Acné

Toda la información sobre las causas, los síntomas y el tratamiento de las lesiones dermatológicas derivadas de una producción excesiva de sebo.

Síntomas y causas

El acné es una afección dermatológica en la que se forman granos y anomalías en la piel como consecuencia de la acumulación de grasa, bacterias y células muertas en los folículos pilosos. Aunque es más frecuente en el rostro, también suele darse en otras zonas de la parte superior del tronco.

Según sus características, el acné se divide en dos grandes grupos:

  • Acné comedogénico: este tipo, también llamado comedoniano, es una afección leve, ya que se presenta en la capa más superficial de la piel.
    • Puntos negros: el poro permanece abierto y presenta un color negro.
    • Puntos blancos: la superficie del poro queda cerrada, por lo que se forma un pequeño bulto con un tono blanquecino.
  • Acné no comedogénico: se trata de una dolencia más grave, ya que afecta a las capas intermedias o profundas de la piel.
    • Pápulas: bultos rojos inflamados.
    • Pústulas: cavidades con pus.
    • Nódulos: inflamación en más de un folículo de la dermis.
    • Quistes: el acné quístico se caracteriza por presentar lesiones supurativas en la dermis que pueden derivar en cicatrices.

Aunque en la mayoría de los casos el acné desaparece en la adolescencia, es posible que se mantenga durante la edad adulta. Los avances médicos han conseguido que las lesiones y las marcas desaparezcan casi por completo incluso en los casos más graves.

Síntomas

Los síntomas más característicos del acné son:

  • Acné comedogénico: suele concentrarse en la frente, la nariz, las mejillas, el cuello, la espalda y el pecho.
    • Lesiones visibles no dolorosas.
    • Puntos negros o blancos.
    • Ocasionalmente, protuberancias rojas.
    • Textura áspera en la zona de la piel afectada.
  • Acné no comedogénico: aparece en las mismas áreas que el comedogénico, en especial, en la cara, el cuello, la espalda, el pecho y los hombros.
    • Inflamación.
    • Enrojecimiento.
    • Dolor al tacto.
    • En algunos casos, sobre todo en los quistes, supuración.

Causas

El acné se desarrolla por las siguientes causas:

  • Acné comedogénico: aparece cuando los poros o los folículos pilosos se obstruyen con grasa y células muertas.
    • Puntos negros: al estar abierto, el material acumulado se oscurece debido a la oxidación producida por el oxígeno.
    • Puntos blancos: el color de la grasa se mantiene blanco porque está dentro del poro sin entrar en contacto con el aire.
  • Acné no comedogénico: el folículo piloso se rompe, por lo que a la acumulación de grasa y células muertas se suma la proliferación de bacterias que deriva en una infección.

Factores de riesgo

Los motivos por los que se generan estos acúmulos de grasa y células muertas pueden ser muy diversos. Los factores de riesgo más frecuentes son:

  • Edad: tiene mayor incidencia en la adolescencia, aunque puede aparecer a cualquier edad.
  • Cambios hormonales: el llamado acné hormonal se debe a un aumento de andrógenos que provoca el agrandamiento de las células sebáceas y, por lo tanto, una mayor producción de sebo.
  • Determinados alimentos: el consumo excesivo de carbohidratos está relacionado con un aumento de la producción sebácea.
  • Algunos medicamentos: los corticosteroides y los fármacos con testosterona pueden provocar la aparición de acné.
  • Cosméticos con exceso de aceite.
  • Exposición a la radiación UV.
  • Fricción excesiva.
  • Estrés: aunque no lo provoca directamente, empeora el acné cuando ya se tiene.
  • Antecedentes familiares.

Complicaciones

Las complicaciones asociadas al acné son:

  • Cicatrices: una vez que desaparecen los granos y las espinillas pueden quedar hendiduras en la piel. En los casos más graves, se forman cicatrices queloides caracterizadas por estar abultadas y sobresalir de la piel.
  • Hiperpigmentación: la piel afectada adquiere una tonalidad más oscura en las zonas en las que estaban los granos.
  • Hipopigmentación: en estos casos, la piel se vuelve más clara.
  • Baja autoestima.
  • Depresión.

Prevención

Aunque no siempre se puede prevenir el acné, se recomienda seguir una rutina específica para mantener una buena salud de la piel y evitar que la afección se agrave:

  • No tocar las zonas con granos para evitar propagar la infección.
  • No pellizcar las lesiones.
  • Limpiar la piel con un producto suave sin frotar en exceso.
  • Utilizar cosméticos sin aceite y no comedogénicos.
  • Evitar los productos irritantes.
  • Proteger la piel del sol.
  • Llevar una alimentación equilibrada.
  • Beber el agua suficiente para estar bien hidratado.
  • En la medida de lo posible, controlar el estrés.

¿Qué médico trata el acné?

El acné es una enfermedad que se trata en dermatología.

Diagnóstico

El diagnóstico del acné es clínico, ya que se basa en la observación de la piel. La experiencia del especialista al ver las lesiones sirve para determinar su gravedad.

Tratamiento

El tratamiento del acné se debe adecuar a la gravedad de las lesiones. Entre los más eficaces están:

  • Medicamentos orales: son cremas o lociones que se aplican directamente sobre las lesiones para reducirlas o hacer que desaparezcan. Son útiles en acné leve o moderado.
    • Retinoides: evitan que los folículos pilosos se obstruyan. Se deben utilizar durante un periodo determinado para evitar daños en la piel. En este tiempo, se debe evitar la exposición al sol.
    • Antibióticos: eliminan las bacterias y reducen la inflamación. Normalmente, no tienen eficacia por sí solos, es preciso combinarlos con otros fármacos.
  • Medicamentos tópicos: se administran en pacientes con acné moderado o grave.
    • Antibióticos: combaten las infecciones más severas. Los especialistas insisten en la importancia de seguir las indicaciones médicas al tomarlo para prevenir la resistencia a estos medicamentos.
    • Anticonceptivos: suelen prescribirse a mujeres en edad fértil que tengan intención de utilizar un método de prevención del embarazo. Combinan estrógenos y progestina. En algunos casos, los resultados tardan en percibirse.
    • Antiandrógenos: bloquean los efectos de las hormonas andrógenas.
    • Isotretinoína: este tratamiento conocido popularmente por su nombre comercial, Roacután, se utiliza en pacientes que no responden adecuadamente a otros medicamentos. Es un principio activo muy eficaz para reducir el tamaño de las glándulas sebáceas y conseguir que la producción de sebo sea normal. Durante los primeros meses se nota un empeoramiento, pero después ofrece muy buenos resultados. Puede causar efectos secundarios graves (depresión, enfermedad intestinal inflamatoria, defectos congénitos en caso de embarazo), por lo que se debe hacer un seguimiento periódico para garantizar la salud del paciente.
  • Fototerapia: se aplica luz LED para combatir los distintos efectos del acné. Cada longitud de onda tiene unas propiedades distintas, por lo que sirve para suavizar las cicatrices, alisar los poros, mejorar la textura de la piel y controlar la hiperpigmentación. Se aplica de forma externa y las ondas atraviesan la piel hasta llegar a las capas más profundas.
  • Tratamiento con láser: el láser penetra en la piel para sin dañarla y genera calor para modificar las glándulas sebáceas. También atenúa las cicatrices y las marcas. Aunque los casos más graves requieren sesiones durante varios meses, a partir del primer mes se suele notar la mejoría.
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