Los especialistas del Hospital Universitario Infanta Elena advierten del riesgo de pasar por alto la ansiedad y la depresión en adolescentes con autismo
En el taller “Cómo abordar el TEA en la adolescencia”, organizado en el marco de la Semana de la Salud Mental

- El aumento de las exigencias sociales, académicas y emocionales durante esta etapa puede incrementar su vulnerabilidad a problemas de salud mental
- El aislamiento acompañado de tristeza, la irritabilidad persistente, la pérdida de interés por actividades habituales, las alteraciones importantes del sueño o la alimentación o el rechazo escolar son algunas de las señales que deben llevar a consultar con un profesional
- El hospital ofrece a las familias claves para acompañar a sus hijos y favorecer su autonomía sin caer en la sobreprotección
Detrás de determinados cambios de comportamiento en adolescentes con trastorno del espectro autista (TEA) pueden esconderse problemas de ansiedad o depresión que pasen desapercibidos al atribuirse al propio autismo. Con esa premisa, y en el marco de la Semana de la Salud Mental, recientemente celebrada, el Hospital Universitario Infanta Elena
-perteneciente a la red sanitaria pública de la Comunidad de Madrid (Sermas)- organizó el taller "Cómo abordar el TEA en la adolescencia", donde se alertó de que esta etapa, marcada por mayores exigencias sociales, académicas y emocionales, puede aumentar la vulnerabilidad de las personas con este trastorno a problemas de salud mental.
"No debemos atribuir automáticamente cualquier cambio conductual al autismo; es fundamental identificar, si están presentes, otros posibles problemas asociados que requieran atención específica", señala la Dra. Sol Briceño Cuadros, neuropediatra del Servicio de Psiquiatría Infantil del hospital valdemoreño, subrayando la importancia de reconocer las señales de alerta y buscar atención profesional cuando sea necesario.
El aislamiento acompañado de tristeza, la irritabilidad persistente, la pérdida de interés por actividades habituales, las alteraciones importantes del sueño o la alimentación y el rechazo escolar son algunos de los cambios ante los que conviene consultar con un profesional. Su aparición puede estar relacionada con problemas de salud mental u otras condiciones médicas que requieren atención específica.
No obstante, reconocer estas situaciones exige tener en cuenta que el TEA, condición del neurodesarrollo caracterizada por dificultades en la comunicación social, conductas repetitivas y patrones de comportamiento restringidos, engloba perfiles muy diferentes, que a su vez implican necesidades diferentes en cada caso que, además, varían a lo largo del tiempo. Así, algunos adolescentes presentan discapacidad intelectual y necesitan apoyos importantes, mientras que otros tienen un desarrollo del lenguaje fluido y dificultades sociales más sutiles. Por ello, el diagnóstico de autismo no determina por sí solo las capacidades ni el grado de autonomía de cada joven.
"Es fundamental identificar tanto las dificultades como las fortalezas de cada adolescente para proporcionar apoyos personalizados, evitando generalizaciones y expectativas basadas únicamente en el diagnóstico", incide la Dra. Briceño.
Acompañar sin sobreproteger, uno de los retos para las familias
La adolescencia también supone un desafío para las familias, que deben adaptar su acompañamiento a las nuevas necesidades de sus hijos. Para ello, la especialista recomienda mantener una comunicación clara, anticipar los cambios, respetar sus necesidades emocionales y establecer límites adecuados.
El objetivo es fomentar la toma de decisiones y el desarrollo de habilidades para la vida adulta, evitando tanto la sobreprotección como las exigencias desproporcionadas. Se trata de acompañar su crecimiento sin intentar modificar su personalidad.
A estos desafíos se suman los prejuicios que todavía persisten en torno al autismo, como considerar que todas las personas con TEA tienen discapacidad intelectual o carecen de interés por relacionarse. Estas ideas pueden dificultar su integración social, especialmente durante la adolescencia, cuando las relaciones con otros jóvenes adquieren mayor importancia.
Precisamente, para ayudar a las familias a afrontar estos retos, el Hospital Universitario Infanta Elena ha organizado este taller, en el que se han abordado las particularidades de esta etapa y las claves para acompañar a los adolescentes con TEA, atendiendo a sus necesidades individuales y favoreciendo su bienestar.


