Edema

El edema es la hinchazón producida como consecuencia de la acumulación de un exceso de líquido en los tejidos del organismo. Es el síntoma de numerosas enfermedades que puede darse en cualquier parte del cuerpo.

Síntomas y causas

El edema es la inflamación de los tejidos blandos producida por la acumulación de líquido en el espacio intersticial, es decir, en el espacio que rodea las células que componen el organismo. Puede darse en cualquier parte del cuerpo, aunque es más frecuente en las extremidades inferiores o de forma generalizada.

En función de su localización, existen cuatro tipos de edema:

  • Edema periférico: es uno de los más frecuentes. La hinchazón se produce en los brazos, las manos, las piernas o los pies.
  • Edema óseo: se acumula líquido en el interior del hueso, normalmente, en la médula.
  • Edema pulmonar: el líquido se acumula en los alveolos, que son los pequeños sacos en los que se produce el intercambio de oxígeno y dióxido de carbono. Es una emergencia médica.
  • Edema cerebral: el exceso de fluidos se acumula en el cerebro, por lo que la presión intracraneal aumenta. Requiere una intervención médica urgente, ya que puede causar la muerte.
  • Edema macular: afecta a la mácula de la retina, encargada de facilitar la visión central y detallada.

La acumulación de líquidos de forma leve y temporal en zonas periféricas es inofensiva para el organismo, pero, cuando es persistente y afecta a órganos vitales, puede suponer un riesgo grave para la salud del paciente.

Síntomas

Los principales síntomas de los distintos tipos de edema son:

  • Edema periférico: suelen acrecentarse al final del día.
    • Hinchazón evidente.
    • La piel de la zona inflamada se presenta tensa y brillante.
    • Fóvea: en algunos casos, se produce un hoyuelo en la piel después de presionar levemente.
    • Sensación de pesadez e incomodidad.
    • Rigidez articular.
    • Aumento de peso.
  • Edema óseo:
    • Dolor intenso y localizado.
    • Sensación de presión en el hueso.
    • Dificultad de movimiento.
  • Edema pulmonar:
    • Disnea: dificultad para respirar que empeora con el esfuerzo o al tumbarse.
    • Sensación de ahogo.
    • Tos que, en ocasiones, produce un líquido espumoso.
    • Sonidos respiratorios.
    • Ritmo cardiaco rápido e irregular.
    • Piel fría, húmeda, pálida y con cianosis (color azulado).
    • Sensación de ansiedad.
  • Edema cerebral:
    • Dolor de cabeza intenso y persistente.
    • Problemas visuales: visión doble o borrosa.
    • Convulsiones.
    • Náuseas y vómitos explosivos.
    • Rigidez en el cuello.
    • Pérdida de conocimiento.
    • Somnolencia.
    • Dificultad para hablar o caminar.
  • Edema macular:
    • Visión borrosa.
    • Visión distorsionada: las líneas rectas se ven curvas o torcidas.
    • Pérdida de agudeza visual central: no se perciben los detalles finos, por lo que la lectura se dificulta, así como la capacidad para reconocer los rostros.
    • Alteración de los colores.
    • Manchas oscuras en el campo visual central, la visión periférica permanece inalterada.

Causas

El edema se produce cuando hay un desequilibrio entre las fuerzas que regulan el paso de los líquidos de una parte a otra del organismo. Este desequilibrio puede deberse a diversos factores:

  • Permanecer mucho tiempo sentado o de pie en la misma posición.
  • Abusar de los alimentos y bebidas saladas.
  • Síndrome premenstrual.
  • Embarazo.
  • Determinados medicamentos: antiinflamatorios no esteroideos, esteroides, estrógenos o aquellos que se utilizan para controlar la hipertensión o la diabetes.
  • Insuficiencia cardiaca congestiva: el corazón no bombea la sangre de forma adecuada, por lo que puede acumularse en algunas partes del cuerpo.
  • Enfermedad renal: los riñones no eliminan el exceso de sales minerales y líquido, por lo que quedan acumulados en el organismo.
  • Daño renal: la sangre no se filtra adecuadamente y los niveles de proteína en la sangre disminuyen, por lo que la presión en el interior de los vasos disminuye y el líquido se filtra hacia los tejidos circundantes.
  • Daño hepático: la presión en las venas aumenta y la producción de albúmina se reduce. Como consecuencia, se pierde la capacidad de retención de los líquidos en el interior de los vasos sanguíneos.
  • Insuficiencia venosa: las venas son débiles y las válvulas que permiten que la sangre fluya en una sola dirección están dañadas, por lo que la sangre se acumula.
  • Trombosis venosa profunda: se forma un coágulo de sangre en una de las venas de las piernas.
  • Alteraciones en el sistema linfático: la linfa no se drena adecuadamente y queda acumulada en los tejidos.
  • Traumatismos o sobrecarga en los huesos.
  • Artrosis.

Factores de riesgo

El riesgo de padecer un edema aumenta en los siguientes casos:

  • Sexo: las mujeres son más propensas al edema periférico, ya que hay una predisposición hormonal. Es más frecuente durante el embarazo, en la menarquía (primera menstruación) y en la menopausia.
  • Llevar una dieta poco equilibrada y con exceso de sal.
  • Tomar alguno de los medicamentos indicados en el apartado anterior.
  • Tener alguna de las enfermedades descritas como causa del edema.
  • Cirugía en un ganglio linfático.

Complicaciones

Las complicaciones del edema pueden ser leves o muy graves. Algunas de las más frecuentes son:

  • Dolor.
  • Rigidez.
  • Dificultad de movimiento.
  • Problemas cutáneos: estiramiento de la piel, infecciones, picor, formación de cicatrices, aparición de úlceras.
  • Disminución del flujo sanguíneo.
  • Pérdida de elasticidad en los vasos sanguíneos, las articulaciones y los músculos.
  • Pérdida permanente de la visión central.
  • Insuficiencia respiratoria.
  • Daño cerebral.
  • En casos muy graves, muerte.

¿Qué médico trata el edema?

Dependiendo del tipo de edema que se presente, las especialidades encargadas de su tratamiento pueden ser: Angiología y Cirugía vascular, Medicina interna, Traumatología y Cirugía ortopédica, Neumología, Cardiología y Oftalmología.

Diagnóstico

El diagnóstico del edema incluye los siguientes procedimientos:

  • Historia clínica: el especialista estudia los antecedentes médicos y familiares del paciente, su estilo de vida y los síntomas que muestra.
  • Exploración física:
    • Se observan las zonas inflamadas y se comprueba si presentan fóvea o si la zona está caliente y duele.
    • Se comprueba el estado general del paciente, como la coloración de la piel o la cantidad de sudoración. También se vigila si hay signos de ansiedad.
    • Se auscultan los pulmones en busca de sibilancias o crepitaciones.
    • Se toma el pulso para determinar si hay taquicardia.
    • Se observa si hay hematoma periorbitario (ojos de mapache), uno de los signos del edema cerebral.
  • Evaluación neurológica: se lleva a cabo cuando hay sospecha de edema cerebral:
    • Test de Glasgow: evalúa el nivel de conciencia para detectar si hay daño cerebral.
    • Pares craneales: se observan los movimientos oculares y faciales, la sensibilidad y el gusto, entre otros aspectos para diagnosticar el edema cerebral.
    • Pupilas: la dilatación de la pupila o el tamaño desigual pueden ser signo de acumulación de líquido en el cerebro.
    • Análisis de sangre y orina para evaluar la función renal y los niveles de proteínas.
    • Radiografía de tóraxRadiografía de tóraxRadiografía : ofrece imágenes de los pulmones en las que se pueden detectar opacidades difusas alrededor del corazón, el engrosamiento de los vasos sanguíneos o un derrame pleural como signo de edema pulmonar.
    • Electrocardiograma: ofrece información sobre el estado del corazón. Algunas patologías como la hipertrofia, el infarto de miocardio o la sobrecarga ventricular pueden causar la acumulación de líquido en los pulmones.
    • Tomografía computarizada cerebral: proporciona imágenes detalladas del cerebro que permite identificar la presencia de líquido acumulado.
    • Resonancia magnética ósea: se obtienen imágenes de los huesos para observar la acumulación del líquido y la inflamación.
    • Test de visión: es necesario para diagnosticar el edema macular. La rejilla de Amsler permite detectar si las líneas se ven distorsionadas.
    • Tomografía de coherencia óptica: se utiliza un haz de luz para generar imágenes transversales de la estructura interna del ojo. Sirve para comprobar si hay líquido acumulado en la mácula.

Tratamiento

El tratamiento varía en función del tipo de edema que se padezca. Los abordajes más frecuentes son:

  • Edema periférico:
    • Reposo con las extremidades elevadas.
    • Ejercicio suave y evitar estar por tiempo prolongado sentado o de pie.
    • Utilizar medias de compresión para movilizar la acumulación de líquidos y fomentar el retorno venoso.
    • Llevar una dieta equilibrada y con poca sal.
    • Tratamiento farmacológicodiurético para eliminar el exceso de líquido.
  • Edema óseo:
    • Reposo.
    • Fisioterapia: ejercicios específicos y terapia manual para reducir la acumulación de líquido.
    • Medicación antiinflamatoria.
  • Edema pulmonar:
    • Oxigenoterapia: se proporciona oxígeno de forma artificial para que el organismo alcance los niveles necesarios para funcionar correctamente.
    • Ventilación artificial: se utiliza presión positiva para favorecer que el aire entre en los pulmones.
    • Medicación: diuréticos para eliminar líquidos, vasodilatadores para facilitar el trabajo al corazón, inotrópicos para aumentar la fuerza de bombeo del corazón.
  • Edema cerebral:
    • Drenaje quirúrgico del líquido cefalorraquídeo acumulado.
    • Craneotomía descompresiva: se crea un orificio en el cráneo para aliviar la presión.
    • Tratamiento farmacológico: agentes osmóticos para que el agua acumulada se derive a la sangre, corticoesteroides para reducir la inflamación, diuréticos para eliminar el exceso de líquido.
  • Edema macular: la pérdida de visión no se puede reparar, pero se puede impedir que el daño se extienda.
    • Inyecciones intravítreas de antiangiogénicos para frenar la formación de vasos sanguíneos anormales y reducir el edema.
    • Infiltración de corticoesteroides para reducir la inflamación.
    • Fotocoagulación con láser para sellar las fugas de los vasos sanguíneos.
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