Inflamación abdominal
La inflamación abdominal provoca hinchazón y sensación de presión. Puede estar causada por causas muy diversas.
Síntomas y causas
La inflamación abdominal, también llamada distensión abdominal, es la sensación de pesadez o presión en el vientre. Esta hinchazón suele deberse a la acumulación de gases, líquidos, tejido o contenido digestivo en las estructuras abdominales, sobre todo en el tracto gastrointestinal.
La distensión abdominal puede ser de dos tipos dependiendo de la forma en que se manifiesta la hinchazón:
- Postprandial: se produce de forma transitoria, después de comer.
- Persistente: es la consecuencia de enfermedades digestivas crónicas o afecciones sistémicas.
El pronóstico de la inflamación del abdomen depende de la causa que lo provoca. Por norma general, suelen ser afecciones leves que se resuelven en poco tiempo. Aun así, cuando son persistentes, conviene acudir al especialista para que valore su origen y su gravedad.
Síntomas
Los síntomas característicos de la inflamación abdominal son:
- Hinchazón visible del abdomen, que se presenta duro y expandido.
- Sensación de pesadez.
- Exceso de gases que producen eructos frecuentes y ruidos intestinales.
- Doloro calambres.
- Presión en el estómago.
- Náuseas.
- Saciedad rápida al comer.
- Estreñimiento.
Causas
La hinchazón abdominal puede tener causas muy diversas, entre las que destacan:
- Acumulación de gases: suele producirse por:
- Consumo de alimentos fermentables, como legumbres, brócoli, coliflor, repollo, cebolla, refrescos con gas o cerveza.
- Intolerancias alimentarias (a la lactosa, el gluten, la fructosa, la sacarosa o la histamina).
- Disbiosis: desequilibrio de la flora intestinal.
- Ascitis: es la acumulación de un exceso de líquido en el abdomen, que suele deberse a:
- Cirrosis: daño hepático por la inflamación prolongada del hígado.
- Insuficiencia hepática: deterioro del funcionamiento del hígado.
- Insuficiencia cardiaca: dificultad del corazón para bombear sangre rica en oxígeno.
- Síndrome nefrótico: trastorno de los vasos sanguíneos de los riñones por el que los desechos de la sangre no se filtran adecuadamente.
- Pancreatitis: inflamación del páncreas que interfiere en su funcionamiento.
- Obstrucción intestinal: es un bloqueo, parcial o total, que impide el paso de alimentos y líquidos a través del intestino. Puede deberse a:
- Adherencias en el abdomen: formación de bandas de tejido cicatricial que unen estructuras que deberían estar separadas.
- Hernias: desplazamiento de un órgano o un tejido fuera de la cavidad en la que suele estar alojado.
- Enfermedad de Crohn: enfermedad intestinal inflamatoria crónica.
- Diverticulitis: inflamación de pequeños sacos de tejido que se forman en la pared abdominal.
- Determinados medicamentos, como los opioides, los antidepresivos o los bloqueadores de los canales de calcio.
- Tumores: por su tamaño obstruyen el colon o intestino delgado.
- Síndrome del intestino irritable: enfermedad crónica que provoca dolor y cambios en el movimiento intestinal.
- Estreñimiento: dificultad para defecar o hacerlo menos de tres veces por semana de forma continuada.
- Dispepsia funcional: malestar estomacal que no tiene causas claras.
- Sobrecrecimiento bacteriano del intestino delgado (SIBO): las bacterias del intestino aumentan, especialmente, en el intestino delgado. Como consecuencia, el organismo deja de funcionar adecuadamente.
- Peritonitis: inflamación del peritoneo, que es la membrana que recubre la pared interior del abdomen.
- Síndrome de ovario poliquístico (SOP): desajuste hormonal por el que los ovarios aumentan de tamaño y producen un número elevado de folículos.
- Miomas: tumores benignos que se forman en el útero.
- Endometriosis: formación de tejido similar al endometrial fuera del útero.
- Cambios hormonales: la menstruación o las fases tempranas del embarazo suelen provocar la inflamación del abdomen.
- Cáncer: el crecimiento de un tumor provoca el aumento del tamaño del abdomen, aunque también puede estar relacionado con el hecho de que las enfermedades oncológicas causan ascitis. Los más habituales son:
- Cáncer de estómago.
- Cáncer de colon.
- Cáncer de páncreas.
- Cáncer de hígado.
- Cáncer de útero.
- Cáncer de vejiga.
- Cáncer de ovario.
Factores de riesgo
El riesgo de distensión abdominal aumenta en los siguientes casos:
- Alguna de las enfermedades descritas anteriormente.
- Mujeres en etapas de cambios hormonales.
- Tabaquismo: los químicos presentes en el tabaco irritan el tracto digestivo.
- Comer demasiado rápido o mascar chicle.
- Sedentarismo.
- Falta de tono muscular en el abdomen.
Complicaciones
Además de las complicaciones propias de las enfermedades que pueden causarla, la hinchazón abdominal puede agravarse si no se trata adecuadamente y provocar:
- Dolor crónico.
- Desnutricióny pérdida de peso, ya que la inflamación impide que los nutrientes se absorban adecuadamente.
- Fístulas: formación de conexiones anormales entre órganos que no suelen estar conectados.
- Abscesos: infección y acumulación de pus en las fístulas.
¿Qué médico trata la inflamación abdominal?
La distensión abdominal puede tratarse, según su origen, en las especialidades de Medicina familiar y comunitaria, Aparato digestivo, Cirugía general y del aparato digestivo, Oncología médica, Oncología radioterápica o Ginecología y Obstetricia.
Diagnóstico
El diagnóstico de la inflamación abdominal y de las causas que la provocan, incluye varios procedimientos:
- Anamnesis: en la historia clínica, se recopila información sobre los antecedentes médicos y familiares del paciente, así como de sus hábitos, estilo de vida y, sobre todo, los síntomas por los que acude a la consulta.
- Examen físico: además de tomar las constantes vitales y observar el aspecto del abdomen, se palpa y golpea levemente con los dedos para comprobar si hay zonas de mayor sensibilidad, dolor, líquidos acumulados o masas.
- Análisis de sangre: se solicita un hemograma completo para valorar el estado general de salud del paciente. Estudio de celiaquía. Cuando hay sospecha, se comprueban los marcadores tumorales y la función hepática.
- Análisis de heces: detecta parásitos, sangre oculta en las heces o marcadores de inflamación intestinal.
- Pruebas de intolerancias (lactosa, fructosa) y de sobrecrecimiento bacteriano en intestino delgado (SIBO).
- Pruebas de imagen: se llevan a cabo para observar las estructuras internas y evaluar si hay anomalías, obstrucciones o tumores. Las más frecuentes son:
- Ecografía abdominalEcografía abdominalEcografía y pélvica: se utilizan ondas de ultrasonido para obtener imágenes en movimiento del intestino, el hígado, el páncreas, el bazo, los riñones, la vejiga, el útero, los ovarios y la próstata.
- Radiografía abdominalRadiografía abdominalRadiografía : se obtienen imágenes de los órganos con ayuda de rayos X.
- Tomografía axial computarizada de abdomen y pelvis (TAC): se utilizan rayos X desde diversos ángulos para conseguir cortes transversales de los órganos, los huesos y los vasos sanguíneos.
- Colonoscopia y sigmoidoscopia: se introduce un tubo flexible con una cámara en el extremo a través del ano para comprobar el estado del recto y el colon.
Tratamiento
El tratamiento de la inflamación abdominal es diferente dependiendo de la causa que la provoca. Los abordajes más habituales son:
- Evitar tomar alimentos que provocan gases.
- Mantenerse correctamente hidratado, ya que previene el estreñimiento.
- Practicar ejercicio moderado de forma regular.
- Medicamentos: para agilizar la mejoría de los síntomas, es posible que el especialista prescriba medicación:
- Antiflatulentos: previenen y alivian la acumulación de gases.
- Antiespasmódicos: relajan los músculos del intestino, por lo que se calman los calambres provocados por el exceso de gases.
- Probióticos: equilibran la microbiota intestinal y fortalecen el sistema inmunológico.
- Anticonceptivos orales: regulan las hormonas para controlar el crecimiento de los miomas uterinos y regular los ciclos menstruales.
- Intervención quirúrgica para extirpar tumores o tratar la obstrucción intestinal, los miomas, la endometriosis, la ascitis o la peritonitis.
- En el caso de tumores cancerosos, la cirugía se combina con radioterapia, quimioterapia o inmunoterapia.













































































