Fluoroscopia
La fluoroscopia es un tipo de radiografía que permite ver las estructuras internas del organismo en movimiento. Esta técnica puede utilizarse como método diagnóstico o para facilitar algunos procedimientos quirúrgicos.

Descripción General
La fluoroscopia es un procedimiento médico con el que se consiguen imágenes en tiempo real de las estructuras internas, los órganos y los tejidos del cuerpo en movimiento. Es una técnica que puede utilizarse para diagnosticar enfermedades o para aplicar tratamientos, especialmente para facilitar determinados procedimientos quirúrgicos.
Es habitual utilizar una fluoroscopia para observar el paso de los alimentos a través del tubo digestivo, la forma en que los pulmones se inflan durante la respiración o el movimiento del corazón cuando late.
En una fluoroscopia se utilizan rayos X para obtener las imágenes y, en la mayoría de los casos, se aplica también una sustancia de contraste que mejora la visualización de los órganos y los tejidos. A diferencia de una radiografía convencional, toma varias imágenes por segundo (entre 25 y 30) para conseguir el efecto de una película que permite ver el movimiento.
¿Cuándo está indicada?
La fluoroscopia puede utilizarse en numerosas ocasiones tanto para determinar si existe alguna anomalía como para proporcionar una visión más exhaustiva de la zona en la que se debe aplicar un tratamiento. Algunos de sus usos más frecuentes son:
- Enema de bario o estudio del tránsito gastrointestinal: muestra el movimiento del tubo digestivo.
- Cateterismo cardiaco: proporciona imágenes de la sangre circulando por las arterias y las válvulas del corazón.
- Artrografía: ofrece imágenes del interior de las articulaciones.
- Angiografía: facilita el estudio de la sangre que circula por las arterias periféricas.
- Histerosalpingografía: permite comprobar el estado de las trompas de Falopio y el útero.
- Uretrografía o uretrocistografía: produce imágenes de la uretra y vejiga que se utilizan para comprobar el funcionamiento del sistema urinario.
- Procedimiento de apoyo para guiar distintos procesos quirúrgicos, como la angioplastia, la implantación de marcapasos, la ablación cardiaca, la colocación de prótesis, el tratamiento del dolor mediante inyecciones anestésicas aplicadas directamente en los nervios o las biopsias.
¿Cómo se realiza?
El procedimiento puede variar dependiendo del tipo de fluoroscopia que se vaya a realizar. Algunos de los puntos comunes son:
- El paciente se coloca en la camilla en la posición más adecuada para favorecer la visión de la zona que se vaya a estudiar.
- Se administra el medio de contraste, si es preciso, de forma oral, anal o intravenosa.
- En el caso de intervenciones quirúrgicas en las que la fluoroscopia sirve de guía para el especialista, se utiliza anestesia, ya sea general o local.
- Se dirige un haz de rayos X continuo hacia el órgano específico que, una vez que atraviesa los tejidos, se recoge por un ordenador que transforma la información en imágenes en movimiento.
Riesgos
La cantidad de rayos X utilizados en una fluoroscopia es mínima, por lo que se considera que la fluoroscopia no supone un riesgo para la salud. De todos modos, depende del tiempo que dure el procedimiento y de la cantidad de pruebas de este tipo a las que se someta el paciente. Por lo tanto, conviene limitarlas a lo estrictamente necesario y tomar las medidas precisas para que los beneficios superen los riesgos.
En raras ocasiones, se puede presentar alergia a la sustancia de contraste o a la anestesia.
En la mayoría de los casos, los riesgos están asociados en mayor medida a los procedimientos diagnósticos o terapéuticos que a la fluoroscopia en sí misma.
La fluoroscopia está desaconsejada en mujeres embarazada o en periodo de lactancia, así como en pacientes con insuficiencia renal o con alergia al contraste.
Qué esperar de una fluoroscopia
Cuando la fluoroscopia se utiliza como método diagnóstico, es un procedimiento ambulatorio tras el que se puede volver a casa. Dependiendo de las técnicas aplicadas, será necesario guardar reposo por un tiempo. Si la fluoroscopia sirve de apoyo en una cirugía, es habitual que se requiera un tiempo de hospitalización posterior para recuperarse de la intervención quirúrgica.
Antes de someterse a una fluoroscopia, es preciso firmar un consentimiento informado. Después, se deben retirar las joyas y cualquier otro elemento metálico y vestir con la bata que se facilita en el centro médico. En algunos casos, se facilita un delantal de plomo para proteger los órganos de la región pélvica de la radiación.
Es posible que el paciente deba cambiar de postura durante el procedimiento para que se puedan conseguir imágenes más nítidas de los órganos estudiados.
Durante el proceso, el paciente permanece solo en la sala de radiología. Los especialistas el observan y controlan su estado constantemente desde una habitación contigua.
El tiempo que dura una fluoroscopia varía dependiendo de la zona del cuerpo que se tiene que estudiar y de los procedimientos asociados.
Especialidades en las que se solicita una fluoroscopia
La fluoroscopia es una prueba que se lleva a cabo por los radiólogos y que es útil para muchas especialidades médicas como la Cardiología, la Cirugía general y del aparato digestivo, la Ginecología y Obstetricia, la Reproducción asistida, la Urología, la Traumatología y Cirugía ortopédica, la Neumología, la Oncología médica o la Cirugía general.
Cómo prepararse
La preparación para una fluoroscopia es diferente en función del órgano que se vaya a estudiar, por lo que deberán seguirse las indicaciones del especialista.
Es frecuente tener que suspender el tratamiento farmacológico habitual o ayunar durante las horas previas a la prueba.




























































