Deglución atípica

Todo sobre las casusas, los síntomas y los tratamientos para la alteración de la forma de tragar.

Síntomas y causas

La deglución atípica es un trastorno por el que se traga de forma anómala, en la mayoría de los casos, porque la lengua no se coloca de la forma adecuada. Se trata de una condición normal durante los primeros años de vida, pero supone un problema si se mantiene más allá de los cuatro o cinco años.

Durante la deglución, se preparan los alimentos (líquidos, sólidos y semisólidos) y son llevados desde la boca hasta el estómago, gracias a la realización de movimientos voluntarios e involuntarios con la participación de músculos de la boca, cabeza y cuello.

En un patrón correcto de deglución, los labios permanecen en contacto y los dientes alineados mientras que la punta de la lengua presiona el paladar duro y el cuerpo lingual se eleva hacia la parte central de la pared superior de la boca. Sin embargo, los pacientes con deglución atípica empujan la lengua contra los dientes. En ocasiones, se contrae el mentón, se aprietan los labios, se coloca el labio inferior entre los dientes o se mueve la cabeza.

El pronóstico de la deglución atípica es generalmente bueno. Aunque el proceso de aprendizaje puede llegar a durar incluso un año, los pacientes suelen aprender a tragar adecuadamente sin secuelas ni complicaciones. Además, una deglución adecuada evita problemas futuros, como alteraciones del habla, problemas dentales o afecciones digestivas.

Síntomas

Los síntomas que suelen manifestarse cuando se padece deglución atípica son:

  • Colocación de la lengua entre los dientes al tragar.
  • Respiración bucal.
  • Maxilar superior o inferior adelantado.
  • Maxilar superior o inferior retrasado.
  • Movimientos atípicos al tragar: elevar la cabeza, contraer los labios, hacer muecas.
  • Ruidos al deglutir.
  • Escape de alimentos durante la ingesta

Causas

La deglución atípica está causada por diversos factores independientes que, al combinarse, impiden al paciente tragar correctamente. Los más destacados son:

  • Respiración oral crónica: la lengua desciende para abrir la vía aérea, por lo que no se eleva para facilitar la deglución.
  • Hipertrofia adenoidea o amigdalar: las vegetaciones (adenoides) o las amígdalas están anormalmente agrandadas, por lo que se tiende a la respiración oral.
  • Anquiloglosia: frenillo lingual corto que limita la capacidad de movimientos de la lengua.
  • Hipotonía bucofacial: poca fuerza muscular en la lengua, los labios y las mejillas.
  • Maloclusión: es una consecuencia que se convierte en causa de la afección creando un círculo vicioso que perpetúa el patrón deglutorio anómalo.
  • Pérdida de alguna pieza dental anterior o separación de dientes anteriores.

Factores de riesgo

El riesgo de deglución atípica aumenta en los siguientes casos:

  • Uso prolongado de chupete o biberón.
  • Chuparse el dedo, ya que propicia la maloclusión.
  • Abuso de la alimentación triturada o con alimentos excesivamente blandos, sin introducir a tiempo los sólidos.
  • Paladar con forma ojival (estrecho y alto).
  • Malformación maxilar.
  • Antecedentes familiares de maloclusión o deglución atípica.

Complicaciones

Una deglución atípica persistente en la edad adulta puede derivar en:

  • Desalineación dental.
  • Diastema: espacio entre los dientes.
  • Desarrollo anormal del paladar y los maxilares.
  • Maloclusión: encaje defectuoso de las arcadas dentarias.
  • Estrechamiento del paladar.
  • Dificultad para pronunciar algunos fonemas (/r/, /n/, /d/, /t/, /f/, /s/).
  • Trastornos digestivos derivados de una masticación incorrecta.
  • Sequedad bucal.
  • Riesgo de ronquidos.
  • Posible paso de alimento a la vía aérea, con riesgo de atragantamiento.
  • Alteración de la estética facial.

Prevención

La prevención debe basarse en garantizar la respiración nasal y conseguir la evolución adecuada de la deglución en los primeros años de la infancia, cuando los niños dejan de ser bebés.

Además, conviene seguir estas recomendaciones:

  • Evitar el uso de biberón y chupete después de los dos años.
  • Impedir que el niño se chupe el dedo.
  • Favorecer la transición a los alimentos sólidos fomentando la masticación bilateral a partir de los seis meses.
  • Promover el cierre adecuado de los labios.

¿Qué médico trata la deglución atípica?

La deglución atípica se diagnostica y se trata de forma conjunta por especialistas en logopedia, otorrinolaringología y odontología.

Diagnóstico

El diagnóstico de la deglución atípica requiere un abordaje multidisciplinar en el que se analicen aspectos muy diversos. Por norma general, se hacen tres evaluaciones:

  • Estudio otorrinolaringológico:
    • Anamnesis: se lleva a cabo la historia clínica para conocer los hábitos respiratorios, los hábitos de succión y los antecedentes de infecciones recurrentes en los sistemas auditivo y respiratorio (otitis, amigdalitis, rinitis).
    • Exploración física: se evalúa la movilidad muscular y lingual, la longitud del frenillo de la lengua y se comprueban posibles anomalías en las amígdalas y las adenoides.
  • Estudio logopédico:
    • Exploración física: se observa la posición de los labios y la lengua en reposo.
    • Observación del proceso deglutorio: se analizan los movimientos para detectar el problema:
      • Interposición de la lengua entre los dientes.
      • Contracción de los músculos al sellar los labios.
      • Movimiento compensatorio de la cabeza o el cuello.
  • Evaluación odontológica: tiene lugar después del diagnóstico para comprobar si la afección ha caudado daños en los dientes.

Tratamiento

El tratamiento de la deglución atípica requiere abordar los distintos factores que la causan. Para obtener los resultados esperados, se suelen aplicar los siguientes:

  • Terapia miofuncional: ejercicios de rehabilitación para corregir los desequilibrios musculares y los movimientos de los labios y la lengua, así como la respiración.
  • Ortodoncia: tiene dos objetivos principales:
    • Alineadores o brackets: corrigen los desequilibrios estructurales, como la mordida abierta, la protrusión dental o la expansión maxilar.
    • Rejilla lingual: es una barrera que impide a la lengua colocarse entre los dientes, por lo que modifica la forma en que se utiliza al tragar.
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