Entre el 10% y el 15% de los adultos padecen enfermedad renal crónica, muchas veces sin saberlo ya que, en las fases iniciales, no produce síntomas.

Entre el 10% y el 15% de los adultos padecen enfermedad renal crónica, muchas veces sin saberlo ya que, en las fases iniciales, no produce síntomas.

Natalia Blanco weblNatalia Blanco webl
12 de marzo de 2026
Hospital Quirónsalud A Coruñaes/red-centros/hospital-quironsalud-a-coruna
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Con motivo del Día Mundial del Riñón, los especialistas recuerdan la importancia de cuidar la salud renal y de fomentar la detección precoz de la enfermedad renal crónica (ERC), una patología que afecta aproximadamente a entre el 10% y el 15% de la población adulta y que en muchas ocasiones pasa desapercibida en sus primeras fases.

"La enfermedad renal crónica es muy frecuente y muchas personas no saben que la padecen porque en los estadios iniciales no suele producir síntomas", explica la doctora Natalia Blanco, especialista en Nefrología del Hospital Quirónsalud A Coruña.

Los riñones desempeñan funciones esenciales para el organismo. Entre otras tareas, se encargan de filtrar la sangre eliminando los productos de desecho a través de la orina, mantener el equilibrio de líquidos y minerales, ayudar a regular la tensión arterial y producir hormonas importantes para el organismo. Cuando su funcionamiento se altera, pueden aparecer diferentes problemas de salud y aumentar el riesgo de desarrollar otras enfermedades, especialmente cardiovasculares.

Diabetes, hipertensión y envejecimiento, principales factores de riesgo

Entre las causas más frecuentes relacionadas con el desarrollo de enfermedad renal crónica se encuentran la diabetes y la hipertensión arterial, además de otros factores como la obesidad, el tabaquismo, la edad avanzada, la enfermedad cardiovascular o los antecedentes familiares.

"Estas enfermedades afectan a los pequeños vasos sanguíneos de los riñones, que son los encargados de filtrar la sangre. Cuando se dañan, puede producirse pérdida de proteínas por la orina, lo que aumenta el riesgo de progresión de la enfermedad renal", señala la doctora Blanco.

Una enfermedad que suele dar síntomas tardíos

En muchos casos, la enfermedad renal crónica avanza de forma silenciosa durante años. Cuando aparecen los síntomas, el daño renal puede estar ya en fases más avanzadas.

Entre las señales que pueden alertar de un posible problema renal se encuentran cambios en la orina —como que sea más espumosa, con sangre o de color oscuro—, molestias al orinar, hinchazón en pies, tobillos o cara, tensión arterial elevada, cansancio intenso, picor en la piel, pérdida de apetito, náuseas o vómitos.

"Es importante tener en cuenta que muchas enfermedades renales no producen síntomas al inicio, por lo que realizar revisiones periódicas es fundamental, especialmente si existen factores de riesgo", advierte la doctora Natalia Blanco.

Detección precoz y controles periódicos, clave en el desarrollo de la enfermedad renal

A pesar de que puede pasar desapercibida durante años, la detección de la enfermedad renal es relativamente sencilla.

"Con una simple analítica de sangre y de orina podemos detectar una disminución de la función renal o identificar factores de riesgo que permitan actuar de forma precoz y retrasar la progresión de la enfermedad", explica la doctora Blanco.

Por este motivo, los especialistas insisten en la importancia de realizar controles periódicos, especialmente en personas con hipertensión, diabetes o antecedentes familiares.

Hábitos para cuidar los riñones

Adoptar hábitos saludables es una de las claves para prevenir o retrasar la aparición de enfermedad renal. Entre las recomendaciones principales destacan mantener una buena hidratación, seguir una alimentación equilibrada rica en frutas y verduras, reducir el consumo de sal y evitar alimentos ultra procesados.

También es importante realizar ejercicio físico de forma regular, mantener un peso adecuado, abandonar el tabaco y evitar la automedicación, especialmente con determinados fármacos como algunos antiinflamatorios que pueden perjudicar la función renal si se utilizan de forma frecuente.

"En muchos casos podemos retrasar la aparición de la enfermedad si mantenemos la tensión arterial y el azúcar en niveles adecuados y seguimos un estilo de vida saludable", señala la doctora Blanco.

Avances en el tratamiento y diagnóstico

En los últimos años se han producido importantes avances en el manejo de las enfermedades renales. Se han desarrollado nuevos tratamientos para determinadas patologías renales y medicamentos que han demostrado un efecto protector sobre el riñón, reduciendo la progresión del daño renal tanto en personas con diabetes como sin ella.

Además, el desarrollo de biomarcadores más sensibles, los avances en investigación genética y las mejoras en el ámbito del trasplante renal están permitiendo mejorar el diagnóstico y el tratamiento de estas enfermedades.

"Cada vez contamos con más herramientas para detectar la enfermedad antes y tratarla de forma más eficaz, lo que nos permite mejorar el pronóstico y la calidad de vida de los pacientes", explica la especialista.

Con motivo del Día Mundial del Riñón, la doctora Natalia Blanco recuerda la importancia de concienciar a la población sobre el cuidado de estos órganos. "Es fundamental mantener un estilo de vida saludable y acudir al médico para realizar analíticas periódicas. Detectar la enfermedad renal a tiempo es clave para poder retrasar su progresión", concluye.

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