Imágenes de varias de las actividades organizadas en la Jornada por el Día Internacional de las Personas Mayores del HUGVImágenes de varias de las actividades organizadas en la Jornada por el Día Internacional de las Personas Mayores del HUGV
  • La jornada abordó el bienestar emocional, la autonomía y el cuidado nutricional de las personas mayores, con una ponencia sobre gestión emocional y un cribado nutricional
  • Profesionales de los servicios de Geriatría y de Continuidad Asistencial compartieron herramientas para reconocer y expresar las emociones, mantener la autonomía y cuidar la salud durante el envejecimiento

Cumplir años implica afrontar cambios, pérdidas y nuevas situaciones que pueden repercutir en el bienestar emocional de las personas mayores. La jubilación, la pérdida de personas queridas, los cambios en la movilidad o una menor autonomía pueden generar emociones que no siempre resulta sencillo reconocer o expresar. En este contexto, el Hospital Universitario General de VillalbaEste enlace se abrirá en una ventana nueva -perteneciente a la red sanitaria pública de la Comunidad de Madrid (Sermas)- organizó el pasado jueves, coincidiendo con el Día Internacional de las Personas Mayores, una jornada centrada en la gestión emocional, la autonomía y el cuidado integral durante el envejecimiento. El encuentro, celebrado en el Centro Polifuncional de Collado Villalba, incluyó una ponencia sobre gestión emocional, un espacio para preguntas y un cribado nutricional bajo el lema "Tu nutrición, tu salud, tu autonomía".

La jornada comenzó con las palabras de la Dra. Nuria El Kadaoui Calvo, jefa del Servicio de Geriatría del hospital villalbino, quien puso el foco en la importancia de atender también a la esfera emocional durante esta etapa de la vida. "Hay una parte que es especialmente importante, y que creo que todavía hay que trabajar mucho y hay que avanzar en el adulto mayor, que es la parte emocional", señaló.

La especialista explicó que la jubilación, la pérdida de personas queridas o los cambios físicos pueden dar lugar a emociones que muchas veces no resulta sencillo "expresar, compartir, vehiculizar". Desde el hospital, destacó la importancia de ayudar a las personas mayores a gestionar los cambios que afrontan en esta etapa y a disponer de herramientas para vivirlos "con alegría, con fuerza".

Las emociones forman parte de todas las etapas de la vida

La ponencia principal, "Gestión emocional en las personas mayores", corrió a cargo del Dr. Fernando Moreno Alonso, especialista del mismo servicio. Durante su intervención, explicó que las emociones forman parte de todas las personas y deben entenderse como "reacciones naturales y normales que experimentamos desde pequeños", insistiendo en que no deben clasificarse automáticamente como positivas o negativas.

Reconocerlas, identificarlas y ponerles nombre permite comprender mejor qué está ocurriendo y pedir ayuda cuando empiezan a afectar a la calidad de vida. "Lo que tenemos que hacer es acompañarlas, identificarlas y, por supuesto, ponerles el nombre y, en caso de impliquen una merma en calidad de vida, pedir ayuda", dijo.

El envejecimiento puede implicar diferentes tipos de pérdidas, no solo de seres queridos, también de funcionalidad, autonomía, movilidad o determinados objetivos vitales. Estas situaciones pueden hacer aflorar emociones como la preocupación, el miedo o la pena, que forman parte de la vida y deben poder ser reconocidas y expresadas.

No es lo mismo estar solo que sentirse solo

Uno de los mensajes destacados de la ponencia ha sido la necesidad de no asumir que la soledad, la tristeza o la pérdida de autonomía son consecuencias inevitables de hacerse mayor. "Muchas veces asumimos o entendemos a nivel social que es normal sentirse solo o sentir pena solo por el mero hecho de llegar a una edad concreta", señaló el Dr. Moreno.

En este sentido, estableció una diferencia entre la soledad elegida y el sentimiento de soledad: "no es lo mismo estar solo que sentirse solo". Una persona puede disfrutar de un momento a solas y sentirse bien con ello, mientras que sentirse sola implica no sentirse acompañada, escuchada o vinculada con otras personas. Cuando ese sentimiento se mantiene, puede favorecer el aislamiento y repercutir en distintas áreas de la salud y del bienestar. Por ello, el especialista insistió en la importancia de identificar estas situaciones y, "si uno se siente solo, pedir ayuda".

Escuchar, acompañar y mantener una vida activa también es cuidar

El abordaje del bienestar emocional, explicó el Dr. Moreno, no depende únicamente de la medicación. "No todas las herramientas son medicación. A veces es una conversación, a veces es simplemente sentirse escuchado", señaló, destacando la importancia de validar las emociones y favorecer que la persona se sienta acompañada. En este acompañamiento tienen un papel relevante familiares, amigos y profesionales, que pueden identificar estas situaciones y ofrecer apoyo. La escucha, la cercanía y el mantenimiento de los vínculos sociales forman parte de ese cuidado.

El especialista también puso en valor la importancia de mantener una vida activa en esta etapa. La actividad física adaptada, mantenerse activo mentalmente, conservar las conexiones sociales, mantener rutinas y marcarse objetivos realizables pueden contribuir al bienestar emocional.

La valoración nutricional, también parte del cuidado de la autonomía

La jornada incluyó el cribado nutricional "Tu nutrición, tu salud, tu autonomía", con información y consejos nutricionales a cargo del Servicio de Geriatría y en colaboración con el equipo de Enfermería de Continuidad Asistencial del hospital. Durante este espacio, la Dra. El Kadaoui participó junto a los pacientes en las actividades de valoración, al igual que el Dr. Moreno, acercando este trabajo a los asistentes. En estas actividades colaboraron también Lidia Montero y María del Pilar Fernández, residentes de Enfermería Familiar y Comunitaria del hospital, ayudando a realizar los cribados nutricionales de los pacientes frágiles, prefrágiles y robustos.

Para Delia Cornejo Corrales, enfermera de Continuidad Asistencial del Hospital Universitario General de Villalba y coordinadora de la jornada, este acompañamiento forma parte de una atención que busca favorecer la seguridad, la autonomía y la calidad de vida de las personas mayores. "La enfermera de Continuidad Asistencial camina al lado de los pacientes, en especial de las personas mayores, coordinando cuidados, acompañando a las familias y ayudando a que puedan vivir esta etapa con seguridad, autonomía y la mejor calidad de vida posible", explicó.

En este sentido, destacó que esta figura garantiza "la conexión entre los diferentes niveles asistenciales", favoreciendo la coordinación de los cuidados y el acompañamiento de pacientes y familias. "Cada persona mayor guarda una historia de vida, esfuerzo y aprendizaje. Cuidar también es escuchar, comprender y estar cerca cuando más se necesita", concluyó.

Con esta jornada, el Hospital Universitario General de Villalba ha puesto en valor una atención integral a las personas mayores en la que el bienestar emocional, la alimentación, la actividad física, las relaciones sociales y la continuidad de los cuidados forman parte del acompañamiento necesario para favorecer su autonomía y su calidad de vida.