Duelo
El duelo patológico se produce cuando los sentimientos de tristeza y dolor normales tras una pérdida se prolongan durante más tiempo del habitual.
Síntomas y causas
El duelo es un proceso psicológico normal que se vive después de una pérdida, es decir, la interrupción definitiva de algo, que puede ser una muerte, pero también un abandono o una ausencia. Se considera que el duelo es una herida, por lo que se necesita un tiempo para que cicatrice. Algunas personas viven el proceso de forma tan intensa que puede llegar a ser incapacitante. En estos casos, considerados duelo patológico o complicado, se recomienda recibir atención especializada para evitar complicaciones o la cronificación de la tristeza.
Durante el proceso de duelo se transita por cinco fases:
- Negación: la mente se protege de la realidad mostrando incredulidad y resistencia a aceptar la pérdida.
- Enfado: la ira es una respuesta natural ante la pérdida. Puede estar dirigida a uno mismo, hacia el ser querido que se ha marchado o, incluso, hacia una tercera persona.
- Negociación: se abre un diálogo interno para intentar encontrar sentido a lo sucedido. Surgen preguntas que intentan encontrar la forma de revertir la realidad o de haber evitado la pérdida.
- Depresión: es una etapa de conexión con las emociones para afrontar la realidad de la pérdida.
- Aceptación: se aprende a vivir con el dolor para poder seguir adelante. El malestar se atenúa gradualmente, aunque en ocasiones reaparece vívidamente.
Mientras que el duelo normal se caracteriza por la tristeza, el enfado y el tránsito hasta la aceptación sin abandonar las responsabilidades diarias, el duelo patológico presenta unos síntomas persistentes que motivan la falta de interés en la vida y producen incapacidad para afrontar las actividades cotidianas. Aunque no hay una duración fija para el duelo, suele durar entre seis meses y un año, por lo que si se extiende por más tiempo se considera duelo patológico.
Para superar el duelo patológico es necesario seguir un tratamiento psicológico que acompañe al paciente a través de las cinco etapas, ya que la intensidad de los sentimientos le impiden hacerlo por sí solo. El pronóstico suele ser bueno, aunque el tiempo de recuperación puede ser largo.
Síntomas
La tristeza es inherente a la pérdida, pero los síntomas del duelo patológico son más intensos. Los más destacados son:
- Dolor y tristeza intensos.
- Aturdimiento, culpa e ira.
- Pensamientos constantes sobre la pérdida o el ser querido desaparecido.
- Atención excesiva a los recuerdos del ser querido.
- Imposibilidad de recordar las experiencias positivas vividas con el ser amado.
- Falta de concentración.
- Dificultad para aceptar la pérdida.
- Resentimiento por la pérdida.
- Desconfianza en otras personas.
- Distanciamiento social.
- Pérdida de interés en la vida y dificultad para disfrutarla.
- Persistencia en el tiempo de los signos anteriores.
Causas
El duelo patológico surge por una combinación de distintos aspectos, aunque no siempre se conoce la causa exacta. Los especialistas creen que la personalidad, las características del entorno, los antecedentes familiares y la composición química del cerebro influyen en su desarrollo.
Factores de riesgo
Algunos de los factores que aumentan las probabilidades de transitar un duelo patológico son:
- Antecedentes de trastornos mentales, como depresión o ansiedad.
- Autoestima baja.
- Dificultad para manejar las emociones.
- Naturaleza traumática de la pérdida: muerte repentina, violenta o inesperada.
- Pérdida de un hijo.
- Vínculo intenso con el fallecido o desaparecido.
- Fallecimiento de un niño.
- Pérdidas múltiples en poco tiempo.
- Desconocer el destino del ser querido (desaparición).
- Falta de apoyo social.
Complicaciones
Las complicaciones del duelo crónico pueden ser tanto mentales como físicas, entre las más frecuentes se encuentran:
- Ansiedad.
- Alteración del sueño.
- Depresión.
- Alcoholismo.
- Tabaquismo.
- Abuso de sustancias tóxicas.
- Pensamientos suicidas.
- Aislamiento social.
- Dificultad para realizar las tareas cotidianas.
- Mayor riesgo de enfermedad cardiaca, hipertensión y cáncer.
Prevención
Es difícil prevenir el duelo patológico, ya que se desconoce cuándo se puede producir. Para minimizar el riesgo, se recomienda:
- Acudir a terapia psicológica después de una pérdida, sobre todo si es inesperada o traumática.
- Apoyarse en el entorno cercano.
- Hablar sobre el dolor y la pérdida, sin reprimir ni los sentimientos ni el llanto.
¿Qué médico trata el duelo?
El duelo patológico se aborda en las especialidades de Psicología clínica y Psiquiatría.
Diagnóstico
El diagnóstico del duelo patológico es complicado, ya que resulta difícil diferenciar sus síntomas de los de un proceso normal. En general, se considera que el duelo se ha complicado si la intensidad de los síntomas no disminuye después de un año desde la pérdida del ser querido.
El especialista se basa en el análisis de los síntomas y las circunstancias de cada paciente para determinar si se encuentra transitando un duelo convencional, si se trata de un duelo patológico o si padece depresión aguda, ya que en ocasiones los síntomas son similares.
Tratamiento
El tratamiento del duelo puede ser de dos tipos:
- Psicoterapia: la terapia para superar el duelo se centra en explorar las emociones, sin ningún tipo de restricción, y propiciar conversaciones con el ser querido para sanar las heridas y borrar los pensamientos angustiantes. A lo largo de las sesiones se aprende a afrontar la situación y a adquirir herramientas para adaptarse a la nueva vida que se presenta.
- Antidepresivos: en algunos casos, es necesario administrar medicación para que el paciente siga adelante con su rutina.









































































