Prurito
El prurito es un picor en la piel que genera necesidad de rascarse. Puede darse en una zona localizada o de forma generalizada.
Síntomas y causas
El prurito es una sensación desagradable de escozor o picor en la piel que provoca la necesidad de rascarse. Puede tratarse de un prurito localizado, en una zona concreta, o prurito generalizado, que afecta a todo el cuerpo.
El prurito localizado es más frecuente en las siguientes áreas del cuerpo:
- Prurito en el cuero cabelludo: se produce en la cabeza y suele estar asociado a la dermatitis, la psoriasis, la sequedad o la presencia de piojos.
- Prurito anal o perianal: se caracteriza por la comezón en el ano o la piel que le rodea. A menudo está causado por irritación, humedad, infecciones o hemorroides.
- Prurito vulvar: afecta a los órganos sexuales femeninos externos. Es la consecuencia de una infección, una reacción alérgica o cambios hormonales.
- Prurito escrotal: el picor en la piel que protege a los testículos suele deberse a infecciones fúngicas, el uso de ropa demasiado ajustada o la presencia de ladillas.
- Prurito braquiorradial: es la comezón en la parte externa de los antebrazos que suele asociarse a una compresión excesiva de los nervios.
- Prurito en la cara: se asocia a la sequedad de la piel, la dermatitis, el estrés, las temperaturas extremas o las alergias.
- Prurito ocular: las principales causas son los irritantes ambientales, la conjuntivitis, el ojo seco o las alergias.
- Prurito en las piernas: suele deberse a cambios de temperatura, mala circulación de la sangre, alergias, diabetes o ser la respuesta a agresiones, como la depilación.
Teniendo en cuenta su duración, el prurito se clasifica en dos tipos diferentes:
- Prurito agudo: el episodio es inferior a seis semanas, aunque lo habitual es que desaparezca en pocos segundos.
- Prurito crónico: la comezón se mantiene durante más de seis semanas.
Aunque el prurito no es grave en sí mismo y suele ser un signo de enfermedad leve, puede ser indicio de una patología más severa o derivar en el deterioro de la barrera protectora que supone para el organismo como consecuencia del rascado excesivo. Su pronóstico suele ser bueno, ya que, en la mayoría de los casos, desaparece de forma espontánea sin necesidad de tratamiento.
Síntomas
El síntoma principal del prurito es la sensación de picor, normalmente en zonas de tamaño pequeño. Aunque es frecuente que el aspecto de la piel no muestre ningún cambio, en ocasiones presenta alguno de los siguientes signos:
- Inflamación.
- Bultos.
- Manchas.
- Ampollas.
- Rasguños.
- Piel seca y agrietada.
- Zonas ásperas o escamosas.
Causas
El prurito localizado suele producirse por alguna de las siguientes causas:
- Envejecimiento de la piel: el prurito senil afecta a los mayores de 65 años y suele ser la consecuencia de la sequedad de la piel, que aumenta con el paso de los años.
- Sequedad cutánea.
- Urticaria: el organismo libera histamina como consecuencia de una reacción alérgica o una infección.
- Erupciones cutáneas: el aspecto de la piel cambia de color, textura y, en algunos casos, picor.
- Dermatitis atópica: enfermedad inflamatoria crónica de las capas superficiales de la piel.
- Dermatitis seborreica: inflamación de la piel que se presenta de forma crónica y está relacionada con una alteración del funcionamiento de las glándulas sebáceas.
- Dermatitis de contacto: reacción de la piel después de estar expuesta a un agente irritante o un alérgeno.
- Dermatitis cercarial: conocida como el prurito del nadador, es una erupción cutánea causada por el contacto con parásitos presentes en las lagunas o lagos de agua tibia.
- Sarna: picor causado por un ácaro que se contagia por contacto físico.
- Quemaduras solares.
- Picaduras de insectos.
- Presencia de parásitos, como los piojos o ladillas.
- Psoriasis: enfermedad inflamatoria autoinmune, es decir, provocada por el propio sistema inmunitario, que acelera el ciclo de vida de las células cutáneas.
- Pitiriasis rosada: sarpullido caracterizado por manchas rosas que desaparece por sí sola sin dejar marcas y de la que se desconoce su origen.
- Prurito acuagénico: se debe al contacto con agua a cualquier temperatura. Puede ser una reacción de la piel seca o el indicio de enfermedades, como la policitemia vera (tipo raro de la sangre por el que la médula ósea produce un exceso de glóbulos rojos).
- Hemorroides.
- Afecciones oculares, como el ojo seco o la conjuntivitis.
- Infecciones superficiales de la piel: impétigo, foliculitis, candidiasis y otras afecciones provocadas por bacterias, hongos o virus.
- Cambios hormonales.
- Gestación: el prurito en el embarazo es la consecuencia del estiramiento de la piel y los cambios hormonales. Suele localizarse en el vientre, las palmas de las manos y las plantas de los pies.
- Cambios bruscos de temperatura o exposición a temperaturas extremas.
El prurito generalizado, por su parte, suele producirse como consecuencia de las siguientes afecciones:
- Alergias.
- Infecciones propias de la infancia, como la varicela o el sarampión.
- Anemia ferropénica: falta de hierro.
- Hepatitis: inflamación del hígado como consecuencia de una infección, una enfermedad autoinmune o el consumo excesivo de alcohol.
- Enfermedad renal avanzada: el prurito urémico deriva de la acumulación de toxinas, la sequedad de la piel, la inflamación sistémica y las alteraciones nerviosas que padecen los pacientes en diálisis.
- Esclerosis múltiple: enfermedad autoinmune crónica por la que el organismo ataca la mielina que protege los nervios.
- Pinzamiento nervioso: la función de un nervio se altera debido a que los tejidos que le rodean ejercen una presión excesiva sobre él.
- Herpes zóster: infección cutánea producida por la reactivación del virus de la varicela.
- Enfermedades mentales, como la depresión, la ansiedad o el trastorno obsesivo compulsivo.
- Reacción a determinados medicamentos, como los antibióticos, los opiáceos o la vitamina A.
- Cáncer: aunque no es frecuente, es un claro indicativo de linfoma de Hodgkin cáncer de hígado o cáncer de páncreas.
Factores de riesgo
Los factores que aumentan el riesgo de prurito son:
- Edad: es más frecuente en mayores de 65 años, aunque, al estar originada por causas muy diversas, puede afectar a todo tipo de personas.
- Sexo: las mujeres suelen tener una mayor predisposición a la comezón.
- Tener cualquiera de las enfermedades descritas anteriormente.
Complicaciones
Las complicaciones del prurito no son graves, aunque el picor suele aumentar como consecuencia del rascado. Por lo tanto, se recomienda evitarlo para reducir la intensidad de la comezón. Además, se reduce el riesgo de que se formen lesiones en la piel que aumentan la predisposición a contraer infecciones.
El prurito crónico, puede causar insomnio, ansiedad o depresión.
¿Qué médico trata el prurito?
El prurito se trata en las especialidades de Dermatología médico-quirúrgica y Venereología o Alergología, aunque puede ser necesario que intervengan otros especialistas dependiendo de la causa que lo provoca.
Diagnóstico
El diagnóstico del prurito es clínico, ya que se basa en el estudio de la historia clínica y, sobre todo, en los síntomas descritos por el paciente.
Para determinar la causa subyacente, se recurre a diversas pruebas médicas. Para comenzar, se hace un análisis de sangre. Este estudio ofrece información sobre el estado de salud del paciente, así como indicios de infección, inflamación, anemia, afecciones tiroideas o alteraciones en el funcionamiento de los riñones o el hígado.
Dependiendo de los resultados, se procede a realizar las pruebas específicas que confirmen la enfermedad que se sospecha (pruebas hormonales, radiografías, estudios nerviosos, pruebas de alergia).
Tratamiento
El tratamiento principal se centra en la enfermedad subyacente. Para calmar el prurito, se recomienda:
- Corticoides tópicos, que se aplican en forma de crema o pomada. Estos fármacos reducen la inflamación, aumentan la hidratación y calman el picor.
- Otros medicamentos tópicos, como los inhibidores de calcineurina o, en casos de picor intenso, anestésicos.
- Antihistamínicos orales: sobre todo en prurito generalizado.
- Fototerapia: se aplica radiación ultravioleta, normalmente (UVB) sobre la zona afectada para reducir el picor y la inflamación.







































































































