Pólipos nasales
Información sobre las causas, los síntomas, los tratamientos y el pronóstico para los tumores benignos que se forman en el interior de la nariz.
Síntomas y causas
Los pólipos nasales, o poliposis nasal, es una afección por la que se forman quistes benignos en el interior de la nariz o en los senos paranasales como consecuencia de un proceso inflamatorio crónico de la mucosa nasal.
Suelen aparecer de forma progresiva y, cuando alcanzan cierto tamaño o son múltiples, pueden provocar obstrucción nasal persistente y otros síntomas respiratorios.
El tamaño de los pólipos nasales permite clasificar la enfermedad en cuatro grados:
- Grado I: pólipos pequeños en el meato medio, espacio entre el cornete nasal medio y el cornete nasal inferior.
- Grado II: lesiones que sobrepasan el borde inferior del cornete medio sin obstruir la fosa nasal.
- Grado III: protuberancias que ocupan gran parte de la fosa nasal, aunque no la tapan por completo.
- Grado IV: pólipos de gran tamaño que obstruyen completamente la fosa nasal.
A pesar de que la recidiva es frecuente aunque los quistes se hayan eliminado quirúrgicamente, el pronóstico de la poliposis nasal es bueno, ya que no suelen causar complicaciones ni se relaciona con la proliferación de células cancerosas.
Síntomas
Los pólipos nasales pequeños pueden no presentar síntomas. Los de mayor tamaño, suelen manifestar los siguientes:
- Sinusitis: hinchazón del tejido interno de la nariz y los senos paranasales. Este proceso inflamatorio suele durar alrededor de doce semanas.
- Congestión nasal.
- Moqueo.
- Dificultad para respirar.
- Mucosidad en la garganta.
- Anosmia: falta de olfato.
- Ageusia: pérdida del gusto.
- Cefalea.
- Dolor facial o sensación de presión, sobre todo en la frente.
- Ronquidos.
- Sequedad bucal.
- Rinolalia: voz nasal.
Causas
Los pólipos nasales se forman cuando la mucosa que recubre el interior de la nariz aumenta su tamaño y, posteriormente, se acumula líquido espeso en su interior. Actualmente, se desconocen los motivos de esta hipertrofia, aunque los estudios asocian tres patologías que suelen aparecer juntas, conocidas como la triada ASA (poliposis nasal, asma e intolerancia a la aspirina).
Factores de riesgo
El riesgo de poliposis nasal aumenta en estos casos:
- Enfermedades inflamatorias de repetición que afectan a la nariz, como la rinitis y la sinusitis.
- Asma.
- Alergias no tratadas.
- Fibrosis quística.
- Anomalías anatómicas.
- Antecedentes familiares.
- Infección dental.
Complicaciones
Algunas de las complicaciones que pueden derivar de los pólipos nasales son:
- Obstrucción nasal crónica que dificulta la respiración.
- Apnea del sueño.
- Sinusitis crónica.
- Empeoramiento del asma.
- Sangrado nasal.
Prevención
La poliposis nasal se puede prevenir siguiendo estas recomendaciones:
- Seguir un tratamiento adecuado para las alergias y el asma.
- Evitar la exposición a agentes irritantes. Cuando no es posible, utilizar mascarilla.
- Lavar la nariz con soluciones salinas.
- Evitar las infecciones mediante un lavado frecuente de manos.
- Seguir una dieta saludable.
¿Qué médico trata los pólipos nasales?
La poliposis nasal es una enfermedad que se aborda en la especialidad de otorrinolaringología. También pueden intervenir Neumología y alergología.
Diagnóstico
Para diagnosticar los pólipos nasales, se debe observar el interior de la nariz. Para ello, se puede optar por distintos procedimientos, dependiendo de cada caso:
- Endoscopia nasal: se introduce una sonda flexible con una luz y una cámara en el extremo para observar los conductos a medida que se mueve lentamente.
- Tomografía computarizada (TC) o escáner: una vez que se han detectado los pólipos, esta prueba de imagen permite determinar su tamaño y profundidad, así como su localización exacta.
Para conocer las causas de la poliposis nasal, se recurre a otro tipo de exámenes. Las más habituales son:
- Pruebas de alergia: las más frecuentes son las cutáneas, que consisten en pinchar la piel, normalmente del antebrazo, con un alérgeno y esperar un tiempo para ver si el sistema inmunitario reacciona frente a la sustancia.
- Prueba de la fibrosis quística: la más frecuente es la del sudor, en la que se estimula un área del cuerpo para fomentar la sudoración. Se recoge una muestra y se analiza en el laboratorio para determinar la cantidad de cloruro presente. Cuando el resultado es elevado, se confirma la patología.
- Análisis de sangre: ofrece una visión general del estado de salud del paciente. Es una prueba útil para detectar alteraciones del sistema inmunitario, infecciones, procesos inflamatorios y alergias.
Tratamiento
El tratamiento de los pólipos nasales puede ser conservador o quirúrgico, dependiendo de las características de la enfermedad y las necesidades de cada paciente:
- Medicación: los corticoides son eficaces para que los pólipos disminuyan y desaparezcan. Normalmente, se administran de forma nasal, aunque a veces se toman oralmente. Puede ser el tratamiento único o utilizarse para reducir el tamaño de las lesiones antes de la intervención quirúrgica.
- Cirugía endoscópica nasal: se introduce el instrumental a través de las fosas nasales, por lo que no se practican incisiones. En este procedimiento, se extirpa el exceso de tejido y se drena el exceso de moco.






































































































