Psoriasis: claves para entender y controlar esta enfermedad de la piel
Es una enfermedad crónica e inflamatoria que no se contagia y que, con un tratamiento adecuado, puede mantenerse bajo control.

La psoriasis es mucho más que un problema estético. Se trata de una enfermedad inflamatoria crónica que afecta principalmente a la piel y que, en muchos casos, tiene un impacto importante en la calidad de vida de quien la padece. Aunque todavía existen muchos mitos a su alrededor, hoy se conoce mejor que nunca y los avances en su tratamiento permiten a la mayoría de pacientes llevar una vida normal.
¿Qué es la psoriasis?
Es una enfermedad del sistema inmunitario que acelera la renovación de las células de la piel. Como consecuencia, aparecen zonas enrojecidas y engrosadas cubiertas de escamas blanquecinas. Puede manifestarse a cualquier edad, aunque es más frecuente que debute entre los 20 y los 30 años, y suele evolucionar por brotes, alternando etapas de empeoramiento con otras de mejoría.
"La psoriasis no es contagiosa, no se transmite por el contacto, por compartir objetos ni por bañarse en una piscina. Es importante decirlo porque muchos pacientes todavía sufren el rechazo de su entorno", explica el Dr. Aram Boada Garcia, Jefe del servicio de Dermatología del Hospital Universitari Quironsalud Badalona.
¿Cuáles son sus síntomas más habituales?
Las manifestaciones varían de una persona a otra, pero las más frecuentes son:
- Placas rojizas con escamas de color blanco o plateado, sobre todo en codos, rodillas, cuero cabelludo y zona lumbar.
- Picor o escozor en las zonas afectadas.
- Piel seca y agrietada, que en ocasiones puede sangrar.
- Alteraciones en las uñas, como pequeños hoyuelos, cambios de color o engrosamiento.
- Dolor o hinchazón en las articulaciones, que puede indicar una artritis psoriásica.
¿Qué puede desencadenar un brote?
Existe una predisposición genética, pero hay factores que pueden favorecer la aparición o el empeoramiento de las lesiones:
- Estrés emocional.
- Infecciones, como las de garganta.
- Frío y sequedad ambiental, habituales en otoño e invierno.
- Tabaco y alcohol.
- Heridas o rozaduras en la piel.
- Algunos medicamentos.
"Identificar qué factores empeoran la psoriasis en cada paciente nos ayuda a prevenir brotes y a ajustar mejor el tratamiento", señala el especialista.
¿Tiene tratamiento?
Aunque por ahora no tiene cura, la psoriasis sí se puede controlar. El tratamiento se adapta a la extensión y gravedad de cada caso y puede incluir cremas y pomadas, fototerapia (exposición controlada a luz ultravioleta en el hospital) o medicamentos orales o inyectables, indicados en los casos moderados y graves.
"Hoy disponemos de tratamientos muy eficaces que permiten que muchos pacientes tengan la piel prácticamente libre de lesiones. Lo importante es no resignarse y consultar", afirma el doctor.
¿Cómo cuidar la piel en el día a día?
Algunos hábitos sencillos ayudan a mantener la enfermedad bajo control: hidratar la piel a diario, ducharse con agua tibia, evitar rascarse, seguir una alimentación equilibrada, mantener un peso saludable y no fumar. Además, es fundamental seguir las pautas del dermatólogo y no abandonar el tratamiento cuando las lesiones mejoran.
Recuerda
La psoriasis es una enfermedad crónica, frecuente y no contagiosa que puede afectar también a las articulaciones. Un diagnóstico precoz y un seguimiento por parte del especialista son la mejor forma de controlarla y mejorar la calidad de vida.
"Ningún paciente debería esconder su piel. Con el tratamiento adecuado y un buen seguimiento, la psoriasis se puede controlar", concluye el Dr. Boada.





