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Durante el verano, el calor, la sudoración, los baños en playa o piscina y permanecer durante mucho tiempo con el bañador mojado pueden favorecer molestias urinarias y vaginales en algunas mujeres. Picor, irritación, escozor al orinar, aumento del flujo o sensación de incomodidad son síntomas frecuentes que no siempre tienen el mismo origen.

"Una misma sensación de escozor o incomodidad puede tener causas distintas. No es lo mismo una infección urinaria que una candidiasis, una irritación local o una alteración de la flora vaginal. Identificar bien el origen de los síntomas es clave para indicar el tratamiento adecuado y evitar que la paciente utilice antibióticos, óvulos o cremas que no necesita", explica el Dr. Miguel Ángel Jiménez, jefe del Servicio de Ginecología y Obstetricia del Hospital Universitari Sagrat Cor.


Por qué pueden aparecer más molestias en verano

La vagina mantiene un equilibrio propio de pH y flora bacteriana. Durante los meses de calor, algunos cambios de hábitos pueden alterar ese equilibrio o favorecer la irritación, especialmente si se combinan humedad mantenida, sudoración, productos de higiene agresivos o prendas que dificultan la transpiración.

También pueden aumentar las molestias urinarias. Beber menos agua, retrasar la micción durante viajes o actividades fuera de casa y pasar muchas horas con ropa ajustada o húmeda puede favorecer la aparición de cistitis en mujeres predispuestas.


Diez hábitos para reducir el riesgo de molestias urinarias y vaginales

Pequeñas medidas en la rutina diaria pueden ayudar a reducir el riesgo de irritación, candidiasis o molestias urinarias durante el verano, especialmente en mujeres con tendencia a infecciones de repetición o mayor sensibilidad en la zona genital.

  1. Mantener una buena hidratación. Beber agua con regularidad favorece la micción y ayuda a eliminar bacterias del tracto urinario.

  2. No aguantar las ganas de orinar. Retener la orina durante muchas horas puede favorecer la proliferación bacteriana. Conviene vaciar la vejiga con regularidad.

  3. Cambiarse el bañador mojado cuanto antes. La humedad mantenida puede favorecer irritación y alterar el equilibrio vaginal.

  4. Elegir ropa interior transpirable. Las prendas de algodón y la ropa no demasiado ajustada ayudan a reducir la humedad y la sudoración local.

  5. Evitar productos agresivos en la higiene íntima. No se recomiendan duchas vaginales ni jabones perfumados, ya que pueden alterar la microbiota vaginal. La higiene debe ser suave y externa.

  6. Moderar el uso prolongado de salvaslips, compresas o tampones. En verano conviene cambiarlos con frecuencia para evitar humedad mantenida e irritación.

  7. Evitar prendas muy ajustadas durante muchas horas. Pantalones ceñidos, ropa sintética o prendas que dificultan la transpiración pueden favorecer molestias locales.

  8. Orinar después de las relaciones sexuales. Esta medida puede ayudar a arrastrar bacterias que hayan podido acceder a la uretra.

  9. No automedicarse. Antibióticos, óvulos o cremas sin indicación médica pueden enmascarar síntomas, alterar la flora o dificultar el diagnóstico.

  10. Consultar ante síntomas persistentes o repetidos. Picor intenso, escozor al orinar, flujo anómalo, mal olor, dolor pélvico, fiebre o molestias que reaparecen deben valorarse para identificar la causa.


"Prevenir estas molestias no pasa por hacer grandes cambios, sino por cuidar hábitos sencillos y consultar cuando algo no evoluciona como debería. Si los síntomas persisten, se repiten o se acompañan de flujo anómalo, fiebre, dolor o malestar, la valoración ginecológica permite diferenciar la causa y pautar el tratamiento más adecuado en cada caso", concluye el Dr. Jiménez.