Quirónsalud

Saltar al contenido

Blog del Servicio de Hematología de la Fundación Jiménez Díaz

  • Cómo evitar la “trombosis del viajero” y recomendaciones para viajeros que toman anticoagulantes

    La trombosis del viajero, antes llamada "síndrome de la clase turista" consiste en la formación de un coágulo en las venas de las piernas. Existe el riesgo de que ese coágulo se desprenda y pueda llegar a la circulación pulmonar provocando una embolia de pulmón. Esta complicación puede asociarse con viajes de duración superior a 4 horas, si bien el riesgo de trombosis aumenta aún más en viajes de más de 8 horas.

    2023 10 13 Recomendaciones viajero en trastornos de la coagulación 1Imagen en alta resolución. Este enlace se abrirá mediante lightbox, puede haber un cambio de contexto2023 10 13 Recomendaciones viajero en trastornos de la coagulación 1

    Aunque inicialmente la trombosis del viajero se describió en personas que viajaban en avión, este riesgo existe también en desplazamientos en coche, autobús u otro medio de transporte que obligue a reducir mucho la movilidad de las piernas. Se conoce que un viaje prolongado multiplica por 2 o 3 el riesgo de trombosis venosa.

    Por otro lado, hay pacientes que están recibiendo medicación anticoagulante de forma habitual, y que deben tomar ciertas precauciones antes de iniciar un viaje de larga duración.

    En este artículo proponemos unas recomendaciones para conseguir que todos los viajeros, tengan o no factores de riesgo trombótico; o tomen un anticoagulante, se encuentren lo más seguros posibles en sus diferentes destinos.

    ¿Solo influye la falta de movilidad de las piernas en el desarrollo de la trombosis del viajero o contribuyen otros factores?

    Cuando ocurre una trombosis venosa, la mayoría de las veces suelen concurrir varios factores, por ello decimos que la trombosis es multifactorial. Durante el viaje, el mantener una misma postura de forma muy prolongada, hace que se pueda enlentecer la circulación sanguínea en las piernas y en ocasiones, activarse el sistema de la coagulación. Sin embargo, esta inmovilización no es la única causa, ya que hay que tener en cuenta otros factores, presentes en el viajero, que "ayudan" a que aumente el riesgo trombótico.

    En blog anteriores, hemos hablado de los factores de riesgo generales de la trombosis venosa. La edad avanzada, el tabaquismo, la obesidad y la gestación conllevan un mayor riesgo trombótico, así como tomar determinados fármacos como los anticonceptivos hormonales combinados, o tener alguna enfermedad, tal es el caso del cáncer, haber tenido un traumatismo o una cirugía reciente, etcétera. A los factores anteriores hay que unir condiciones genéticas (trombofilia hereditaria) o adquiridas que se asocian a una hipercoagulabilidad de la sangre.

    ¿Podemos prevenir el desarrollo de la trombosis del viajero?

    En líneas generales, cuando se va a realizar un viaje de larga duración, se aconseja mantener una hidratación adecuada, mantener activa la circulación de las piernas, bien dando paseos durante el viaje (en caso de transporte por tierra, se aconsejar para y dar un paseo cada 2 horas), haciendo movimientos de flexo-extensión de las piernas, sin olvidarnos del pie. ¡Por supuesto evitar llevar ropas ajustadas!

    A estos consejos generales, en ocasiones hay que unir otras medidas como las medias de compresión e incluso en pacientes con riesgo trombótico elevado, que acuda a su médico para valorar si tiene que usar algún fármaco anticoagulante (enlentece la circulación sanguínea, por ejemplo, la heparina) antes de iniciar el viaje.

    2023 10 13 Recomendaciones viajero en trastornos de la coagulación 2Imagen en alta resolución. Este enlace se abrirá mediante lightbox, puede haber un cambio de contexto2023 10 13 Recomendaciones viajero en trastornos de la coagulación 2

    ¿Cómo puedo detectar que estoy teniendo una trombosis en las piernas?

    Los signos y síntomas a veces pueden pasar desapercibidos o confundirlos, por ejemplo, con una contractura muscular. Suele aparecer con mayor frecuencia, edema y enrojecimiento de la pierna y dolor en alguna parte de esta. Si tenemos estos síntomas, tan pronto podamos, debe evaluarnos un médico y plantear hacer una ecografía doppler.

    Hay que tener en cuenta que los síntomas de la trombosis pueden aparecer inmediatamente después del viaje e incluso presentarse varias semanas después.

    ¿Puedo hacer un viaje si estoy tomando un fármaco anticoagulante?

    En ocasiones, la persona que va a viajar ya ha tenido una trombosis y está recibiendo tratamiento anticoagulante. No existe ninguna contraindicación para realizar viajes largos o coger vuelos con el tratamiento anticoagulante, ya sea con fármacos antagonistas de la vitamina K (acenocumarol o warfarina), anticoagulantes orales de acción directa (edoxabán, rivaroxabán, apiixabán o dabigatrán) o con heparina de bajo peso molecular. Se debe continuar con su dosis de tratamiento habitual sin realizar cambios.

    Por otro lado, entre los anticoagulantes mencionados, los que presentan mayor variabilidad de dosificación y necesitan de un control periódico más estricto son los antagonistas de la vitamina K, el más conocido el Sintrom®. Su monitorización del efecto anticoagulante se realiza a través del parámetro conocido como INR. Si una persona se encuentra en tratamiento con esta medicación y va a realizar un viaje prolongado, debería estar en un rango de INR lo más estable posible para evitar complicaciones trombóticas o hemorrágicas.

    Para ello, debe acudir al médico que realiza habitualmente el control de su tratamiento anticoagulante previo a iniciar el viaje y establecer un intervalo temporal de medición de INR adecuado. Se debe tener en cuenta el tiempo que va a estar "fuera" y especificar la necesidad de realizar mediciones del INR durante el viaje, para poder establecer un adecuado método de control en el lugar de destino. Además, la persona anticoagulada debe estar familiarizada con el proceder en casos de ocurrir alguna complicación. En estas ocasiones, los programas de autocontrol o de telecontrol, suponen una ventaja al paciente, al poder realizarse la automedición del INR mediante punción capilar en un coagulómetro portátil, y ajustar él mismo la dosis o remitirle a su médico el resultado del INR para recibir, posteriormente la dosificación del fármaco.

    Si se encuentra en tratamiento con antagonistas de la vitamina K, debe tener especial precaución con la alimentación y las enfermedades gastrointestinales. Estos anticoagulantes actúan inhibiendo los factores de la coagulación dependientes de vitamina K que se absorbe de los alimentos, por lo que un cambio en la dieta o una gastroenteritis (cambios en la cantidad de absorción de vitamina K) pueden afectar a los niveles de INR. En caso de gastroenteritis intensa se recomienda ponerse en contacto con un centro sanitario para valorar la necesidad de realizar el ajuste necesario sobre esta medicación.

    2023 10 13 Recomendaciones viajero en trastornos de la coagulación 3Imagen en alta resolución. Este enlace se abrirá mediante lightbox, puede haber un cambio de contexto2023 10 13 Recomendaciones viajero en trastornos de la coagulación 3

    Recomendaciones generales del "viajero"

    Toda persona que vaya a viajar debe seguir las recomendaciones habituales de los viajeros, teniendo además en cuenta su afección médica, junto con su gravedad y tratamiento.

    La principal recomendación ante un viaje planificado es acudir a su médico tratante de su trastorno de la coagulación para que pueda evaluar la idoneidad de su viaje y realizar recomendaciones individualizadas teniendo en cuenta la relevancia de su afección en dicho contexto.

    Se recomienda también estudiar la calidad de la atención sanitaria en el país/lugar de destino recabando información sobre la calidad de su servicio sanitario, la posibilidad de recibir medicación en dicho país o la incidencia de enfermedades o epidemias que puedan tener lugar en el momento del viaje. Para ello se recomienda el uso de la página de recomendaciones de viaje del Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación de España (https://www.exteriores.gob.es/es/ServiciosAlCiudadano/Paginas/Recomendaciones-de-viaje.aspxEste enlace se abrirá en una ventana nueva) donde tienen un apartado específico sobre salud y se pueden encontrar los principales centros médicos u hospitales de referencia. Más concretamente, las personas diagnosticadas de hemofilia pueden consultar en la página de la Federación Mundial de Hemofilia (FMH) donde encontrarán un documento con los centros especializados en dicha patología de cada país (https://wfh.org/es/encuentre-apoyo-local/#tipsEste enlace se abrirá en una ventana nueva).

    En afecciones graves, sería recomendable, además, llevar un informe más completo del médico sobre tipo de enfermedad y grado de afección.

    En cuanto a su medicación habitual, se recomienda llevar la medicación necesaria para cubrir su estancia durante el viaje. Es importante llevar la medicación como equipaje de mano y "NO" en la bodega porque los cambios de temperatura pueden afectar a los principios químicos de su medicación y tiene más facilidad para sufrir algún contratiempo como romperse o perderse. Se debe consultar también las restricciones de entrada de medicamentos en el país de destino, así como las normativas de medicamentos de las distintas compañías aéreas.

    Es recomendable contratar un seguro integral de viaje, tratando de incluir las posibles complicaciones habituales de la patología subyacente, así como los riesgos derivados de las actividades que se realizarán en el destino.

    Siga las recomendaciones comentadas "al pie de la letra" y ¡buen viaje sin complicaciones!


    Dr. Raúl Pérez Calle

    Servicio de Hematología y Hemoterapia

    Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz


    Enlaces de interés:

  • Púrpura trombótica trombocitopénica, una enfermedad rara que requiere un diagnóstico y un tratamiento precoz

    La púrpura trombótica trombocitopénica (PTT) es un trastorno de la sangre que se caracteriza por anemia hemolítica microangiopática y trombocitopenia, junto con otros hallazgos clínicos y de laboratorio que se comentarán más adelante. La anemia "hemolítica microangiopática" se llama así porque los glóbulos rojos se fragmentan y se destruyen en su tránsito por la sangre, debido a que sufren un traumatismo mecánico en los pequeños vasos sanguíneos. Es el caso de la anemia hemolítica en los corredores de maratón, en la que los glóbulos rojos sufren del impacto del pie en el suelo y los glóbulos rojos pueden fragmentarse. En la PTT el traumatismo lo produce la formación de coágulos de sangre en los pequeños vasos sanguíneos que hace que el flujo sanguíneo sea más turbulento.

    2023 09 13 Púrpura trombótica trombocitopénica (1)Imagen en alta resolución. Este enlace se abrirá mediante lightbox, puede haber un cambio de contexto2023 09 13 Púrpura trombótica trombocitopénica (1)

    La PTT una enfermedad rara, en España se diagnostican alrededor de 200 episodios al año, siendo más frecuente en mujeres con una edad media de diagnóstico en torno a los 40 años. El 95% de los casos son adquiridos o espontáneos y solo un 5% se producen por alteraciones congénitas. Además, al menos un 40% de los pacientes que sufren un episodio de PTT presentan una recaída.

    La PTT es una enfermedad hematológica que se encuadra dentro de los síndromes denominados microangiopatías trombóticas (MAT). Las MAT se caracterizan por la presencia de unos anticuerpos que atacan una proteína llamada ADAMTS 13. Esta proteína la tenemos todos en nuestra sangre y es fundamental para regular el proceso de la coagulación sanguínea. Como se ha hablado en otro blog, cuando tiene lugar un daño vascular juega un papel muy importante el factor von Willebrand. Para poder ejercer su función hemostática debe producirse un cambio en su estructura gracias a la proteína ADAMTS 13.

    La ausencia de ADAMTS 13 en el plasma produce un "factor von Willebrand alterado" que tiene más capacidad de unirse a las plaquetas, con el consiguiente aumento de la formación de trombos en los vasos pequeños del organismo. Esto trae como consecuencia que la sangre no llega a irrigar órganos importantes como son el cerebro, el riñón o el corazón. En los microtrombos se van acumulando plaquetas y todo ello ocasiona un flujo turbulento de la circulación sanguínea, provocando la rotura de los glóbulos rojos. Todas estas alteraciones producen la triada característica de esta enfermedad: anemia (descenso del número de glóbulos rojos funcionales y por tanto de la hemoglobina que éstos transportan), presencia de esquistocitos (fragmentos de glóbulos rojos en la circulación; viene de la palabra "esquisto" que significa "dividir") y trombocitopenia (descenso de plaquetas).

    Clínicamente los pacientes presentan síntomas por la oclusión de los vasos, como son: cefalea, alteraciones visuales, en ocasiones obnubilación o cambios en el comportamiento, convulsiones o ictus. Pueden presentar molestias urinarias, con una orina de color rojizo. En ocasiones presentan náuseas o vómitos con dolor abdominal. La anemia suele provocar una sensación de cansancio, que suele aparecer de forma más o menos brusca. La trombocitopenia se asocia con lesiones cutáneas conocidas como "petequias" o "equímosis" (pequeños hematomas o manchitas rojizas localizadas por todo el cuerpo), acompañado de sangrados a distintos niveles, la nariz, el tubo digestivo, sangrados ginecológicos o incluso sangrados intracraneales.

    2023 09 13 Púrpura trombótica trombocitopénica (2)Imagen en alta resolución. Este enlace se abrirá mediante lightbox, puede haber un cambio de contexto2023 09 13 Púrpura trombótica trombocitopénica (2)

    Todos estos síntomas pueden aparecer en otros cuadros, ya que no son específicos de esta enfermedad, por eso es importante la sospecha clínica y el estudio de laboratorio.

    En la analítica de un paciente con PTT solemos encontrar un descenso de la hemoglobina y de las plaquetas. La rotura de los hematíes en el interior de los vasos hace que aumente la bilirrubina y una enzima llamada lactato deshidrogenasa (LDH). Los tiempos de coagulación suelen ser normales. Además, al mirar al microscopio la extensión de sangre, se observan hematíes fragmentados y disminución de plaquetas. En la orina se ven restos de hematíes y en algunas ocasiones se detecta fallo del riñón e insuficiencia renal.

    El diagnóstico definitivo se hace descartando otras causas que puedan cursar con los datos de laboratorio y clínicos con los que debuta la PTT. Sin embargo, para confirmar el diagnóstico es necesaria la determinación de la enzima ADAMTS 13, que resulta ser inferior al 10%.

    Se debe iniciar el tratamiento sólo con la sospecha clínica y de laboratorio de este cuadro, ya que el inicio precoz mejora mucho la supervivencia. El tratamiento tiene dos objetivos: el primero de ellos, es eliminar los anticuerpos ya formados presentes en el plasma; y el segundo es disminuir o frenar la producción de dichos anticuerpos.

    Para la eliminación de los anticuerpos ya formados se realiza un procedimiento que se denomina "recambio plasmático", en el que, a través de un procedimiento de aféresis, se elimina plasma del paciente que contiene los anticuerpos que están haciendo daño y se sustituye por plasma de un donante sano, que contiene la enzima ADAMTS 13, deficitaria en el paciente. Para frenar la producción de los anticuerpos, se administran tratamientos inmunosupresores. En 2021 se aprobó en España el uso de caplacizumab. Es un anticuerpo que actúa evitando la unión del factor von Willebrand a las plaquetas, disminuyendo su agregación y el riesgo de desarrollar microtrombosis. Este fármaco ha mejorado la supervivencia y evolución de los pacientes. Se utiliza de forma combinada con el recambio plasmático y con inmunosupresores.

    En resumen, la púrpura trombótica trombocitopénica es una enfermedad hematológica rara, englobada dentro de los síndromes micorangiopáticos, que cursa con anemia, esquistocitos y trombocitopenia. Es una enfermedad grave y de curso fatal si no se inicia el tratamiento de forma urgente.


    Dra. Begoña Pérez de Camino.

    Servicio de Hematología y Hemoterapia

    Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz

  • Trombocitopenia inmune o PTI, aspectos importantes que debemos conocer

    Las siglas PTI corresponden a trombocitopenia inmune, una enfermedad autoinmune que se caracteriza por una cifra baja de plaquetas disminuidas (<100 x109/L). Es una enfermedad rara que afecta a hombres y mujeres de todas las edades; con una incidencia de 2-5 casos por 100.000 cada año.

    Aclaremos en primer lugar; ¿qué son las plaquetas? Son células sanguíneas que ayudan a evitar el sangrado tras una lesión. En general, los recuentos de plaquetas oscilan entre 150 y 450 x109/L.

    2023 01 27 Trombocitopenia inmune o PTI 1Imagen en alta resolución. Este enlace se abrirá mediante lightbox, puede haber un cambio de contexto2023 01 27 Trombocitopenia inmune o PTI 1

    En los pacientes con PTI, el sistema inmunitario ataca y destruye las propias plaquetas. Además, impide su correcta producción en la médula ósea. Como resultado, el número de plaquetas circulantes es más bajo de lo normal. Esto hace que aumente el riesgo de sangrado, especialmente cuando el recuento de plaquetas es <20-30 x109/L.

    Y, ¿cuál es la causa de este ataque por parte de nuestro propio sistema inmune? En la mayoría de los casos, la causa que desencadena la PTI es desconocida, aunque puede deberse a: infecciones, enfermedades autoinmunes, inmunodeficiencias, embarazo, medicamentos, productos de herbolario, vacunaciones...

    ¿Qué síntomas tienen los pacientes con PTI?

    Cada paciente es diferente y la PTI se puede presentar de forma muy variable. Los síntomas más frecuentes son: cansancio, hematomas (moratones) y/o petequias (pequeñas manchas rojas o violáceas puntiformes en la piel), sangrado de encías (gingivorragia) y/o ampollas de color oscuro en la boca, sangrado de nariz (epistaxis), sangrado digestivo, menstruación abundante….

    Los síntomas menos frecuentes incluyen sangrados a otros niveles (en las heces, en la orina, a nivel ocular o a nivel cerebral) y también trombosis, ocluyendo el flujo de sangre a través de un vaso sanguíneo.

    El diagnóstico se basa en una historia clínica detallada, exploración física y análisis de sangre que incluya frotis sanguíneo (visualización de la sangre en el microscopio), estudio de infecciones víricas, enfermedades autoinmunes... En ocasiones, se tendrá que ampliar el estudio con otras pruebas como el estudio medular (aspirado o biopsia de médula ósea).

    El tratamiento de la PTI debe ser individualizado, dependiendo no sólo de la cifra de plaquetas sino también de las manifestaciones hemorrágicas, las enfermedades asociadas y la necesidad de realizar procedimientos invasivos. De hecho, no todos los pacientes con PTI van a necesitar tratamiento al diagnóstico. El objetivo es conseguir una cifra de plaquetas suficiente (en general, más de 30 x109/L) para prevenir los sangrados con el menor número de efectos secundarios.

    El tratamiento inicial se basa actualmente en corticoides y/o inmunoglobulinas. En caso de que no haya respuesta o suceda una recaída, pueden emplearse agonistas del receptor de la trombopoyetina, fostamatinib, fármacos anti-CD20, o realizar una esplenectomía (extirpación del bazo). Existen numerosos ensayos clínicos con fármacos prometedores que ampliarán las opciones terapéuticas en los próximos años.

    La evolución de la PTI es impredecible y a menudo se hace crónica, pero en ocasiones puede resolverse de forma espontánea. Afortunadamente, los tratamientos mencionados, encaminados a incrementar el recuento de plaquetas y disminuir el riesgo de sangrado, pueden controlar la enfermedad en más del 80% de los casos, si bien también son importantes determinados cambios en el estilo de vida que pueden ayudar a mejorar la situación.

    ¿Qué consejos ayudan a mejorar la calidad de vida en los pacientes con PTI?

    La fatiga que experimentan algunos pacientes con PTI puede llegar a afectar a la capacidad para realizar actividades cotidianas, a la concentración y a la memoria. Se trata de un síntoma especialmente frecuente en las enfermedades autoinmunes, y aunque su mecanismo no está claro, estilos de vida no saludables, los trastornos del sueño causados por algunos medicamentos y la deficiencia de hierro producida como consecuencia de los sangrados podrían relacionarse con la misma. Por ello se recomienda:

    • Solicitar información sobre la enfermedad y opciones de tratamiento a su Hematólogo/a.
    • Informar de sangrados relevantes que permitan evaluar periódicamente la necesidad de incrementar farmacológicamente los niveles de hierro.
    • Realizar actividad física adecuada a la edad y a las condiciones físicas. Deportes y actividades que no son de contacto como yoga, natación, carrera suave, bicicleta estática, caminar o bailar, pueden ser algunas de las alternativas.
    • Dormir lo suficiente y mantener un horario regular.
    • Llevar una alimentación saludable, dieta equilibrada en nutrientes y horario regular.
    • Reducir el estrés e incluir actividades relajantes como meditación y ejercicios de respiración.

    2023 01 27 Trombocitopenia inmune o PTI 2Imagen en alta resolución. Este enlace se abrirá mediante lightbox, puede haber un cambio de contexto2023 01 27 Trombocitopenia inmune o PTI 2

    ¿Puedo realizar un viaje largo? Es una pregunta que los pacientes hacen con frecuencia. En las primeras semanas del diagnóstico de la PTI es recomendable evitar los viajes, sobre todo en avión. Posteriormente, cuando la enfermedad esté estable, podrá viajar, aunque es recomendable que siempre consulte con su Hematólogo/a para una valoración individualizada.

    Además, aunque los síntomas más frecuentes están relacionados con el sangrado, es importante recordar que la PTI también conlleva un mayor riesgo de trombosis. Los vuelos o los desplazamientos por otro medio de locomoción de larga distancia (> 4 horas) son un factor de riesgo de trombosis venosa profunda, lo que se denomina "trombosis del viajero". Lo anterior, sumado a otros posibles factores como la deshidratación, el alcohol o la cafeína podrían favorecer la trombosis incluso con un recuento bajo de plaquetas.

    Si tras la valoración de su hematólogo/a va a realizar un viaje es muy recomendable que: flexione los dedos de los pies, los tobillos y las rodillas mientras está sentado; camine periódicamente arriba y abajo del avión; beba mucha agua y evite el alcohol.


    Dra. Nuria Revilla Calvo

    Médico Adjunto del Servicio de Hematología

    Miembro de la Unidad de Trombosis y Hemostasia

    Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz

  • Síndrome post-trombótico: una complicación frecuente de la trombosis venosa profunda

    Antes de sumergirnos en un nuevo tema, debemos repasar dos conceptos básicos, uno de ellos ya se mencionó en nuestra primera entrada:

    1. ¿Qué es una vena? Es un vaso sanguíneo de pared más delgada y de mayor diámetro que las arterias, debido a que presentan una capa muscular de menor espesor lo que le confiere una pared más distensible, es decir, las venas son capaces de manejar mayor volumen de sangre, pero tienen poca capacidad para manejar presiones por lo que, en las piernas, para poder retornar la sangre al corazón, precisan de válvulas para vencer la gravedad y evitar el reflujo sanguíneo.
    2. ¿Qué es la trombosis venosa profunda (TVP)? La TVP es la formación de un coágulo de sangre (trombo) en una vena profunda del cuerpo, principalmente en las venas de los miembros inferiores, aunque pueden producirse en cualquier vena del cuerpo.

    El síndrome post-trombótico (SPT) es una forma de insuficiencia venosa crónica (IVC), que se desarrolla como consecuencia de una TVP. Es una complicación crónica, frecuente e incapacitante que puede presentarse en el 20 al 50 por ciento de los pacientes con TVP, asociándose con más frecuencia a trombosis venosas que afectan a las venas proximales de las piernas y de los brazos. Se pone de manifiesto habitualmente dentro de los dos años posteriores al diagnóstico y pueden ser grave hasta en un 5 por ciento de los casos.

    2022 10 31 Síndrome post-trombóticoImagen en alta resolución. Este enlace se abrirá mediante lightbox, puede haber un cambio de contexto2022 10 31 Síndrome post-trombótico

    En la TVP se reduce el flujo venoso anterógrado, aumentando la presión venosa (hipertensión venosa) y disminuyendo con ello la perfusión del músculo de la pantorrilla. Los mecanismos que contribuyen a la hipertensión venosa son la obstrucción venosa persistente (provocada por la presencia de un trombo agudo o residual) y el reflujo valvular causado por la pérdida de la capacidad de las válvulas venosas para cerrarse completamente y prevenir el reflujo sanguíneo. Por otra parte, la inflamación local secundaria a la trombosis retrasa la resolución del trombo e induce la fibrosis de la pared de la vena, lo que incrementa la incompetencia valvular. Estos mecanismos conllevan al desarrollo de SPT (Ver imagen).

    Las manifestaciones clínicas del SPT son similares a las de la insuficiencia venosa primaria e incluyen una constelación de síntomas y signos, que varían de un paciente a otro. Los síntomas típicos incluyen dolor en las piernas, pesadez y fatiga, muchas veces con hinchazón de las mismas. Pueden ser persistentes o intermitentes, generalmente se agravan al ponerse de pie o caminar durante periodos prolongados y tienden a mejorar con el descanso y la elevación de la pierna. Por otra parte, los signos más frecuentes incluyen edema de la pierna, enrojecimiento o coloración violácea de la piel, arañas vasculares o telangiectasias, aparición de venas varicosas nuevas, alteración de la pigmentación o engrosamiento de la piel, y en casos severos, úlceras en las piernas, que pueden ser precipitadas por mínimos traumatismos. Típicamente, estas manifestaciones clínicas se agravan, en verano con las temperaturas elevadas, que inducen mayor vasodilatación venosa y durante el embarazo.

    El diagnóstico se realiza a través de la clínica, es decir, en función de la presencia de síntomas y signos típicos en un paciente que ha presentado una TVP previa.

    Existen diferentes factores de riesgo que se han asociado al desarrollo de SPT:

    • Factores relacionados con el diagnóstico de la TVP:
    1. Localización de la trombosis, existiendo mayor riesgo en las TVP proximales (venas de mayor calibre más próximas a la región inguinal).
    2. Antecedente de TVP previa en la misma extremidad.
    3. Varices preexistentes.
    4. Obesidad.
    5. Edad avanzada.
    • Factores relacionados con la evolución de la TVP:
    1. Intensidad de la anticoagulación durante los 3 primeros meses.
    2. Tipo de anticoagulante.
    3. Recurrencia de un evento trombótico en la misma extremidad.
    4. Persistencia de trombosis residual en las ecografías de control a pesar de la anticoagulación.

    La mejor manera de prevenir el SPT es prevenir la trombosis. Para ello es importante el control de los factores de riesgo cardiovascular (no fumar, buen control de la tensión arterial, colesterol y evitar el sobrepeso) y llevar una vida saludable con dieta baja en grasas y ejercicio físico regular.

    Si ya se ha desarrollado una TVP, la prevención del SPT se debe realizar asegurando la intensidad, duración y control óptimo de la anticoagulación, con el fin de evitar la trombosis residual o recurrencia trombótica. El uso de medias de compresión en la prevención del SPT es controvertido. No obstante, han demostrado ser beneficiosas en el control y alivio de la sintomatología secundaria a la insuficiencia venosa. Además, es recomendable la realización de ejercicio físico para fortalecer la musculatura de las piernas.

    Con respecto al tratamiento, tiene un enfoque sintomático. Se basa principalmente en la terapia compresiva (uso de medias de compresión). Aunque no se ha probado su eficacia, los tratamientos tópicos con cremas o geles fríos producen un efecto calmante ayudando a mejorar los síntomas de pesadez, especialmente aconsejables en la época de más calor.

    Por otra parte, existe una amplia gama de fármacos venoactivos que, según su mecanismo de acción, pueden ayudar a mantener el tono venoso, proteger la pared vascular y mejorar la microcirculación. Estos pueden resultar de utilidad como complemento a la terapia compresiva y deben ser prescritos por un especialista. En casos muy seleccionados de SPT se puede valorar procedimientos quirúrgicos o endovasculares y los cuadros de mayor gravedad (úlceras venosas), deben manejarse por un equipo multidisciplinar.


    Dra. Inés Martínez Alfonzo

    Médico Adjunto del Servicio de Hematología

    Miembro de la Unidad de Trombosis y Hemostasia

    Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz

  • La enfermedad de von Willebrand; el trastorno hemorrágico congénito más común

    Después de varias entradas repasando la fisiopatología del sistema hemostático y ahondando en conceptos como la trombofilia o el síndrome antifosfolípido, vamos a virar ahora al otro lado de la balanza, o a la otra cara del amor, como comentaba hace unos meses la Dra. Pilar Llamas. Nos adentramos en el mundo de la diátesis hemorrágica, o lo que es lo mismo, la tendencia al sangrado.

    Una forma sencilla de dividir las enfermedades (incluidas las diátesis hemorrágicas) es, en general, en base a su aparición en la vida del individuo; las que están presentes desde el nacimiento (congénitas) y las que "aparecen" a lo largo de la vida (adquiridas).

    2022 05 30 La enfermedad de von WillebrandImagen en alta resolución. Este enlace se abrirá mediante lightbox, puede haber un cambio de contexto2022 05 30 La enfermedad de von Willebrand

    ¿Qué es la enfermedad de von Willebrand? ¿A qué se debe?

    Aunque la más "conocida" de éstas por sus connotaciones históricas sea la hemofilia, que repasaremos en otra entrada del blog, la más frecuente es la denominada "enfermedad de von Willebrand". Es, con una prevalencia de una por cada cien personas en la población general, el trastorno hemorrágico congénito más frecuente. Y a diferencia de la hemofilia, ocurre en la misma proporción a hombres y mujeres.

    En esta enfermedad el factor de von Willebrand (FvW), que es una proteína de la coagulación, puede estar disminuida en cantidad o no funcionar bien, provocando que la sangre no coagule de forma adecuada.

    El sistema hemostático (el fenómeno que permite que la sangre fluya por el sistema circulatorio sin perderse ni bloquearse) lo componen la pared de los vasos sanguíneos, las plaquetas y unas proteínas llamadas "factores de la coagulación".

    El factor de von Willebrand desempeña un papel clave en la hemostasia primaria. Cuando hay una lesión vascular el FvW ayuda a que las plaquetas se "peguen" a la zona dañada y entre sí, formándose un coágulo. También interviene en la hemostasia secundaria, cuyo objetivo es hacer que el coágulo sea estable y se detenga así la hemorragia. Esto se debe a que el FvW transporta al factor VIII, central en la cascada de la coagulación.

    ¿Hay sólo un tipo de enfermedad de von Willebrand?

    No. Como introducíamos al principio, según cuál sea el defecto que presente el FvW, hablaremos de diferentes tipos (1, 2A, 2B, 2M, 2N, 3…), asociados a su vez a mayor o menor riesgo hemorrágico.

    El más frecuente (casi tres de cada cuatro casos) es el tipo 1, en el que hay un déficit parcial del factor. El tipo 3, en el que hay una deficiencia completa del mismo, representa apenas el 5 por ciento de los casos y es probablemente el fenotipo más grave de todos. Los diferentes subtipos que engloban el tipo 2 se diferencian por el tipo de alteración cualitativa que asocian (diferentes afinidades por el resto de los componentes del sistema hemostático o déficit selectivo de algunos subcomponentes del FvW).

    ¿Cuáles son los signos y síntomas más frecuentes? ¿Cómo se manifiesta?

    Las manifestaciones hemorrágicas asociadas a la enfermedad de von Willebrand son muy variables según el tipo de que se trate. Predominan los casos leves, sobre todo en forma de sangrados mucocutáneos. No es infrecuente que se manifieste y diagnostique tras un procedimiento en el que cuesta detener el sangrado algo más de lo habitual, tipo una extracción dentaria. También, aunque menos frecuente, se pueden producir sangrados intramusculares, intraarticulares o tras procedimientos intervencionistas.

    ¿Qué debo hacer en caso de sospecha?

    Cualquier persona con alteración de las pruebas de la coagulación, sangrados anormales o historia familiar de diátesis hemorrágica debe consultar con un Hematólogo, el especialista en este tipo de trastornos, que será quién mejor podrá informarle y dar consejos de manejo en el día a día y de cara a preparar potenciales intervenciones quirúrgicas. El diagnóstico no siempre es sencillo y muchas veces pasa inadvertido hasta que aparece alguna complicación grave.

    ¿Cuáles son las bases del tratamiento de la enfermedad de von Willebrand?

    Finalmente voy a terminar con unos consejos de manejo. En general los pacientes con este diagnóstico deben evitar los antiinflamatorios no esteroideos (tipo ibuprofeno), los antiagregantes (como el ácido acetilsalicílico) y, dentro de lo posible, las inyecciones intramusculares.

    De manera más específica, cuando se consigue un diagnóstico certero, con pruebas de laboratorio más complejas, se pueden dar consejos y guiar un tratamiento específico para cada tipo de Willebrand y cada situación concreta. Disponemos de varias opciones terapéuticas, no excluyentes entre sí:

    • Recursos farmacológicos, como la desmopresina (DDAVP) y los antifibrinolíticos.
    • Concentrados de factor, combinado o no, con factor VIII.
    • Tratamientos adicionales, como hemostáticos de uso tópico o incluso plaquetas.

    El acetato de desmopresina (DDAVP) es un análogo sintético de la vasopresina, capaz de liberar factor VIII y FvW desde los sitios de almacenamiento y elevar sus niveles plasmáticos entre dos y cinco veces el nivel basal. Para la mayoría de los pacientes con EvW es un tratamiento eficaz, seguro y barato. La respuesta a la desmopresina debe evaluarse ante todo nuevo diagnóstico de EvW, pues se ha convertido en una herramienta de primera mano, sobre todo en los casos de EvW tipo 1. Está contraindicada en el tipo 2B, que cursa con una trombopenia que puede agravarse con el uso de desmopresina y su respuesta es nula en los casos de EvW tipo 3, pues no existe factor almacenado.

    El ácido tranexámico es el antifibrinolítico de síntesis por excelencia e inhibe la conversión de plasminógeno en plasmina, la "tijera" encargada de deshacer los coágulos de fibrina. Está indicado en el tratamiento y prevención de los sangrados mucosos y como coadyuvante de la desmopresina o el tratamiento sustitutivo en procedimientos quirúrgicos invasivos. Es importante recordar que está contraindicado en la hematuria de vías superiores, pues puede producir obstrucción intrarrenal en forma de trombosis capilar y si hay antecedentes de trombosis tanto arterial como venosa.

    Por último, los concentrados de factor están indicados como profilaxis o ante hemorragia espontánea o quirúrgica cuando el tratamiento con desmopresina es ineficaz, insuficiente o está contraindicado.


    Sergio Ramos Cillán

    Médico Residente de Hematología

    Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz

20 resultados
Buscador de Descubriendo la coagulación
Sobre este blog

Información divulgativa sobre los problemas de coagulación, prevención, diagnóstico, tipología, tratamientos y problemas asociados.

Perfil profesional
Dra. Pilar LlamasDra. Pilar Llamas SilleroJefe del Servicio de Hematología de la Fundación Jiménez Díaz. Directora de la Unidad de Trombosis y Hemostasia de la Fundación Jiménez Díaz.Dra. Rosa VidalMédico Adjunto del Servicio de Hematología de la Fundación Jiménez Díaz. Miembro de la Unidad de Trombosis y Hemostasia de la Fundación Jiménez Díaz.
Dr. Diego Velasco RodríguezMédico Adjunto del Servicio de Hematología de la Fundación Jiménez Díaz. Miembro de la Unidad de Trombosis y Hemostasia de la Fundación Jiménez Díaz.
Dra. Sara Martín HerreroMédico Adjunto del Servicio de Hematología de la Fundación Jiménez Díaz. Miembro de la Unidad de Trombosis y Hemostasia de la Fundación Jiménez Díaz.
Dra. Inés Martínez AlfonzoMédico Adjunto del Servicio de Hematología de la Fundación Jiménez Díaz. Miembro de la Unidad de Trombosis y Hemostasia de la Fundación Jiménez Díaz.
Carmen López ÁlvarezEnfermera de la Unidad de Terapia Antitrombótica de la Fundación Jiménez Díaz.
Archivo del blog

La finalidad de este blog es proporcionar información de salud que, en ningún caso sustituye la consulta con su médico. Este blog está sujeto a moderación, de manera que se excluyen de él los comentarios ofensivos, publicitarios, o que no se consideren oportunos en relación con el tema que trata cada uno de los artículos.

Quirónsalud no se hace responsable de los contenidos, opiniones e imágenes que aparezcan en los "blogs". En cualquier caso, si Quirónsalud es informado de que existe cualquier contenido inapropiado o ilícito, procederá a su eliminación de forma inmediata.

Los textos, artículos y contenidos de este BLOG están sujetos y protegidos por derechos de propiedad intelectual e industrial, disponiendo Quirónsalud de los permisos necesarios para la utilización de las imágenes, fotografías, textos, diseños, animaciones y demás contenido o elementos del blog. El acceso y utilización de este Blog no confiere al Visitante ningún tipo de licencia o derecho de uso o explotación alguno, por lo que el uso, reproducción, distribución, comunicación pública, transformación o cualquier otra actividad similar o análoga, queda totalmente prohibida salvo que medie expresa autorización por escrito de Quirónsalud.

Quirónsalud se reserva la facultad de retirar o suspender temporal o definitivamente, en cualquier momento y sin necesidad de aviso previo, el acceso al Blog y/o a los contenidos del mismo a aquellos Visitantes, internautas o usuarios de internet que incumplan lo establecido en el presente Aviso, todo ello sin perjuicio del ejercicio de las acciones contra los mismos que procedan conforme a la Ley y al Derecho.