Una estenosis en las arterias carótidas puede avanzar sin síntomas hasta provocar un ictus
El Dr. Pablo Gallo, especialista de la Unidad de Angiología y Cirugía Vascular del Hospital Ruber Internacional, explica cómo detectar el estrechamiento de las arterias que llevan sangre al cerebro y qué opciones existen para reducir el riesgo de accidente cerebrovascular.

Puede desarrollarse durante años sin producir síntomas y manifestarse por primera vez mediante un accidente isquémico transitorio (AIT) o incluso un ictus. La estenosis carotídea, provocada principalmente por la acumulación de placas de ateroma en las arterias carótidas, constituye una de las causas de ICTUS y su detección temprana y tratamiento precoz resultan fundamentales para prevenir sus consecuencias y secuelas vitales.
Las arterias carótidas, situadas a ambos lados del cuello, son dos de los principales vasos encargados de llevar sangre al cerebro. Cuando en sus paredes se acumulan depósitos de grasa, colesterol y otras sustancias, se forman placas de ateroma que pueden estrechar progresivamente la arteria.
"El problema no es únicamente que la arteria se vaya estrechando y disminuya el flujo sanguíneo. Una placa de ateroma también puede volverse inestable, desprender pequeños fragmentos y provocar la obstrucción de alguna arteria cerebral", explican el Dr. Pablo Gallo González, jefe de Servicio de Angiología y Cirugía Vascular del Hospital Ruber Internacional, perteneciente a Grupo Quirónsalud.
Una enfermedad que puede permanecer silenciosa
Uno de los principales problemas de esta enfermedad es precisamente que puede no producir síntomas durante mucho tiempo. Por este motivo, prestar atención a los factores de riesgo cardiovascular adquiere especial importancia.
La edad, la hipertensión arterial, el tabaquismo, la diabetes, los niveles elevados de colesterol, la obesidad, el sedentarismo y los antecedentes familiares de enfermedad cardiovascular aumentan el riesgo de desarrollar aterosclerosis y, con ella, enfermedad carotídea.
"La aterosclerosis no es una enfermedad exclusiva de las carótidas, sino un proceso que puede afectar a diferentes territorios arteriales de todo el cuerpo. Por eso, ante un paciente con dichos factores de riesgo o con enfermedad cardiovascular conocida, debemos realizar una valoración global de su situación vascular", señala el especialista.
Un AIT puede ser la primera señal de alarma
Cuando la estenosis carotídea comienza a producir síntomas, estos pueden aparecer de forma repentina. La pérdida súbita de fuerza o sensibilidad en la cara, un brazo o una pierna —especialmente en un lado del cuerpo—, las dificultades para hablar o comprender el lenguaje y la pérdida repentina de visión en un ojo son algunas de las manifestaciones que deben hacer sospechar un problema cerebrovascular.
En ocasiones, estos síntomas desaparecen espontáneamente después de unos minutos o unas horas. Es lo que se conoce como accidente isquémico transitorio (AIT).
"Que los síntomas desaparezcan no significa que el problema haya desaparecido. Un AIT debe considerarse una señal de alarma y requiere una valoración médica urgente, porque puede advertir de un riesgo posterior de ictus", subraya el Dr. Pablo Gallo González.
Por este motivo, ante la aparición repentina de síntomas neurológicos compatibles con un ictus o un AIT, no se debe esperar a comprobar si mejoran por sí solos y es necesario solicitar atención médica urgente.
Una de las ventajas del estudio vascular, es que incluye pruebas no invasivas como el Eco-Doppler con el cual se puede detectar la presencia de placas de ateroma y estimar el grado de estrechamiento. El estudio puede complementarse realizando un Angio-TAC o una Angio-RM y la arteriografía.
"Lo importante no es únicamente saber si existe una placa, sino determinar qué grado de estenosis produce, cómo es esa lesión, si el paciente ha presentado síntomas y cuál es su riesgo individual. Todos estos elementos son los que nos permiten decidir la estrategia más adecuada", explica el Dr. Gallo.
No todas las estenosis carotídeas necesitan cirugía
El diagnóstico de una estenosis carotídea no implica necesariamente tener que intervenir. El tratamiento debe ser individualizo, incluyendo el control intensivo de los factores de riesgo cardiovascular e iniciar medicación para estabilizar la placa y prevenir que la estrechez progrese, todo ello constituye una parte esencial del manejo.
En aquellos pacientes en los que el grado de estenosis es avanzada, presencia de síntomas y el riesgo de ictus es elevado se debe realizar la intervención que consiste en eliminar la placa que genera la estrechez en la arteria y reestablecer el flujo sanguíneo.
Prevenir el ictus antes de que ocurra
La prevención continúa siendo una de las herramientas más importantes, dejar de fumar, controlar la tensión arterial, el colesterol y la diabetes, realizar actividad física regularmente, mantener un peso saludable y seguir una alimentación equilibrada constituyen, por ello, las medidas esenciales tanto para prevenir la enfermedad cardiovascular como para frenar su progresión.





