Nomofobia
La nomofobia es la necesidad compulsiva de utilizar los dispositivos móviles y el miedo irracional a no tener acceso a ellos. Se trata de una afección psicológica que provoca síntomas similares a los de cualquier otra adicción.
Síntomas y causas
La nomofobia es la adicción al móvil, es decir, la dependencia excesiva y el miedo irracional a no tener acceso al teléfono móvil, el Smartphone o la Tablet. El nombre proviene de la palabra inglesa nomophobia (no-mobile-phone phobia).
El uso del teléfono móvil es muy habitual y está normalizado en la sociedad actual, por lo que resulta complicado diferenciar entre el uso racional y la necesidad compulsiva de utilizarlo. Además, una vez detectada la nomofobia, es difícil encontrar el equilibrio para que el paciente no haga un uso excesivo de los dispositivos móviles sin aislarse del mundo que le rodea.
Para conseguir la recuperación y que el paciente mejore su calidad de vida, es fundamental seguir un tratamiento psicológico con un terapeuta especializado en nomofobia. El pronóstico varía en función de la gravedad de la adicción y de la predisposición del paciente para aceptar la ayuda y hacer los cambios necesarios en su día a día.
Síntomas
Los síntomas más característicos de la nomofobia son:
- Dependencia del teléfono móvil.
- Revisión compulsiva de las notificaciones y mensajes, independientemente del lugar en el que se encuentre (trabajo, clase, cine, restaurantes).
- Alteraciones del sueño, normalmente insomnio, derivadas del uso del móvil durante la noche.
- Deterioro del rendimiento laboral o académico.
- Fatiga.
- Problemas de concentración.
- Tensión y sequedad ocular.
- Aislamiento social.
- Pérdida de las habilidades para interactuar con las personas cara a cara.
- Cuando no se puede utilizar el móvil:
- Ansiedad.
- Irritabilidad.
- Ira.
- Agresividad.
- Pánico.
- Angustia.
- Comportamiento condicionado por el dispositivo móvil:
- Evitar lugares sin cobertura.
- Mantener el teléfono encendido continuamente.
- Dormir con el móvil.
Las alteraciones psicológicas pueden llegar a causar síntomas físicos, como:
- Taquicardia: ritmo cardiaco acelerado.
- Sudoración.
- Temblores.
- Dolor de cabeza.
- Dolor de estómago.
- Tensión crónica en los ojos y el cuello.
Causas
La nomofobia está provocada por una combinación de factores y circunstancias, no suele haber un único desencadenante. Las causas más habituales son:
- Problemas de autoestima y necesidad de aceptación.
- Presión social por estar siempre disponible.
- Necesidad de evasión de la realidad.
- Temor a sentirse aislado.
- Búsqueda de gratificación instantánea.
- Entornos familiares, educativos o laborales excesivamente digitalizados.
Factores de riesgo
El riesgo de nomofobia aumenta cuando se da alguno de estos factores:
- Edad: adolescencia y primera juventud, debido a la necesidad de pertenencia y una mayor familiaridad con la tecnología.
- Uso temprano del teléfono móvil (infancia y adolescencia).
- FOMO (Fear Of Missing Out): miedo a perderse eventos, información o tendencias de actualidad.
- Puesto de trabajo que requiera conexión constante y estar siempre disponible.
- Ansiedad social que invita a mantener relaciones con una pantalla de por medio.
- Baja tolerancia a la frustración.
Complicaciones
La adicción al móvil puede derivar en:
- Sobreestimulación dopaminérgica en el cerebro que hace que el mundo normal parezca aburrido debido a la carencia de tantos estímulos.
- Falta de paciencia.
- Intolerancia a la espera.
- Intolerancia al malestar.
- Baja tolerancia a la frustración: creencia de que las cosas deben ser fáciles y los deseos se tienen que satisfacer inmediatamente. No se acepta una negativa.
- Desmotivación.
- Deterioro de los procesos cognitivos básicos, como la memoria y el razonamiento.
- Alteraciones del sueño.
- Depresión.
Prevención
Para prevenir la nomofobia se recomienda:
- Retrasar el uso de dispositivos móviles hasta los 12 o 14 años, cuando pueden necesitarse para realizar las tareas escolares.
- Utilizar las redes sociales a partir de los 18 años, edad mínima establecida por la mayoría de ellas. Puede adelantares a los 16 dependiendo de la madurez del niño.
- Establecer un horario de uso para el teléfono móvil.
- Eliminar las notificaciones de las aplicaciones, sobre todo las de las redes sociales.
- No utilizar los dispositivos electrónicos antes de dormir.
¿Qué médico trata la nomofobia?
La nomofobia se diagnostica y se trata en la especialidad de Psicología clínica.
Diagnóstico
El diagnóstico de la nomofobia es clínico, ya que se basa en la observación de los síntomas y la actitud del paciente. Los signos de alarma por los que se debe consultar a un especialista son:
- Revisión compulsiva del Smartphone.
- Necesidad de estar conectado constantemente.
- Uso prolongado del teléfono móvil.
- El móvil es lo último que se utiliza antes de ir adormir y lo primero que se consulta al despertar.
- Se evitan los lugares sin cobertura.
- Tener siempre cargadores y baterías de repuesto, incluso más de un dispositivo.
- Uso del móvil en situaciones peligrosas (por ejemplo, mientras se conduce) o inadecuadas (como en un examen o el teatro).
- El tiempo dedicado a las relaciones personales se reduce para dedicarlo al uso del móvil.
- Mantener el teléfono en la mano de forma continua.
- Malestar intenso, con síntoma de abstinencia, cuando no se dispone de teléfono o no se tiene acceso a la tecnología.
Tratamiento
El tratamiento de la nomofobia consiste en una terapia psicológica adaptada a las necesidades y características de cada paciente. Como sucede con todas las adicciones, lo más frecuente es que el afectado acuda a la consulta a petición de un allegado pensando que no tiene ningún problema. El primer paso del proceso es conseguir que acepte su adicción y que esté abierto a recibir ayuda.
La terapia cognitivo conductual es la más eficaz en el tratamiento de la nomofobia. Estas sesiones se enfocan en modificar los hábitos diarios para reducir la dependencia del teléfono móvil y adquirir estrategias de autocontrol. La ayuda del entorno es fundamental para conseguir los resultados esperados, ya que es imprescindible que el ambiente estable y con baja exposición a la tecnología se mantenga en casa, además de reforzar los avances alcanzados en la terapia.
En casos excepcionales, cuando la adicción es extrema, el paciente ingresa en un centro especializado para recibir terapia intensiva y trabajar rutinas específicas.









































































