Foto Día de la Menopausia webFoto Día de la Menopausia web

Cada vez se habla más de la menopausia, pero la mayor visibilidad de esta etapa no siempre va acompañada de información rigurosa. Las falsas creencias sobre los tratamientos, la normalización de síntomas que afectan a la calidad de vida y las recomendaciones sin suficiente respaldo científico pueden dificultar que muchas mujeres reciban la atención que necesitan, según afirma la doctora Laura Nieto, ginecóloga del Hospital Quirónsalud CórdobaEste enlace se abrirá en una ventana nueva, y experta en menopausia.

La doctora Nieto recuerda, con motivo del Día Mundial de la Menopausia, que se celebra el próximo domingo, la importancia de abordar esta etapa con una atención individualizada, basada en la evidencia científica y adaptada a las necesidades de cada mujer. La menopausia es una etapa natural de la vida, definida por el cese de la menstruación durante doce meses consecutivos, y se produce, de media, en torno a los 51 años. Dada la elevada esperanza de vida femenina en España, las mujeres pueden pasar entre el 30 y el 40 % de su vida en esta etapa, lo que refuerza la importancia de prestar atención tanto a sus síntomas como a sus implicaciones para la salud a largo plazo.

Este proceso se debe al agotamiento progresivo de los folículos ováricos y al consiguiente descenso de la producción de estrógenos y progesterona. Los cambios hormonales se manifiestan de manera diferente en cada mujer, por lo que la atención debe adaptarse a sus síntomas, antecedentes y necesidades, sin minimizar las molestias ni atribuir automáticamente cualquier problema a la menopausia.

"Que la menopausia sea un proceso natural no significa que las mujeres tengan que soportar síntomas que limitan su vida. Pedir ayuda permite conocer las opciones y decidir qué tratamiento encaja con las necesidades de cada una", señala la doctora Nieto.

La transición a la menopausia y los años posteriores constituyen un momento especialmente indicado para revisar el estado de salud y actuar sobre los factores de riesgo antes de que aparezcan complicaciones. Además de tratar síntomas como los sofocos, las alteraciones del sueño o las molestias vulvovaginales, la valoración médica permite revisar la presión arterial, el colesterol y la glucosa, así como evaluar la salud ósea según las características de cada paciente.

El ejercicio de fuerza, una alimentación equilibrada, el descanso adecuado y el abandono del tabaco son medidas importantes para proteger la salud cardiovascular, metabólica y muscular. Estas recomendaciones benefician a todas las mujeres, con independencia de que necesiten o puedan recibir terapia hormonal.

La menopausia también puede adelantarse y dar lugar a una insuficiencia ovárica primaria, una situación que requiere una valoración específica. En estos casos, el origen puede ser desconocido o estar relacionado con factores genéticos, autoinmunes, metabólicos o con determinados tratamientos médicos y cirugías. Por ello, los antecedentes personales y la historia clínica son fundamentales para orientar el diagnóstico y la atención.

Tratamientos adaptados a cada mujer

La terapia hormonal de la menopausia es el tratamiento más eficaz para los sofocos y los sudores nocturnos, y también ayuda a prevenir la pérdida ósea mientras se utiliza. Sin embargo, su indicación debe individualizarse, teniendo en cuenta la edad, el tiempo transcurrido desde la menopausia, la intensidad de los síntomas, los antecedentes médicos y los posibles riesgos y beneficios.

La percepción de estos tratamientos cambió profundamente tras la publicación, en 2002, de los resultados del estudio estadounidense Women's Health Initiative (WHI), que identificó riesgos asociados a las pautas hormonales estudiadas. La investigación posterior ha permitido afinar la selección de las pacientes candidatas y avanzar hacia decisiones más individualizadas, sin dejar de tener en cuenta las contraindicaciones y los riesgos conocidos.

En mujeres sanas con síntomas y sin contraindicaciones, el balance de beneficios y riesgos suele ser favorable cuando el tratamiento se inicia antes de los 60 años o dentro de los diez primeros años desde la menopausia. No obstante, la decisión debe tomarse siempre tras una valoración clínica individual. La terapia hormonal tampoco se recomienda de forma general para prevenir enfermedades cardiovasculares o demencia.

Existen, además, alternativas no hormonales para determinados síntomas y tratamientos locales para molestias como la sequedad vaginal o el dolor durante las relaciones sexuales. La elección depende de las necesidades de cada mujer y de su situación clínica, y requiere una revisión periódica para comprobar la respuesta y valorar posibles cambios.

"La decisión no puede basarse solo en el miedo a las hormonas ni en la promesa de que sirven para todo. Hay que explicar qué pueden aportar, qué riesgos existen y qué alternativas tenemos, y decidir con la paciente", subraya la especialista. La doctora advierte también de las dificultades que están encontrando algunas mujeres para acceder a determinados medicamentos de terapia hormonal por problemas de suministro. En estos casos, recomienda consultar con el profesional sanitario antes de interrumpir o sustituir el tratamiento por iniciativa propia, ya que pueden existir alternativas adecuadas.

Más información, pero también más necesidad de criterio

Las redes sociales han contribuido a visibilizar una etapa de la vida que durante mucho tiempo ha permanecido silenciada. Compartir experiencias puede ayudar a reconocer síntomas, resolver dudas iniciales y animar a consultar, pero no todas las recomendaciones que circulan en estos espacios cuentan con respaldo científico.

La popularidad de un contenido o el número de seguidores de quien lo difunde no garantizan la calidad de la información. Es importante comprobar la formación de quien recomienda un tratamiento, la evidencia científica en la que se apoya y la posible existencia de intereses comerciales, especialmente cuando se ofrecen soluciones con promesas poco realistas.

"La mayor visibilidad de la menopausia debe traducirse en información de calidad y en una mejor atención. Me preocupa que se utilice el miedo a envejecer o el malestar de las mujeres para vender soluciones que prometen más de lo que pueden demostrar", advierte la doctora Nieto, que también destaca la importancia de que los tratamientos sean indicados por profesionales con formación adecuada.

La especialista considera fundamental que cada mujer reciba explicaciones comprensibles sobre los beneficios, los riesgos y las alternativas disponibles, y que pueda participar activamente en las decisiones sobre su salud. El objetivo no es tratar por tratar, sino responder a una necesidad clínica concreta con expectativas realistas y un seguimiento adecuado.

Una consulta monográfica para abordar cada caso

La doctora Laura Nieto Pascual dispone de una consulta monográfica de perimenopausia y menopausia en el Hospital Quirónsalud Córdoba, concebida para ofrecer una valoración detallada y un espacio de escucha a las mujeres que necesitan orientación durante esta etapa.

La consulta permite profundizar en los síntomas, los antecedentes y las dudas de cada paciente, así como abordar cuestiones que pueden resultar difíciles de expresar en una visita breve, entre ellas las molestias vulvovaginales, el dolor durante las relaciones sexuales o los cambios en el deseo. También facilita explicar las distintas alternativas terapéuticas y resolver las preguntas necesarias para tomar decisiones informadas.

"Las mujeres necesitan tiempo para contar qué les está pasando y para comprender las opciones. La consulta monográfica busca ofrecer ese espacio de escucha y valoración, para que cada paciente pueda participar en las decisiones sobre su salud", afirma la especialista.