Alergia alimentaria
Información sobre las causas, los síntomas y el tratamiento de la reacción anómala del organismo ante determinadas comidas o sus ingredientes.
Síntomas y causas
La alergia alimentaria se produce cuando el sistema inmunitario responde de forma exagerada ante un alimento, o uno de sus componentes, porque lo percibe como dañino para el organismo, a pesar de ser inofensivo. Es uno de los tipos de alergia más común.
Aunque se puede presentar alergia a una gran cantidad de alimentos (alrededor de 70), la Unión Europea ha identificado las 14 más frecuentes, que deben especificarse en las etiquetas de venta para reducir el consumo accidental de alérgenos por parte de los pacientes. Estos alérgenos son:
- Cereales con gluten (trigo, centeno, avena, cebada).
- Frutos secos (almendras, avellanas, nueces, anacardos, pistachos).
- Pescado.
- Leche y sus derivados.
- Soja.
- Crustáceos (cangrejos, langostas, camarones, langostinos, gambas, cigalas, nécoras).
- Moluscos (mejillones, almejas, ostras, bígaros, caracoles, pulpo, calamar, sepia).
- Huevo.
- Cacahuetes.
- Apio.
- Mostaza.
- Sésamo.
- Altramuces.
- Sulfitos (compuestos derivados del azufre que se utilizan como conservantes y antioxidantes en determinados alimentos y bebidas. En el vino, por ejemplo, aparecen de forma natural tras la fermentación).
Aunque no aparecen en este listado, las frutas también pueden provocar alergias, principalmente al melocotón, la manzana, la ciruela, la fresa, el kiwi, el melón o el plátano.
La alergia alimentaria puede ser de dos tipos:
- Mediada por anticuerpos IgE (inmunoglobulina E): el sistema inmunitario produce esta proteína para proteger al organismo, pero cuando se genera en exceso provoca una respuesta desproporcionada. La reacción se presenta de forma rápida (en menos de 2 horas) tras consumir o tener contacto oral con el alérgeno.
- No mediada por anticuerpos IgE: la respuesta del organismo involucra otras células inmunitarias, como los mastocitos, los basófilos o los linfocitos T. Los síntomas suelen tardar más tiempo en aparecer (incluso 48 horas) y son menos graves.
El pronóstico de las alergias alimentarias es variable. En algunas ocasiones, desaparecen con el paso del tiempo (sobre todo las alergias al huevo o a la leche), mientras que en otras, persisten en la edad adulta (especialmente las alergias a los frutos secos o los cacahuetes).
Síntomas
La respuesta del organismo es diferente dependiendo del tipo de alergia alimentaria que se padezca:
- Mediada por anticuerpos IgE: los síntomas más característicos son:
- Enrojecimiento de la piel.
- Urticaria.
- Inflamación en los labios o los párpados.
- Vómitos.
- Diarrea.
- Picor en la boca o la garganta.
- Rinitis: congestión, goteo nasal, estornudos.
- Asma.
- No mediada por anticuerpos IgE: los signos más frecuentes son:
- Distensión abdominal: inflamación del tubo digestivo.
- Dolor abdominal.
- Cólicos.
- Diarrea.
- Vómitos.
- Moco en las heces.
Causas
La alergia alimentaria es el resultado de un error del sistema inmunitario, que identifica sustancias inocuas como nocivas para el organismo.
Factores de riesgo
El riesgo de padecer una alergia alimentaria aumenta en estos casos:
- Edad: es más habitual en la población infantil, se estima que afecta a entre un 4 y un 6 % de los niños. La incidencia es de entre un 1 y un 3 % en los adultos.
- Antecedentes familiares de alergias, urticaria o asma.
- Alergias a otras sustancias.
- Asma.
- Eccema.
Complicaciones
Las complicaciones más destacadas de la alergia alimentaria son:
- Anafilaxia: reacción severa y potencialmente mortal del sistema inmunitario que afecta a todo el organismo. Además de los síntomas típicos de la alergia a los alimentos, se muestran signos, al menos, en otro órgano vital:
- Falta de aire, ronquera, silbidos en el pecho.
- Arritmias, confusión, somnolencia, mareo.
- Shock anafiláctico: es una forma grave de la anafilaxia que requiere atención inmediata. Suele manifestarse de la siguiente forma:
- Hipotensión.
- Pulso débil.
- Mareo.
- Pérdida de conciencia.
- Muerte.
Prevención
Para prevenir la alergia se debe evitar consumir aquellos alimentos que la causan. Es fundamental revisar las etiquetas de los alimentos y tener especial cuidado en los restaurantes.
¿Qué médico trata la alergia alimentaria?
La alergia alimentaria se diagnostica y trata en la especialidad de alergología.
Diagnóstico
El diagnóstico de la alergia alimentaria sigue estos pasos:
- Historia clínica: se recopila información sobre el estado general de salud del paciente y sus hábitos de vida, así como sus antecedentes médicos y familiares. Además, se toma nota de los síntomas del paciente y el momento en que se manifiestan.
- Pruebas cutáneas: se aplica una cantidad pequeña de alérgeno en la piel del antebrazo con una leve punción para que penetre en el interior. Después de un tiempo, se comprueba si se han producido cambios en la piel, que son un signo de reacción alérgica.
- Análisis de sangre: se toma una muestra de sangre para observarla con el microscopio y detectar la presencia de anticuerpos.
- Prueba de provocación: se toman pequeñas cantidades del alimento del que se sospecha la alergia de forma controlada, progresivamente se aumenta la cantidad, y se espera a ver si se produce alguna reacción.
Tratamiento
Una vez diagnosticada la alergia alimentaria, el paciente debe eliminar el alérgeno completamente de su dieta. Las reacciones alérgicas se tratan de la siguiente forma:
- Antihistamínicos: suelen tomarse vía oral. Alivian el malestar y la urticaria en casos leves.
- Epinefrina: es el tratamiento habitual en casos graves. Se administra en forma de inyección.


























































































