando aparecen síntomas compatibles.


¿Es lo mismo un ictus que un infarto cerebral?

El término ictus engloba dos grandes tipos de accidentes cerebrovasculares:

  • Ictus isquémico: se produce cuando una arteria cerebral se obstruye y deja de llegar suficiente sangre a una zona del cerebro. También se conoce como infarto cerebral.

  • Ictus hemorrágico: aparece cuando se rompe un vaso sanguíneo y se produce una hemorragia cerebral.

Distinguirlos es fundamental porque requieren tratamientos diferentes. Para ello, los especialistas utilizan pruebas de imagen, como la tomografía computarizada (TC) o la resonancia magnética.


Tratamientos actuales del ictus: la importancia de actuar a tiempo

Los avances en neurología y neurorradiología intervencionista han ampliado las opciones terapéuticas para determinados pacientes.

Trombólisis y trombectomía mecánica

En el caso del ictus isquémico, existen dos tratamientos dirigidos a restablecer la circulación cerebral:

  • Trombólisis intravenosa: consiste en administrar medicamentos que ayudan a disolver el coágulo que obstruye la arteria.

  • Trombectomía mecánica: es un procedimiento endovascular que permite extraer el trombo mediante catéteres, especialmente cuando existe una obstrucción de una arteria cerebral de gran tamaño.

La elección depende de las características del ictus, los resultados de las pruebas diagnósticas y el tiempo transcurrido desde el inicio de los síntomas.

En el ictus hemorrágico, el tratamiento se orienta a controlar el sangrado y sus consecuencias, y puede requerir procedimientos especializados según cada caso.


Qué ocurre después de un ictus: recuperación y rehabilitación

La atención no termina con el tratamiento de urgencia. Tras un ictus, algunos pacientes pueden presentar dificultades de movilidad, lenguaje, memoria, deglución o alteraciones del estado de ánimo.

La neurorrehabilitación temprana, adaptada a las necesidades de cada persona, puede favorecer la recuperación funcional y mejorar su autonomía.

Además, es fundamental identificar la causa del ictus y controlar factores de riesgo como la hipertensión, la diabetes, el colesterol o determinadas enfermedades cardíacas para reducir las posibilidades de sufrir otro episodio.


Instituto de Neurociencias Teknon

El Instituto de Neurociencias Teknon, en Centro Médico Teknon, está especializado en el diagnóstico y tratamiento de enfermedades neurológicas y neuroquirúrgicas.

Su equipo ofrece un abordaje multidisciplinar y personalizado de las patologías del sistema nervioso, combinando experiencia clínica, pruebas diagnósticas y diferentes opciones terapéuticas para atender las necesidades de cada paciente.