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Muchas personas atribuyen las molestias digestivas al estrés o hablan de gastritis ante cualquier dolor de estómago. Sin embargo, no todas las molestias tienen el mismo origen. El Dr. Nebreda, especialista en Aparato Digestivo, explica qué es realmente una gastritis, cuáles son sus causas más habituales y cuándo es importante consultar con un especialista.

El dolor de estómago es una de las molestias digestivas más frecuentes y, a menudo, la primera explicación que se nos ocurre es pensar que tenemos gastritis o que el estrés está detrás del problema. Sin embargo, la realidad es más compleja.

Según explica el Dr. Nebreda, el estrés no suele ser la causa directa de una gastritis. «Aunque situaciones de estrés intenso, como grandes traumatismos o cirugías graves, pueden provocar una gastritis, en la vida cotidiana actúa más como un factor que altera la digestión o agrava síntomas ya existentes, pero no suele ser el origen directo de la inflamación».

Además, existe cierta confusión en torno al término gastritis. Muchas personas lo utilizan para describir cualquier dolor o malestar estomacal cuando, en realidad, se trata de una inflamación de la mucosa que recubre el interior del estómago. Su diagnóstico requiere una valoración médica y, en algunos casos, pruebas específicas como la endoscopia digestiva con biopsia, considerada la técnica de referencia para confirmar la presencia de inflamación e identificar sus posibles causas.


Las verdaderas causas de la gastritis

Las causas más frecuentes de gastritis están bien definidas. Entre ellas destacan:

  • la infección por la bacteria Helicobacter pylori

  • el uso habitual de medicamentos antiinflamatorios, como el ibuprofeno o la aspirina.

  • También pueden influir otros factores, aunque con menor frecuencia, como el consumo excesivo de alcohol, el reflujo biliar o determinadas enfermedades autoinmunes.

Aunque el estrés no sea el responsable directo en la mayoría de los casos, sí puede afectar de forma significativa al funcionamiento del aparato digestivo. El Dr. Nebreda explica que esta relación se produce a través del denominado eje cerebro-intestino, una compleja conexión entre el sistema nervioso y el sistema digestivo.

Como consecuencia, situaciones de estrés o ansiedad pueden ralentizar la digestión, alterar los mecanismos de protección del estómago y aumentar la sensibilidad visceral. Esto favorece la aparición o el empeoramiento de síntomas como la acidez, el dolor abdominal, la sensación de pesadez o la hinchazón, incluso cuando no existe una gastritis propiamente dicha.

Aunque muchas molestias digestivas pueden ser puntuales, existen síntomas que no deben pasarse por alto y que requieren una valoración médica. Entre las señales de alarma destacan el dolor intenso o persistente, los vómitos con sangre o con aspecto similar a los posos de café, las heces negras, la pérdida involuntaria de peso, la dificultad para tragar o la presencia de anemia.

También es recomendable consultar con un especialista cuando los síntomas se mantienen en el tiempo o no mejoran pese a seguir medidas básicas de alimentación y tratamiento.

Para cuidar la salud digestiva, los expertos recomiendan mantener horarios regulares de comidas, masticar despacio, mantenerse bien hidratado y seguir una alimentación equilibrada basada en alimentos frescos. Asimismo, conviene limitar el consumo de productos ultraprocesados, grasas y otros irritantes, evitar el tabaco y practicar ejercicio físico de forma regular. Aprender a gestionar el estrés también puede contribuir a reducir muchas molestias digestivas.

El Dr. Nebreda destaca un error frecuente que escucha en consulta: pensar que la gastritis se cura únicamente tomando protectores gástricos. «El omeprazol y otros fármacos similares ayudan a aliviar los síntomas porque reducen la producción de ácido, pero si no se identifica y trata la causa que origina el problema, la inflamación puede persistir», advierte.

Aunque el estrés puede influir en cómo funciona nuestro sistema digestivo, no siempre es el responsable de las molestias. Ante síntomas persistentes o señales de alarma, contar con un diagnóstico médico es la mejor manera de identificar qué hay realmente detrás del dolor de estómago y encontrar la solución más adecuada.