Los cambios silenciosos de la menopausia que pueden aumentar el riesgo cardiovascular
16 de octubre de 2026 /
Hospital Quirónsalud Murcia /
Ginecología y Obstetricia

Con motivo del Día Mundial de la Menopausia, que se celebra el próximo 18 de octubre, especialistas del Hospital Quirónsalud Murcia recuerdan que los cambios hormonales asociados a esta etapa comienzan años antes de la última menstruación y pueden afectar tanto al bienestar físico y emocional como a la salud cardiovascular. Las alteraciones del ciclo menstrual, los sofocos, los problemas de sueño y los cambios metabólicos son algunas de las manifestaciones de una transición que puede influir en la salud de la mujer a largo plazo.
Perimenopausia: a qué edad comienza y cuáles son sus primeros síntomas
La perimenopausia suele comenzar durante la década de los 40, con frecuencia entre los 40 y los 45 años, aunque puede iniciarse antes o después y prolongarse durante varios años. Durante esta etapa, la producción de estrógenos y progesterona experimenta fluctuaciones que pueden provocar reglas irregulares, menstruaciones más abundantes o escasas, sofocos, sudoración nocturna, alteraciones del sueño, irritabilidad y dificultades de concentración.
La doctora Ana Serrano, jefa del Servicio de Ginecología y Obstetricia del Hospital Quirónsalud Murcia, explica que estos síntomas pueden aparecer incluso cuando la mujer todavía mantiene ciclos menstruales aparentemente normales.
«Uno de los primeros signos de la perimenopausia suele ser la alteración del ciclo menstrual, pero no es el único. Muchas mujeres comienzan a experimentar cambios físicos y emocionales que no relacionan con las fluctuaciones hormonales propias de esta etapa», señala la ginecóloga.
Menopausia: cuándo comienza y qué cambios produce en el organismo
La menopausia se produce habitualmente entre los 45 y los 55 años, con una edad media cercana a los 51 años en España. Se confirma cuando han transcurrido doce meses consecutivos sin menstruación, siempre que no exista otra causa que explique su ausencia.
Aunque la menopausia marca un momento concreto, algunos síntomas pueden continuar durante la posmenopausia, cuando los niveles de estrógenos permanecen generalmente más bajos. Entre las manifestaciones más habituales se encuentran los sofocos, la sudoración nocturna, las alteraciones del sueño, la sequedad vaginal y las molestias durante las relaciones sexuales. También pueden producirse cambios en la distribución de la grasa corporal, con mayor tendencia a acumularla en el abdomen, y una aceleración de la pérdida de densidad mineral ósea.
«La menopausia no afecta a todas las mujeres de la misma manera. Algunas apenas presentan molestias, mientras que otras experimentan síntomas que interfieren en su descanso, su bienestar y su vida cotidiana. Lo importante es saber que existen tratamientos y medidas preventivas que pueden ayudar a mejorar su calidad de vida», destaca la doctora Serrano.
La especialista recuerda que, aunque se trata de un proceso fisiológico, los síntomas que afectan significativamente a la calidad de vida pueden abordarse mediante diferentes estrategias, incluidos tratamientos hormonales cuando están indicados, siempre tras una valoración ginecológica individualizada.
Por qué aumenta el riesgo cardiovascular durante la perimenopausia y la menopausia
El doctor Matías Pérez-Paredes, jefe del Servicio de Cardiología del Hospital Quirónsalud Murcia, explica que los estrógenos intervienen en distintos mecanismos relacionados con la función vascular y el metabolismo, por lo que sus fluctuaciones durante la perimenopausia y su posterior descenso pueden contribuir a modificar el perfil de riesgo cardiovascular, ya que se pierde su efecto protector.
"Durante esta transición puede producirse un aumento de los niveles de colesterol y de la presión arterial, junto a cambios en la distribución de la grasa corporal, con una mayor tendencia a acumular grasa abdominal, visceral y epicárdica. "También", señala el cardiólogo, aumenta la incidencia de diabetes mellitus tipo 2 y se elevan distintas moléculas inflamatorias, procoagulantes y protrombóticas; por eso es importante comenzar a cuidar la salud cardiovascular antes de que desaparezca definitivamente la menstruación. Además, los sofocos intensos, precoces o persistentes se asocian a disfunción endotelial, aterosclerosis subclínica y mayor incidencia de eventos cardiovasculares".
Así mismo las enfermedades cardiovasculares constituyen una de las principales causas de mortalidad femenina. Tras la menopausia, los cambios hormonales, junto con el envejecimiento y otros factores de riesgo incrementan el riesgo de infarto e ictus. Además, se sabe que la menopausia prematura (antes de los 40 años) o precoz (antes de los 45), y especialmente la quirúrgica con ooforectomía bilateral, se asocian a mayor riesgo de enfermedad coronaria e insuficiencia cardíaca.
«Muchas mujeres siguen considerando el infarto una enfermedad predominantemente masculina, cuando la prevención cardiovascular es igualmente fundamental en la mujer. La perimenopausia representa una oportunidad para revisar la tensión arterial, el colesterol, la glucosa y los hábitos de vida», advierte el doctor Pérez-Paredes.
Cómo prevenir el riesgo cardiovascular desde la perimenopausia
La prevención debe comenzar antes de que aparezcan los problemas de salud. Mantener una alimentación equilibrada, practicar ejercicio físico regularmente, evitar el tabaco y controlar el peso, la presión arterial, el colesterol y la glucosa son algunas de las principales recomendaciones para proteger el corazón.
«El ejercicio aeróbico combinado con entrenamiento de fuerza, una alimentación saludable y el control de los factores de riesgo cardiovascular son fundamentales. No debemos esperar a que aparezcan los síntomas para comenzar a cuidarnos», explica el doctor Pérez-Paredes.
Los especialistas coinciden en que la perimenopausia y la menopausia no son enfermedades, sino etapas de transición en las que la información, el seguimiento médico individualizado y los hábitos saludables permiten mejorar el bienestar y prevenir complicaciones.
«La menopausia es una etapa natural en la vida de la mujer, pero eso no significa que deba resignarse a convivir con síntomas que afectan a su calidad de vida. Conocer los cambios hormonales y disponer de un seguimiento adecuado permite afrontar esta transición con mayor tranquilidad y seguridad», concluye la doctora Serrano.




