señales-perdida-auditiva-HUGCseñales-perdida-auditiva-HUGC

Pedir con frecuencia que repitan una frase, subir más de lo habitual el volumen de la televisión o tener dificultades para seguir una conversación cuando hay ruido alrededor pueden ser señales de pérdida auditiva. En España, alrededor de 1,2 millones de personas presentan algún tipo de discapacidad auditiva, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE).

"Uno de los problemas de la pérdida auditiva progresiva es que puede normalizarse y retrasar la consulta. Sin embargo, detrás de una dificultad para oír puede haber causas muy diferentes, y conocer su origen es fundamental para determinar qué seguimiento o abordaje necesita cada persona", explica la Dra. Adriana Agüero, jefa del Servicio de Otorrinolaringología del Hospital Universitari General de Catalunya.


Cuando oír empieza a requerir más esfuerzo

No siempre es fácil darse cuenta de que estamos oyendo peor. Entre las señales más frecuentes se encuentran:

  • Necesidad de pedir que repitan información.
  • La dificultad para entender conversaciones con ruido de fondo
  • Subir progresivamente el volumen de la televisión o los dispositivos.
  • Percibir los sonidos de forma amortiguada.
  • Escuchar zumbidos o tinnitus.

La hipoacusia puede ser leve, moderada, severa o profunda, en función del grado de pérdida, y también puede tener distintos orígenes, afectando al oído externo o medio, al oído interno o a las vías auditivas.

Entre sus causas se encuentran el envejecimiento o presbiacusia, la exposición continuada a ruidos intensos, los tapones de cerumen, determinadas infecciones, traumatismos, perforaciones del tímpano, alteraciones congénitas… Por eso, escuchar peor no debe asumirse automáticamente como una consecuencia inevitable de la edad.

En los niños, las señales pueden ser diferentes. Una alteración auditiva puede manifestarse mediante dificultades en el desarrollo del lenguaje, problemas para pronunciar determinados sonidos, dificultades académicas o cambios en la forma de comunicarse.

"En la infancia, oír bien es especialmente importante para desarrollar el lenguaje y aprender. Si una familia percibe que el niño/a no responde como antes, tiene dificultades para seguir conversaciones o presenta cambios en su comunicación, conviene estudiarlo de forma precoz", señala la especialista.


Cómo cuidar nuestra audición y cuándo conviene revisarla

La salud auditiva también puede cuidarse, por ejemplo, si se utilizan auriculares de forma habitual, conviene mantener el volumen a un nivel moderado, evitar exposiciones prolongadas y realizar pausas.

Los sistemas de cancelación de ruido pueden ayudar a escuchar con mayor comodidad en ambientes ruidosos y evitar la tendencia a subir el volumen, pero no eliminan el riesgo si el sonido se mantiene demasiado alto durante mucho tiempo.

También es aconsejable proteger los oídos ante exposiciones intensas a ruido, en determinados entornos laborales, conciertos o actividades especialmente ruidosas, y realizar controles auditivos periódicos cuando existen factores de riesgo o se percibe algún cambio respecto a la audición habitual.

Cuando escuchar empieza a requerir más esfuerzo, la dificultad persiste o interfiere en las conversaciones y en las actividades cotidianas, conviene consultar con un especialista. El equipo de otorrinolaringología valorará la necesidad de realizar un examen del oído y/o pruebas como la audiometría, que permite conocer la capacidad auditiva y determinar el tipo y el grado de pérdida.

"En una pérdida auditiva no solo importa cuánto se oye, sino también cuál es la causa, cómo ha aparecido y qué repercusión tiene en la vida diaria. Esa valoración es la que permite distinguir problemas potencialmente reversibles de otras pérdidas que requieren seguimiento o rehabilitación auditiva, y decidir el abordaje más adecuado en cada caso", concluye la jefa del Servicio de Otorrinolaringología del Hospital Universitari General de Catalunya.