
¿Podré dar el pecho después de una cesárea? ¿Podré hacer piel con piel con mi bebé? ¿Tardará más en subirme la leche?
Son algunas de las dudas más frecuentes entre las mujeres que van a tener una cesárea. Aunque se trata de una intervención quirúrgica que puede condicionar las primeras horas después del nacimiento, no impide establecer una lactancia materna satisfactoria.
Belén López, matrona del equipo de Mi Matrona en el Hospital Universitari Dexeus, explica qué aspectos conviene tener en cuenta para favorecer su inicio.
El piel con piel también es posible después de una cesárea
El contacto piel con piel favorece la adaptación del recién nacido, el vínculo con su madre y el inicio de la lactancia.
En el Hospital Universitari Dexeus, el contacto piel con piel tras una cesárea está contemplado en la normativa de lactancia materna, siempre que la situación clínica de la madre y el bebé lo permita.
Algunos bebés comienzan a buscar el pecho espontáneamente. Otros necesitan más tiempo. No es imprescindible que se produzca una toma completa durante los primeros minutos.
Y si por alguna circunstancia médica es necesario separar temporalmente a la madre y al bebé, eso no significa que la lactancia no pueda establecerse posteriormente.
Como recuerda Belén: «No existe un minuto exacto a partir del cual la lactancia deje de poder empezar bien y deje de ser exitosa.»
¿Puede retrasarse la subida de la leche?
En algunas mujeres, la subida de la leche puede producirse algo más tarde después de una cesárea, especialmente si ha habido un parto prolongado, una hemorragia importante o una separación entre madre y bebé.
Para favorecer la lactancia, es importante facilitar el contacto y ofrecer el pecho con frecuencia. Si la separación es inevitable, las matronas pueden ayudar a iniciar la extracción manual de calostro cuando la situación clínica lo permita.
Aunque al principio solo se obtengan unas gotas, estas tienen un gran valor nutricional e inmunológico para el recién nacido. Además, la extracción contribuye a estimular el pecho.
Una cesárea puede condicionar las primeras horas de lactancia, pero no determina cómo será su evolución. Con apoyo y acompañamiento, madre y bebé pueden encontrar su propio ritmo.
Recuperarse de la cesárea también es cuidar la lactancia
Después de una cesárea, la madre necesita recuperarse de una cirugía abdominal. El dolor, el cansancio y las dificultades para moverse pueden complicar las primeras tomas.
Por eso, el apoyo de la pareja, la familia y los profesionales sanitarios resulta especialmente importante. Ayudar a colocar al bebé, facilitar el descanso o encontrar una postura cómoda son pequeños gestos que pueden marcar una gran diferencia.
¿Y cuál es la mejor postura para dar el pecho después de una cesárea? No existe una única posición válida, pero algunas pueden resultar más cómodas al evitar la presión sobre la herida quirúrgica. La posición de rugby, tumbada de lado o semirreclinada pueden ser buenas opciones.
Belén comparte un consejo especialmente práctico: «Si tuviera que dar un único consejo sería este: no tengas miedo de utilizar almohadas. Muchas.»
También es fundamental controlar adecuadamente el dolor. Muchos de los analgésicos utilizados habitualmente después de una cesárea son compatibles con la lactancia, aunque cada tratamiento debe valorarse individualmente.
Pedir ayuda también forma parte del proceso
La lactancia es un proceso fisiológico, pero también requiere aprendizaje y adaptación.
Si aparecen dificultades con el agarre, dolor persistente durante las tomas o dudas sobre la alimentación del bebé, es importante consultar con las matronas. Una valoración precoz puede ayudar a identificar dificultades y encontrar soluciones adaptadas a cada madre y recién nacido.
Porque una cesárea puede cambiar la forma en que comienza la lactancia, pero no determina cómo será su evolución.
Como concluye Belén: «La lactancia no se decide en un único momento. Se va construyendo poco a poco.»






















