Edema pulmonar
Todo sobre las causas, los síntomas, los tratamientos y el pronóstico de la acumulación de líquido en los pulmones.
Síntomas y causas
El edema pulmonar está causado por la presencia de un exceso de líquido en los pulmones, que se acumula y provoca problemas respiratorios. Dependiendo del área en el que se produzca, puede ser de dos tipos:
- Edema pulmonar: el líquido se almacena en los alveolos, los pequeños sacos de aire en los que se realiza el intercambio de gases en los pulmones. Esta acumulación dificulta la respiración y puede provocar una disminución peligrosa del oxígeno en sangre.
- Derrame pleural: los fluidos quedan atrapados en el espacio disponible entre las diferentes capas que conforman la pleura que rodea el pulmón (espacio pleural).
Esta enfermedad puede presentarse de dos forma distintas:
- Edema pulmonar agudo: se presenta de forma súbita y requiere atención médica inmediata debido a la gravedad de los síntomas.
- Edema pulmonar crónico: se desarrolla poco a poco y los síntomas, que son más leves, se manifiestan de forma intermitente. Aunque es imprescindible un tratamiento médico para controlarlo, ya que no tiene cura definitiva, no se trata de una emergencia médica.
El pronóstico del edema pulmonar varía en función de la causa subyacente y la forma en que se manifieste. Aun así, se trata de una afección grave que, si no se trata a tiempo, puede poner en riesgo la vida del paciente.
Síntomas
Los síntomas varían dependiendo del tipo de edema de pulmón que se padezca:
- Edema pulmonar agudo:
- Disnea: dificultad para respirar.
- Falta de aire que empeora con la actividad física o al estar tumbado (ortopnea).
- Jadeos al respirar.
- Tos con esputo espumoso.
- En ocasiones, tos con sangre.
- Palpitaciones: latidos rápidos e irregulares.
- Piel fría y húmeda.
- Sudoración.
- Sibilancias: silbido en el pecho.
- Ansiedad.
- Estado de agitación.
- Edema pulmonar crónico:
- Dificultad para respirar al estar acostado que mejora al sentarse.
- Tos nocturna.
- Más problemas de lo normal para respirar durante la actividad física.
- Hinchazón en las extremidades inferiores.
- Sibilancias.
- Aumento de peso rápido.
Causas
El edema de pulmón puede darse por diversas causas, que se clasifican en dos grupos principales:
- Edema pulmonar cardiogénico: Es el más frecuente y se produce cuando el corazón no puede bombear la sangre de forma eficaz, aumentando la presión en los vasos pulmonares y favoreciendo la salida de líquido hacia los alvéolos.
- Insuficiencia cardiaca: aumenta la presión en los vasos sanguíneos de los pulmones, por lo que se filtra líquido acuoso hacia los alveolos.
- Enfermedades que pueden derivar en insuficiencia cardiaca:
- Ataque al corazón.
- Malfuncionamiento de las válvulas cardiacas.
- Arritmias: alteración de la frecuencia cardiaca, que puede ir demasiado rápido (taquicardia) o excesivamente lento (bradicardia).
- Edema pulmonar no cardiogénico: deriva de una afección no relacionada con el corazón. Se debe a un aumento de la permeabilidad de los capilares pulmonares.
- Afección inflamatoria del pulmón, por ejemplo, la neumonía o el síndrome de dificultad respiratoria aguda. En estos casos, se acumula un fluido más denso que cuenta con proteínas en su composición (exudado inflamatorio).
- Enfermedades infecciosas, ya sean bacterianas o víricas.
- Permanecer o hacer ejercicio en altura (edema pulmonar de gran altitud – EPGA).
- Traumatismos torácicos.
- Insuficiencia renal.
- Determinados medicamentos.
Factores de riesgo
El riesgo de edema pulmonar aumenta en los siguientes casos:
- Hipertensión.
- Apnea del sueño.
- Enfermedad cardiaca congénita.
- Enfermedad de las arterias coronarias.
- Enfermedad de las válvulas cardiacas.
- Enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC).
- Infecciones.
- Procesos inflamatorios.
- Diabetes.
- Trombosis.
- Inhalación de humo.
- Alcoholemia.
- Consumo de drogas ilícitas.
- Obesidad.
- Embarazo.
Complicaciones
Las complicaciones más frecuentes del edema pulmonar son:
- Hipertensión pulmonar: aumento de presión en las arterias del pulmón.
- Hipoxemia: niveles bajos de oxígeno en la sangre.
- Insuficiencia respiratoria: el intercambio de gases en los pulmones no se hace de forma adecuada, por lo que resulta difícil eliminar el dióxido de carbono y distribuir el oxígeno al organismo.
- Daño pulmonar crónico: el aire no fluye correctamente en los pulmones debido a una inflamación de las vías respiratorias. Se debe al enfisema, la bronquitis crónica o la EPOC.
- Muerte: en casos de edema pulmonar agudo no tratado, el líquido que se acumula puede provocar un fallo cardiorrespiratorio.
Prevención
Aunque no siempre se puede prevenir el edema pulmonar, llevar un estilo de vida saludable reduce el riesgo. Algunas recomendaciones son:
- Controlar la tensión arterial y el nivel de colesterol en la sangre.
- No fumar.
- Limitar el consumo de alcohol.
- Reducir el consumo de sal.
- Seguir una dieta equilibrada, rica en frutas y verduras.
- Hacer ejercicio de forma regular.
¿Qué médico trata el edema pulmonar?
El edema pulmonar suele tratarse de forma urgente en Servicios de Urgencias y posteriormente por especialistas en Neumología y Cardiología, según la causa. En casos graves también intervienen Medicina Intensiva y otros profesionales sanitarios.
Diagnóstico
El diagnóstico del edema pulmonar incluye estos procedimientos:
- Historia clínica: se recopila información sobre los antecedentes médicos y familiares del paciente, así como sobre su estilo de vida y los síntomas que manifiesta.
- Exploración física:
- Toma de signos vitales: temperatura, pulso, presión arterial y frecuencia respiratoria.
- Auscultación pulmonar: se escuchan los sonidos que se producen durante la respiración para evaluar la función pulmonar.
- Oximetría de pulso: determina la cantidad de oxígeno presente en la sangre.
- Análisis de sangre: es habitual hacer un estudio de gases en sangre arterial para determinar la cantidad de oxígeno y de dióxido de carbono que hay.
- Análisis de orina: la presencia de péptido natriurético tipo B es un indicador de enfermedad cardiaca.
- Radiografía de tóraxRadiografía de tóraxRadiografía : se utilizan rayos X para obtener imágenes de los pulmones que muestran la presencia de líquido o, en su caso, otros motivos por los que la función respiratoria está disminuida.
- Electrocardiograma: se colocan electrodos en el pecho y las extremidades para registrar la actividad cardiaca. El ritmo y la intensidad del corazón sirven para detectar una posible insuficiencia.
Tratamiento
El tratamiento del edema pulmonar comienza por restablecer la capacidad respiratoria del paciente y estabilizar los niveles de oxígeno en la sangre. Para ello, se recurre a los siguientes procedimientos:
- Oxigenoterapia: se suministra oxígeno a través de una mascarilla facial o unas cánulas flexibles que se insertan en los orificios nasales.
- En casos graves: intubación traqueal y ventilación mecánica.
- Administración de medicamentos:
- Diuréticos: alivian la presión que el exceso de líquido ejerce sobre los pulmones y el corazón.
- Betabloqueantes, calcioantagonistas, bloqueadores alfa o inhibidores de angiotensina para controlar la presión arterial.
- Inótropos para mejorar el bombeo del corazón y mantener una presión arterial adecuada.
- Morfina: ayuda a controlar tanto la falta de aire como la ansiedad.
Una vez que el paciente está estabilizado y fuera de peligro, se debe tratar la afección que ha provocado el edema pulmonar.




















































































