Los niños, los más vulnerables al cambio horario

Los niños, los más vulnerables al cambio horario

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25 de marzo de 2026
Hospital Quirónsalud A Coruñaes/red-centros/hospital-quironsalud-a-coruna

El próximo domingo día 29 de marzo se producirá el cambio horario, a las 2:00 serán las 3:00, y por lo tanto tendremos una hora menos de sueño. Los niños son especialmente vulnerables a este cambio, ya que tienen una capacidad de adaptación menor que los adultos, ya que sus rutinas son más regulares y su patrón de sueño está más estructurado, por lo que cualquier alteración se percibe con mayor intensidad. Como consecuencia, pueden mostrarse más somnolientos durante el día, irritables o con mayor dificultad para concentrarse. Aunque los efectos son transitorios, el cambio horario trae consigo una alteración en la intensidad y la duración de la luz diurna, lo que puede provocar de forma temporal diferentes efectos en la salud y en el ánimo de las personas, también de los más pequeños.


"El cambio de hora altera el ritmo circadiano, es decir, el reloj biológico interno que regula el sueño en función de la luz y la oscuridad. Esta desincronización puede provocar, de forma temporal, irritabilidad, inquietud, cansancio, somnolencia diurna y dificultades de concentración, especialmente en los primeros días. Para ello puede ser de utilidad modificar e ir adaptando el cambio horario poco a poco, antes de que empiece su rutina escolar", explica el Dr. Ramiro Blanco, jefe del Servicio de Pediatría del Hospital Quirónsalud A Coruña.


Según el Dr. Blanco, "el sueño es esencial para el desarrollo del niño; está demostrado que los niños que duermen bien tienen un mejor rendimiento escolar y menores problemas de comportamiento e irritabilidad". Las horas de sueño varían de un niño a otro, pero por regla general, entre los 2-3 años se ajustan a las 10-11 horas, más una siesta al mediodía, hábito que suele desaparecer sobre los 5-6 años. Desde esta edad hasta la adolescencia suele oscilar entre las 9-10 horas, aunque en esta fase es habitual que haya una tendencia al retraso de fase; es decir, se tiene sueño más tarde y se levantan más tarde.


El tiempo de adaptación depende de cada niño, pero puede oscilar entre unos pocos días y más de una semana. Durante este periodo, es frecuente observar dificultades para conciliar el sueño, despertares nocturnos, cambios en el apetito o una mayor sensibilidad emocional.


Recomendaciones para facilitar la adaptación


Los especialistas aconsejan seguir una serie de medidas sencillas para ayudar a los niños a adaptarse mejor al nuevo horario:


  • Adelantar la rutina de forma progresiva unos días antes del cambio, ajustando la hora de dormir y de las comidas en intervalos de 10-15 minutos.
  • Favorecer la exposición a la luz natural por la mañana, ya que ayuda a reajustar el reloj interno.
  • Evitar el uso de pantallas antes de dormir, puesto que la luz azul dificulta la conciliación del sueño.
  • Mantener rutinas relajantes antes de acostarse, como el baño o la lectura.
  • Evitar bebidas con cafeína y cenas copiosas antes de dormir.
  • Fomentar que el niño se duerma de forma autónoma en su propia cama.
  • Ser pacientes y no exigir un alto rendimiento en los primeros días de adaptación.
Pediatría
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