Absceso cutáneo

Información sobre las causas, los síntomas y los tratamientos de la acumulación de pus bajo la piel.

Síntomas y causas

El absceso cutáneo es una acumulación de pus que se forma en la piel como consecuencia de una infección. Aunque pueden aparecer en cualquier parte del cuerpo, son más frecuentes en zonas donde se produce mayor fricción, con mayor cantidad de folículos pilosos o donde se genera más humedad.

Existen distintos tipos de abscesos cutáneos dependiendo de sus características y localización:

  • Absceso cutáneo superficial: se presenta en las capas superficiales de la piel y son fácilmente visibles.
  • Forúnculo: se forma en un folículo piloso, que es la cavidad en la que crece el vello.
  • Carbunco: es una agrupación de varios forúnculos que se conectan bajo la piel, por lo que son de gran tamaño.
  • Hidradenitis supurativa: afectan a las glándulas sudoríparas, por lo que suelen aparecer en las axilas, las ingles o debajo de los senos.
  • Absceso pilonidal: aparece en la base de la columna vertebral y suele estar compuesto de vello.

El pronóstico del absceso cutáneo es generalmente bueno si se trata a tiempo. Sin embargo, si no se recibe el tratamiento adecuado puede causar complicaciones graves.

Síntomas

Los síntomas más característicos del absceso cutáneo son:

  • Hinchazón y enrojecimiento localizado. Pueden aparecer en cualquier parte del cuerpo, pero son más frecuentes en:
    • Axilas.
    • Ingles.
    • Glúteos o nalgas.
    • Cara (alrededor de la nariz, la boca o los ojos).
    • Base de un diente (absceso dental)
    • Base de la columna vertebral (absceso pilonidal).
    • Zona perianal (absceso perianal): la piel que rodea el ano y que se encuentra entre este y los genitales.
  • Formación de bultos rojos en la piel que suelen tener un tamaño de entre uno y tres centímetros.
  • Dolor.
  • Fiebre.
  • Linfadenopatías regionales: inflamación de los ganglios linfáticos en el área cercana al absceso. Es un signo de que el organismo está combatiendo la infección.
  • Leucocitosis: aumento de la presencia de leucocitos (glóbulos blancos) en la sangre debido al esfuerzo del sistema inmunitario para eliminar la infección.

Causas

Las causas más habituales del absceso cutáneo son:

  • Infección bacteriana, normalmente por estafilococos o estreptococos. Estos organismos viven en la piel de forma natural, pero pueden provocar una infección si acceden al organismo a través de una herida.
  • Foliculitis: es un tipo de infección que se produce en un folículo piloso.

Factores de riesgo

Los factores que aumentan el riesgo de que se forme un absceso cutáneo son:

  • Heridas o arañazos en la piel.
  • Sistema inmunitario debilitado, ya que aumenta la propensión a las infecciones.
  • Obesidad: el exceso de tejido adiposo causa una inflamación crónica que afecta al funcionamiento del sistema inmunológico. Además, se produce más humedad en los pliegues de la piel y una mayor propensión a padecer diabetes, patología que agrava las lesiones cutáneas y dificulta su manejo.
  • Edad avanzada: el envejecimiento natural vuelve la piel más fina y frágil, por lo que disminuye la capacidad de cicatrización. El paso de los años también debilita el sistema inmunitario.

Complicaciones

Si no se trata adecuadamente, el absceso puede romperse y liberar el pus (un fluido blanquecino que contiene bacterias), por lo que aumenta el riesgo de que se propague la infección en los tejidos circundantes:

  • Celulitis local: la infección bacteriana llega al tejido subcutáneo.
  • Linfangitis: inflamación de los vasos linfáticos como consecuencia de la infección.

Prevención

Para prevenir los abscesos cutáneos, se recomienda:

  • Lavar las manos con agua y jabón durante, al menos, 15 segundos de forma frecuente. Especialmente, antes y después de ir al baño, antes de comer, después de toser o estornudar, después de manejar objetos o después de estar en el exterior.
  • Limpiar diariamente y secar convenientemente las zonas del cuerpo en las que suele producirse mayor fricción.
  • Mantener las heridas limpias y cubiertas con un apósito para evitar el acceso de los gérmenes.

¿Qué médico trata el absceso cutáneo?

El absceso cutáneo se diagnostica y trata en la especialidad de dermatología, y cirugía general.

Diagnóstico

El diagnóstico de un absceso cutáneo es clínico, ya que el especialista puede identificarlo mediante la observación.

Para identificar el agente causante de la infección, se toma una muestra del pus y se analiza en el laboratorio. De esta forma, se puede establecer si se trata de una infección bacteriana o fúngica.

Tratamiento

Los abscesos cutáneos de tamaño pequeño suelen resolverse por sí solos y la inflamación remite cubriéndolos con compresas calientes. Sin embargo, el tratamiento principal suele ser el drenaje cuando son grandes y causan mucho dolor. El procedimiento es el siguiente:

  • Administrar anestesia local.
  • Practicar un corte en la parte superior de la protuberancia.
  • Presionar toda la superficie hasta que haya salido todo el pus.
  • Si hay tabicaciones, es decir, membranas internas que dividen el contenido en varias bolsas, se utiliza una cureta para romperlas y poder extraer el pus.
  • Limpiar con una solución fisiológica.
  • Rellenar la cavidad con gasas, dejando un fragmento hacia el exterior para garantizar que el pus continue drenando durante un tiempo.
  • Una vez transcurridas entre 24 o 48 horas, retirar las gasas.

En la mayoría de los casos, se administran antibióticos para tratar la infección, favorecer la recuperación y evitar que el absceso vuelva a aparecer.

¿Quieres una cita con un profesional?