Salud íntima femenina en verano: diez hábitos para prevenir molestias e infecciones

Durante el verano, el calor, la sudoración, los baños en playa o piscina y permanecer durante mucho tiempo con el bañador mojado pueden favorecer molestias urinarias y vaginales en algunas mujeres. Picor, irritación, escozor al orinar, aumento del flujo o sensación de incomodidad son síntomas frecuentes que no siempre tienen el mismo origen.
"Una misma sensación de escozor o incomodidad puede tener causas distintas. No es lo mismo una infección urinaria que una candidiasis, una irritación local o una alteración de la flora vaginal. Identificar bien el origen de los síntomas es clave para indicar el tratamiento adecuado y evitar que la paciente utilice antibióticos, óvulos o cremas que no necesita", explica el Dr. Miguel Ángel Jiménez, jefe del Servicio de Ginecología y Obstetricia del Hospital Universitari Sagrat Cor.
Por qué pueden aparecer más molestias en verano
La vagina mantiene un equilibrio propio de pH y flora bacteriana. Durante los meses de calor, algunos cambios de hábitos pueden alterar ese equilibrio o favorecer la irritación, especialmente si se combinan humedad mantenida, sudoración, productos de higiene agresivos o prendas que dificultan la transpiración.
También pueden aumentar las molestias urinarias. Beber menos agua, retrasar la micción durante viajes o actividades fuera de casa y pasar muchas horas con ropa ajustada o húmeda puede favorecer la aparición de cistitis en mujeres predispuestas.
Diez hábitos para reducir el riesgo de molestias urinarias y vaginales
Pequeñas medidas en la rutina diaria pueden ayudar a reducir el riesgo de irritación, candidiasis o molestias urinarias durante el verano, especialmente en mujeres con tendencia a infecciones de repetición o mayor sensibilidad en la zona genital.
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Mantener una buena hidratación. Beber agua con regularidad favorece la micción y ayuda a eliminar bacterias del tracto urinario.
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No aguantar las ganas de orinar. Retener la orina durante muchas horas puede favorecer la proliferación bacteriana. Conviene vaciar la vejiga con regularidad.
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Cambiarse el bañador mojado cuanto antes. La humedad mantenida puede favorecer irritación y alterar el equilibrio vaginal.
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Elegir ropa interior transpirable. Las prendas de algodón y la ropa no demasiado ajustada ayudan a reducir la humedad y la sudoración local.
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Evitar productos agresivos en la higiene íntima. No se recomiendan duchas vaginales ni jabones perfumados, ya que pueden alterar la microbiota vaginal. La higiene debe ser suave y externa.
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Moderar el uso prolongado de salvaslips, compresas o tampones. En verano conviene cambiarlos con frecuencia para evitar humedad mantenida e irritación.
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Evitar prendas muy ajustadas durante muchas horas. Pantalones ceñidos, ropa sintética o prendas que dificultan la transpiración pueden favorecer molestias locales.
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Orinar después de las relaciones sexuales. Esta medida puede ayudar a arrastrar bacterias que hayan podido acceder a la uretra.
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No automedicarse. Antibióticos, óvulos o cremas sin indicación médica pueden enmascarar síntomas, alterar la flora o dificultar el diagnóstico.
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Consultar ante síntomas persistentes o repetidos. Picor intenso, escozor al orinar, flujo anómalo, mal olor, dolor pélvico, fiebre o molestias que reaparecen deben valorarse para identificar la causa.
"Prevenir estas molestias no pasa por hacer grandes cambios, sino por cuidar hábitos sencillos y consultar cuando algo no evoluciona como debería. Si los síntomas persisten, se repiten o se acompañan de flujo anómalo, fiebre, dolor o malestar, la valoración ginecológica permite diferenciar la causa y pautar el tratamiento más adecuado en cada caso", concluye el Dr. Jiménez.





