Alergia a los ácaros del polvo

Información sobre las causas, los síntomas y los tratamientos más eficaces para la respuesta inmunitaria anormal ante los microorganismos que viven en el polvo.

Síntomas y causas

La alergia a los ácaros del polvo, que suele conocerse como alergia a los ácaros, es la respuesta anormal y excesiva del sistema inmunitario ante los microorganismos que están presentes en el ambiente del hogar. El organismo de las personas con este tipo de alergia identifica erróneamente a estos microorganismos como agentes nocivos cuando en realidad son inofensivos (alérgenos) para el ser humano.

A pesar de que son tan pequeños que no se pueden ver sin ayuda de un microscopio, los ácaros están presentes en casi cualquier zona de un hogar (edredones, mantas, alfombras, almohadas, ropa de cama, tapicería) por lo que resulta complicado controlar la exposición. Estos microorganismos se alimentan de las células muertas de la piel de los humanos y los animales de compañía.

En España, es una de las alergias más comunes, ya que los ácaros se reproducen mejor cuando las temperaturas son templadas, entre 20 y 30 °C, y hay una humedad de entre el 65 y el 80 %. Se estima que afecta aproximadamente al 30 % de la población, con una incidencia mayor en las provincias húmedas del norte.

Síntomas

Los síntomas más frecuentes de la alergia a los ácaros del polvo se manifiestan en distintos órganos:

  • Rinitis: moqueo, congestión, inflamación de la mucosa nasal.
  • Estornudos.
  • Conjuntivitis alérgica: inflamación de la conjuntiva, que es la membrana transparente que recubre la parte interna del párpado y la esclerótica.
  • Enrojecimiento y picor de los ojos.
  • Ojos llorosos.
  • Eccema.
  • Tos seca.
  • Dificultad para respirar.
  • Sensación de opresión en el pecho.
  • Sibilancias: pitidos en el pecho.

Causas

La alergia a los ácaros, al igual que el resto de alergias, se origina cuando el sistema inmunitario identifica estos microorganismos como agentes potencialmente peligrosos para el organismo. En consecuencia, reacciona generando anticuerpos para atacarlos.

Factores de riesgo

El riesgo de padecer alergia a los ácaros del polvo es mayor en estos casos:

  • Edad: es más habitual en los niños y los jóvenes.
  • Tener asma: se estima que el 90 % de los pacientes con esta afección desarrollan este tipo de alergia.
  • Exposición a los ácaros, algo prácticamente inevitable.
  • Antecedentes familiares de alergia.

Complicaciones

La alergia a los ácaros puede causar complicaciones, como:

  • Síntomas crónicos.
  • Sinusitis: inflamación de los senos paranasales como consecuencia de la inflamación persistente.
  • Agravamiento del asma o dificultad para controlar los síntomas.
  • Dermatitis atópica: sequedad, picor e inflamación de la piel.

Prevención

Aunque la alergia a los ácaros no se puede prevenir, es posible reducir los síntomas si se siguen estas pautas:

  • Ventilar las estancias a diario, sobre todo el dormitorio.
  • Utilizar aspirador para eliminar el polvo, preferiblemente con filtro HEPA (High Efficiency Particulate Air), capaces de atrapar partículas de tamaño muy pequeño.
  • Usar ropa de cama sintética.
  • Lavar la ropa de cama todas las semanas a temperatura elevada.
  • Cubrir el colchón con fundas antiácaros.
  • Eliminar las alfombras, las moquetas y las cortinas pesadas.

¿Qué médico trata la alergia a los ácaros?

La alergia a los ácaros es una enfermedad propia de la alergología.

Diagnóstico

El procedimiento para diagnosticar la alergia a los ácaros suele seguir estos pasos:

  • Historia clínica: se recopila toda la información sobre los antecedentes médicos y familiares del paciente. Además, se evalúan los síntomas. Esta información sirve a los especialistas para sospechar de la existencia de una alergia.
  • Examen físico: es posible que se observe el estado de la mucosa del interior de la nariz para comprobar si está inflamada.
  • Pruebas cutáneas de alergia: los llamados prick test consisten en aplicar una cantidad pequeña de alérgenos en el antebrazo, con un ligero pinchazo para que penetre en la piel, y esperar un tiempo para ver la forma en la que el organismo reacciona.
  • Análisis de sangre: permite encontrar anticuerpos específicos frente a los ácaros.
  • Microarrays de alergenos: es un tipo de diagnóstico molecular en el que se coloca una muestra de sangre en un chip que contiene múltiples alérgenos para detectar los componentes específicos a los que se tiene alergia.

Tratamiento

La alergia a los ácaros no tiene cura, por lo que los tratamientos se enfocan en reducir los síntomas y mejorar la calidad de vida de los pacientes.

Una vez diagnosticada la alergia, el paciente debe adoptar las medidas de prevención que tenga a su alcance. Además, se suelen aplicar las siguientes terapias:

  • Medicación: los fármacos más eficaces son:
    • Antihistamínicos: bloquean las sustancias que libera el organismo para responder frente a un alérgeno (histamina), por lo que remiten el picor de nariz, el moqueo y los estornudos.
    • Descongestionantes: reducen la inflamación y facilitan la respiración.
    • Corticoesteroides: a diferencia de los anteriores, se administran mediante inhalación. Sirven para disminuir la inflamación, la congestión y el picor.
  • Inmunoterapia: la vacunación frente a la alergia a los ácaros consiste en inocular un fármaco que contiene una pequeña cantidad de ácaros y reducir la respuesta del sistema defensivo frente a este alérgeno. Suelen ser necesarias varias dosis para conseguir la inmunidad.
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