Quirónsalud
Blog del Servicio de Dermatología del Hospital Quirónsalud Valle del Henares

Piel grasa y con tendencia al acné
El acné es un problema muy frecuente en la población, y no se manifiesta solo durante la adolescencia. Aunque sus causas son complejas y su tratamiento requiere un abordaje holístico, es preferible evitar métodos agresivos y de mantenimiento aplicando productos con ingredientes que regulen la función de las glándulas sebáceas, favorezcan la regeneración e hidraten sin obstruir los poros. Se debe evitar resecar la piel, ya que esto puede, paradójicamente, provocar un aumento en la producción sebácea.
Los derivados del ácido retinoico y los alfa y beta hidroxiácidos son los principios activos más utilizados. El retinol exfolia la piel muerta, reduce el sebo y disminuye la hiperpigmentación cutánea, pero introducción debe ser gradual, ya que puede producir irritación, y la piel requiere un periodo de adaptación. Además, su uso tópico disminuye de forma progresiva las cicatrices derivadas del acné. El ácido salicílico y el mandélico limpian los poros y normalizan la función sebácea, aunque su eficacia depende de la concentración.
La niacinamida tiene un efecto seborregulador a la vez que fortalece la barrera hidrolipídica, lo que minimiza la irritación de la piel.
La coenzima Q10 actúa de forma más suave, pero con la misma eficacia. Puede combinarse con seguridad tanto con el ácido salicílico como con retinol, lo que la convierte en una opción ideal para pieles sensibles. Los ácidos grasos insaturados (omega-6) también merecen atención, ya que inhiben el exceso de sebo y reducen la pérdida transepidérmica de agua.
En el caso de asociar hiperpigmentación se puede utilizar ácido azelaico, que exfolia suavemente e ilumina las marcas, y es seguro incluso durante el embarazo.
Arrugas de expresión
Las arrugas son consecuencia del proceso natural del envejecimiento cutáneo. Sin embargo, hay ingredientes activos adecuados con capacidad de ralentizar significativamente su formación y reducir su profundidad. Una rutina eficaz de cuidado facial antiedad se basa en sustancias que estimulan la síntesis de colágeno, proporcionan una hidratación profunda y neutralizan los radicales libres.
Retinol: estimula la formación del colágeno y la elastina a través de la activación de los fibroblastos, aportando más densidad y elasticidad a la piel, lo que se traduce en la reducción y la profundidad de las arrugas, unificando la textura cutánea y mejorando la firmeza.
Péptidos: favorecen la regeneración de las fibras de colágeno, además de favorecer la reparación de las existentes. Esto se traduce en una mayor firmeza y una piel visiblemente más suave.
Coenzima Q10: favorece la regeneración celular, combate los radicales libres que aceleran la degradación del colágeno, protegiendo contra el estrés oxidativo y unifica el tono de la piel. Es segura para todo tipo de piel, incluso las sensibles, y se puede combinar de forma segura con otros principios activos.
Ácido Hialurónico: el ácido hialurónico es un glicosaminoglicano fija el agua en la dermis proporcionando una excelente hidratación y mejorando la elasticidad de la piel. Sus niveles naturales en la piel disminuyen con la edad, por lo que es importante reponerlo en tu rutina diaria de cuidado facial.
Principios activos - acciones múltiples y complementarias
Algunos ingredientes activos tienen un amplio espectro de acción y son adecuados para diversos tipos de piel. Estos ingredientes se encuentran en una amplia variedad de productos para el cuidado de la piel, como cremas, sérums y lociones, donde ofrecen beneficios específicos. A continuación, se enumeran otros principios activos que todavía no se han mencionado previamente:
Vitamina C: en su forma de ácido ascórbico, posee propiedades antioxidantes y unifica el tono de la piel. Su forma estable no requiere un pH bajo, lo que le permite potenciar los efectos del retinol.
Resveratrol: posee propiedades antiinflamatorias y antioxidantes potentes. Inhibe la proliferación de células epidérmicas, estimula su diferenciación y aumenta la elasticidad de la piel. También puede aclarar la hiperpigmentación al inhibir la tirosinasa (la enzima responsable de la producción de melanina).
Ácidos AHA (alfahidroxiácidos) y BHA (betahidroxiácidos)
Ácido salicílico (BHA): en concentraciones de hasta el 10 %, suaviza la piel; por encima del 10 %, tiene un efecto limpiador y exfoliante. Disuelve los tapones de queratina en el folículo piloso, reduce la producción de sebo y tiene propiedades antiinflamatorias y antibacterianas.
Ácido láctico (AHA): en concentraciones inferiores al 10 %, hidrata y suaviza la piel; en concentraciones más altas, exfolia. Puede penetrar el estrato córneo.
Ácido mandélico (AHA): exfolia las células muertas, ilumina y tiene un efecto astringente sobre los poros dilatados. Es lo suficientemente suave como para no causar irritación incluso con el uso diario (en las concentraciones recomendadas). Recomendado para pieles con tendencia acneica.
Ácido glicólico (AHA): Exfolia enérgicamente, estimula la renovación celular, aumenta la elasticidad de la piel y mejora el tono de la piel.
Urea: En una concentración de hasta el 10 %, hidrata la piel gracias a sus propiedades higroscópicas. Por encima del 10 %, tiene efectos antiinflamatorios, antibacterianos y exfoliantes.
Cómo usar los ingredientes activos de forma segura
El uso seguro de los ingredientes activos es crucial para evitar irritaciones y efectos secundarios. Hay que respetar las características fisiológicas cutáneas y evitar su sobreestimulación. Por eso, aplicar demasiados productos con diferentes ingredientes activos puede ser más perjudicial que beneficioso.
Menos es más: se recomienda evitar aplicar varios ingredientes activos a la vez. En lugar de usar diferentes combinaciones de productos a diario, se recomienda la introducción progresiva de los mismos durante unas 4 a 6 semanas.
La paciencia es clave: los efectos visibles tardan en aparecer, dependiendo del estado de la piel, edad y otros factores (como clima, estrés, dieta). El ciclo completo de renovación epidérmica dura entre 30 y 40 días, por lo que solo debes evaluar la eficacia de un producto después de este periodo.
Es obligatorio un FPS 50+: los retinoides, los ácidos AHA/BHA y otros ingredientes fotosensibilizantes requieren protección UV. La falta de protección solar provocará aparición de hiperpigmentación, lentigos solares y un deterioro del estado de la piel.
Adapta tu cuidado de la piel a las estaciones
Durante los meses de otoño e invierno, cuando la exposición solar es menor, se debe incorporar el uso de retinoides y AHA / BHA en concentraciones más altas. En verano, se debe optar por ingredientes hidratantes (ácido hialurónico, urea, glicerina) y ácidos suaves (láctico, mandélico) en bajas concentraciones.
En conclusión
Comprender cómo funcionan los ingredientes activos y cómo elegirlos es la base de un cuidado de la piel eficaz. Independientemente del tipo de piel de cada persona o de las necesidades individuales, los ingredientes activos adecuados pueden mejorar significativamente el estado de la piel. Para obtener efectos clínicos se requiere constancia y uso con pautas individualizadas, con el apoyo de profesionales.

En Dermatología se utilizan diferentes ingredientes activos en preparados tópicos médicos o cosméticos, que son sustancias que influyen directamente en la salud y el aspecto de la piel. Son responsables de acciones específicas como hidratación, minimizar arrugas, aliviar irritación y sensibilidad cutánea, entre otras afecciones cutáneas. Sin embargo, para un cuidado adecuado de la piel, es fundamental saber que principios activos utilizar y como combinarlos en nuestro día a día.
La gran cantidad de productos disponibles para el cuidado de la piel puede ser abrumadora. Por ello, comprender los ingredientes activos es crucial para tomar una decisión adecuada.
Puntos clave
Cómo elegir los ingredientes activos adecuados para cada tipo de piel
La elección correcta de principios activos depende de cada tipo de piel, los objetivos de cuidado y demás sustancias presentes en la fórmula de un cosmético o preparado tópico. Por ejemplo, tanto la piel seca como la piel grasa pueden sufrir deshidratación, pero se manifestará de forma distinta. La piel grasa suele compensar la pérdida de agua mediante una sobreproducción de sebo, lo que da lugar a una tez brillante. La piel seca, en cambio, no produce suficientes lípidos propios para retener la humedad. En ambos casos, la hidratación de la piel es siempre crucial.
Una rutina de cuidado cutáneo eficaz empieza por comprender las necesidades únicas de tu piel. Identificar los ingredientes específicos que se necesitan, permite abordar las necesidades individuales de cada paciente con precisión, y así lucir una apariencia cutánea saludable y radiante.
Principios activos clave en situaciones específicas
Piel Seca
Este tipo de piel se caracteriza por una falta de hidratación, que se manifiesta como una piel áspera y predispuesta a la irritación. El ácido hialurónico es indispensable para este tipo de piel, ya que tiene alta capacidad humectante, fijando el agua en las capas profundas de la piel. Se traduce en una piel suave y con mayor elasticidad. El ácido hialurónico se suele formular en serums, en base de agua, y el agua puede evaporarse rápidamente de la superficie cutánea. Para conservar la hidratación, se recomienda aplicar posteriormente un producto tópico con alguna capacidad oclusiva, para mantener el efecto hidratante.
De forma paralela, los principios activos que reconstruyen la barrera hidrolipídica son igualmente importantes, como las ceramidas, glicerina o trehalosa. Reconstruyen la barrera cutánea, protegiéndola de la pérdida de hidratación y de factores externos.
Piel Grasa
La piel grasa requiere una atención especial debido a la sobreproducción de sebo, que provoca brillos, puntos negros y predisposición al acné. La clave para controlar este tipo de piel reside en el uso de ingredientes activos que ofrecen un doble enfoque: regular la secreción de sebo y prevenir fenómenos inflamatorios.
El ácido azelaico reduce no solo el exceso de sebo, sino también el enrojecimiento y la presencia de bacterias que predisponen al acné.
La niacinamida tiene un efecto seborregulador a la vez que fortalece la barrera hidrolipídica, lo que minimiza la irritación de la piel.
Los retinoides aceleran la exfoliación superficial de la piel, previniendo así la obstrucción y que se llene el poro.
Además, los ácidos grasos insaturados (p. ej., omega-6) inhiben la secreción excesiva de sebo, protegen contra la pérdida de agua (TEWL), ayudando a mantener un nivel adecuado de hidratación, y reducen la visibilidad de los poros.
Tendencia a la cuperosis y rosácea
La piel con tendencia a enrojecerse y a desarrollar telangiectasias, requiere ingredientes que mejoren su estructura general y que fortalezcan las paredes de los capilares. El objetivo es engrosar las fibras de colágeno y reducir la apariencia de capilares rotos. Para ello, la clave está en utilizar principios activos que estimulen la síntesis de nuevo colágeno. También es necesario proteger la piel de factores desencadenantes de los brotes, como el estrés, la exposición solar y los cambios bruscos de temperatura.
La niacinamida es un principio activo importante, ya que fortalece las paredes de los vasos sanguíneos, reduce el enrojecimiento y ayuda a regular la microcirculación.
El ácido azelaico igualmente es muy eficaz en rosácea, por su efecto antiinflamatorio, antibacteriano, seborregulador y de disminución de las rojeces.
El ácido hialurónico hidrata incluso las zonas más sensibles, y la coenzima Q10 acelera la regeneración de las fibras de colágeno dañadas, a la vez que neutraliza los radicales libres responsables de la degradación de la elastina.
Los retinoides también pueden ser eficaces, ya que favorecen la renovación celular, unifican la textura de la piel y estimulan la producción de colágeno. No obstante, se debe introducir en muy bajas concentraciones y con baja frecuencia semanal para evitar irritación local.
Hiperpigmentación cutánea
Para combatir de forma eficaz la hiperpigmentación de la piel, se requiere utilizar ingredientes que actúen sobre la sobreproducción de melanina:
El uso regular de estos ingredientes, combinado con la protección solar diaria, favorece y mantiene de forma eficaz una tez uniforme y radiante.

El déficit de hierro es probablemente una de las causas más importantes y frecuentes de efluvio telógeno en la mujer. Por otro lado, el déficit de hierro puede empeorar una alopecia pre-existente y limitar la eficacia de los tratamientos contra la alopecia.
Por ello, en el caso de que nos consulten por caída de cabello de aparición reciente o de mayor evolución, y con tratamiento que parece que no funciona, hay que descartar que pueda existir una deficiencia de hierro.
El hierro participa de forma activa en varios procesos del folículo piloso, como su proliferación, metabolismo energético y transporte de oxígeno, siendo un elemento fundamental para su crecimiento. Por lo tanto, niveles bajos de hierro ocasionarán, con alta probabilidad, una caída de cabello.
El déficit de hierro se puede producir por un aporte inadecuado o insuficiente desde la dieta, pero, por otro lado, hay circunstancias donde además hay un aumento de las demandas de hierro, y en todos estos casos suele ser necesario suplementarlo. Sobre todo, las circunstancias donde se produce una mayor demanda de hierro ocurren durante el periodo posparto, perimenopausia y/o en casos de menstruaciones abundantes o dismenorrea.
La ferrita es una proteína que almacena el hierro a nivel hepático y lo va liberando según las necesidades, siendo el indicador de los depósitos de hierro del organismo, aunque sabemos que sus niveles se pueden ver alterados en caso de procesos inflamatorios, infecciones o en otras enfermedades.
Las necesidades diarias de hierro se cubren a través del aporte de la dieta y de los depósitos de ferritina, que a su vez se tienen que reponer a través de lo que aportamos de la dieta. Se estima que estas necesidades son aproximadamente el doble en la mujer que, en el hombre, aumentando más todavía durante el embarazo (del orden de 18 mg y 28 mg respectivamente).
Y hay que tener en cuenta que la absorción de hierro a través del aporte desde la dieta es muy baja, se estima que aproximadamente el 10%. Y por todo ello es frecuente las situaciones de carencia de hierro en la mujer.
Por debajo de cifras de 40 mg de ferritina se recomienda suplementar, porque se puede desencadenar un efluvio o una falta de respuesta a tratamientos en otras alopecias. No nos debemos quedar con la referencia de la cifra de 10 mg, porque esta se corresponde a los niveles para evitar una anemia ferropénica.
Y, ¿cómo podemos mantener niveles adecuados de ferritina o recuperar niveles bajos de depósitos de ferritina?
1 - Lo primero y lo más importante, hay que mejorar el aporte de hierro desde la dieta y debemos hacer recomendaciones al respecto.
2 - Pautar suplementos de hierro: estos solo se deben iniciar bajo prescripción médica; se recomienda tomar en ayunas con zumo de naranja (para favorecer su absorción), aunque los preparados con formas liposomadas se asocian con una mejor absorción; por último, tomar el suplemento en días alternos, puede optimizar su absorción y mejorar la tolerancia (por asociar frecuente estreñimiento).
Por otro lado, se debe controlar las pérdidas en los casos de menstruaciones abundantes y/o situaciones de dismenorrea dependiendo de cada caso en particular.
Dentro de las principales causas de los efluvios telógenos, están los déficits nutricionales. Para identificar este problema, además de realizar una anamnesis amplia en la consulta, se debe solicitar una analítica cuando exista esa sospecha.

Hay diferentes circunstancias donde hay riesgo de producirse deficiencias nutricionales, que a su vez pueden desencadenar un efluvio.
Esas incluyen:
Los nutrientes más importantes y determinantes en el normal crecimiento del cabello incluyen los que se comentan a continuación. Hay que fomentar el aporte de los mismos a través de una dieta adecuada, pero si se producen las circunstancias ya mencionadas, tendremos que complementar el aporte de esos nutrientes a través de suplementos adecuados, siempre bajo prescripción o recomendación médica.
Entonces, los principios activos más importantes, incluyen:
Estos son los principios activos más determinantes en la salud capilar. Mantener un buen aporte de estos nutrientes a través de la alimentación y, si hace falta, con suplementos vitamínicos supervisados por un profesional médico, es clave para conseguir un cabello sano, fuerte y prevenir efluvios.
El cuidado adecuado del cabello implica informarse adecuadamente sobre que productos cosméticos son los más indicados, atendiendo a las características específicas de nuestro cuero cabelludo, qué técnicas capilares no son perjudiciales, y aclarar falsos mitos arraigados en nuestra sociedad. Muchas veces puede llegar a ser necesario un asesoramiento médico específico.

En el caso de un cuero cabelludo sano, utilizamos los cosméticos capilares. En el cuero cabelludo enfermo hay que emplear principios activos farmacológicos prescritos por un profesional.
Él campo de la cosmética capilar está en continuo desarrollo, y hoy día pone a disposición del consumidor un abanico de productos muy amplio que permiten mantener el aspecto sano y atractivo de nuestro cabello.
Las funciones de los cosméticos capilares son las siguientes:
Para el correcto mantenimiento del cabello, además de la elección adecuada de los productos de cosmética capilar, es importante desmitificar falsos conceptos que existen y perduran en el tiempo sobre este tema:
Falso. Los cortes regulares son una buena forma de mantener el cabello con aspecto sano, pero no alteran su ciclo de crecimiento. De media, el cabello crece aproximadamente un centímetro cada mes, independientemente de si se corta o no.
Falso. El cepillado diario no acelera la pérdida normal de cabello del cuero cabelludo. El cepillado solo facilita el recambio del cabello que ya ha entrado en su fase de caída (telogen), y que está a punto de caer, para poder dar inicio a una nueva fase de crecimiento (anagen). El uso de gorros o sombreros tampoco perjudica el normal crecimiento.
El cepillado y las técnicas de tracción agresivas no se aconsejan.
Falso. Lavar el cabello a diario no aumenta su caída ni hace que se vuelva más graso. Se debe lavar el cuero cabelludo siempre que sea necesario, utilizando champús adecuados para cada tipo de cabello, pero que sean suaves, no irritantes e hipo alergénicos.
Falso. "Ni todos los productos de cosmética capilar que se venden como ecológicos o naturales realmente lo son, y pueden contener substancias químicas con potencial irritantes y alergénico.
Falso. Un champú convencional no médico, no tiene capacidad de actuar en alopecias, ya que es incapaz de penetrar en profundidad suficiente ni aportar los principios activos necesarios para frenar la caída de cabello. En este caso solo funcionará un tratamiento médico prescrito por un profesional especializado.
El cuidado capilar adecuado es fundamental para mantener un aspecto saludable, y requiere un correcto asesoramiento profesional.
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