Meningitis: qué es, cuáles son sus síntomas y cómo se diagnostica

La meningitis aparece cuando se inflaman las meninges, las membranas que recubren el cerebro y la médula espinal. En la mayoría de los casos, esta inflamación está relacionada con una infección que alcanza el sistema nervioso, aunque existen otras causas menos frecuentes.
"Ante un posible cuadro de meningitis, en el hospital no valoramos únicamente qué síntomas presenta el paciente, sino también cómo han aparecido, con qué rapidez están evolucionando y cuál es la gravedad del estado clínico del paciente", explica la Dra. Ágata León, jefa del Servicio de Medicina Interna del Hospital Universitari Sagrat Cor.
¿Existe un único tipo de meningitis?
La respuesta es que no. En nuestro país, de acuerdo con los datos de la Sociedad Española de Neurología (SEN), se diagnostican cada año aproximadamente 1.000 casos, y cerca del 90% están relacionados con infecciones víricas o bacterianas. La meningitis se puede clasificar según tres criterios principales: causa, curso temporal y perfil del líquido cefalorraquídeo.
Según la causa pueden ser:
MENINGITIS INFECCIOSAS
- Meningitis vírica. Es la más frecuente y, en muchos casos, presenta una evolución más leve y autolimitada.
- Meningitis bacteriana. Es menos habitual (5% de las meningitis), pero puede evolucionar rápidamente, presenta un riesgo elevado de muerte y complicaciones a largo plazo, por lo que ante su sospecha se requiere atención médica urgente, confirmar el diagnóstico y tratamiento antibiótico.
- Además, aunque su incidencia es menor, también puede haber meningitis por infecciones por hongos o parásitos.
MENINGITIS NO INFECCIOSAS.
Causas a considerar especialmente ante meningitis aséptica (con cultivos negativos y características determinadas en LCR). Como la neoplásica, autoinmune o farmacológica.
Según el curso temporal (aguda, subaguda, crónica o recurrente).
Según el perfil del LCR
¿Qué síntomas deben hacernos consultar?
Los primeros síntomas de una meningitis pueden ser inespecíficos (fiebre, malestar general) y confundirse con los que pueden producirse en muchas otras infecciones, lo que puede hacer que en un primer momento no se sospeche una meningitis. Sin embargo, la aparición de fiebre elevada, un dolor de cabeza intenso, distinto al habitual y rigidez de los músculos del cuello son las manifestaciones más características. También pueden aparecer náuseas y vómitos "en escopetazo", sensibilidad a la luz, confusión, somnolencia, dificultad para mantenerse despierto, manchas rojizas o violáceas en la piel que no desaparecen al presionarlas.
Ante la aparición de estos síntomas, debe buscarse atención médica urgente.
"Uno de los errores más frecuentes es esperar a que aparezcan todos los signos que asociamos a la meningitis. La ausencia de alguno de ellos no permite descartarla, especialmente si el paciente presenta un cambio importante respecto a su estado habitual o una evolución poco esperable para una infección común", señala la Dra. León.
En bebés y lactantes, las manifestaciones pueden ser menos específicas. La rigidez de nuca puede no estar presente y pueden observarse irritabilidad intensa, menor actividad, dificultad para despertarlos, rechazo del alimento, un llanto anormal o persistente.
¿Cómo se confirma y cuál es el tratamiento?
Ante la sospecha de una meningitis, el equipo médico necesita estudiar el líquido cefalorraquídeo mediante una punción lumbar. Esta prueba permite confirmar el diagnóstico y orientar su causa.
La elección del tratamiento inicial dependerá de las características del líquido cefalorraquídeo, la edad y determinados factores de riesgo del paciente (inmunosupresión, traumatismo, neurocirugía). La meningitis bacteriana requiere antibióticos de forma urgente. En muchas meningitis con líquido cefalorraquídeo de características víricas se pueden administrar antivirales según sospecha clínica individualizada
"El objetivo de las pruebas no es solo confirmar si existe una meningitis, sino conocer qué posible microorganismo la está causando y cómo está afectando a los distintos órganos de paciente. Esa información es la que permite orientar el tratamiento y el seguimiento de forma adecuada", concluye la jefa del Servicio de Medicina Interna del Hospital Universitari Sagrat Cor.





